En las últimas semanas hemos estrenado ‘Arcadia’, lo hemos reseñado, fuimos a su presentación en Madrid… ¿qué nos quedaba? Sentarnos a charlas tranquilamente con Jaime, José Miguel y Luis. Ya tocaba, porque había muchísimo de lo que hablar. Más allá de la música, CATORCE es una banda de lo más interesante que tiene muchísimo que contar a través de sus canciones y sus palabras. Aquí os dejamos esta extensa entrevista con el trío sevillano.

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En verano de 2018 poníais un punto y aparte en vuestra carrera, cerrando el ciclo de ‘A.N.E’ con vuestra actuación en el Download y en el Vincula Rock. ¿Qué valoración hacéis de esa etapa?

Jaime: Creo que en aquél momento lo veíamos todo bastante oscuro. Por mucho que llegáramos al Download, la etapa en conjunto no había sido la mejor de nuestras vidas, ni por el funcionamiento de la banda como ente único, ni como las personas que la conformábamos. Pasamos muchas movidas desde un punto de vista personal, y al final salimos de ella porque no podíamos dejar que esto se acabara de una manera tan dramática después de tantos años. Y mira por dónde, aquí estamos, jeje.

José Miguel: Creo que fue una época demasiado convulsa. Quizás quisimos abarcar más de la cuenta al ser tan inquietos y no saber autogestionarnos del todo bien, pero en cualquier caso nos ha servido para aprender ciertas cosas que queremos y otras que no para el futuro.

Es curioso cómo llegar a actuar delante de tanta gente en esos festivales pudo llevar de la mano una sensación tan agridulce por temas totalmente ajenos a lo musical, que siempre habíamos pretendido que fuese lo primero.

Supongo que precisamente olvidarnos de lo básico, de disfrutar sin más de lo que hacíamos, dio pie a una situación tan dañina para nosotros mismos y que debió solventarse mucho antes.

Fuisteis a Madrid para la preproducción de vuestra nueva obra, con Juan Blas y Pablo Ponz en los Westline de la sierra. ¿Cómo fue aquella experiencia?

Jaime: Por un lado, increíble porque Juan y Pablo son dos profesionales como la copa de un pino y sobre todo, son amigos nuestros. Eso le dio un plus de calidad humana a aquella aventura, que no estuvo exenta de algunos momentos duros por las mismas razones que arriba te comentaba, jeje.

José Miguel: Claro, y por otro lado, comenzaron a dar la cara más que nunca los problemas que teníamos por la presión que generaba la cercanía a la grabación del disco. Por suerte, a pesar de dicha cercanía a las fechas de la grabación, pudimos seguir adelante felizmente y con energías renovadas.

El trabajo de Juan y Pablo, tanto en Sevilla como en Madrid, fue muy importante de cara tanto a terminar de dar identidad a los temas del disco, como a la hora de la preparación de los mismos de cara al estudio. Sin duda, juntos realizamos un trabajo imprescindible para lo que vendría pocas semanas después.

Poco después grababais con Carlos Santos ‘Arcadia’. ¿Qué me podéis decir de su labor? ¿Cómo es un día con él en Sadman?

José Miguel: Nosotros, independientemente de haber escuchado y admirado muchos de sus trabajos, habíamos hablado con mucha gente sobre su forma de ser, profesional y personalmente hablando. De lo profesional no teníamos ningún temor, en lo personal ¡sí que íbamos algo acojonados (risas)! Todo el mundo bromeaba con su forma de ser, pero íbamos tan preparados que aquello marchó muy bien, nos sentimos muy cómodos con ese gallego gruñón y entrañable. Parece algo absurdo porque debería ser lo normal, pero que un técnico plasme en una grabación la mezcla de tu sonido y lo que tienes en la cabeza con la claridad que lo hizo Carlos, fue algo extraordinario.

Además, teníais un invitado de lujo y viejo amigo, Carlos Expósito, que grabó sus pistas en un día. ¿Fue el primer nombre que se os pasó por la cabeza para encargarse de la batería tras la salida de Luisma?

