9Nota Final
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9.0

Alcanzar el cielo con tu debut discográfico es el sueño de cualquier banda. El único inconveniente, por llamarlo así, es que una vez tocas techo, es imposible seguir subiendo, y bastante complicado mantener el tipo. PEARL JAM aguantaron el tirón con ‘Vs’ después de un ‘Ten’ que rozaba la perfección. Igual que otros grupos de la época, no estaban del todo cómodos con su éxito, y eso creo conflictos de puertas para fuera. El quinteto era visto como un bicho raro por no querer hacer más vídeos tras ‘Jeremy’ (más cuando el peso de la MTV era mayor cada año), y a principios de 1994 tuvieron una disputa con Ticketmaster por querer mantener las entradas para sus conciertos por debajo de los 20 dólares. Esa disputa legal tendría sus consecuencias, además de juicios de por medio, con un número mucho menor de fechas en su gira. Además, en abril de 1994 moría Kurt Cobain y en agosto se marchaba del grupo Dave Abbruzzese después de grabar su nueva obra (su puesto lo ocuparía Jack Irons). No era el mejor momento de su corta carrera, pero la expectación con ellos seguía siendo máxima.

Sorprendiendo, otra vez, lanzarían su tercer álbum de primeras en vinilo, un formato en desuso por aquel entonces, para hacerlo en CD unos días después. ¿Os suena la vuelta del vinilo? ¿Y la posición abusiva de una empresa para sacar tajada por unas entradas? Claro, visto ahora sí, pero parece que Vedder y los suyos fueran unos visionarios y sabían hacia dónde iba toda la industria. ‘Spin the Black Circle’ era una ese himno como oda al vinilo. Aunque en realidad no existía vídeo de manera oficial, recuerdo bastante bien verlo en la televisión de este país, emitiendo un montaje con imágenes de un concierto en Seattle en 1991 (igual que los de ‘Even Flow’ y ‘Alive’). También tengo que decir que fue uno de los primeros discos con los que me picó el gusanillo del rock. Eran tiempos de grabar a los amigos casetes y de descubrir tus propios gustos.

Pero el álbum al completo era extraño… y ahí residía su magia. La energía de aquel single tenía continuación en temas como ‘Whipping’, y no de manera tan cruda, en ‘Satan’s Bed’ y ‘Last Exit’ que, con su ritmo machacón de batería, abría ‘Vitalogy’. Aunque si de machacar se trata, ‘Not For You’ se llevaba el primer premio, seguida de cerca por ‘Tremor Christ’. Eddie, además, se desnudaba más que nunca en unas letras de lo más personales. Esa vena más íntima se notaba en ‘Nothingman’, en ‘Better Man’ (a los que estuvimos viendo a PJ en el Palacio de los Deportes de Madrid en 2006 se nos sigue poniendo la carne de gallina al recordar el inicio de concierto) y en ‘Immortality’. Emilio Sánchez (actualmente vocalista de LAVIDA) nos contaba en su lista de 10 temas para aclarar la voz que esta última fue la primera canción que cantó para un grupo de música. Anda que decidió mal… Dentro de su aparente simpleza instrumental, es una de las composiciones de PEARL JAM que mayor facilidad tienen para poner los pelos de punta. Durante mucho tiempo se especuló que estuviera dedicada a Kurt Cobain.

Completaba el interludio ‘Pry, To’, ‘Aya Davanita’, ‘Bugs’, que sencillamente era indescriptible, con Vedder tocando el acordeón, y ‘Hey Foxymophandlemama, That’s Me’ (conocida como ‘Stupid Mop’) ahondando todas en su lado más experimental. Y en tierra de nadie, y a la vez con un poco de todo lo que nos ofrecían en el resto de temas, se encontraba otra maravilla: ‘Corduroy’. Sigue siendo una de sus mejores canciones en directo, emocionante como pocas.

A partir de ‘No Code’ empezaron una travesía de división de opiniones, tanto entre críticos como en fans. Seguían haciendo buenas canciones, pero sus discos al completo no lucían tan bien como sus tres primeras obras. Pero ¿qué grupo puede superar una trilogía inicial como la formada por ‘Ten’, ‘Vs’ y ‘Vitalogy? La duda en torno a su futuro es ¿cuándo nos llegará una continuación de ‘Lightning Bolt’? Ya ha llovido desde 2013… En cualquier caso, siguen siendo uno de esos grupos que en directo son una apuesta segura, de los que dan conciertos de más de treinta canciones y casi tres horas. Treinta años después de formarse, con sus componentes rondando los 50, siguen dando guerra. Y que nos duren.

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