No, la culpa de todo no la tiene Yoko Ono. ¿Cómo está la escena nacional? Las opiniones son variadas. Que goza de muy buena salud, que si hay mucho potencial, que si está saturada, que si no hay las mismas oportunidades para todos, que si no se apoya lo suficiente… Y a pesar de la presunción de inocencia, todos somos un poco culpables. Sé que es un artículo largo, quizá demasiado. Pero aquí una muestra de los casos que leemos cada día en foros, redes e internet en general, con una pizca de empatía. Porque es lo que le falta a muchas personas, el ponerse en el lugar de los demás antes de criticar por criticar y buscar culpables. Primero hay que mirar en uno mismo; luego en los demás. Y por último, intentar entender todo.

La culpa es del público, que no va a los conciertos. APOYA TU ESCENA.

headsupport¿Cuántas veces hemos escuchado (o leído, con esto de las redes sociales) esa frase? Parece que haya que apoyar algo porque sí, porque sea cercano, porque sean amigos de un amigo, porque sea de tu ciudad o país, o por una razón X, la que sea, pero impuesta. En realidad, hace unos cuantos meses que este artículo estaba en mi cabeza. Y el título original no era el que lleva. Vi una foto de Head, guitarrista de KORN, cuya frase decía “SUPPORT YOUR LOCAL WHOSOEVER”; algo así como que apoyes tu ‘lo que sea’ local. Luego vi que ‘The Whosoevers’ era una organización benéfica fundada por él, Sonny Sandoval y Ryan Ries, pero era lo de menos. El slogan me viene al pelo.

Tú no puedes obligar a alguien a que le guste la escena. No le puedes obligar tampoco a que le gusten determinados grupos y a que los apoyen de la manera (que tú quieras) que sea. En todo caso puede respetar, pero hay maneras de apoyo que no están al alcance de todos. Yo escribo reseñas y reportajes desde hace diez años, pero no intento convencer de nada a nadie, porque cada uno es libre de estar de acuerdo o no, de que le GUSTE algo. Si te gusta, de acuerdo, apóyalo. Pero si no lo haces parece que ya esté mal visto. Ya ni digamos si te parece malo. Pero parece que hasta lo malo se tenga que apoyar, sin decir las cosas claras, sino lamiendo culos. Unos apoyan comprando el disco, la camiseta, yendo a todos los conciertos que le pillen cerca… ¿se puede hacer eso con las quinientas bandas de tu zona?

Voy a enumerar algunas de las giras internacionales que han pasado en diez días, del 7 al 17 de octubre, sólo en Madrid, con el precio aproximado (con los famosos gastos de distribución). IN FLAMES (35), ANATHEMA (25), Y&T (30), HELMET (20), ACCEPT (27), SAINT VITUS (23) y EDGUY (26); con sus consiguientes teloneros. A eso añadimos todo los conciertos de grupos de aquí que teníamos, que no eran pocos. Por citar algunos, TAO TE KIN, HAVALINA, SUPER SKUNK, el Criminal Hardcore Fest en Fuenlabrada (con gente como CRISIX o CUERNOS DE CHIVO, entre otros)… ¡Ah! Se me olvidaba. También GOD SAVE THE QUEEN en Vistalegre, un tributo a uno de los grupos de rock más grandes de la historia. Pero el tema tributos lo nombraré más adelante.

Ahora, a ponerse en el supuesto de un trabajador normal y corriente. ¿Os acordáis, hará siete u ocho años, cuando se hablaba de los famosos mileuristas? Era visto casi como algo normal entre muchos sectores laborales. El salario mínimo interprofesional ha variado muy poco en los últimos años, estando actualmente en 645,30 euros. Cada uno tiene suficiente con lo suyo, pero todos sabemos de gente a la que explotan con horas extras sin retribuírselas; eso, en muchos, incluye fines de semana. Si es por la mañana, lo mismo por la tarde lo que menos te apetece es ir a un concierto. Si es por la tarde, dependiendo de la hora, ni puedes ir. Muchos se olvidan de que aparte de la ciudad, hay pueblos alrededor, gente que tarda en ir a la capital. Ya sabéis, en muchas salas a las 23:00 ya tiene que haber terminado, así que ¿vas a pagar un determinado precio por no poder disfrutar a veces ni de la mitad del espectáculo completo?

