8.1Nota Final
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8.1

Un cuarto de siglo se cumple de la salida de un disco al que quizás el tiempo no ha puesto en el lugar que merece, pero que seguro que una generación todavía recuerda con cariño. Y eso que fue el álbum de debut que más rápidamente llegó al n1 en las listas de ventas de su país, desbancando a todo un ‘Definetly Maybe’ de OASIS.  Soy de esas personas que a mediados de los 90 se empapaba de lo que sonaba por la radio, ponían en la televisión y le descubrían sus amigos. Así conocí buena parte del grunge al otro lado del charco, y que poco a poco, tenía acceso a lo que se hacía al norte de Europa, viendo que en Inglaterra empezaba a dominar un estilo concreto con un sinfín de bandas que, como sucede con otras etiquetas, no tenían mucho que ver entre ellas.

No busquéis en Spotify, que sabéis que cuando está disponible, os ponemos directamente aquí el reproductor del álbum para que lo tengáis a un click. ELASTICA eran distintas a casi todos los demás, y lo demostraban desde ‘Line Up’, tema de apertura; una declaración de principios de ese sonido, a veces apático y pasota que se veía después reflejado en la apariencia de sus presentaciones en vivo, incluso en buena parte de sus clips. No engañaban a nadie con su propuesta simplista, que en algunos momentos se aceleraba y tiraba más hacia derroteros como VERUCA SALT incluso a los NIRVANA más accesibles. Especialmente se hacía evidente esa influencia en esos cortes breves pero intensos cargados de energía, como ‘Annie’, ‘Smile’ (muy en la onda del punk rock americano que empezaba a hacerse masivo), ‘All Nighter’ o ‘Blue’. O en ese bajo tan presente en ‘See That Animal’, co-escrita por Brett Anderson y que aparecía sólo en la versión americana. La verdad es que dentro de toda la escena de brit-pop, ellas tenían mucho más de rock que de dicho sufijo. Intencionadamente o no, parecían un puñetazo al tipo de composiciones de su grupo pasado, más largas y laboriosas.

Aun siendo un primer trabajo, todo estaba perfectamente programado, ya que todas esas canciones mencionadas estaban mezcladas con otras bien distintas. De hecho, la mayor parte de sus singles. Pero el primero, con el que arrancó todo más de un año antes de la salida de ‘Elastica’, ‘Stutter’, estaba al final del álbum y se movía por los derroteros del final del párrafo anterior. ¿Por qué? Pues no lo sé, pero todavía hoy sigue siendo uno de los mejores cierres de disco que recuerdo. Esa actitud despreocupada incluso chula se ve en el vídeo ¿original? de la misma (aquí le podéis echar un ojo). Nada que ver con el que se ponía una y otra vez en los programas musicales de entonces, cuando se vio el tirón potencial/comercial que tenían Justine y las suyas. “No need to whine, boy” decían susurrantes a la cámara, a medio camino entre la seducción y la indiferencia mientras hablaban de la impotencia creada por el alcohol, sin tabúes de por medio. «¿Es la manera que te toco? ¿Has encontrado a otra?». Porque no hacía falta que vinieras del Sunset Strip de los 90, y como tantos otros grupos, esto es una historia de sexo, drogas y rock and roll.

Ésta, tiene su origen en la década anterior, y es que la señorita Frischmann fundaría junto a Brett Anderson y Mat Osman SUEDE, a los que se uniría Bernard Butler. Además, el vocalista de estos mantendría una relación con Justine durante dos años antes de que, además de irse de la banda, empezara otra con Damon Albarn (acreditado en los teclados adiciones como Dan Abnormal… que a su vez es el título de una canción de ‘The Great Escape’). Para saber más de estos primeros años, os remito a un pedazo de artículo que se publicó hace algunos años JotDown.es en el que además se relatan esos inicios donde la heroína era protagonista. Buena parte de los problemas de ELASTICA vendrían derivados de ella, hasta Damon Albarn le dedicaría una canción a la sustancia en su debut en solitario en 2014, ‘You and Me‘… pero volvamos a la música. Tras dejar SUEDE, Justine decide montarse su propia banda, primero acompañada de Justin Welch, batería que estuvo tres semanas con aquellos, y la bajista Annie Holland. Poco después se les uniría un torbellino como Donna Matthews; y de ahí, al estrellato.

