9Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votos)
8.5

 

catorceaguaEn MiradAlternativa siempre tendremos un hueco especial para CATORCE. Ya hace más de dos años que reseñamos ‘Atlas’, y con su primer disco debutamos nosotros también. Aquella fue la primera crítica que realizamos en la web, y desde entonces no hemos ocultado nuestra debilidad por ellos. También con DE LA CUNA A LA TUMBA, pero dentro del punto de unión que tienen ambos, hay que diferenciar a uno y otro.

La principal novedad de CATORCE, además de lo aprendido desde la edición de su debut y su aventura junto a Kantz, es la vuelta a sus orígenes con la re-incorporación de Luis Manuel Terán a la batería. Con ellos grabaró el EP ‘La Teoría del Segundo’, en octubre de 2009 dieron su último concierto juntos, y la casualidad y el destino quisieron que, primero, compartieran proyecto en DLCALT, y a principios de este 2016, volviera al barco. Al barco que no sé si buscaba agua y equilibrio (lo primero, a juzgar por el artwork del CD, parece que sí); pero de lo que estoy seguro es que no naufragaran.

Debería estar prohibido que un grupo que tiene tanto que ofrecer naufrague. En las últimas semanas del año he tenido el placer de reseñar unos cuantos discos de grupos en los que al frente no tienen cantantes, sino narradores, historiadores, oradores, intérpretes… gente que tiene mucho que contar. Algunos de manera directa y explícita, otros de una forma mucho más ambigua, por la que cada uno puede entender lo que quiera y a su manera; pero todos con mensaje más allá de la música (que también cuenta). Jaime también está en ese selecto club de artistas que por vocación (o azar, no lo sé en su caso) canta y cuenta. Su manera de afrontar ‘Océana’ es un buen ejemplo, primero diciéndonos como empieza el sueño para después contar cómo acaban. Dentro de la melodía imperante, sus guitarrazos en el estribillo son los que nos mantienen alerta. En segundo plano están Semi y Luisma, antes de que todos se junten en un final mágico que sólo es una pequeña muestra de lo que está por venir. Por ejemplo, ‘Farsalia’, con la que ya pusieron las expectativas por las nubes, siendo su primer adelanto. No podían haber elegido mejor, y es que es de largo el corte más pegadizo en el que la batería marca el rumbo a seguir para llegar a buen puerto. Pura energía. “Somos parte de esto, no olvides la emoción”.

Para ‘Le mal du pays’ es el bajo el que marca la diferencia, el que se sustenta para que Jaime suelte destellos y alargue la atmósfera mágica del comienzo del disco dejada atrás por la intensidad de su continuación (incluso en su parte final repiten la estructura que tan buen resultado les dio). Vuelven a jugar con la sonoridad de las palabras en ‘NuevaCosta’ para que sigamos pendientes de cualquier giro que puedan hacer; no se repiten, no. “¿Es demasiado tarde para ser valiente?”. Nunca debería serlo. En esas están en ‘Einstein-Rosen’, más íntima y que (de nuevo) encuentra su punto álgido en su último tramo. En cambio con ‘La Ingravidez’ comienzan en todo lo alto para luego darla espacio más atmosférico hasta sus últimos momentos. “He compuesto otro himno a la inmadurez” no es reflejo de la calidad que desborda según avanzamos en el álbum. Quizá sea ‘Yo, Sputnik’ el punto que menos me ha llamado la atención por su linealidad, pero pronto queda olvidada esa sensación con ‘La Herida’, transmitiendo emotividad y melancolía a partes iguales pero con trasfondo positivo. Y es que “… reímos aún más fuerte”. Por más que he rebuscado en mi cabeza, no he dado con el grupo al que me suena el riff tan atrayente que abre ‘La Democracia del Invierno’; pero tiene un no sé qué difícil de explicar, con una letra todavía más complicada de entender (al menos a título personal). Para terminar tenemos ‘El Este’. ¿Quién dijo que segundas partes nunca fueron buenas? Aunque no la hubieran subtitulado ‘Pt. 2 – Batalla’, a los que disfrutamos de ‘Atlas’ nos recordará a esa manera de cerrar por todo lo alto de su debut y directos al corazón: “Prométeme que estarás bien”. Difícilmente superable.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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