Pongamos que una persona que cobra lo mínimo quería ir a un par de esos conciertos anunciados más arriba. Sólo las entradas ya seguramente se pondrían en torno a 50 euros. O lo mismo, cada día, al salir de trabajar, se va a un concierto underground para apoyar la escena. Todos los días. Y al día siguiente, a trabajar otra vez, viviendo El Día de la Marmota una y otra vez y entrando en un bucle y repetición sin salida. Hay que añadir en muchos casos el transporte; si es público, el precio que sea. Si es privado, el plus de no encontrar sitio para aparcar en una ciudad colapsada y tener que dejar tu coche en un parking. Y los gastos derivados de otra frase muy típica: “tomarse algo”. Multiplicamos ese gasto en diez días por tres que tenemos en un mes, lo restamos al sueldo y… ¿os salen las cuentas? Seguramente a esa persona tampoco, aunque le gustara ir a todo (y ni eso, porque sigue siendo imposible desdoblarse ante la coincidencia de algunos de ellos). Ya ni os cuento si la persona viene de otra ciudad, porque X grupo sólo viene a Madrid y Barcelona (que es lo más habitual). Eso implica que la escena local de esas personas que se desplazan, se vea más mermada todavía. Y cada uno es libre de gastar el dinero en lo que quiera. Otros, ni queriendo: en lo que pueden.

Los menores no pueden ir a los conciertos.

resukidsEsa gran putada que lleva asolando a Madrid, sí, desde hace ya unos cuantos años. A los 14-15 años es cuando un adolescente se va haciendo su propio gusto musical (y cultural). Y cuando más de cerca puede vivir ese estallido en su interior, esas ganas de ir a un concierto y sentir en sus carnes ver tocar a un grupo sus canciones favoritas. Para eso ahora hay que esperar a los 18. Pero a eso hay que añadir otro problema mucho mayor que la gente no tiene en cuenta: aunque pudieran ir por ley, lo mismo no tendrían los medios (el dinero, vaya). ¿Cómo se pagaban esos chavales hace 25-30 años ir a un concierto local? Pues con la paga, esas pesetas que nos daban nuestros padres o abuelos, y que sumando, conseguías reunir cierto dinero. En la situación actual, hay familias cuyos padres en torno a los cuarenta (y pocos) están en paro. Para algunas cosas son demasiado viejos; o eso dicen las empresas. Y con veintipocos te piden experiencia. Esas incongruencias que ninguno podemos entender. ¿Qué está ocurriendo? Que hay jóvenes que se ponen a trabajar de lo que sea para poder ayudar a sus padres, para pagarse las carreras o por la razón que ellos consideren oportuna. Es algo que ha ocurrido siempre, que no digo que esto sea algo exclusivo de la época actual. Pero ahora está pasando de una manera más evidente y en peores condiciones. Y si parte de ese dinero se va a las necesidades básicas, ¿qué queda para un concierto, un disco o cultura musical? Vuelvo al caso anterior, al de que el público tiene la culpa. Es la pescadilla que se muerde la cola, y va a ser muy complicado salir de ese círculo vicioso. Lo que les queda es la elección, la criba. No queda otra. Y evidentemente, antepondrán unos grupos a otros.