José Miguel: Lo cierto es que sí, es amigo mío desde nuestra infancia en Algeciras y siempre que lo hemos necesitado tanto en Catorce como DLCALT estuvo ahí para nosotros de todas las maneras posibles. Fue inevitable la llamada para ver si cuadraba en su agenda y ha sido una tremenda suerte poder contar con él (ndr: en este enlace tenéis los 10 discos que marcaron a Carlos como fan del prog).

Sonaré repetitivo porque siempre cuento la misma historia, pero cuando me senté a grabar el bajo tras haber preparado la grabación con las baterías de Luisma en Westline, ya dije que este disco merecería ser comprado solo por sus baterías. Es indudable que tiene parte importante de culpa en ese salto de calidad del que todos hablan que hemos dado en este disco.

Jaime y José Miguel con Carlos Expósito en Sadman

Entremos un poco en el álbum en sí. ¿Cómo de complicado es dar forma a una obra, en cierto modo conceptual, pero añadiendo elementos tan personales en las letras?

Jaime: Fue complicado por varias razones. La primera, era que nosotros no estábamos bien en lo personal. Aquello sumó el hecho de que yo me obsesioné con este disco, hasta el punto de no pensar en otra cosa durante las horas que estaba despierto. A veces había momentos de “mi idea es mejor que la tuya” entre algunos de nosotros y aquello, evidentemente, no ayudaba. Creo que este disco es especial porque es como una especie de flor que nace entre las ruinas de algo. Y en vez de arrancarla, los que hemos quedado en pie hemos decidido cuidarla y tratar que se convierta en una selva. Lo conceptual vino por esa necesidad de dar un paso más allá, en vez de abrirnos más y volvernos más “comerciales”, hicimos todo lo contrario y nos volvimos un poco más “herméticos”. Es un disco que hemos hecho para nosotros, creo que eso lo explica todo (risas).

No es que las referencias artísticas sean nuevas en vuestros discos, pero en un mundo que va tan rápido, ¿creéis que pueden pasar más inadvertidas?

Jaime: Eso va un poco en la línea de lo que te he dicho antes. Realmente que pasen inadvertidas o no, no nos preocupa. La simbología que buscamos (que busco, ya de manera personal) es una simbología que me hace sentir algo. Si la gente lo asocia, genial. Si no, espero ayudar a que descubran los universos y los creadores tan increíbles de los que hablamos a veces. Pero ya te digo, yo he hecho esto porque me fliparía ver a una banda haciendo referencias a “Blade Runner” o Asimov en sus discos, lo hacemos por nosotros, jeje.

José Miguel: Desde algo tan simple como pueda parecer el nombre y su significado, que todos nuestros trabajos empiecen por la letra “A” y muchas otras historias que nos encantan, andan escondidas a modo de detalles por descubrir. Aunque como bien dice Jaime nos encanta esto a nivel personal, creo que para el público con algo de interés por ir más allá, es un extra muy interesante y divertido a la hora de “deshojar” un disco junto a su historia.

Más allá de los imprevistos previa entrada al estudio, ¿distó mucho su concepción y composición de la de ‘Atlas’ y ‘A.N.E’? Me gustaría que incidierais en la incorporación de los teclados en ese aspecto.

Jaime: “A.N.E.” fue un proceso que también tuvo su polémica. Decidimos eliminar ciertas cosas en las que nos sentíamos cómodos, tirar por otro lado. Fue un trabajo de introspección brutal y que sacó cosas de nosotros que no sabíamos que estaban ahí. “Atlas” por otro lado, fue un disco inocente, como todos los primeros discos. Ahí intentábamos todavía sonar a las bandas que nos gustaban, no sabíamos cómo filtrar algunas ideas.

