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Mucho ha habido que esperar a ver la grabación del concierto de ALTER BRIDGE en el Royal Albert Hall londinense. Y es que esas dos presentaciones tan especiales tuvieron lugar el 2 y 3 de octubre, y no ha sido hasta después de un año que lo tenemos en formato doméstico.Varias han sido las bandas que han grabado junto a una orquesta sinfónica. Puede que los ejemplos más visibles sean los de METALLICA, SCORPIONS, DEEP PURPLE y KISS, pero también están DREAM THEATER, PAIN OF SALVATION, o WITHIN TEMPTATION. Y algunas como AEROSMITHALICE IN CHAINS, también tienen registros aislados en el mismo formato.

Un concierto así supone un reto a muchos niveles. El mayor, para la banda: conservar la esencia de sus propias canciones y que con los arreglos las hagan mejorar. También para la orquesta, su director, pues hay que estar a la altura de un evento como éste. Una introducción nos presenta el recinto, el grupo, los músicos… y llega ‘Slip to the Void’, la mejor elección que podían hacer como primer tema, con ese subidón inicial y una ambientación tan oscura. Tras ella, ‘Addicted to Pain’ y ‘Before Tomorrow Comes’ para demostrar por todo lo grande lo que tenían preparado. Un montaje así no se lleva a cabo de la noche a la mañana, y se nota en el primer corte que hay con entrevistas a Will Harvey y Simon Dobson, responsables de la Parallax Orchestra, en cuyos hombros residía buena parte del peso. Entre medias, palabras también de Brian Marshall (bajista), su manager Tim Tournier (hablando de la dificultad de tener a sesenta personas) e imágenes de los ensayos. Poco después se unen Tremonti y Scott Phillips para hablar del desafío que era hacer crecer tus propias composiciones con ese acompañamiento. Porque uno de los mayores puntos a favor de este lanzamiento es la manera en la que te meten en todo lo que supuso… pero a la vez se le vuelve en contra. Si bien se agradece el metraje documental, hubiera estado mejor aislarlo y ponerlo de manera separada, y no entre canciones; se pierde dinamismo y te baja de la nube de disfrutar del grupo en vivo.

A partir de ahí, todo viene en pequeñas dosis. ‘The Writing On The Wall’ suena atronadora a la par que apocalíptica, ayudando la iluminación fija roja en escena.Entre sus canciones más cañeras ahí están ‘Cry of Achiles’ (brutal sus luces verdes envolventes), que luce tanto en su intro como en la parte previa al solo de guitarra; en ese aspecto se echan de menos dos especialmente en la misma onda: ‘Metalingus’ y ‘White Knuckles’.Otras son, aparentemente, más simples de acompañar, como ‘In Loving Memory’… pero los arreglos, puede que por esa misma razón, quedan algo difuminados. Eso sí, la transición de planos que nos deja (especialmente los generales), son de lo mejorcito del concierto. En ‘Fortress’ también lucen, si bien no es que sea una de sus composiciones más famosas, aunque queda muy por encima la banda en el cambio de ritmo final. Tras ella se anuncian veinticinco minutos de descanso… que sirven para otra parte de documental, en la que Myles nos cuenta que estaba tan emocionado como nervioso ante algo así, y en la que deja una perla: “… aquí está el problema, no quiero cantar, sólo os quiero ver tocar. ¿Puedo hacerlo?”. Tanto él como Mark muestran su admiración por Simon, al que ven como una auténtica rockstar.

A oscuras arranca ‘Ties that Bind’, en la que el parón el unísono les queda de diez, igual que los focos amarillos iluminando a lo loco el recinto. ‘The Other Side’ es otra de las atípicas, pero que acompaña para, de nuevo, retomar ese lado más amenazante por parte de sus compañeros de velada, especialmente en sus primeros segundos.Un nuevo corte nos lleva al ensayo de ‘Slip to the Void’, no muy bueno de primeras, pero con final (por suerte) satisfactorio.

‘Brand New Start’ es otra que se sabía con anticipación que quedaría genial; y también es otra que donde mejor queda es en sus primeros compases y que nos deja planos de fondo espectaculares. La alegría inicial de ‘Ghost Of Days Gone By’ (con las palmas de acompañamiento) dispara la complicidad entre los miembros de AB (ahí se ve la palmadita de Myles en Mark cuando agarra el micro para moverse por el escenario).

¿Adivináis? Sí, otra transición (que no llega a los dos minutos) consigue sacarte ya por completo de la línea central del concierto. Duele más cuando hay un discurso de Kennedy sobre una organización que ayuda a los niños en su sueño de tocar música (The Future Song Foundation) y las palabras de agradecimiento a su madre por ayudarle cuando él empezó.

‘The Last Hero’ llega a sonar algo embarullada, pero esa mala sensación se olvida en poco tiempo. Sigo considerando ‘The End is Here’ como una de las joyas de su debut (y una de sus composiciones más infravaloradas), por lo que la recuperaran para algo así, y más viendo como quedó, es como para celebrarlo; la oscuridad de su tramo instrumental, soberbio.

Nueva pausa en el que abordan la dificultad de tocar canciones que nunca habían estrenado en directo. Es lo que hacen con el medio tiempo ‘Words Darker Than Their Wings’, que para Tremonti y Phillips se encuentran en el Top3 de temas de su banda; y consideraron que era el momento adecuado de llevarla al escenario después de haberlo intentado en otras ocasiones. Y tal como dice, consiguió la mejor reacción de las dos noches. Viendo el resultado, no sorprende. Mark se luce en ‘Waters Rising’ (brutal la orquesta en el estribillo), mientras que el sentimiento aflora en ‘Lover’ (ayuda tener todo tan iluminado). A continuación nos muestran el lado más cercano y personal de los protagonistas, con imágenes junto a sus mujeres, padres, hermanos e hijos.

Con ‘Wonderful Life/Watching Over You’ se nos presenta Kennedy en solitario, ganando protagonismo la orquesta (de nuevo regalándonos planos generales para el recuerdo, que junto al público cantando ponen los pelos de punta), y dejándonos una de las ovaciones de la noche, aumentada con la presentación de Simon al frente de la Parallax. ‘This Side of Fate’ supone un ligero bajón, aunque sólo en su primera parte, cortado por la visión de los protagonistas sobre sus apasionados fans.

El final es el esperado, con tres clasicazos. ‘Broken Wings’ no necesita mucho más de lo que ya tiene la original para emocionar, pero lo de ‘Blackbird’ alcanza un nivel superior en su interpretación; insuperable. Tras algo tan grandioso, agradecimientos para presentar ‘Open Your Eyes’, con unos “oh oh oh” que pocas veces habrán sonado tan bien.

Puede parecer un detalle menos, pero emocionante como en el cierre, todos los músicos saludan al grupo y ocupan la parte central del escenario. Y es que ese concierto fue mucho más que una banda de cuatro tipos acompañados de más de cuarenta músicos en una orquesta. Como doy a entender, es una pena que no sea seguido y las entrevistas sean por separado. De haber sido así, matrícula de honor. Mención especial para el montaje, de esos que se echa de menos hoy en día, sin mareos ni cambios de planos constantes y abusivos. La versión en CD está bien, se deja escuchar, pero es un show que hay que ver en vídeo.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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