El todo gratis.

descargarMuchos de esos menores y adolescentes han crecido ya en la era digital. Bueno, crecer quizá no tanto, pero sí han sido conscientes del fenómeno internauta y todas sus consecuencias. Saben que a golpe de click va a tener acceso (legal o ilegalmente) a películas, discos y un sinfín de cosas más, sin pagar más que la línea telefónica por la que se conectan. No pueden esperar que todo sea tan sencillo, que no hay gastos derivados para los grupos y todo lo que le rodea, y siempre van a encontrar una razón para decir “ese concierto me parece caro”. Es lo malo de las futuras generaciones que vienen con una Tablet bajo el brazo. Prefiero no pensar hacia dónde vamos, porque me puedo asustar más de la cuenta. Ese caso es extrapolable a un grupo: quieren fotos gratis, quieren promo gratis, grabar un disco a un precio mínimo… y aparte de la cultura gratis, todo viene generado por el problema de no tener dinero. Bueno, dinero hay: lo siguen teniendo (en mayor cantidad) los que siempre lo han tenido.

La oferta cultural y el IVA

españa-cultura-1Todo este artículo está centrado en la música. Pero la cultura va más allá. El cine se mueve en torno a 10 euros cada entrada. Algunas de las personas que van a conciertos tienen niños, y si tienen que llevar a la familia a ver la última película de ‘Shrek’… sí, haced cuentas por lo que les sale. Lo mismo, igual que se echa en cara que no se compren discos, hay personas que compran DVDs/BluRays de sus series y películas favoritas. También libros (de los de verdad, no de los digitales). No tenemos el poder adquisitivo para comprar todo lo que queremos. También están los museos, el teatro, eventos deportivos (con precios abusivos en muchos casos)… mucha gente centra todo su pensamiento en la música. Pero hay que ponerse en el lugar de que hay gente a la que le llena igual o más otro tipo de espectáculos.

En el foro de Zona-Zero leí la siguiente frase al usuario CesarAguilar: “quizá hay más bandas que público”. No quiero pensar que sea así, pero no es descabellado. Si añadimos a lo expuesto anteriormente que ahora la oferta es tan amplia y variada, ¿qué ocurre? Que el público que hace veinte años se concentraba en determinados bolos, ahora se distribuye en unos cuantos más. Haciendo números, por poner un ejemplo claro. En 1995, un sábado, mil personas se repartían en dos o tres conciertos. Lo mismo en 2015, si es que se lo pueden permitir, lo hacen entre diez o quince. Hay una regla sencilla: cuanta más sea la oferta, en una época en la que cada persona tiene menos tiempo y dinero, menos personas irán a cada evento.

Además, hay que añadir que el IVA del 21% (no para todos los ejemplos citados en este apartado) sumió todo en un pozo más profundo del que va a ser complicado salir. Hay países con un porcentaje mayor, pero su status económico dista mucho del que tenemos nosotros. Un mazazo en toda regla.

El famoso relevo generacional

metallicagrandma“Es que los grupos antiguos no dejan espacio a los jóvenes, a los emergentes”. Digo yo que si hay grupos que llevan veinte años en esto, será por algo. O treinta, o los que sean. Luchando y saliendo adelante, contra lluvia y marea, recogiendo frutos. La gente puede opinar que ahora estén mejor o peor que entonces, que se arrastren por un escenario o que parece que hayan hecho un pacto con el diablo teniendo una segunda juventud. Pero ¿quién es ‘el que sea’ para decir que un grupo tiene que dejar paso al suyo? Volvemos a la famosa ley de la oferta y la demanda. Si un grupo sigue siendo rentable, no lo va a dejar. O en cualquier caso, anuncia un último disco o gira (hola, SCORPIONS), para después volver con el mismo cuento y sacar más tajada.

¿Os suena la frase “si algo funciona, déjalo como está”? Pues no es que se aplique a los grupos, sino que lo hacen los promotores. Si te sale rentable, ¿cómo no vas a seguir montando conciertos para algunas bandas? Es aplicable tanto a la música internacional como a la nacional. Los grandes dinosaurios van a estar ahí siempre, hasta que ellos quieran. Y si no están a la altura, será su público el que los tenga que juzgar (y dejar de ir a verlos). Que del cuento (o las rentas), en todos los ámbitos, se vive muy bien. Todos pueden convivir juntos, aunque sea una situación complicada. Unos dirán que los grupos nuevos les restan asistentes, y esas formaciones jóvenes dirán lo contrario, que la gente sigue prefiriendo ver por decimonovena vez el mismo show antes que el suyo.