“Arcadia” ha sido un disco compuesto en una situación a veces poco ideal pero que parece que terminó por sacar lo mejor que podíamos dar. Los teclados vinieron apenas dos semanas antes de entrar a grabar, estaba en casa escuchando la BSO de “Blade Runner” de Vangelis y pensé que nadie nos impedía no probar a meter algo. Al final nos moló y nuestro amigo Luis López-Pinto mejoró exponencialmente lo que yo había hecho en casa con un programa y sin tener ni idea.

José Miguel: Además de lo evidente, que es tener a terceras personas tan distintas a nosotros como eran Mariano y Luisma. Cada uno nos aportó muchas cosas y crecimos con ellas dentro de nuestro camino, al igual que Luis las está aportando desde que empezó a trabajar con nosotros.

En el fondo, creo que lo único que tendrían en común los procesos de composición de todos nuestros trabajos es ese ensayo-error que va añadiendo cosas positivas al trayecto que entendemos que debe tener cada disco.

Respecto a los teclados, yo siempre he alucinado un poco cuando algunos músicos hablan abiertamente de que ciertas partes se “crearon” en el estudio; no ya por el hecho evidente de tener un presupuesto más holgado que nosotros para algo así de arriesgado (risas), sino por el vértigo que me produciría llegar a grabar un tema sin estar convencido al 99% de lo que se quiere hacer. Supongo que esto es lo más cercano que hemos estado nosotros a ese tipo de experimentación, pero nos pareció tan buena idea que quisimos al menos probar a ver qué pasaba. Como bien dice Jaime, al igual que nos pasó con Carlos Expósito a la batería, el trabajo de Luis superó ampliamente nuestras expectativas.

“¿Acaso mis ojos no siguen siendo los de mi infancia?” choca como arranque para afrontar la realidad. Si pudierais recuperar algo de aquellos primeros años de vida, ¿qué sería? Supongo que la inocencia nos hace idealizar todo de una manera que, al final, choca con la realidad…

Jaime: Hay algunos momentos de este álbum que miran al pasado. La “ventana atlántica” es la ventana desde la que veía el mar en casa de mis abuelos en Cádiz, y de pequeño, jugaba a que el mundo se había inundado y estaba a la deriva en el océano. Creo que lo que más echo en falta es eso. Soy una persona con mucha imaginación, pero cuando era niño mi imaginación sólo servía para hacerme bien. De adulto, muchas veces termina sirviendo para crear cierta ansiedad, tu imaginación se hace adulta contigo y aunque vasta, es presa de las preocupaciones de un adulto y del mundo que lo rodea. Sí, creo que lo que más añoro es huir a un lugar seguro en mi cabeza y no todo lo contrario.

José Miguel: Lo cierto es que la realidad nos pone complicado algo que creo que casi todos traemos de fábrica y vamos perdiendo con el tiempo, algo que debería ser siempre tan sencillo como en esos primeros años de vida: ser felices. Nuestra mente y la manera que tenemos de afrontar las cosas tienen mucho que ver con eso, más allá del entorno que siempre presiona según las corrientes de turno. La gente parece tener miedo a no ser uno más, a ser uno mismo.

El álbum está muy bien estructurado en una especie de tres actos… con cada momento ambiental despertando de un sueño. ¿Cómo os viene esa idea para dar forma a este trabajo?

Jaime: Fue un poco improvisada, de hecho originalmente iba a ir otra canción en vez de “Conjura”, pero finalmente no terminamos de verla dentro del disco. Cuando tuvimos las demos de Westline, no nos llevó mucho decidir el orden. De hecho, “Autómata” se compuso dos semanas antes de entrar a grabar, junto con los teclados. Aunque hay mucho seso puesto en este disco, también es curiosamente el más intuitivo. Parecía como si los temas estuviesen hechos para tener cualquier orden, cualquier orden nos valía. Al final, el tema “conceptual” fue el que nos hizo optar por el que podéis escuchar, el de alguien que despierta, vive y busca volver a dormir.

Vuelvo a las referencias literarias, más allá de la evidente de Blade Runner que decíais, se nota el gusto por la cultura en general y la poesía en particular. Aunque ya habéis afirmado que hacéis música para vosotros mismos, ¿sentís que conectáis de una manera distinta y especial debido a unas letras tan personas y peculiares?

