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De ser uno de los grandes referentes del emergente metalcore de comienzos de siglo, a tomárselo con calma. Así podría definirse parte de la carrera de KILLSWITCH ENGAGE. ‘Alive or Just Breathing’ y ‘The End of Heartache’ son dos de los discos que marcaron un estilo y sirvieron para que muchas bandas imitaran un sonido que de tanto explotarlo, como ha sucedido (sucede y sucederá), colapsó.

El hecho de que cada uno de ellos fuera con un cantante distinto no fue obstáculo para que la banda atrajera la atención. Es más, su repercusión fue mayor con Howard Jones que con Jesse Leach, pues éste dejó la banda al poco de la salida de ese segundo álbum de su carrera. Con Jones se movieron en una senda que pronto se estancó, hasta que la vuelta del hijo pródigo supuso un soplo de aire fresco en sus últimas referencias… sin llegar, ni por asomo, a la excelencia de las dos obras ya mencionadas.

Como decía al principio, se lo han tomado con calma. Tras la salida de Howard pasaron cuatro años hasta grabar nuevo material con su cantante original; tres más hasta ‘Incarnate’, y otros tres y medio hasta llegar al ‘Atonement’ que nos ocupa. ¿Demasiados años? Pues con los tiempos que corren, donde cada vez hay más bandas y todo ocurre más y más deprisa, se podría decir que sí. ‘Unleashed’ fue un primer adelanto que simplemente cumplía. Un tempo demasiado lento y pesado para ellos, que en el fondo (en el disco completo), hace las veces de intro, con Jesse en estado de gracia con sus melodías. Y esa misma senda limpia (pero todavía más en lo instrumental) era la que reinaba en ‘I’m Broken Too’, que versaba sobre uno de los problemas actuales que menos se ven de primera mano: las enfermedades mentales. “No quiero más que la gente sienta que no está sola en estos momentos. Siempre hay alguien para ayudar, escuchar y que estará ahí para ti. No pierdas la esperanza y no dejes que te consuma. Lo que se rompe se puede arreglar, o al menos mantener. Nadie está solo en esta lucha” decía su vocalista de ella, sabedor en primera persona de lo que es sufrirlo.

El día antes de la salida del álbum, fue cuando llegó la gran bomba, y uno de los principales reclamos que se había sabido meses antes: la colaboración entre los dos cantantes que habían ocupado el puesto de frontman en la banda. La verdad es que el buen ambiente y el colegueo era algo que ya se había apreciado en los últimos tiempos, colaborando en algún concierto ambos. La unión hizo la fuerza con una estructura en la que cada uno se encargaba de una estrofa y como pareja compartían plano en el estribillo. ¿Típica? Puede, pero el peso sentimental y emocional tenía lo suyo. No era la única colaboración que encontrábamos, ya que ‘The Crownless King’ tenía a Chuck Billy en un tema más tirando a la velocidad y vieja escuela para que su voz no desentonara del todo. Sin duda, uno de los cañonazos de este trabajo. Básicamente, porque esa rapidez y contundencia apenas la vuelven a mostrar.

Algo tiene ‘Bite the Hand that Feeds’, con la que cierran y recuperan la intensidad por momentos, aunque termina haciéndose algo dispersa. Uno de los problemas que puede tener KSE es el que le ocurre a un sinfín de formaciones actuales: sonar genéricas. O lo que es peor: inofensivas. Y lo digo porque fueron uno de los abanderados en su momento de esa dualidad de caña-melodía, buscando muchas veces los extremos de cada una para acentuar unos cambios que han ido transformándose en, como poco, predecibles. Su lado más accesible y reposado lo encontramos en ‘Us Against the World’ ‘Take Control’, y ‘I Can’t Be the Only One’, pero su esencia está mucho más presente en otros cortes. La oscuridad de algunos compases de ‘As Sure as the Sun Will Rise’, o sobre todo ‘Know Your Enemy’ y ‘Ravenous’, son los momentos en los que los de Westfield más brillan. Puede que en algunos momentos pequen de un sonido conservador y vayan a lo seguro, pero quien tuvo, retuvo. Y en su momento, fueron como mínimo, príncipes de lo suyo.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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