Los promotores se pasan con los precios.

Enlazamos directamente con el relevo generacional, aunque no tenga que ver obligatoriamente. En España, con la situación económica tan crítica que vivimos, los cachés de muchísimos grupos han bajado, eso es un hecho. Y varios de ellos se han visto obligados a reducir el precio de sus entradas para así poder seguir moviendo el mismo público que hace un lustro. Pero fuera de nuestras fronteras es otra historia. Que sí, que la base cultural en la música de nuestro país es otra, no se mueve en los mismos parámetros de otros en Europa (ya ni digo de la educación y la subvenciones que tienen algunos). Por eso, el rock duro y el metal/heavy mueve menos gente que en otros sitios… pero un grupo es un negocio en muchos casos, y no saben de situaciones culturales ni económicas. Eso sí, recuerdo un cartel en el merchan de MESHUGGAH, donde hacían referencia a eso, bajando los precios de sus camisetas. Si tienen un caché de 30.000 euros en Francia, en Alemania o en Holanda, seguramente no lo bajen para venir a España. Si van a otros países es porque renta, porque meten el doble, el triple o hasta diez veces más. Hay que hacer cuentas. A grandes rasgos, caché, alojamiento, desplazamiento y alquiler de sala por un lado; en el otro lado de la balanza, jugar a ser adivino para calcular el número de personas que puede meter ese grupo. El público puede tener un pensamiento simple: cuanto más barato pongas la entrada, seguramente más gente metas. Pero entran otros factores. Está claro que cuanto más alto sea, se corre el peligro de no cubrir gastos y terminar perdiendo dinero. ¿Os he dicho que esto es un negocio? Sí, y como en cualquiera donde haya pasta de por medio, hay riesgos. ¿Qué siempre vienen los mismos grupos? Vuelvo a decirlo: negocio. Si vienen es porque se demandan esas formaciones, se traen porque el éxito parece asegurado. Si no vienen otros, lo mismo es porque la última vez metieron cien personas y el promotor de turno ni se lo plantea. Además, no seamos hipócritas. Si hay un grupo que viene constantemente y deja de hacerlo un año, ya vendrá el troll de turno a decir que por qué no pasa esa gira por aquí. Nunca llueva a gusto de todos, pero el teclado y el ratón ha dado mucha voz a la gente; no tanto voto.

Eso no quita que haya mucha gente que no para de montar conciertos, a todos los niveles, que se lo curra y se deja la piel en ello, a cambio de poco más que la satisfacción personal. Ole por ellos.

Es que no vienen las giras que me interesan

Otro eslabón directo de la cadena. Siempre he contestado lo mismo a las personas que se quejan de que tal o cual grupo no pasa por España: junta una suma importante de dinero, atrévete tú a traerlo y mira si es rentable. Eso si la banda acepta venir a un país como éste, porque hay algunos que ni se lo plantean. Y otros que visto lo visto en sus últimas visitas, ya se muestran reticentes. Jugar a ser promotores de conciertos es muy fácil. Lo de que haya gente que vaya fuera de festivales veraniegos se ha convertido año tras año en habitual, pero también se aplica para giras europeas que no nos llegan. Intentan conseguir un vuelo barato, una pensión todavía más barata (o pasar la noche en el aeropuerto, o por la misma ciudad) para volverse al día siguiente (si es que el dinero no les da para aprovechar el viaje y alargarlo un poco más). ¿Consecuencias? Lo mismo durante ese mes ya no pueden ir a ningún otro concierto en su ciudad. Pero han visto al grupo que QUERÍAN ver.

El concepto de festival ya no es el que era.

