¿Qué se puede escribir de HAMLET a estas alturas que no se haya dicho ya? Es más, ¿qué puedo decir yo mismo que tanto he escrito sobre ellos? En los últimos tiempos, las crónicas que he redactado las he intentado enfocar a un aspecto más personal, derivando incluso hacia un artículo de opinión (que tanto se está perdiendo en esta era); Y así va a ser esta vez. Básicamente porque cada reseña de conciertos en su última etapa relata algo evidente: viven un momento dulce. Y todo se centra en ese cliché (no falto de razón, claro).

A finales de 2018 la formación madrileña arremetía con fuerza, después de 30 años de carrera, con un ‘Berlín’ que nos traía al grupo de siempre… con algunos elementos novedosos. Estosse centraban en sintes acompañando a buena parte de las composiciones, a cargo de Pau Durán, y el propio músico se encargó de acompañar a un quinteto que jugaba en casa; ese día, fueron seis (o siete, porque en la sombra siempre está Álvaro Blanco para cualquier imprevisto que pueda suceder). Y es que la cita en esta época de finales de año se está convirtiendo en un clásico, un evento obligado para todos esos seguidores que los llevan acompañando una, dos o tres décadas; porque será por generaciones que había allí… La intro de ‘Persiste, Insiste, Repite’ dio el pistoletazo de salida de una manera arrolladora (previa ovación del público, lo que fue una constante toda la noche), con un ‘Berlín’ de lo más presente… como está sucediendo en toda su gira de presentación. Sí, han hecho giras de aniversario o conciertos especiales rememorando algunas etapas pasadas, pero de un tiempo a esta parte, cada vez que han publicado un nuevo trabajo, van con él a muerte en vivo. Pudimos comprobar de primera mano lo bien que funciona el disco en directo con, entre otras, la pesadez de ‘Salvajes’ y ‘Héroes’, como contraste a una desquiciante ‘Abandonáis’ o esa ‘Libertad’ que proclaman cercana al noise en algún momento. Tampoco faltaron la emotividad de ‘No Sé Decir Adiós’, ni mi particular debilidad, ‘Eclipse’, cuyo final me pone los pelos de punta. Pero claro, entre medias no faltaron a la cita buena parte de sus clásicos y una sorpresita que tenían reservada. Aunque las vaya a contar en un relativo desorden, según historias y recuerdos.

De primeras, tras un par de temas, retomaron su ‘Inferno’ particular con ‘Vivir es una Ilusión’ y ‘Denuncio a Dios’, con la que volvieron a jugar a agachar al público para ponerle a saltar en su último tramo. Por razones evidentes, ‘Imperfección’ y ‘Mi Religión’ son las que han aguantado el envite de su último álbum para permanecer como las inamovibles de ‘La Ira’. La primera, con esa vena tan directa que están explotando últimamente; la segunda, con la proclama de lo que llevan haciendo toda una vida… y lo que les queda. Porque parece que tienen cuerda para rato a juzgar por lo que vemos cada vez que se plantan en un escenario. Luis, con sus problemas físicos olvidados no paraba de saltar, lo mismo que Molly (de un lado a otro sin perder fuelle), Álvaro en su línea más sobria, pero con unas partes de bajo de las que no abundan. Paco, siempre efectivo sin hacer ruido (de manera metafórica), y Ken, como siempre le presentan, como ese soplo de aire fresco que llegó en el momento justo. Y es que esa compenetración y buen rollo entre ellos se nota, se palpa, hace que te lo pases mejor cuando vez que son ellos mismos los que más lo disfrutan.

Pero si hablábamos de lemas con ‘Mi Religión’, la sorpresa que nos tenían guardada después de quince años no se quedaba atrás. ‘Queda Mucho por Hacer’ debería ser el eslogan de cualquier banda; y que lo utilicen unos tipos que llevan tanto, dice mucho de ellos. Sea en la música, en los medios, en tu día a día… “si esperas verme caer, no es el momento”. No fue la única presente del negro, ya que ‘Limítate’ fue fiel a su presencia… aunque si por mí fuera, pondría de aquel trabajo por delante una larga lista antes que ésta. Dije al principio que esto iba de opinar, ¿no? Será por la cantidad de veces que las he visto, pero tanto la ya citada como ‘Un Mundo en Pausa’ (por mucha reivindicación que tenga, siempre necesaria), serían dos de las que iría olvidando. En cambio, ‘Tu Medicina’ me sigue divirtiendo como si fuera la primera vez que la escuchara, un trallazo por el que no pasa el tiempo. Y es que da que pensar como muchas de las letras de aquel ‘Insomnio’ siguen presenten más de veinte años después en nuestra sociedad (‘Dementes Cobardes’, ‘Odio’, ‘Quién Cree que Raquel se Suicidó’… y qué decir de ‘Tortura Visión’). Aunque en esta ocasión, sólo disfrutáramos de ella y de una siempre emocionante ‘Antes y Después’. Nunca falla.

Uno de los problemas más grandes que tiene HAMLET debe ser el elegir qué tocar y qué dejar aparcado. Y bendito sea ese problemón. ¿Cómo van a dejar de tocar ‘Irracional’? Se podría decir que con ella empezó todo, ¿no? Ni con más de dos horas que estuvieron allí encima llueve a gusto de todos, pero es que tienen tanto donde elegir… Eso incluye que, como damnificados, queden ‘Pura Vida’ y ‘La Puta y el Diablo’ sin representación, pero es que logísticamente, no hay tiempo para todo. El sentimiento de ‘Syberia’ se dejó notar con ‘Imaginé’; porque por mucho que fuera un punto de inflexión (necesario) y su trabajo más melódico, la intensidad que tiene (a su manera), pocas de sus obras las tienen. ¿Van a dejar de tocar ‘J.F’ cuando es un fiestón asegurado? Además, con una sala cantando el “… Y justicia para quién…” mientras Molly manda callar a la banda, para unirse todos a una con “… No voy a darte la satisfacción de ver en mí a un perdedor”. Lo mismo ocurrió un rato antes con ‘Limítate’, y es que esa comunión entre grupo y público la tienen pocos a día de hoy; se lo han ganado. Continuaron la senda de su particular Revolución con ‘Habitación 106’ (sigue flipándome como no pierde un ápice de mala leche) y ‘Egoísmo’, con una traca final para la que Ken, Luis y Molly se bajaron al público para arrancarla.

Ni los problemas de Pau antes del bis (tropezó y se cayó su set de teclados y sintetizadores) ni ningún obstáculo que se ponga por delante puede con ellos. Tras un final alargado en el que no faltaron agradecimientos a amigos y familia, se despidieron por la puerta grande… pero todavía con unas cuantas fechas pendientes para este comienzo de 2020. ¿Mejor que nunca? Es típico después de un conciertazo como el que dieron. Ya no sé si atreverme a decirlo, porque los he visto de tantas maneras posibles, que parece que con ellos, aunque les quede mucho por hacer, lo mejor siempre está por venir. Decían en ‘El Color de los Pañuelos’ que “… han visto hermanos morir ante mí”; extrapolándolo al terreno musical, han visto el principio y el final de un montón de bandas. Porque por el camino se quedan muchas. Pero ellos siguen dando lecciones, persistiendo, insistiendo y repitiendo. Que así sea por muchos años.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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