8.6Nota Final
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8.6

El señor Saul Hudson siempre será conocido por ser el guitarra de uno de los grupos que dominó el mundo a finales de los 80, y especialmente a principios de los 90. Slash irrumpió fuerte en la escena del hard rock con un debut para la historia. ¿Es ‘Apettite For Destruction’ el mejor de la historia? Son palabras mayores, pero entre los cinco o diez más destacados, es un fijo. Después llegaría un ambicioso doble ‘Use Your Illusion’, y el principio del fin, con distintos problemas que desmembrarían la banda durante un tiempo para entrar dentro del tiempo de espera más largo de la historia para una nueva obra que tardó una década en gestarse.

También es más recordado por lo hecho con VELVET REVOLVER o por su presente, con Myles Kennedy, una de las voces del momento. Pero es injusto olvidar lo que fue SLASH’S SNAKEPIT, formados en medio de todo el caos surgido en GUNS N’ ROSES. De hecho, con él estaban Gilby Clarke (guitarra) y Matt Sorum (batería), además de colaborar en la grabación con algunos teclados Dizzy Reed. Al bajo, Mike Inez de ALICE IN CHAINS, y cerraba la formación Eric Dover. Un vocalista portentoso que de la misma manera que apareció de la nada, desapareció de igual manera, colaborando como músico de sesión y tocando la guitarra en ‘The Eyes of Alice Cooper’. Poco más se supo de él con una mínima repercusión, pero nos dejó unas cuantas interpretaciones para el recuerdo.

Por encima de todas, los dos videoclips que publicaron. Por un lado, ‘Beggars & Hangers-On’, que co-escribió Duff McKagan, con la influencia blues de siempre pero con un toque southern que la hacía única y especial. Una auténtica gozada que decidiera recuperarla para que la interpretara Myles en su gira más reciente (podéis verlo en este enlace). Incluso se puedo llegar a ver en la televisión española de aquellos años. Por otro, ‘Good to Be Alive’, más directa (hasta el cambio cerca del final, desembocando en un fade-out desde que el bajo quedaba solo) y con el guitarrista haciendo más virguerías a la par que Drover demostraba sus grandes dotes. Antes de ellas, la vena sureña se notaba en la apertura con ‘Neither Can I’, gran tema, pero que de primeras podía resultar cargante para lo que nos tenía acostumbrado el artista, demostrando que se desmarcaba con su pasado… o en parte, porque en ‘Dime Store Rock’ sonaba igual de rockeros que cualquier corte facturado anteriormente, y bien podría ser alguna de las demos que Rose rechazó para la continuación de los Illusion. Esa sensación se alarga en ‘Monkey Chow’, ‘Soma City Ward’ y la acelerada ‘Jizz Da Pit’, siendo el trío uno de los puntos fuertes del álbum, colocados en el núcleo central. En realidad ocurre en los cortes más fiesteros con la huella inequívoca del guitarrista, como ‘Doin’ Fine’, una de las joyas ocultas o ‘I Hate Everybody (But You)’. Y echando la vista al futuro desde aquel punto, ‘Be The Ball’ bien podría haber sido incluida para el debut de VELVET REVOLVER. También tenía otros temas con un tempo más lento, como ‘Lower’ y ‘Take It Away’, y en la senda de duración de su single de mayor éxito estaban una enérgica ‘What Do You Want To Be’ y lo más parecido a una balada que hicieron, ‘Back And Forth Again’, que cerraban casi setenta minutos de trabajo de manera brillante.

Giraron sin Sorum e Inez, dieron unos cuantos conciertos (aquí tenéis un ejemplo) y su actividad se detuvo ante la inminente grabación de la banda de Axl Rose. Slash nunca participaría en ella, formaría SLASH’S BLUESBALL para revivir su particular Snakepit a finales de los 90, publicando un nuevo álbum con una formación totalmente distinta y llegando a girar como teloneros de AC/DC en su gira de ‘Stiff Uper Lip’. Pero ahí se quedó todo. Seguramente, el germen de lo que haría años después y por lo que es tan reconocido en la actualidad. En los primeros pasos junto a Myles Kennedy y The Conspirators todavía tocaban alguna de estas canciones (incluso de ‘Ain’t Life Grand’), pero pasado un tiempo, parece que sólo unos pocos nos seguimos acordando de estos dos trabajos. Está claro que el carismático guitarrista está más que ocupado tanto con su proyecto en (semi) solitario como, sobre todo, con unos GUNS N’ ROSES que parece que todavía tienen cosas que decir en 2020.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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