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Sin prejuicios. Así me disponía a escuchar lo nuevo de BRING ME THE HORIZON después de sólo haber probado un par de adelantos un par de ocasiones. El primero fue ‘Mantra’, meses atrás. Y tengo que decir que no me desagradaba, por lo continuista de su propuesta más reciente, aunque el rollo que más me atraía de ellos fuera de trabajos anteriores. Un riff marca de la casa, la electrónica presente y sobre todo un tema altamente pegadizo. Vamos, lo que venían haciendo en sus dos últimos discos. Y lo que acompañó a estos fueron unos directos donde no daban la talla, como también pudimos comprobar con la interpretación de la propia ‘Mantra’, por ejemplo, en Reading, con buena cantidad de partes de apoyo pregrabadas… demasiadas, ciertamente. Pero también en grabaciones oficiales de la BBC, donde se aprecia que la voz de Oli no pasaba por un buen momento.

El segundo, ‘Wonderful Life’ (aquí también en la BBC), se centraba en las melodías vocales alrededor de un riff muy pesado, con especial énfasis en el estribillo. Bastante lineal y simple, pero que con el paso del tiempo han conseguido embrutecer en vivo, olvidándose en parte de esos arreglos finales en estudio. La colaboración de Dani Filth, más anecdótica que otra cosa (su presencia en el vídeo es mayor). Y ahí me planté. Llegarían tres más que oí ya tras la salida del álbum. Abrazaron el pop de manera clara con ‘Medicine’ y su vídeo de lo más… ¿raro? ¿Desagradable? ¿Curioso? Lo que sea, pero musicalmente ya se veían hacia donde iban los tiros. Todo iba a más con ‘Mother Tongue’, todavía más popera, edulcorada y adornada con las partes de Jordan Fish, que si había alguna duda, se destapa de manera evidente como el cerebro de la banda. Sí, el señor Sykes puede haber volcado todas sus experiencias amorosas traumáticas recientes en las letras y su interpretación, también puede ser el co-productor, pero las riendas las tiene el tipo al mando de las programaciones, que son las protagonistas de ‘Amo’. Porque si todo lo escuchado hasta ese momento había llevado una progresión de sus dos últimos trabajos hasta su lado más comercial, con ‘Nihilist Blues’ lo llevaban por completo al terreno electrónico y synth-pop, ayudados por la aportación de Grimes. Ese lado rozando el trance se palpa todavía más en interludios como ‘Ouch’, muy prescindible, o ‘Fresh Bruises’, algo mejor. Cada uno es libre de tomar el camino que quiera en su carrera.

Por eso tampoco extrañaban las declaraciones de su vocalista en su propio Instragram (en un post borrado) en las que afirmaba que sus fans estaban en el derecho de odiar algo así si lo que te gustaba era sólo el metal y el hardcore. Subrayo lo de sólo, que es la clave de la frase, el abrirse a otros estilos como han hecho ellos. Ya se sabe que los seguidores de ciertos estilos suelen ser sectarios y bastante cerrados, por mucho que pregonen eso de que hay que probar un poco de todo. También invitaba a re-escuchar ‘Amo’ si sólo lo habías hecho una vez para descubrir lo que hay en él. Como doy a entender, tú puedes hacer con tu música y tu producto lo que quieras, pero por lo mismo, estás más que expuesto a la crítica pública, especialmente en la era de los trolls; como ha ocurrido con un vídeo tras otro, más si cabe con algunos de los directos mencionados.

Por ejemplo, ‘In the Dark’, siendo lo que es, una canción meramente comercial, funciona. Y lo hace partiendo de su simpleza, pero hecha con muy buen gusto y con un Oli que canta, sin más y sin forzar; porque estas composiciones no lo piden. Y si lo hacen, en estudio es más fácil disimular todo, como desmuestran con ‘I Don’t Know What to Say’ (bonitos arreglos los suyos para cerrar este trabajo). ‘Sugar Honey Ice & Tea’ es otra en la que a pesar de tanta capa de efectos, salen bien parados. Estos se antojan demasiado en ‘Why You Gotta Kick Me When I’m Down’, y eso que compositivamente, destaca sobre la media del álbum. También está por encima ‘Heavy Metal’ (muy LINKIN PARK), en la que personalmente ni hubiera incluida las partes de Rhazel, cuya aportación me sobra.

En definitiva, han llegado a ‘Amo’ como progresión de lo que está siendo su carrera en esta década, especialmente tras la incorporación de Fish. A cada nueva obra su importancia fue en aumento hasta ser el amo, señor, y salto y seña del sonido Horizon. Y es entendible que no a todo el mundo le guste ese giro gradual que ha dado su propuesta. No es un mal disco, pero no es algo que, a título personal, me vaya a poner para disfrutar de su música. Veremos si esta vez sí, sus conciertos están a la altura y como casan no ya con las canciones más típicas de los últimos tiempos, sino con el medley que hicieron de los viejos tiempos (se me hace raro hablar así para canciones que no llegan a los diez años). Y es que puedes variar tus gustos, tu estilo, pero el rigor en tus presentaciones tiene que hacer que tus shows sean dinámicos y sin altibajos.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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