bluespillscover_resizeDespués de escuchar unas cuántas veces el debut de BLUES PILLS, me puse a buscar algún concierto reciente suyo en YouTube y di con su actuación en el Rock Hard Festival este verano, donde tocaban buena parte de este trabajo homónimo. Si te lo pones de fondo sin ver el vídeo, la única diferencia con las canciones en estudio es que son más intensas y el sentimiento de Elin Larsson a la hora de cantar es todavía mayor. Todo de diez.

No es ningún secreto que el revival de los 60 y 70 está muy presente en el siglo XXI. Ahí tenemos a ORCHID, SCORPION CHILD, KADAVAR (bandas con las que BLUES PILLS compartieron gira), GRAVEYARD, WITCHCRAFT, RIVAL SONS o THE VINTAGE CARAVAN. Unos más orientados a raíces oscuras y pesadas de BLACK SABBATH, otros hacia el rock y el blues de LED ZEPPELIN, como el grupo que nos ocupa. Y buena parte de ese plantel, amparados por Nuclear Blast. La página del sello nos vende a la vocalista como una mezcla entre Janis Joplin y Aretha Franklin, ahí queda eso. Y aunque parezca una sobrada, no lo es. Pero el caso de BLUES PILLS es algo más especial de lo que pueda parecer. Elin Larsson, su vocalista, es sueca. Zack Anderson y Cory Berry, bajo y batería, son estadounidenses, mientras que el joven Dorian Sorriaux es francés. En cualquier caso, no hay choque de culturas alguno, y la conjunción de los cuatro es tan natural como asombrosa.

No se sabe si el hecho de haber salido cuarenta años después de donde su estilo encajaría más juega más a su favor o en su contra. De haber nacido en pleno movimiento hippie, puede que hubieran llegado a las cotas más altas. Pero el haberlo hecho ahora les da ese toque de distinción… al que seguramente muchos achaquen no haber inventado nada y estar aprovechándose de influencias más que evidentes. A esos les diría que cuando se hace con la calidad que se puede escuchar en ‘Blues Pills’, todo lo demás pasa a un plano secundario. Al más puro estilo ‘Immigrant Song’, cuando suenan los primeros segundos de ‘High Class Woman’ uno espera que aparezca Robert Plan en cualquier momento… pero no, lo hace otro portento; y la parte instrumental central bien podrían haberla firmado también Bonham, Page y John Paul Jones. Hasta en su clip se respira aire retro. ‘Ain’t No Change’ y ‘Jupiter’ (vaya final se marcan en ésta), las dos que le siguen, tienen un ritmo con el que es imposible que no te lleven a mover el esqueleto. El protagonismo entonces pasa a Larsson en una conmovedora ‘Black Smoke’, que explota a modo de montaña rusa (en lo que se va a convertir esta segunda mitad), en ‘River’, reduciendo su propuesta a una mínima expresión, tirando de melancolía en ella y ‘No Hope Left For Me’. El álbum empieza en todo lo alto para después ir alternando piezas más ambientales. ‘Devil Man’ es el tema con mayor tirón del disco, con ‘Astralplane’ cuelan otro bajón (simbólico), vuelven a ascender con la versión de ‘Gypsy’ de Chubby Checker, llevada a su terreno más psicodélico a la perfección psicodélica (ayuda su vídeo) y ‘Little Sun’ pretende poner por última vez los pelos de punta. Lo consiguen.

Volviendo al primer párrafo, decía de no ver el vídeo de su concierto. Ahora sí, os lo podéis poner. No necesitan artificio alguno, ni saltos, ni parar de correr de un lado a otro ni nada por el estilo. Que les sucede a muchos, cuando lo verdaderamente importante debería ser la música y no todo lo que la adorna. En eso, el cuarteo estadounidense-sueco-francés va tan sobrado que asusta. Aunque se vea personificado en muchos momentos lo que pueda transmitir Elin con ese tono tan cálido de su voz, sus compañeros no se quedan atrás, viviéndolo al máximo. Y eso no se consigue: se tiene. Pocos discos habrá como éste en 2014, y a ver si hay más en años venideros.

 

Blues Pills - Blues Pills
9.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votos)
7.9

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