A finales de 2018 PAN se estrenaban con ‘Instrucciones Para el Vuelo’, cuya reseña podéis leer en este enlace. En las últimas semanas hemos podido conocer un poco mejor a Teresa Martínez con sus respuestas a nuestro test, además de entrevistar a la propia cantante junto Tweety (batería, coros), donde nos contaban todo sobre su debut, y hacia dónde encaminarán sus pasos en el futuro cercano. También hablaron de sus influencias, y esta vez se les suma Manu (guitarra) para, a través de 10 de sus discos favoritos, descubrir una pequeña parte de dónde viene el sonido de la banda.

Fotografía: Sergio Albert

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Como dicen en inglés “in no particular order”. Este es un listado de los discos que más nos han marcado a los componentes de Pan y he aquí el por qué de cada uno”.

The Smashing Pumpkins – Mellon Collie and the Infinite Sadness (Teresa)

Es inevitable para mí que este sea uno de los discos elegidos. Cuando llegó a mis manos tenía 15 años recién cumplidos y descubrir este disco cambió para siempre mi forma de entender la música. La riqueza de registros en el disco y las letras me atraparon completamente. Por aquel entonces sabía tocar la guitarra por encima sin más. Entonces me compré… ¡por catálogo! el libro de tablaturas del disco y aprendí a tocarlo entero. Se podría decir que aprendí a tocar la guitarra con este disco. Y a partir de entonces, la música pasó de ser algo que me gustaba, a convertirse en aquello que le daba sentido a todo.

Thrice – Vheissu (Teresa)

Un amigo me habló de ellos y desde la primera escucha de ‘Red Sky’ supe que ahí había algo. Escuché el disco sin parar, completamente enganchada a la mezcla de oscuridad, intensidad, rabia y por momentos fragilidad, que destilaba el disco. Todos los ingredientes me gustaban a cada cual más: las composiciones en sí, las guitarras increíbles de Teppei, los bajos maravillosos de Ed, las baterías tan personales de Riley y sobre todo, la voz y la forma de cantar de Dustin. Es uno de los cantantes que más honestidad me transmite.

The Beatles – White Album (Teresa)

Este disco es mi infancia. Supongo que todos tenemos algún gusto musical heredado de nuestros padres, y este es el mío. No recuerdo mi casa sin los discos de los Beatles rodando por ahí: El Sgt. Pepper’s, y dos recopilatorios (el azul y el rojo) quizá fueran los que primero escuché, pero cuando descubrí el álbum blanco, tan anodino en su diseño, que revelaba tan poco acerca de lo que te ibas a encontrar dentro, fue una gran sorpresa. Creo que contiene algunas de las canciones más redondas que he escuchado jamás y creo que, sin saberlo, fue la primera vez que aprecié lo que era la producción de un disco. Escuchaba ‘Blackbird’ y me preguntaba: ¿cómo y por qué suena esta canción tan cálida y cercana?. Este disco me hizo viajar infinidad de horas sola, escuchándolo y dejándome llevar.

Metallica – Ride the lightning (Teresa)

Este es uno de mis discos de cabecera porque fue el disco que me introdujo en los sonidos más duros. Debía ser 1995 y ya conocía el álbum negro, pero por algún motivo con este surgió en mí un vínculo más fuerte. En cuanto a producción y sonido probablemente sea de los que peor ha envejecido de Metallica, también hay que tener en cuenta que eran unos chavales cuando lo grabaron, pero a día de hoy es un disco que me sigue pareciendo increíble a nivel de composición. La forma de cantar y tocar la guitarra a la vez de Hetfield, siempre ha sido una inspiración para mí. Por otro lado me parecía curioso que todo el mundo flipara con Kirk Hammett, cuando a mí me transmitía muchísimo más la forma de tocar de Hetfield. En general prefiero menos virtuosismo y más feeling, me llega mucho más.

Queen – A Night At The Opera (Manu)

Todos tenemos un disco que ha servido como ritual de iniciación musical. En mi caso, podría haber sido cualquiera de Queen, ya que la colección de mi padre estaba hasta arriba de ellos y cada cual tiene lo suyo, pero A Night At The Opera terminó sobresaliendo y ocupando un hueco muy especial en mi manera de entender la música. En esta temprana etapa de mi vida me recuerdo a mi mismo con poco más de 5 o 6 años con la Stratocaster de mi padre colgada, desenchufada y con la música a tope tratando de emular a Brian May (cero éxito) y era bastante gracioso cuando me preguntaban qué grupos escuchaba, porque la respuesta siempre era la misma: Queen, sólo Queen, todo el rato. Era bastante enfermizo, pero disfrutaba mucho con ello.

Steve Vai – Passion & Warfare (Manu)

Estaba comenzando a recibir mis primeras clases de guitarra cuando mi profesor me enseñó a Steve Vai. Ese día marcó un antes y un después en mi pronta percepción sobre el instrumento. De repente, se abrió ante mi un abismo de técnicas, efectos sonoros y armonías que jamás había contemplado. ¿Eso se puede hacer con la guitarra? Me preguntaba. Entonces, con apenas 11 años, entendí que nadie debería marcarse un límite en su impronta artística. No hay una sola forma correcta de hacer las cosas y Passion & Warfare es el ejemplo perfecto de ello, un golpe sobre la mesa de la ejecución guitarrística de principios de los 90. Imprescindible.

Yes – Close To The Edge (Manu)

Tengamos en mente lo que acabo de decir acerca de establecerse límites artísticos para uno mismo porque, al final, una de las cosas más llamativas del ser humano es que siempre puede sorprenderse a sí mismo rompiendo techos de cristal que, evidentemente, no sabes que están ahí hasta que te topas con ellos. Close To The Edge fue una llamada de atención en un momento en el que mi forma de comprender la armonía se había vuelto un tanto anodina. Siempre recordaré la noche en que un amigo me enseñó el disco; tan grandioso, tan bestial, que sigo alucinando cada vez que lo oigo. La intensidad de las progresiones armónicas y la naturalidad en la interpretación hacen de él una obra maestra atemporal. Jamás he escuchado nada igual.

Propagandhi – Today’s Empires Tomorrow’s Ashes (Tweety)

Cuando salió este disco y lo escuché por primera vez hubo algo que cambió completamente mi percepción de las guitarras. Estaba acostumbrado a otro sonido al escuchar punk rock, basado en quintas, como Green Day o The Offspring y al escuchar a Chris Hanna y cómo llenaba todo el espectro de frecuencias con las seis cuerdas, no podía parar de escucharlo. Me sorprendía también el hecho de que sólo siendo tres integrantes, pudiesen sonar tan compactos, potentes y armónicamente diferentes a otros tríos que escuchaba por la época.

Thrice – Identity Crisis (Tweety)

En el momento en el que Thrice llegó a mis oídos, mis inquietudes dieron un vuelco gigante. Recuerdo perfectamente que el hardcore melódico y el punk rock llenaban mi vida y no acababa de encontrarle sentido a otras cosas más metaleras. Este disco de Thrice fue el puente perfecto entre el hardcore melódico y el “protometalcore”. Descubrí un sonido que para mi era completamente novedoso y me ayudó a entender otros géneros más fuertes que ahora me encantan. Además, armónicamente diferentes a otros tríos que escuchaba por la época.

Yellowcard  – Ocean Avenue (Tweety)

Durante muchos años toqué el violín y tenía muchas dificultades para encontrar musica punk rock en la que hubiese violines. Al descubrir Yellowcard vi La Luz, además me pilló cuando estaba empezando a tocar la batería y flipaba con las genialidades de Longineu W. Parsons III.

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