Ya he hablado de ‘Stutter’, pero es que el resto de singles, aunque distintos, no le iban a la zaga. Empezando también por el mencionado ‘Line Up’, publicado un año antes que el disco. Le seguiría ‘Connection’, reincidiendo en esa pose de desinterés, una constante en la mayor parte de sus apariciones; pero aquí con un tema mucho más radiable y pegadizo (y que apareció en el mítico recopilatorio ‘Vértigo’, que recordamos hace tiempo en MiradAtrás). La misma onda que tenía ‘Waking Up’, posiblemente su canción más conocida, con ese vídeo cargado de primeros planos (impagable su «actuación» en el Top of the Pops con invitado incluido). Más famosaa la par que controvertida, ya que THE STRANGLERS demandaron a la banda por plagio de su ‘No More Heroes’, llegando a un acuerdo ambas partes. Con más medios, y ya con el disco en la calle, llegaría ‘Car Song’, más experimental y sin su chispa incendiaria… pero con la efectividad habitual. Lo mismo que pasaba con ‘Hold Me Now’ o ‘S.O.F.T’, muy GARBAGE en sus inicios la segunda, con los que compartieron marco temporal de debut.

‘Indian Song’ era la rareza del álbum, por decirlo de alguna manera, ambiental y exótica, con una voz pasada de efectos, pero que encajaba con todas las demás. Para el final me guardo otros dos temas. ‘Vaseline’ era una especie de ‘Tourette’s’ o ‘Downer’, no tan agresiva y con tintes más alegres, pero en la que se volvía a notar el aura de Cobain (en la mencionada versión de los States, era la guinda final). Por último, ‘2:1’ era una especie de medio tiempo que reincidía en esa indiferencia y aparente insensibilidad, que por aquí se hizo famosa por dos motivos: ser la canción de fondo en el anuncio del Fiat Brava en 1997 (lo podéis ver aquí), y su inclusión en la banda sonora de Trainspotting. Y después, el acabose…

Como digo, bastante bien relatado está en “La frenética vida de Justine Frischmann, la «primera dama» del brit pop”, pero en resumidas cuentas, la relación a nivel interno estaba rota a casi todos los niveles. 1995 y 1996 fueron dos años frenéticos, cargados de conciertos, festivales y adicciones. Annie abandonaba el barco en mitad de la gira. Donna y Justin, mantenían una relación que se transformaba en imprevisible, y a la hora de grabar nuevo material, la cosa no cuaja. Matthews es la siguiente en dejarlo, Holland vuelve, pero no hay avances. En mitad de todo el caos, el noviazgo de Justine y Damon termina, después del infierno vivido a causa de la prensa amarillista. Albarn encontraría en la ruptura la inspiración de ’13’, personificada especialmente ‘Tender’, una de las mejores composiciones de la carrera de BLUR, y ‘No Distance Left to Run’.

Para cuando publicaron nuevo material, un EP de seis canciones en verano de 1999, la escena de la que en algún momento formaron parte, estaba en dexlive; además, el interés por el grupo había descendido… más todavía con unas composiciones mucho más pobres. Un año después sacarían ‘The Menace’, sin buena recepción… y es que todo había cambiado. Sí, había vuelto Annie, pero se echaba demasiado en falta a Donna, Sharon Mew tras los teclados tenía mucho protagonismo (incluso en directo con los coros), y tras un breve periodo de presentación (incluida cita en Benicassim), la banda para, y con el single ‘The Bitch Don’t Work’ se despiden. La portada de éste, así como el vídeo de ‘Mad Dog God Dam’ y un documental que no vería la luz llevaban la firma de Maya Arulpragasam, a la postre M.I.A. Frischmann, después de colaborar con ella en sus primeras composiciones (como ‘Galang‘), se retiró años después a Boulder, una ciudad de Colorado donde se matricularía en la Universidad y daría rienda suelta a su nueva pasión: pintora de arte abstracto, olvidándose por completo de la música. Más de veinte años después, tres cuartas partes de la formación original se reunirían para dar forma a una reedición de este mítico disco, que vería la luz en el Record Store Day de 2017. Alguna entrevista puntual ha dado la que fuera cantante, guitarrista y líder de esta formación, afirmándose no reconocerse en buena parte de los vídeos que ve de la época. Una de las más recientes, la podéis ver en el documental de Suede publicado en 2018, ‘The Insatiable Ones’, donde reflexiona sobre la formación y primeros pasos de estos. Ay, aquellos maravillosos años…

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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