No, no me refiero al XXXXX-FEST que hay en cualquier sala en un fin de semana, eso no es un festival; el fest al final de un cartel ha caído en un uso desproporcionado que desvirtúa la realidad en muchos casos. Hay que ser consecuente y ofrecer algo acorde a lo que engloba ese término. Junio, julio y agosto se han ido convirtiendo en meses de peregrinaje a festivales en toda Europa. Wacken, Hellfest, Download, Rock am Ring… son sólo algunos de los más conocidos, pero se han extendido a otros países. Macrocarteles en tres días donde rara vez te da tiempo a ver lo que te interesa, porque aparte de no parar en doce horas reales de actuaciones, muchas veces se solapan en tres o cuatro escenarios.

Ese concepto tan masivo de festival, en la España actual, no tiene cabida. Y dudo si lo hubiera tenido en el pasado reciente. Si lo tuviera, el público pondría el grito en el cielo en cuanto vieran el precio de las entradas (en torno a 200 euros en algunos casos los bonos, 80/100 las de un día). Muchos no confían en las instalaciones e infraestructura que ha habido en distintos festivales en España, y apostar por algo así sería un órdago bastante grande. Además, vuelvo a citar el caché de las bandas y la rentabilidad de según qué cartel. Y lo que decía del negocio: si año sí/año no se repiten grupos (incluso cabezas de cartel) es porque ese dinosaurio del rock de turno sigue atrayendo miles de personas.

Algunos festivales intentan seguir al pie del cañón (Resurrection y Leyendas del Rock celebrarán en 2015 su décima edición), otros se han reconvertido y han pasado por otro filtro de estilos, y mientras tanto, por el camino, han ido cayendo uno a uno una gran cantidad de ellos. Festimad, Metal Manía, Lorca, Metalway… y todo lo que se ha intentado en los últimos cinco años, no ha conseguido tener continuidad (Electric Weekend, Sonisphere, Kobetasonik, En Vivo…). En 2014 nacieron otros, como el Rock Fest Bcn y Be Prog! My Friend, que parece que quieren volver a traer otra época más fructífera de este tipo de eventos. Toda la suerte para ellos.

Los grupos tributo se están cargando la escena.

Tres apartados más arriba, decía de dejar como está algo que funciona. La ley no escrita de oferta/demanda. Si tantos grupos tributo salen, es más fácil culparlos a ellos que a la gente que paga por verlos. Qué fue antes, ¿el huevo o la gallina? Se puede aplicar a este caso. Qué fue antes, ¿la oferta amplia de grupos tocando canciones de otros grupos, o la demanda de ellos? Ya sean bandas en activo o no, que ya casi se ha convertido en lo de menos. Hay gente que es consciente que va a tener complicado ver a algunos grupos (o imposible en el caso de que ya no existan), y prefieren pasar un rato con los colegas escuchando esas canciones en manos de otros que ir a un concierto de 5 euros de un grupo que te regala su EP con la entrada. ¿Hay que echarse encima del músico por tocar en un grupo tributo? No se van a hacer ricos. La mayoría de ellos, además, tienen su propia banda. En una cosa estoy de acuerdo: algunos de ellos tienen una posición en determinados festivales que quizá podrían ocupar otros. Pero ¿quién nos dice que realmente quite atención o público a un grupo? Quizá es que la gente sigue prefiriendo canciones de hace veinte años que descubrir cosas nuevas, por buenas que sean. Acomodamiento se llama. Lo malo vuelve a ser una palabra que repetiré abajo: la saturación que hay (y seguirá habiendo). Tampoco es lícito que en carteles y anuncios de este tipo de bandas se usen logotipos y fotos de promoción de los grupos originales. Qué anuncias, ¿un grupo, o una banda tributo tocando las canciones de ese grupo? Es como la letra pequeña de los contratos que nadie lee; el nombre real de esa formación aparece en pequeñito, debajo del reclamo principal.

