Es tontería hacer cualquier tipo de introducción a LaRubiaProducciones, porque con un cuestionario en donde se ha explayado tanto (como nos gusta en la web), ya hablan sus respuestas para presentárosla. Por si acaso, os dejamos las palabras de su propia página web (como siempre, tenéis todas sus redes más abajo), y que sepáis que está detrás de algunos lanzamientos de grupos emergentes y prometedores que os invitamos a conocer (de alguno nos habla en esta ¿entrevista?).

Todo empezó con su primera tontuna literochabacana: el blog de LaRubiaProducciones. En él Nerea Larrubia iba reflejando su chisposa crónica de todo evento de la escena musical que se preciase y que honrase con su presencia. El objetivo era que le fichase la revista Rolling Stone y así poderse colar en todos los conciertos con un badge (o “pase” para los paletos) y después pasar directamente al backstage (o camerinos para los antiguos). Y encima que le pagasen por ello. Como no le dio la vida, ahora se dedica a descubrir y difundir alhajas sónicas en esta nuestra Hispanistán: hace críticas de discos, se ha creado su propio sello discográfico, es promotora de conciertos… ¡hasta co-edita lindos vinilos!.

Y ahora dice que es escritora. 

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  1. ¿Cuál fue el primer disco que compraste? 

El primero primerísimo que compré fue el single en vinilo de 45 rpm (esto quiere decir “revoluciones por minuto”, un dato viejuno que poco aportará a muchos porque ni siquiera sabrán de qué estoy hablando) del yuardeguandataiguansubalarabombomuuujany. Efectivamente, se trata del tema estrella de la película musical Grease que nadie sabe exactamente cuál es su título ni lo que dice pero que todo el mundo sabe bailar y cantar. Quería ser Olivia Newton-John. Pero la chunga, la del pelo rizado, la que fumaba y daba patadas a los chicos. Ahora me preguntan porqué visto de negro y respondo que en honor a Johnny Cash pero en mi interior yo sé que voy de negro por esta australiana que se coló con sus 24 años en una película sobre adolescentes en la High School. No conservo el disco. Supongo que en alguna mudanza lo desterré porque me ponía en evidencia al no ser lo suficientemente guay.

En CD lo primero que me compré fue New Gold Dream de Simple Minds. Fue en París, en un viaje de “paso del ecuador” (antes cualquier excusa era buena para irte al extranjero, ahora, a la que te descuidas, la juventud se alquila un piso en Gandía y hace balconing). Vi la entonces enorme FNAC (joer esto se va a convertir en un acopio de historias de la abuela cebolleta, lo estoy viendo) y tuve que entrar. Flipé con esos artefactos que en España poco se veían y además eran carísimos. No sé cuántos francos gasté (el euro ni existía, josmíos) pero éste sí que lo conservo y me encanta ponerme de vez en cuando a Jim Kerr y sus chavales. Recuerdos de flequillos mayúsculos.

  1. ¿Y el último? 

La última de mis adquisiciones (en el momento de escribir esto porque seguro que cuando se publique me he comprado unos cuantos más) ha sido el vinilo de Distant Sky de Nick Cave and the Bad Seds en directo desde Copenhague. Son cuatro temas, dos nuevos y dos clásicos que suenan especialmente desgarradores y oscuros porque sabes lo que hay ahí: una tragedia que exorcizar. No lo he puesto mucho porque me da mucho pudor. Es como meterte a oler la mierda de otro. ¡¡¡Pero es un tipo tan valiente y talentoso!!!

  1. ¿Qué disco has podido escuchar más veces? (ampliable si hay dudas, o más de uno)

Soy muy cansina cuando me gusta un disco. Desde que lo descubro hasta que me canso de él lo puedo poner milomás veces. Luego se me pasa y vuelvo a él de forma recurrente. Pero si tengo que tirar de clásicos… Let’s England shake de PJ Harvey, Paralell Lines de Blondie, The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars de David Bowie, Stop Making Sense, de Talking Heads, Hatfull of Hollow de The Smiths.. Y de los más recientes,  Fear of a blank planet de Porcupine Tree (¿hay una canción más perfecta que Anesthetize?), III de Toundra, Slowgod II de Grajo, Adore Life de Savages  y últimamente estoy a tope con Sewed With Light de The Soulbreaker Company.

  1. ¿Qué grupo fue el primero con el que pensaste “éste es mi rollo”?

Más que un grupo fue un extraterrestre. David Bowie, sin dudarlo. Pero no solo como músico y compositor (que también) sino como persona humana o más bien inhumana. Este marciano, este Starman, me hizo comprender que ser un bicho raro no es malo. Es algo solitario sí, pero el no dejarte cubrir por la caspa gris que te rodea te hace más fuerte y te hace conocer mucha gente como tú, diferente, especial, con sus complejidades. Eso con 14 ó 15 años es decisivo para tirar hacia delante y no dejar llevar tu maleable personalidad hacia caminos fáciles y borreguiles.