Jaime: Pues no te sabría decir, lo cierto es que no tenemos mucha conciencia de hasta dónde llega nuestro trabajo. Siempre nos gusta decir cuando hablamos de influencias que la música es sólo una parte, fue algo que aprendimos en tiempos de De La Cuna A La Tumba, a convertir películas, libros o cuadros en parte del proceso creativo. La verdad es que es raro en un sentido positivo cuando llega alguien y te dice que tal canción o esta otra les toca la fibra, son cosas muy personales la mayor parte de las veces. Eso te hace pensar en lo estúpido que es el egocentrismo y en lo maravilloso que es que alguien en la otra punta del país o incluso al otro lado del océano se sienta igual que tú. Pero no te sabría decir si conectamos de manera distinta, imagino que cada banda lo hará a su manera y lo sentirá así, jeje.

José Miguel: Creo que muchas veces no somos muy conscientes de lo que pasa fuera de nuestro local, por eso agradecemos y valoramos tanto experiencias como las de Madrid. Tanta gente conectando, compartiendo su tiempo contigo de esa manera conjunta, cantando, disfrutando y sintiendo las canciones como si fueran suyas es algo que nos conmueve y da un poco más de sentido a la lucha que supone mantener este barco a flote entre tanta tormenta.

Ahondemos un poco más en el mundo actual. En seis meses llegamos al punto en el que está situada la citada Blade Runner. No es la primera vez que llegamos a un momento en el que una película del pasado, cuadrada en el futuro, llega donde está encuadrada. ¿Hacia dónde creéis que va esta era tecnológica? ¿Skynet? ¿Os llega a cansar y saturar o vivís cómodos en ella?

Jaime: Yo tampoco soy un hacha en esto de las tecnologías, soy más de libro y lápiz (risas). Imagino que la finalidad es la de hacerlo todo más cómodo, pero yo en lo personal veo que nos está llevando a quitar valor a muchas cosas. Y ojo, no digo que esté en contra de, por ejemplo, que la gente a día de hoy tenga más acceso a hacer música. Es flipante abrir tu ordenador y tener a tu disposición programas que te permiten hacer cosas. Pero por otro lado, creo que eso le resta valor. Justo acabo de ver una entrevista a Tom Morello hablando de que él dedicaba 8 horas al día, 2 horas a practicar escalas, otras 2 a teoría, 2 a composición y apreciación y 2 a improvisación. Creo que se está perdiendo un poco ese “gen artesano”. Pero al final también hay que ser autocrítico, y yo personalmente soy de esos que les cuesta soltar el móvil, soy consciente de ello y desde aquí lo reconozco (risas).

José Miguel: A mí me fascina la tecnología y muchas de las posibilidades que nos proporciona, pero también me cansa cada vez más el tema de la imagen y la proyección que “hay que mostrar” al mundo, creo que no vamos por buen camino ni en esto ni en general. En mi caso, por ejemplo, la única red social que mantengo es Facebook y prácticamente no comparto nada, en ocasiones ni promociono “mis cosas” precisamente por no dar la turra. Creo que como toda herramienta puede usarse bien o mal, pero es todo cuestión de educación.

Bien, siguiendo con el tema, si no estás en las redes, no existes. ¿Hay alguna que aborrezcáis, o algún aspecto concreto que no os guste especialmente?

Jaime: Bueno, para mí no existir no es algo tan malo, ¡jaja! Creo que hay una tendencia a mostrarlo todo, pero todo desde un punto de vista fantasioso. Nadie tiene una vida tan interesante e increíble. Para mí la vida de alguien interesante sería la de alguien que por ejemplo ha viajado en un barco por el mundo y ha conocido cientos de puertos. Alguien por ejemplo super famoso que está enseñándote todo el día cosas a través de su móvil creo que tiene el mismo aburrimiento encima que tú o yo, solo que esa persona puede ser más atractiva para el ojo público. La validación nos hace a todos un arma de doble filo y vivimos en el siglo de la validación.