¿Quién no ha empezado tocando los temas de otros, o ha hecho versiones en un concierto de su propio grupo? Y voy más allá, para los que se quejan de que no crean nada. Cuando demuestras lo bien (o mal, que los hay) que tocas en tu casa, con tu home studio, y lo subes a youtube, ¿es una canción propia o de otro? No se puede caer en una contradicción constante y criticar algo que, a otra escala y nivel, haces tú mismo. ¿Buscas enseñar lo bien que tocas lo de otro? ¿Visitas? ¿Atracción mediática de unos pocos suscriptores más? Esa contradicción también engloba a quienes se les llena la boca criticando ese tipo de bandas, pero que las apoya en el caso concreto de que se trate de un amigo. Hay que ser consecuentes.

La culpa es de los medios, que no apoyáis a los grupos

reciprocidad_webPuede ser que algunos medios pasen olímpicamente de grupos españoles desconocidos; y así no hay manera de que lleguen al público. Pero seamos realistas: igual que un concierto de IRON MAIDEN o METALLICA atraerá miles de asistentes, el solo hecho de ver ese nombre en una noticia, de lo que sea, pero con ellos de protagonistas, atrae. Es triste, pero es así. La importancia de un titular es básica, porque hay gente que se queda en él y no ve más allá; la capacidad de manipulación con esa frase para sacar carnaza y morbo también es un hecho. Lo sufrimos a todos los niveles de información; y todos vemos como mucha (MUCHÍSIMA) gente se queda en lo superficial, en una frase que lo mismo está sacada de contexto (ya ni digamos si es una broma o sátira); pero el lector se queda en ella y no ve más allá, aunque otros intenten explicarlo y abrirles los ojos. Si hay medios que no apoyan a los grupos, lo mismo se puede decir al revés: hay grupos que pasan olímpicamente de los medios y se bastan con sus community managers para hacerse publicidad. Hace dos años contacté con cerca de cien músicos de distintas bandas para intentar ofrecer una (pequeña) muestra del gran producto nacional que teníamos… y tenemos. Contacté unos cuantos más sin llegar a tener respuesta; otros fueron todo facilidades. Una vez fui publicando todo ese laberinto de bandas hablando de otras bandas, me di cuenta de que un número bastante grande de ellas no compartían el contenido por ningún lado, ni los propios músicos a título personal. Eso me hizo replantearme muchas cosas. Si a ellos no les interesa la prensa, ¿a la prensa le tiene que interesar lo que hagan? Cuando la publicidad escasea cada vez más a un nivel importante, si también escasea la camaradería y el favor mútuo… mal vamos. Aplicable, además de a grupos, a sellos, promotoras, management… Otra cosa, no menos cierta, es que hay saturación de webs y otro tipo de informadores.

También puede derivar en “La culpa es de los grupos, que no apoyan a los otros grupos”. Pero un músico, cuando no está tocando, es una persona como cualquier otra del público. Y como ya he dicho que nadie se puede desdoblar, no puede ir a varios conciertos el mismo día, ni a uno por día, compaginarlo con su trabajo y mil historias más.

No es noticia que vayas a dar una noticia

Grinds-my-gears1O al menos no debería serlo como tal. En relación al supuesto poco apoyo de los medios, hay que tener clara una cosa: no puedes convertir un webzine o medio, el que sea, en el blog de tu grupo o promotora. Si mandas una nota informativa, que informe, que ofrezca algo realmente que interese. Si una misma banda da tres “noticias” de media en una misma semana, hay gente que comienza a tenerles atravesados. Es un hecho. Pongo como ejemplo la masiva campaña que ha hecho SLIPKNOT con su quinto disco: parece que importaba más casi cualquier cosa relacionada con ellos, que la propia música que hacen. Crear expectación está bien, pero hay que conocer los límites. Si decía que hay saturación de medios, muchos de ellos, por afinidad, relación, colegueo y otras razones parecidas, se convierten en un panfleto anunciante, con una retroalimentación sectaria de determinados grupos. Todo tiene un objetivo detrás. Hay que saber diferenciar amiguismo con objetividad, aunque a algunos les pueda sentir mal. El amiguismo no es ya sólo en la relación banda-medio, sino medio-amigos y banda-amigos; todo se puede encerrar en una burbuja de falsedad y adulación, de la que una vez salen, el golpe es todavía mayor, porque se encuentran de bruces con la realidad.

