El crowdfunding está muerto”. Esa frase cerraba un sketch de Enjuto Mojamuto hace dos años y medio, seguido de un “… ha estallado la burbuja”. Hago hincapié en el tiempo que ha pasado desde aquel vídeo, porque hoy en día el crowdfunding, más que un recurso, se está convirtiendo en una recurrencia. ¿Tiene algo de malo? Pues ni sí ni no, sino todo lo contrario. Tomo ese minuto y medio de humor como punto de partida.

No soy el mayor experto en crowdfunding, pero habiendo visto unos cuántos y aportado a otros tantos, creo que algo sí que sé. Para empezar, ya lo he escrito tres veces (cuatro con el título), y lo vuelvo a poner: CROWDFUNDING. Con una D en medio. No es crowfunding (como en el propio rótulo animado de Enjuto), porque hasta donde yo sé, no se trata de una fundación del cuervo. Ni crowfunfin, ni crowmuffins ni nada que se le parezca. Tampoco Verkami (que andamos saturados de ver la expresión “hacerse un verkami”), por mucho que sea una de las plataformas más conocidas en ese aspecto junto a Indiegogo o PledgeMusic. No creo que quede muy bien que un medio use esa frase junto a un link donde no aparece esa empresa por ningún lado. También se le puede llamar mecenazgo, esa maravillosa palabra en castellano que se usa para describir “una ayuda económica que ejerce un mecenas”. Si digo y critico todo esto es porque, si inicias una campaña de este tipo, lo primero que tienes que hacer es cuidar tu imagen para dotarla de la mayor seriedad posible. Que por desgracia muy poca gente se pueda ganar la vida con esto no es obstáculo para ser todo lo profesional que se pueda.

Digo esto, porque la parte principal de una campaña de este tipo empieza por la imagen, por la importancia que das tú mismo a tu producto y a la manera de ofrecerlo y presentárselo a quién, potencialmente, puede formar parte de él. ¿Si no lo cuidas tú, cómo esperas llamar la atención? Lo primero, evidentemente, es preparar la campaña de la mejor manera posible para después extenderla por las redes como si te fuera la vida en ello. La segunda, es presentarla de la mejor manera posible, empezando por escribirla bien (no cuesta tanto fijarse, o tomarse dos segundos más para asegurarse)… y referirse a ella de la manera correcta. Lo sé, suena a gilipollez, pero si os fijáis bien en los pequeños detalles, hay (demasiados) ejemplos que caen en errores de este tipo. Eso por no entrar a valorar la manera de pedir, que a algunos sólo les falta hacer un show me the money al más puro estilo Rod Tidwell en Jerry Maguire.

En la web nos intentamos hacer eco de todas las noticias que nos llegan al respecto de este tipo de proyectos; también de los que nos enteramos navegando un poco. Y nos aseguramos de tenerlas localizadas con su etiqueta correspondiente (podéis ver las relacionadas en este enlace). Hace no mucho leía (siento no recordar dónde) que algo así estaba bien para grupos jóvenes, noveles, para intentar reunir dinero de cara a grabar su primer o segundo disco, dar sus primeros pasos en este mundillo, financiar distintos procesos (todos muy costosos)… y claro, es una ayuda. ¿Pero hasta qué punto legítimo? Estamos llegando a un punto con ese acceso instantáneo de opinión en que, más que eso, opinar, juzgamos y tendemos a decidir por otros. ¿Acaso grupos que llevan diez, veinte o treinta años en esto tienen menos derecho a hacerlo? Digo hacerlo y no aprovecharse, porque al fin y al cabo, esto no deja de ser una especie de reserva de un disco (con merchandising y decenas de historias más en forma de recompensa) para tenerlo un tiempo después. Habiendo hecho tu carrera, es hora de recoger los frutos y tomar la ventaja de tener un trato de lo más directo con tus fans. Ahorrándonos intermediarios, discográficas, sellos… todo eso que se ha vendido como la parte mala de la industria, la que se quedaba con la mayoría de beneficios; que el grupo al final terminaba siendo el último eslabón. Si en eso consiste el mecenazgo, no tiene mucho sentido poner tu producto a más de 15 euros; y sí, hay grupos que lo ponen a esos precios. Por no referirme al ámbito nacional, hace pocos días PAPA ROACH ponía en PledgeMusic la descarga digital anticipada a 9 euros, y su disco a 21. STUCK MOJO hizo algo parecido hace unos meses en el mismo sitio (aquí podéis ver los precios), declarando lo siguiente:

“Pledge Music es perfecto para nosotros. Esta vez no sólo estamos sacando un álbum como las bandas han hecho desde los albores de la industria discográfica, sino que OS lo ofrecemos directamente. Pledge Music se ha convertido en nuestra cabina del merch virtual, donde se puede comprar un CD, un LP de edición limitada en vinilo de color rojo y una camiseta directamente de nosotros, igual que lo haríais en uno de nuestros espectáculos. Y a diferencia de las tiendas tradicionales de la cadena de venta al por menor, también nos permite ofrecer CDs firmados, LPs y carteles, además de todo tipo de uno de los artículos de tipo, desde nuestra propia tienda”.