Pero musicalmente también me iluminó por sus habilidades camaleónicas y de no quererse casar con nadie. Hay mucha gente que le gusta el metal y solo le gusta el metal. O la música electrónica. O el pop. David Bowie me ha enseñado a ser abierta de miras, a abrazar estilos diferentes, a ser un oído inquieto, a pasarme por el funki lo que piense el resto del mundo en cuanto a mis gustos musicales.

Resumiendo: mi rollo es cualquiera que sea interesante y me aporte algo.

  1. ¿Un disco que no esté muy bien visto y te encante? (o que pienses que está infravalorado)

¡¡¡Underrated a mí…!!! El 90% de lo que colma mis estanterías considero que está infravalorado. También es verdad que soy tan snob que en cuanto algo huele a mainstream o gusta a mucha gente, deja de gustarme. Es decir, que para mí algo que no está convenientemente valorado por la mayoría de los mortales dice mucho de su valía real.

En cuanto a vicios inconfesables… me pirran las rancheras. Alejandro Fernández me pone mucho. Y La Bikina cantada por Luis Miguel… virgendelamorhermoso. Pero vamos, la versión salsera de Se me olvidó otra vez interpretada por Maná… ese ya es el súmmum de mis sonrojos musicales.

  1. Un disco para relajarte y otro para desatarte.

Para relajarme me pongo mucho Come away with me de Norah Jones. Es muy post-polvo. Esa voz de terciopelo, de sol de invierno, de pasear por un campo de trigo acariciando sus puntas, de ir en descapotable con los ojos cerrados y la melena al viento, de caminar por la orilla del mar mojándote los pinreles, de Robert Redford lavándote el pelo en la sabana africana…

Y para desatarme soy muy facilona. Dame unos muros de guitarras potentes o de mirarse los zapatos rollo Sonic Youth y ya la hemos liado. El Even flow o el Rearviewmirrow de Pearl Jam sacan mi más grungera, desaliñada y melenuda yo. Cualquier concierto de Toundra llama a la fan adolescente e histérica que no consiguieron sacar Los Pecos. Con el Best of you de Foo Fighters me he roto las medias tirándome por los suelos como para celebrar un gol…

Si estamos hablando de echarnos unos dancings solo tienes que pinchar Le freak c’est chic de Chic y la pista es mía. El bajo de Neil Rodgers tiene un efecto superpoderoso a la hora de soltar mis caderas. Con Beyoncé también soy capaz de bailar como las locas y más de una de sus coreografías te la clavo con solo insinuar que no me la sé.

  1. ¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?

Mecano en las fiestas de mi pueblo. Me decepcionó mucho y ahí ya los borré de mi lista de grupos de modernos guays. A Ana Torroja le salieron unos gallos que ni mis hermanos en plena pubertad. Ese falsete era la muerte. Además llegamos tarde y lo vimos (mejor dicho los intuimos) desde lejos.  Con el tiempo me he dado cuenta que quizá por eso con los grupos que me gustan muchomucho intento tocar valla. Me gusta verlos de cerca. Sus gestos, sus sonrisas, sus cabreos, sus piradas de olla… Lo paso muy mal en los festivales o cuando llego tarde pues me resisto a verles por una pantalla (para eso me quedo en casa y los veo en youtube). A veces soy capaz de dar bastantes codazos para adelantarme. Tengo una técnica muy depurada: en los estribillos y cuando la gente salta hay que avanzar que hay huecos y poco a poco te metes hasta la cocina. El único que recuerdo que fui absolutamente incapaz de avanzar fue en un festival alemán, el M’era Luna. Los teutones no se andan con chiquitas y además tampoco se mueven mucho con lo que es imposible hacerles ningún tipo de requiebro.

  1. ¿Y el último?

Echo & the Bunnymen en la Riviera. Un revival que tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas. Conseguimos el setlist que era evidentemente para alguien con presbicia. Alrededor solo había muchas canas, botellas de agua y ganas de seguir disfrutando de la música en vivo aunque a veces duela porque recuerda lo que una vez fuiste. Pero a su vez reafirma lo que sigues siendo. Y tus labios siguen siendo un mundo mágico. Lips like sugar. Lluvia oceánica en los siete mares. In starlit nighst I saw you. So cruelly you kissed me. Y me vi acariciando otra vez la portada de ese disco y las aguas azul eléctrico que surca en su piragua morritos McCullogh.

