9.5Nota Final
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9.0

ethanresurgir

En alguna reseña he hecho referencia a la manera que teníamos de disfrutar los discos hace veinte años… y pongo puntos suspensivos porque consigo trae mucha nostalgia, y hay ocasiones en las que me puede. Y digo disfrutar, que no escuchar, porque puede que fuera por lo que nos costaba conseguir algunos, era algo a lo que tenías que dedicar el tiempo que merecía, deleitarte con ello, hacer una experiencia. A pesar de haber vivivo muchos momentos inolvidables en los últimos años, algunos de mis mejores  recuerdos vienen de quitarle el plástico al CD, abrir el libreto, enchufar el disco en el equipo de música o discman y escucharlo de la manera más pura posible mientras leía las letras o echaba un ojo al libreto. Esa magia se ha perdido por completo hasta el punto de que sólo unos pocos dedican actualmente el tiempo necesario a cuidar todo lo que acompaña al arte de la música.

Hago esa introducción, a pesar de repetirme un poco, porque hace unos días me llegó la descarga digital del primer disco de ETHAN después de algunos EPs. Algo que llevan gestando tanto tiempo, que quedaba claro que querían mimar lo máximo posible para ofrecer el mejor producto posible. Ya algunas semanas antes habíamos podido ver la portada del álbum, así como una foto promocional, y nos habían informado de que el encargado de ambas, así como del artwork de Salva Valverde. Por seguir su trabajo anteriormente (aquí tenéis su web), sabía de lo que era capaz, así que lo primero que hice con la descarga, antes siquiera que escuchar el disco, fue ver el libreto en formato JPG y así intentar evocar sensaciones pasadas. Un vistazo rápido hizo que se me quitaran las ganas de dar al play en iTunes: quería hacerlo como hace veinte años. Esperar a recibir mi CD, abrirlo, enchufarlo y DISFRUTAR de él. Leyendo las letras, escuchando la música, dedicándole el tiempo que merecía, sintiendo la historia que querían transmitir las fotografías con la historia contada en ‘Resurgir’… Por así decirlo, ser partícipe de todo. Igual que lo fueron muchas personas en un proyecto de crowdfunding superado con éxito en Verkami. Con ese apoyo, la grabación en los Sadman Studios con Carlos Santos y contando Mika Jussila de Finnvox Studios para la masterización, tenían todos los ingredientes necesarios para ofrecer algo de calidad.

Hoy en día la música es demasiado desechable. La impaciencia puede a los usuarios en la red, y ya que se había hecho esperar, no me importaba retrasar unos pocos días más la escucha de ETHAN. No me arrepiento. No han hecho un disco, han ido más allá. Han querido contar algo. Grandes discos de música pueden hacerlo muchos grupos, pero que te lleguen a lo más dentro lo consiguen unos pocos. Todos hemos pasado por lo que nos cuenta Txetxu a través de unas letras de lo más personales y emotivas que nos sumergen en la melancolía absoluta… con la superación como fondo. Pero no sólo él, sino que sus compañeros aportan lo suyo para evocar ese tipo de sentimientos. Y las fotos, claro, las fotos. Un hombre encadenado, con los ojos tapados y gritando en medio del bosque es lo que podemos ver para los tres primeros temas. Unas pocas notas de Juan Carlos con su guitarra sirven de intro para que un bajo muy en la onda de los de Christopher Wolstenholme nos sumergen durante dos minutos hasta que la voz entra apagada (“… puedo transformar el odio en compasión”). La lucha interior mostrada en el título, ‘Duelo De Orgullo’ se acrecenta según la escuchamos. Sin conocerles a fondo, creo que la magia de ETHAN para conseguir algo tan único es la diversidad de gustos e influencias que tienen cada uno de sus miembros por separado. Es un grupo que no suena a nadie y que tiene mucho que decir. “Te arrastraré al borde de mi perdición, ¿qué tal si pones punto y final?”. Desde el primer tema consiguen ponerte los pelos de punta, y es una sensación que se extiende durante la casi hora que nos regalan.

El final de la apertura, en todo lo alto, contrasta con la bajeza de ‘Vuelve a Soñar’. “Déjalo y empieza de nuevo”. Más pesada y apesadumbrada, empieza a mostrar la luz, el camino a seguir, y es la guitarra la que más nos transmite en esta ocasión (un tramo de la parte central con el solo parece sacada del final de ‘Love Is Blindness’ de U2). Pero la tristeza continúa en las ‘Cenizas’. “… y en mi fría soledad llevo tiempo con ganas de llorar”, y es que es otra vez la guitarra la que lleva el peso y parece eso, que llora. En estudio se podrán doblar instrumentos y hacer todos los arreglos que se quieran, pero la clave para que Juan Carlos de rienda suelta a lo que lleva dentro son Jose y Juanjo. Da gusto escuchar un bajo como el del primero y ver como llena todo la batería del segundo. Y con los tres haciendo fuerza, escuchar a Txetxu dejarse la voz repitiendo una y otra vez en lamento “… no hay marcha atrás, pero como olvidar…”.

