8.5Nota Final
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9.9

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11 de marzo de 2020. Binaural estrena en primicia tu segundo álbum (que oficialmente sale dos días después). Ese mismo fin de semana, el día 14, deberías viajar desde Barcelona para presentar ‘Early Bird’ en Pamplona, en lo que supone el inicio de una serie de fechas que se veían ampliadas en abril y mayo más las que supongo que estarían por anunciarse (incluidas citas en Francia y Suiza). Pero justo ese mismo día, se declara el estado de alarma en España ante el alto número de casos del llamado CO-VID19 que todavía colea, y lo que nos queda. Y con él se van al traste todos tus planes.

Lo hemos comentado con un gran número de bandas reseñadas en este periodo, y se hace incluso banal hablar de algo así con la que está cayendo, el número de muertos y lo que tardaremos en volver a una normalidad que cada día parece más lejana. Pero somos un medio musical, y de música y su entorno (en el marco temporal) hay que hablar, ¿no? GYOZA se han consagrado con su segunda obra, aunque todavía no lo hayan terminado de demostrar por las circunstancias. No pasa nada, ya lo harán.

Con diez temas por bandera y poquito más de media hora han conseguido que su nombre ya se cuele en las quinielas para, dentro de unos meses, cuando se hagan las listas de lo mejor de un año para olvidar, su nombre vaya a estar ahí para ser recordado. ‘Up Where They Belong’ te sumerge poco a poco en su propuesta, un sonido rockero con guitarrazos aquí y allá, de primeras de manera oscura e inquietante, pero que buscan salida con una explosión en su último minuto. ‘Veins’ arranca más alegre, con una onda muy NOTHINK en la que ya se empieza a notar la importancia que tiene Alex en la banda. Ese bajo tan crujiente se hace notar en buena parte del álbum, especialmente en una atrapante ‘In My Room’ de lo más susurrante. En ella también se aprecia experimentación, dando rienda suelta a ella en ‘Glitch’ con esa base tan DEFTONES de la última etapa. Y es que el camino pausado también lo siguen en ‘Requiem for a Lie’

Pero las guitarras mandan, y así lo hacen saber en ‘Killing Goode’ (precedida del interludio ‘Unveilling Roy’), explotando una vena cercana al Stoner, pero en la que encuentran espacio para dar aire a la composición; seguramente, uno de los puntos álgidos de ‘Early Bird’. También los gritos de Adrià en ‘Nothing to Be Ashamed Of’ son de los que resucitan a un muerto, recordando a aquellos maravillosos 90 en muchos momentos, como más adelante sucede en ‘Sold’. Para rematar la jugada, ‘Burden’ me ha resultado de los temas más planos del álbum… y a pesar de todo, me ha terminado convenciendo. Sería una pena que con ellos y tantos otros, un disco como éste termine pasando desapercibido por la situación tan extraña por la que estamos pasando. Porque calidad tienen de sobra.

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