  1. ¿De cuál guardas un mejor recuerdo? (tanto como espectador como vivido en primera persona; especificar).

Joer hay tantos… Pero venga, voy a ver si me centro.

The Smiths en el Parque de Camoens en las fiestas de San Isidro de 1985. No es el que mejor recuerde porque de hecho no me acuerdo de mucho, la verdad. Seguramente mezclé alcohol con estupefacientes pero sigo teniendo el sentimiento de que me lo pasé genial y que fue un concierto mítico, histórico. El mejor concierto del puto Morrissey y Marr según dicen las buenas y malas lenguas. Lo canté todo. Lo di todo.

Otro memorable fue el de Foo Fighters en Madrid en 2011. Fui perdiendo a todos mis amigos poco a poco y con mi depurada técnica de colarme hasta tocar valla llegué supercerca del escenario. Hubo un momento en el que por perder, perdí hasta los dos zapatos pero lo grité a los cuatro vientos y la gente a mi alrededor, a pesar del caos y los bailes alocados, me los encontraron y me los devolvieron. Salí sudando como un pollo y con una de esas sonrisas bobaliconas que solo te salen cuando echas un polvorón del trece.

Queens of the Stone Age estuvieron tremendos en el fugaz y extinto festival Electric Weekend de Getafe en 2008. Me metí en el mosh (o pogo para las antiguallas como yo) y me tocaron y sobaron hasta en el carnet de identidad. Eso no me gustó nada, evidentemente, porque ¡cojonas, es que me estrujaron las tetas con los puños cerraos! Pero se jodieron todos porque mi pelirrojo favorito tiró una púa y no solo me calló a mis pies sino que además juro que cuando me agaché a por ella (no sin dificultad) justo al lado había un billete de 10 euros. Un gilipollas me increpó que debía darle la púa (no sé por qué) a lo que le contesté con un gesto bastante chabacano. Dormí genial esa noche.

Y luego había un sitio superespecial en Gran Canaria llamado La Choza donde he vivido conciertos irrepetibles. Quizá de todos ellos me quedo con el último de Sönnov y la vuelta de Codo. O el de Cuzo que salí a tocarles la pandereta… Las salas así, donde estás siempre entre amigos tanto encima del escenario como por la barra del bar, no deberían desaparecer nunca. Me ocurre lo mismo con la Ego de Alcalá de Henares que tuvo que cerrar hace un par de años. Me siento huérfana en ese aspecto.

  1. Si pudieras viajar a una época, etapa o corriente musical, ¿cuál sería?

Sin dudarlo me iría al verano del amor, en el San Francisco de Janis Joplin y Jimmy Hendrix. Me habría muerto también con 27 años pero jodó qué bien me lo hubiera pasado. Es que vaya dos ¿no? Ella tan diferente, tan chorro de voz. El tan virtuoso de la guitarra. Estuve hace poco delante de la casa donde se supone que se liaron una vez y la electricidad todavía se siente. Lo dicho, no hubiera durado mucho pero hubiera sido muy feliz.

  1. ¿Cuál es el videoclip que más veces has visto? 

Ashes to ashes de Bowie: ese clown, el loco encerrado en la celda, la madre verdadera de Bowie dándole la charla por un mar de Júpiter. Todo tan raruno y tan especial…

Thriller de Michael Jackson. En su día fue muy rompedor. Nadie se lo había currado tanto. Era un auténtico cortometraje.  Rétame y te hago el baile.

  1. ¿Y el DVD, documental o concierto en vídeo?

Stop making sense de Jonathan Demme protagonizado por Talking Heads. Fue una forma muy diferente de contarlo. Algo intermedio entre un documental y un concierto en vivo. Esas chaquetas  gigantes (u oversize que dirían los guays) de David Byrne mientras baila con esos movimientos epilépticos me siguen causando estupor. La música es bestial.

Porcupine Tree en Chicago, donde grabaron su último doble en directo Octane Twisted. Siempre me siento en la necesidad de ponerle una horquilla a ese flequillo de Steve Wilson que tan ligera y graciosamente se mueve con sus letras hipnóticas y guitarreos sin fin. Ver a Gavin Harrison tocar así la batería sin despeinarse es el éxtasis. I was born in ’67. The year of Sgt. Pepper. And are you experienced? Ya te digo que si el tiempo vuela…

Más recientemente me gustó muchísimo el documental Bandera Negra dirigido por Ramiro McTersse que vi en la última edición del In-Edit Madrid, un festival muuuuuy recomendable si os gusta la música y los documentales. Cada año traen cintas increíbles. También hay otro en Barcelona (de hecho nació allí).

  1. ¿Aficionado a películas y series? ¿Recomendaciones? ¿Alguna otra afición confesable?