José Miguel: Por desgracia, como grupo es así. Jaime lleva estos temas desde hace bastante, porque yo terminé bastante quemado. Ahora me sigo dedicando a otro tipo de gestiones en Catorce, pero lo llevamos bastante bien todo.

Al final, es lo mismo de lo que hablábamos antes, todo depende del prisma con que veas las cosas, lo que busques. Por eso hay tanta telebasura y tanta gente famosa cuyo único mérito es ser especialmente malo en lo suyo.

Dejemos redes de lado. Contáis con una portada y artwork espectacular de Kantz/The Braves Church, que bueno, yo ya no tengo palabras, y no sé si vosotros tendréis algo en la recámara… ¿Se puede decir algo malo de él?

Luis: Pues por ahora no podemos decir nada malo. Teníamos más o menos una idea de qué queríamos para la portada pero no lográbamos ponerla en pie y Kantz dio en el clavo. Recuerdo que muy poco tiempo después de hablar con él para que nos hiciera la portada, nos mandó un primer boceto y era exactamente lo que queríamos, parecía que nos había leído la mente. De hecho, no hicimos muchas modificaciones después de ese diseño.

José Miguel: Yo sí puedo decir algo malo de él, no se puede cantar y diseñar tan bien, pero encima ser tan guapo y buena gente, como le pasa a Juan Blas también; el mundo no está compensado, míranos a nosotros ¡jajaja! Al menos parece que somos buena gente, nos quedamos con eso.

Acaba de contestar Luis y no había hablado de él todavía. Tras verle en directo (aunque iré más adelante al tema conciertos), creo que habéis dado con una pieza perfecta y que le pega muy, muy fuerte. ¿Qué ha aportado, tanto en el escenario como fuera de él?

José Miguel: Lo primero estabilidad, dentro y fuera del escenario. Ahora usamos metrónomo y vivimos más tranquilos desde entonces (risas): Cuando estábamos preparando la grabación, teníamos la sensación de que los conciertos serían mucho más exigentes de lo que lo habían sido hasta ahora por lo técnico y por las voces (ahora yo también hago muchos más coros); pero lo cierto es que esa estabilidad nos ha proporcionado mucha tranquilidad y a pesar de estar dando conciertos más largos de lo que solíamos, no terminamos tan cansados como esperábamos.

Luego, en el apartado musical, pues aunque a pesar de que el nivel de lo que Carlos Expósito plasmó en estudio es muy alto, ha sido capaz de reproducirlo y adaptarlo a su estilo perfectamente. Se aprecia que a pesar de no ser composiciones suyas, las hace propias aportando su propia esencia a las mismas poco a poco, según vamos trabajando con ellas.

Pero sobre todo, estamos muy contentos porque además hemos vuelto a disfrutar de los ensayos, a encontrar en el local ese lugar donde desconectar del mundo durante unas horas y ser felices  tocando y pegando cuatro gritos juntos.

Las próximas semanas las tenéis muy ocupadas. Y sorprende más comparado con el pasado. ¿Cómo se lleva tanta actividad?

Luis: Con mucha ilusión ante todo. Al menos yo me siento encantado de poder mostrar “Arcadia” a tanta gente y en tantos sitios, y más acompañado de tantos grandes grupos, músicos y personas. Siempre es un pelín estresante cuadrar tantas fechas con cada uno, todos tenemos nuestra vida aparte del grupo. Sin embargo, como dije, es un placer.

José Miguel: Casi nos cuesta más compaginarlo con nuestros temas personales y laborales, pero que cada vez nos reciban y nos traten mejor en todas partes, facilita bastante las cosas.

Jaime: Realmente creo que estamos un poco en ese momento de “ahora o nunca”. Hemos visto y vivido lo suficiente como para saber que no queremos quedarnos con las ganas de decir “¿y si hubiésemos hecho esto…?”. Así que bueno, lo vivimos con una ilusión y unas ganas inmensas.

