Madrid, 11/02/2016, Sala La Riviera

“Algo le pasa a Phil Demmel. No es normal cómo está sobre el escenario”. Esa fue la sensación inicial que teníamos muchos después de la segunda canción del set de MACHINE HEAD. Una desidia que afectó al ritmo normal del concierto. Tras esas primeras reflexiones en las redes sociales, un contacto me instaba a leer una noticia de los compañeros de Diablorock, en la que explicaban que la noche anterior en Granada, el guitarrista tuvo que ser atendido dos veces por una intensa fiebre, saliendo infiltrado a tocar. A favor hay que decir la profesionalidad, tanto de él como de la banda, de seguir adelante tanto en Granada como en Madrid. En contra, que afectó por completo a la actuación, y que no todos los asistentes están metidos al cien por cien en las redes como para saber la causa real de que ayer el grupo se dejaran el fucking por el camino, y se quedaran solo en MACHINE HEAD.

Quienes hemos visto varias veces a Robb y a los suyos sabíamos que lo de este concierto fue una actuación para salir del paso. Cumplidora y profesional para no cancelar, pero por muchos momentos aburrida; dicho de otra manera, como mucho podían estar a medio gas; y si no ponen toda la carne en el asador, se nota a leguas. De las ocho veces que los he visto en doce años, sólo recuerdo un show más flojo: el de Sonisphere en 2012, donde con un set reducido, se atrevieron a incluir buena parte de las canciones más largas de ‘Unto the Locust’, olvidándose de clásicos y arriesgando demasiado para lo que debe ser un paso por un festival. Esa falta de ritmo fue de lo que adoleció lo que se ha venido a llamar An Evening With Machine Head.

‘Imperium’ sigue siendo la gran baza para arrancar, y no suele fallar. Esos primeros acordes, el in-crescendo, el grito de “HEAR ME NOOOOOOOOW” es una apuesta segura para poner a botar a todo el mundo desde el primer minuto. Más si la continúas con la contundencia de ‘Beautiful Mourning’… pero no tanto si después te atreves con ‘Now We Die’; que como apertura de la gira de ‘Bloodstone & Diamonds’ funcionaba, pero que incluida en ese momento, pierde fuelle. Pero las que más perdieron fueron ‘Bite the Bullet’, con un tempo más lento que la original, perdiendo su chispa, y ‘Locust’, demasiado densa; justo antes de ésta, además, vino una de las primeras paradas de la noche. Entendibles después de salir de la sala, cuando te enteras de las circunstancias, pero que en el momento joden mucho. Y es que con la situación en la que se encontraban, no hubiera estado de más decir lo que ocurría. Porque momentos precisamente no faltaron. Flynn los ocupó diciendo con sus habituales discursos, diciendo que llevaban 22 años haciendo esto (algo digno de admirar), que la idea de esta gira es lo mejor que han hecho en mucho tiempo, que tocar dos horas y media sin teloneros es algo inigualable, que todo lo han conseguido sin tener un hit ni sonar en las radios… pero lo verdaderamente importante esa noche era que su compañero desde hace catorce años en la banda no estaba en condiciones de tocar, y no hubo mención.

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‘From This Day’ (curiosamente anunciada como algo old-school) parecía que podía poner todo patas arriba y subir un concierto que iba en caída libre… pero no. Le faltó el flow de la original, y fue otra que sonó más lenta que la original. Ni siquiera ‘Ten Ton Hammer’ levantó el vuelo, algó que consiguió en parte ‘This Is The End’… a medias. Lo hizo más por velocidad que otra cosa. Una especie de solo de guitarra de Phil (con otra pausa) nos metió en ‘Darkness Within’ (unido a otra parrafada de Flynn mientras repetía con su acústica en bucle los primeros acordes del tema). Fue uno de los momentos más emotivos de la noche, acrecentado por los coros finales del público ya sin música. Y otra parada. Esta vez para un solo de batería que sobraba tanto como el de guitarra. Si ya sabemos que de técnica van sobrados por sus composiciones, no necesitamos este tipo de cosas si no son unos virtuosos como puede suceder en otros estilos; tampoco vistosos. Sí efectivos, como demostraron con ‘Bulldozer’ (esta vez sin las sirenas de ‘Declaration’), y ‘Killers & Kings’, donde la gente se vino arriba con una mezcla de wall of death y circlepit, porque aquello se convirtió en una masa de gente que no sabía si hacer una cosa u otra. Hit no tendrán, pero ‘Davidian’ es lo más parecido que hay en su carrera; y fue el peor que les he visto. Ejecutado bien, pero sin esa llama necesaria para poner a más de mil personas a botar. ¿Nueva parada? Sí, en esta ocasión para ‘Descend the Shades of Night’, marcando otro punto melancólico por su sentimiento en el que por fin vimos algo de interactuación entre sus dos guitarristas (especialmente emocionado al final Phil); algo que apenas se dio y que suele ser habitual en los solos y punteos alternos de varias de sus canciones. ‘Now I Lay Thee Down’ fue otra de las que más fieles sonaron y que intentó subir el nivel, también ‘Aesthetics of Hate’ con previa dedicatoria a Dimebag (pidiendo que se coreara su nombre), pero con Demmel en un momento totalmente ido. ‘Game Over’ nos dejó un poco a medias por las partes tan diferenciadas que tiene, aunque el estribillo aumentó la descarga de adrenalina. Más paradas, un ‘Old’ que tampoco sonó muy allá, y un final previsible con ‘Halo’, que viéndolo desde el fondo de la sala, no fue la guinda perfecta, con un público demasiado estático… casi igual que lo estuvo la banda la mayor parte del tiempo, a excepción de Jared MacEachern. Si en la gira anterior parecía ser the new kid, parecía que su progresión a lo Jason es la de ‘… And Justice for All’; una entrega total en todos los aspectos.

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Decía al inicio de la crónica que no todo el mundo está metido en las redes sociales para saber qué es lo que ocurrió exactamente, a falta de que nos lo dijera el propio grupo; más después de que Phil superara aquellos mareos que le dieron uno de los veranos de la gira de ‘The Blackening’. Hubo un momento en el que Flynn preguntó que quienes veían a la banda por primera vez; bastantes manos se alzaron, y seguramente buena parte de ellas saldrían flipando. No fue el caso de muchos otros, entre los que me incluyo. Además, los que sí estamos metidos en las redes, nos preguntábamos cómo era posible que en esta misma gira, durante su tramo americano, noche tras noche MACHINE HEAD no bajara de 22 canciones; incluso en alguna ocasión 24 canciones, a piñón. Cuando volvieron a Europa, 17 en Suiza, 18 en territorio francés (donde incorporaron los solos), 21 en Santiago, 18 y 20 en sus dos citas portuguesas, y otras 18 en Granada. En Madrid también nos quedamos en ese número. Nos quedamos sin ‘Elegy’ ni ‘The Blood, The Sweat, The Tears’, supuestamente programadas; también sin ‘Crashing Around You’ u otras que sí vinieron tocando en diciembre, como ‘Blood for Blood’. Debe ser que a este lado del charco somos menos que en EEUU. De admirar que hayan seguido adelante, seguramente el día libre tras Barcelona les venga bien. Pero hay cosas que no hay que obviar ni ocultar. Más cuando en los agradecimientos de Flynn al público, decían que los allí presentes eran los de verdad, los suyos. Y que por eso esta gira estaba siendo tan especial.

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