Y aunque haya muchos medios, si hay más (mucho más) grupos, estos tienen que ser conscientes de que tienen que ofrecer contenido real, puesto que tienen que compartir espacio con cientos de formaciones. Y si no hay hueco para toda noticia de dos líneas, volvemos a uno de los puntos superiores: la criba. Y ahí ya entra la competitividad, que aunque se venda un hermanamiento entre ciertos sectores, cuando aparece, se termina cargando todo desde dentro. Falsa apariencia a todos los niveles.

El falso concepto de rockstars.

Pues hasta donde yo sé, aquí apenas tenemos estrellas del rock que vivan como tales. Lo mismo me ha engañado la mayoría con los que he tratado, que no han sido pocos. Hay estilos que no venden, o cada vez lo hacen menos, y eso afecta a que un reducidísimo grupo de bandas puedan vivir de esto… y no como millonarios, precisamente. La inmensa mayoría compaginando trabajos con ensayos, conciertos, y horas de viaje en la carretera. Sí, por voluntad propia, pero sacrificando parte de su vida por hacer lo que más les gusta, que es tocar. Si eso implica gastarse 3.000 euros en la grabación de su nuevo disco, o cruzarse medio país en una furgoneta todos apretados para tocar ante treinta personas, pues se hace. Pero todo sacrificio tiene sus consecuencias, y quienes lo saben de primera mano, son los propios músicos que lo sufren. En las últimas semanas hemos tenido noticias en cambios de formación en grupos como HAMLET o 77, y la separación (o descanso indefinido) de otros como DESPUÉS DE TODO, UZZHUAÏA, DARKNESS BY OATH, VIVID REMORSE o THE CLOCKWORK. Una pena, pero nadie dijo que fuera fácil.

¿Ser poco profesionales?

manquinaprofesionalLa falta de profesionalización en casi todos los eslabones es un hecho. Si no lo hay en el primero, es complicado que lo haya en medio, e imposible que lo haya en el último. Si los grupos no pueden vivir de esto, todo lo que haya detrás, tampoco. Eso implica que las bandas acudan cada vez más a conocidos en vez de a “profesionales” para crear su producto, abaratando costes a todos los niveles (grabación, management, fotografía, publicidad…). E igual que he dicho que no se puede culpar al público por gastar el dinero en lo que le dé la gana, tampoco se puede decir nada contra ellos por este hecho. Aunque hay que distinguir el concepto de profesionalismo con el de ser profesional. Porque se puede ser.

A todos los grupos les gustaría ser METALLICA. A todos los fotógrafos Ross Halfin, a los medios Blabbermouth, a todos los sellos independientes Nuclear Blast… pero hay que vivir con los pies en el suelo. Por poner un ejemplo, aunque el potencial esté ahí, que lo hay y mucho, el público potencial siempre va a ser mayor en tu país de origen, por una razón muy sencilla: gastos. Hay bandas que tienen apoyo internacional, y eso hace que puedan tener miras más allá, pero la realidad es que tendrás más posibilidad de tocar a lo largo y ancho de la península que hacerte dos giras europeas al año durante mes y medio; aunque defienda a aquellos aventureros que deciden probar suerte fuera. Defiendo el inglés como idioma universal, por decirlo de alguna manera, y es profesional usarlo en muchos comunicados. Más cuando hoy en día te puede leer (y escuchar) gente del Reino Unido, de Pekín, de Dallas, de Moscú o de Estambul a la vez. Pero quién va a ir a tu concierto, ¿los ingleses, los turcos, los japoneses, los yanquis… o los españoles? Anteponer el inglés al castellano a la hora de comunicarte en tus redes es un fallo común. Omitirlo ya es falta de sentido común. Porque aunque no lo creamos, no vivimos en un país donde todo el mundo lo hable y lo entienda. Cerrando el círculo con el primer punto de este artículo, “SUPPORT YOUR LOCAL SCENE” está bien. Pero creo que es mejor apoyar tu escena local.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.