Ya habéis dado unos pocos conciertos, y muy bien acompañados junto a VIVEN, DESAKATO y ELLA LA RABIA; pero yendo a lo que viví en primera persona, ¿podéis describir con palabras lo que sentisteis en Moby Dick en vuestro concierto en Madrid? No quiero ponerme sentimental, pero conseguir que el público capte parte de vuestra mensaje y que los móviles brillen por su ausencia en el 90% de asistentes está al alcance de muy pocos…

Jaime: Yo honestamente, no fui muy consciente de la situación hasta casi que terminó el bolo (risas). No en un sentido trágico, sino más bien lo contrario. Soy tendente a meterme en una pompa, quizá por eso interactúo tan poco entre tema y tema (a riesgo de que a alguien le pueda parecer casi descortés por mi parte), pero lo importante ahí es la música y no lo que tenemos o tengo que decir fuera de ella. Pero fue una noche espectacular, y me emociona muchísimo que pudieras ver esa ausencia de móviles, y que la gente entrara también, un poco, en su pompa particular.

Luis: Fue brutal, personalmente fue uno de los conciertos en los que más a gusto me he sentido, no sólo de Catorce sino de mi vida. Disfrutamos como niños y creo que eso se contagió al público. Ver a la gente disfrutar y cantar las canciones fue impagable.

José Miguel: Veníamos teniendo muy buenas sensaciones en varios de esos conciertos, incluso lo comenté con ellos en el local. Tenía la sensación de que a poco que cogiésemos soltura con los temas en directo, íbamos a disfrutar muchísimo de este disco. Creo que cada vez nos pasa más, eso se nota, cómo disfrutamos juntos. Y por suerte, parece que se contagia y eso unido a cómo está llegando el disco a la gente, se transforma en noches mágicas como la de Moby Dick.

Lo cierto es que Madrid ha presenciado varias de las mejores noches que hemos pasado como músicos, pero esta en particular me puso la piel de gallina en varias ocasiones al ver a tanta gente cantando nuestras canciones. Aún recuerdo la mañana siguiente, rememorando esos momentos y emocionarme, hablando con gente que no pudo estar allí pero había hecho muchísimo por nosotros, como Maribel (mi mujer) o el propio Kantz.

¿Hay algún sitio al que tengáis especiales ganas por no haber estado con anterioridad? Supongo que también estaréis deseando volver a Barcelona lo antes posible por los problemas que tuvisteis con la actuación allí…

Luis: Barcelona era el destino que más ganas teníamos sin duda. Sin embargo el no poder terminar nuestro setlist hizo que nos fuéramos de allí con mal sabor de boca. Nada más salir del bolo ya estábamos planeando volver antes de que termine el año y ahora mismo ya estamos mirando fechas y salas.

José Miguel: Teníamos pendientes algunos sitios importantes por visitar como Barcelona, Zaragoza o el País Vasco. Pero lo que estamos sintiendo con este disco nos da ganas de llevarlo al máximo número de ciudades posibles, las hayamos visitado antes o no.

Y lo de Barcelona fue un cúmulo de esos errores de los que hablábamos antes que tratamos de aprender y desde luego, el primer paso es volver cuanto antes para devolver a toda la gente que vino la oportunidad de vernos en directo en mejores condiciones, especialmente de tiempo para desarrollar nuestro repertorio al completo y sin los problemas técnicos que también tuvimos aquella noche.

En el horizonte también tenéis el Resurrection como punto y seguido a esta primera parte de la gira, en el que además de pesos pesados de fuera, vais a compartir cartel con una gran cantidad de grupos nacionales, o amigos el mismo día como CABOVERDE. ¿Qué me podéis decir del festival y qué esperáis de ese concierto concreto? Y ¿hay alguna banda que tengáis especiales ganas de ver?

