9.5Nota Final
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9.5

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“Nunca es tarde para confesar errores. Hasta este disco era uno de los pobres infelices que no veían normal todo el fenómeno que se había levantado en torno a MASTODON. O mejor dicho, de los que no lo entendían. Porque ahora lo hago, y con ‘Crack The Skye’ han conseguido no ya solo que me rinda a ese disco en concreto, sino a descubrir y redescubrir su obra pasada”. Así comencé la reseña del cuarto trabajo de MASTODON al poco de ver la luz. Y cada vez que hablo de ellos, vuelvo a aquel momento de 2009 en el que me rendí a ellos.

En el reportaje sobre los 25 discos más importantes de mi vida, ‘Crack the Skye’ cerraba en artículo en plan el último gran descubrimiento/revelación que he tenido en la música. Alguno más ha habido desde entonces en la última década, pero no de tal calibre. El cuarteto de Atlanta ya se había labrado una gran reputación con sus tres primeros trabajos, ‘Remission’, ‘Leviathan’ y ‘Blood Mountain’, pero particularmente, no llamaban mi atención. Pero de repente, todo cambió. Constelaciones, viajes astrales, dedicatoria a la hermana de Brann Dailor desde el título… y por encima de todo, siete composiciones enormes.

“La única forma en la que un parapléjico puede ir a cualquier parte es si viaja astralmente. Sale de su cuerpo, entra al espacio exterior y un poco como el Ícaro, se acerca demasiado al sol, quemando el cordón umbilical dorado, que está unido a su plexo solar. Así que está en el espacio exterior perdido, es absorbido por un agujero de gusano, termina en el reino de los espíritus y habla con ellos diciéndoles que no está realmente muerto. Lo usaron para el culto ruso, lo usaron en una adivinación y descubrieron su problema. Así que deciden ayudarle. Ponen su alma dentro del cuerpo de Rasputín. Éste va a usurpar al zar y él es asesinado. Las dos almas vuelan fuera del cuerpo de Rasputin a través de la 9grieta en el cielo’ y Rasputin es el hombre sabio que trata de llevar al niño a su cuerpo porque sus padres ya lo han descubierto y piensan que está muerto. Rasputin necesita regresar a su cuerpo antes de que sea demasiado tarde, pero terminan corriendo hacia el Diablo a lo largo del camino, y el diablo intenta robar sus almas y derribarlas… Hay algunos obstáculos en el camino”. Palabras de Dailor sobre el concepto detrás del álbum. No sé exactamente qué es lo que se tomarían durante la creación y composición del disco, pero no estaría de más probarlo.

En este otro enlace tenéis un análisis tema por tema del periodista John Doran con motivo de la publicación del trabajo que nos ocupa que entra más a fondo en los aspectos musicales. Desde un primer momento, ‘Oblivion’ me cautivó, atrapándome de tal manera que no concibo escucharla sin ponerme después las otras seis canciones. “Flew beyond the sun before it was time, Burning all the gold that held me inside my shell…” es el punto de partida hacia un viaje psicodélico en el que también se nos presenta la historia a través de su videoclip… aunque sea metafóricamente. Aquella la pronunciaba el propio Brann, que pasaba a ser un cantante más y no limitarse a los coros de algunos temas; siempre lo he dicho y lo mantengo: al menos en estudio, me parece el mejor de la banda en ese aspecto. ‘Divinations’ se desmarcaba de las demás como el tema más directo de todo el álbum, más metálico y todavía con algunas reminiscencias de su pasado más reciente. Y entonces llegaba lo bueno.

‘Quintessence’ era un anticipo de lo que teníamos por delante, empezando a unir ese lado más agresivo y desgarrador con las partes más atmosféricas y progresivas, con Brent y Troy tomando las riendas vocales. El techo, posiblemente, sean los cuatro actos de ‘The Czar’, con esos tres minutos de intro (‘Usurper’) en bucle en la que Hinds nos insta a no quedarnos, sino a huir. El cambio de ritmo incentivado por las voces más crudas de Sanders nos mete en ‘Escape’, subiendo el nivel en el interludio instrumental (‘Martyr’), abriendo el cielo con la unión de Brann en el tramo final, ‘Spiral’, más ambiental, y volviendo al punto de partida de nuevo con los primeros versos repetidos en su parte final. Con ‘The Ghost of Karelia’ vuelven a aunar sus dos vertientes, una más mística y prog junto a la más dura, en estructura semejante a la expuesta en ‘Quintessence’. En el aspecto más sentimental, está claro que es la propia ‘Crack the Skye’ sobre la que todo gira, en homenaje a Skye Dailor, la hermana de Brann que se suicidó a los 14 años de edad. Por si fuera poco, es el tema en el que colabora (como en cada disco) Scott Kelly de NEUROSIS (os recomiendo ver la interpretación en directo junto a él).

“Fue una canción muy pesada de hacer, es sobre la hermana de Brann y cómo murió. Eshistoria con la que estaba muy familiarizado al conocer a Brann. Cuando decidió hacerlo, me llamó para hablar conmigo al respecto y decirme lo que quería hacer. Y quería que cantara en ella. Me lo tomé muy en serio, me mandé un par de correos con el padre de Brann un par de veces para hablar de Skye, y luego me envió una fotografía de ella, y me senté allí, la miré y medité un poco sobre ella, toda la situación, y la familia. Después llevé toda eso al estudio y grabé la canción con su foto allí, tratando de hacerlo tan real como sentí que podía”.

En estudio es una de las mejoras maravillas que han grabado, su interpretación en vivo sin Scott no está mal, pero de verdad, la unión con las voces de Brann y Troy, y el contraste tan brutal entre ellas cuando la han hecho es de las que toca la fibra. Por delante de ella “sólo” quedan los 13 minutazos de ‘The Last Baron’, donde otra vez, dan rienda suelta a su lado más complejo en un tema perfectamente estructurado (aunque esta vez no dividido), en el que su tramo central es su fuerte.

Después llegarían ‘The Hunter’ en 2011, ‘Once More ‘Round the Sun’ en 2014, y tres años después ‘Emperor of Sand’, profundizando en varios momentos en ese nuevo camino abierto. Antes nos ofrecieron el ‘Live at the Aragorn‘ interpretando ‘Crack the Skye’ en su totalidad; vale, sí, muy retocado. Esa cuenta pendiente siempre abierta de los directos, en las que aunque no sea a pasos agigantados, parece que mejoran año a año y no dar la sensación de estar sufriendo. Todavía estamos esperando que den señales de vida respecto a su octavo disco de estudio, pero de momento tenemos donde elegir a la hora de disfrutar de ellos. Yo, al menos, sigo teniendo claras mis preferencias, cuál es mi favorito y con el que me hicieron viajar a otra parte.

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