Por mucho que las ventas no sean lo que eran y que el formato físico esté en declive, hay algo muy sencillo: la gente hoy puede comprar más que nunca (porque conoce muchas más bandas), y por lo tanto, tiene que seleccionar. Y eso lleva a no pagar algunos CDs a 2.500 de las antiguas pesetas, y tirar hacia otros más asequibles. Por esa razón hay muchos ejemplos de formaciones que desgranan, detalle por detalle, el futuro desembolso que van a hacer. ¿Os suena el famoso meme de la fiesta del cine con la comparativa de las salas llenas/vacías según el precio?

Hay que apoyar tu “lo que sea” local, tiene que haber hermandad (entre grupos y medios), pero es innegable que si quieres triunfar en este tipo de aventuras, los precios que pongas para tus recompensas DEBEN ser COMPETITIVOS. Y por lo tanto, ofrecer la mayor calidad al mínimo gasto posible, porque al fin y al cabo, en la mayoría de casos, estás vendiendo un producto a ciegas. Y ahí entra otra reflexión sobre quién está con la legitimidad de iniciar una campaña como éstas.

¿Puedes vender un producto cuando todavía ni te has presentado de manera oficial? Eso nos lleva a la época en la que internet era algo al alcance de muy pocos (por no echar la vista más atrás, a los 80 y 90). Dabas conciertos en antros de mala muerte (en realidad, como ocurre ahora), te pateabas tu zona lo máximo posible dándote a conocer, intentando consigue una legión de seguidores para que llegado el momento, si sonaba la flauta y podías conseguir grabar un disco, alcanzar tu sueño de que te lo compraran. Y finalmente lo conseguías. Hoy puedes dar un puñado de bolos y meterte a un estudio para grabar un disco, que, siendo sinceros, ¿a quién puede interesarle? A tu círculo más cercano es posible, pero a veces no es suficiente. Eso me lleva a otro punto básico de todo esto: hay que ser conscientes de tus límites. No puedes pedir una considerable cantidad de dinero cuando eres prácticamente un completo desconocido. Sinceramente, echando un ojo a las categorías de rock y metal en Verkami os podríais llevar las manos a la cabeza con según qué proyectos que no ya llegaran a su objetivo, sino que (tristemente) ni alcanzaran un 10% del mismo.

¿Grupos que llegaron a buen puerto? Un montón. A la cabeza me vienen UZZHUAIA, doblando los 8.000 fijados en un principio, algo parecido con HAMLET (más de 20, sobre un papel de 9.000). ¿Bandas para grabar su debut? También hay casos. PRESOS DEL OLVIDO (que además, sacaron uno de los discos más destacados de 2015; aquí su reseña) superaron los 2.500 euros en la primavera del año pasado; y más reciente tenemos a ETHAN, que han hecho lo propio hace unas semanas sobrepasando los 4.000, encontrándose ahora grabando su primer LP en Sadman con Carlos Santos. También los hay reincidentes como SKUNK D.F. (10.000 sobre 4.000 en 2012 con ‘Perseidas’; recientemente se quedaban en 7.000 sobre el mismo objetivo para ‘Pigmalión’) o APHONNIC (casi 8.000 sobre 6.000 para ‘Héroes’ hace tres años; ahora llevan 13:000 sobre 10.000, lo que da una idea de que las cosas bien hechas te generan buena reputación). Veteranos como AVULSED, a falta de unos días, han superado en Indiegogo los 12.000 euros para un doble CD digipack celebrando su vigesimoquinto aniversario; y tiene una pinta acojonante lo que se traen entre manos. Entre medias de todos ellos, un montón más. Pero por intentar resumir un poco mi pensamiento, además de mimar tu producto, al final terminas recogiendo lo que siembras. Cuanto más cercano te muestres en todos los aspectos, más conexión tendrás a todos los niveles. Para terminar en un tono más desenfadado, me centro en dos ejemplos de cosas bien hechas en su vídeo de presentación. El de TENPEL con ‘Ciclos’ (que podéis ver más arriba) y el ya citado de APHONNIC, compartiendo merienda con su público más peque. Ese buen rollo da sus frutos.

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