Ya hace tiempo que nos dejaron escuchar una de las perlas que aquí presentan. Y es que ‘En El Barro’ la grabaron para su DVD ‘Enraethando’. Era una buena muestra del sonido del grupo, de su estilo, un aperitivo de lo que podían ofrecer en un disco completo. Pero no ha sido hasta que éste ha visto la luz cuando ha cobrado sentido por completo. “Y aunque la tristeza viene y no me deja, cada día brilla el sol”. Quedáos con esa frase y con el protagonista al que hacía referencia de la primera foto; y es que es una canción tan clave, que ocupa dos páginas al completo del libreto junto al hombre frente a un túnel, todavía en el bosque, sobre una vieja vía de tren y ya con la venda quitada de sus ojos. Instrumentalmente es una delicia con partes muy progresivas; pero, insisto, son complicadas de definir. “Voy a quemar todos mis miedos, todos en una hoguera, y luego esperaré que llueva. Y es que a veces no puedo con todas las barreras. Sölo quiero ser como sea”. Recalco varias frases porque son necesarias para absolutamente todo. Para entender la labor de Juanjo, Jose y Juan Carlos, la de Salva, y por supuesto la de Txetxu. En este epicentro pide también protagonismo ‘Aprender De Mí’, ésta adornada con nuestro protagonista caminando en soledad por un camino que, todavía en el bosque en soledad, le lleva directo hacia el sol. Si hay sombras, significa que en algún punto hay luz. “Resurgir del fuego, soy un ave fénix que emprende el vuelo, no volveré a dejarme caer”. Digamos que el ecuador del álbum viene primero por estar tocando fondo (o barro), y después por asumir la situación y ponerse reflexivo. “No voy a gritar, sólo intentaba escucharme tratando de nuevo decidir si puedo o no puedo” es una mirada atrás… y que recuerda a la primera fotografía que describía un par de párrafos más arriba. Su atmósfera es única, distinta, vuelvo a usar el calificativo de mágica. La tristeza se vuelve a dejar notar en unas melodías trabajadas a todos los niveles para emprender ‘Un Nuevo Viaje’, donde aunque todavía queda algo de añoranza por lo pasado, pronto Juan Carlos insufla de vida a la composición. “Por fin hoy miro al cielo sin temor”. El último minuto y medio, más crudo y en constante in crescendo, es el inicio del punto de ‘Inflexión’, interludio instrumental atmosférico que no deja de remarcar lo que su título indica. Si escucháramos ‘Voces’ de manera aislada, sería difícil de asumir; de hecho, su escucha cuesta de digerir si no fuera porque es un capítulo más en todo este cuento. Más ecléctica, rara, con una guitarra enfermiza, refleja esas voces de nuestro interior que nos dicen “… salta, hay una red al final; arriesga y pierde tu miedo a volar”. No representa todo lo que son ETHAN, pero dan el giro necesario a lo que cuentan, con una misiva final recitada por la profundidad de Luis Turiel: “El fracaso es la mejor oportunidad para comenzar de nuevo. Eso es el fracaso. Salta, seguro ante lo indefinido. No te queda otra. Estás hecho para resistir”.

Por delante sólo queda ‘Resiste’. Si en ‘Duelo de Orgullo’ hacía referencia al bajista de MUSE, aquí tengo que hacerlo a toda la canción (cuando hacían rock del bueno antes de dejarse atrapar por la experimentación). Sólo que aquí tenemos a Txetxu cantando en castellano y no a Matt Bellamy, dando la espalda a lo anterior y mostrándose algo más agresivo. Las cuatro últimas composiciones vienen ilustradas por el hombre, todavía con la venda en sus manos (no hay que olvidar que nos la hemos quitado), en lo alto de unas rocas, mirando ya claramente la luz, y así dando sentido a la portada de la brújula marcando el norte, encontrándolo donde el sol lo ilumina todo.

Dentro de la crítica social de la última letra, me quedo con una frase (otra más) de manera aislada. “Soy dueño de mi tiempo, yo decido con quién lo gastaré”. Desde aquí os incito a que no lo gastéis, sino que lo aprovechéis para, si tenéis cincuenta y tres minutos libres, escuchar ‘Resurgir’. Entero, del tirón, sintiendo la música y entendiendo lo que cuentan. Pocos discos me han removido tanto como éste en los últimos años. ETHAN son complejos de escuchar, pero a su vez, pueden encantar a cualquiera que le guste la buena música… del estilo que sea. Siempre y cuando estemos abiertos a acompañarles en el viaje que nos proponen.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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