Películas

  • Blade Runner de Ridley Scott: juro y perjuro que fui al estreno y éramos cuatro gatos. Ahora es la película de cabecera de todo hijo de Kristgod. Pero yo la vi primero.
  • Dune de David Lynch: ese Sting me sigue poniendo mucho y el agente Cooper empezaba a despuntar.
  • Corazón Salvaje (la de Lynch –también-, no la telenovela mexicana) lo tiene todo: el encenderse de una cerilla, las líneas de las carreteras moviéndose rápido bajo los focos del coche mientras suena Wicked game de Chris Isaak… Una road movie a la vieja usanza, eso sí, Lynch style.
  • Grandes Esperanzas de Alfonso Cuarón: una versión extraña del cuento de Dickens protagonizada por mi pareja ideal: Gwyneth Paltrow y Ethan Hawk, todo en sutiles tonalidades verdes y un esquivo Robert de Niro. No es un peliculón pero me fascinó en su día y cuando la ponen en la tele suelo no dormirme.
  • Roma, también de Cuarón: la interminable escena de las chicas limpiando las putas cacas del perrito…

Series

  • Las chicas Gilmore: la estoy volviendo a ver y es increíble lo que ha influido (y sigue influyendo) en mi relación con mi hija: al igual que Rory, ella sigue siendo más madura que yo y yo sigo tan descerebrada como Lorelai.
  • Twin Peaks: siempre quise hacer nudos con los rabos de cerezas con la única ayuda de mi lengua. En su lugar hace poco conseguí ponerme así las gomas de mi ortodoncia. Qué sexy me sentí.
  • Stranger Things: no me gustan nada las películas de miedo ni de casquería ni de monstruitos pero Eleven hizo que me pegara al televisor en las dos temporadas que ha habido hasta la fecha.
  • True Detective: es con diferencia la mejor de las series que he visto. Harrelson y McConaughey lo bordan y la fotografía es sublime.
  • La Casa de Papel: Tokio, Río, Raquel, El Profesor… Robar a un ladrón tiene cien años de perdón. Y a Arturito… yo también le mataba.

¿Alguna otra afición confesable? Sí: escribo también de forma compulsiva. Tengo varios blogs por ahí. Además, Suicida enamorada de la vida es un compendio de tontunas de casi 100 páginas que he venido a considerar mi primera novela. Es una alegoría, el rise & fall de la “movida madrileña”: entre todos la mataron y ella sola se murió. Pero en versión tragicómica y con una banda sonora del trece. Porque, cómo no, la música lo intensifica todo. Y en los años 80 –mis años 80-, de forma muy especial. Y ahora estoy ya escribiendo mi segundo libro…

  1. ¿Tu último descubrimiento musical?

Snake Sister. Estoy encantadísima de que hayan querido que coedite su último trabajo, Bunker. Son muy punkis, garajeros, deslenguados, insolentes… Ali y LaRubia son geniales. La primera vez que les conocí me vendieron todo su merchan. Con toda su cara. Bajo machacón, guitarras chicharreras y su cuerpo es la ciudad de Berlín, divido por el muro a medio destruir. En directo te incrementan las ganas de ir pateando culos a todos los bastardos que lo merezcan. En los tiempos que corren, no soporto la indolencia de la gente. La Hermana Serpiente es guerrera y arenga de fábula a las tropas callejeras.

  1. Si tuvieras que elegir una canción y un disco de UN grupo para presentarte, serían…

Una canción:

La tribu de las Chochoni de Alaska y los Pegamoides. Esas Chochonis que siempre tirán pa´ delante (con cubatas y carburante)… La canción no tiene más letra comprensible. Tampoco se necesita para transmitir esa idea. Pero ese es mi leitmotiv de toda la vida: tirar pa’delante

Un grupo:

Bones of Minerva. Estas niñas endemoniadas, así, con los pelos al aire, llegaron a mi vida en 2017 y la revolucionaron de arriba abajo. Son muy especiales. Son talento. Tienen una actitud ante la vida que me fascina. Aprendo muchísimo con ellas. Sus composiciones son mágicas, como traídas de un cuento antiguo y a la vez muy telúricas, energéticas y adelantadas a los tiempos que vivimos. Parece que arrastran años de sabiduría y a la vez son lo más infantil y naif que te puedes echar a la cara. La primera vez que las oí fue en un concierto acústico donde hablaban balleno con su violín. Con Whales me robaron el corazón para siempre. Si ahora volviese a mis 20 años, rogaría porque me dejasen ser su segunda guitarra, esa que abandoné nada más salir del colegio de monjas (en mi defensa he de decir que aprender canciones de misa no ayudaba mucho).

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