Jaime: Yo quizá lo que más espero es la experiencia. Será mi primera vez en el festi y la verdad es que compartirlo con tantísimos amigos como Caboverde, Avida Dollars o Santo Rostro, lo hace el doble o el triple de especial. Tengo muchas ganas de ver a Converge, Cult of Luna, Slayer, The Ocean… la lista es interminable, me hace muchísima ilusión tocar en este cartel.

Luis: A mí me hace una ilusión tremenda, siempre he soñado en tocar en el Resurrection Fest. Tocar junto con bandas de tanto nivel es un sueño hecho realidad pero realmente no es a lo que estamos acostumbrados. El 99% de las veces tocamos en salas pequeñas y con poco público, y realmente es algo que nos encanta. Si algo podemos decir de nuestros conciertos es que nos encanta sentir el calor de la gente que viene a vernos. Por eso, aún seguimos flipando con tocar en el Resu, pero seguimos con los pies en la tierra y sabemos que nuestra realidad es otra.

José Miguel: Lo cierto es que será mi segunda vez, aunque la primera actuando. Ya cuando lo visité como público hace unos años me encantó el entorno, la organización y la variedad de la que podías disfrutar a nivel de bandas; pero lo cierto, es que creo que este año es de los mejores carteles que les he visto, por lo que es aún mayor el honor y el placer que nos produce formar parte de un festival tan grande de nuestro país.

Yo tengo muchas ganas de ver a Converge o Slipknot por primera vez, volver a ver a The Ocean o Lamb of God; pero me gusta señalar que hay infinidad de bandas nacionales que me gustan mucho como nuestros hermanos de Berri Txarrak y Santo Rostro, Cobra, Cordura, Voltaia o Cró.

Es genial que se hayan vendido todos los abonos para un festival que apuesta tanto por la calidad nacional, por suerte cada vez es algo más frecuente que los festivales tiren de lo bueno y variado que tenemos en casa.

Toda esta actividad me lleva a que José Miguel, grabaste el segundo EP de HABITAR LA MAR, pero tuviste que dejarlo para poder centrarte por completo en CATORCE. También teníais DE LA CUNA A LA TUMBA con Kantz y Luisma, que como mínimo tenía la misma magia, pero habéis dicho hace poco que es un proyecto que se encuentra parado; supongo que ahora tenéis claras vuestras prioridades, pero ¿algo que queráis decir sobre estos aspectos?

José Miguel: Por una parte, DLCALT es algo que me encantaría retomar algún día, ojalá ocurra, pero no sé muy bien cuándo o cómo podría ser. Creo que entre paternidades, proyectos varios y prioridades de cada uno, ahora mismo sería prácticamente imposible. Siempre dije que en cierto modo aquello fue como nuestro “Liquid Tension Experiment” particular, solo espero que la broma no sea del todo así y tenga continuación algún día, porque a algunos nos dio varios de los mejores momentos de nuestra vida musical y personal, fue algo muy especial.

Por otro lado, como soy un culo inquieto, tuve la suerte de poder participar en la grabación de los dos trabajos de HLM. Compartir estudio con Paco, Kike y Frego fue un honor, algo muy enriquecedor a pesar de la distancia. Me llevo grandes amigos y experiencias de todo esto, solo puedo hablar bien de gente que ya admiraba por sus otras bandas antes de conocerlos en persona y que confirmaron lo que pensaba de ellos después. Por desgracia, al empezar el año, como es lógico querían empezar a mover el disco en directo y con la cantidad de fechas que tenía con Catorce, preferí dar un paso al lado porque no quería frenar el ritmo de tal proyectil, más aún sin estar en la misma ciudad que el resto de la banda.

Jaime: Yo suscribo todo lo dicho por Jose. Cada cosa tiene su momento, y aunque ahora creemos que es el momento de otras cosas, tanto de nosotros con Catorce como de Kantz con Delobos y Habitar La Mar, nos encantaría volver a componer canciones dentro de aquella dinámica de “vamos a ver qué sale sin pensarlo mucho”. El tiempo y las situaciones de cada uno, dirán. Pero es evidente que es un capítulo muy especial de nuestras vidas.

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