No, no lo son. Pero esa frase denota lo importante que hoy en día es un titular, esa oración con la que buena parte del ¿lector? se queda. Pongo al lector entre interrogaciones porque es un hecho contrastado que la gente cada vez lee menos, porque todo lo que vaya más allá de los 140 caracteres es demasiado para algunos. Y a eso le unimos la falta de atención y comprensión. Algo contradictorio, porque hoy tenemos textos y artículos que leer en millones de sitios de mil maneras distintas. Pero volviendo al titular, algunos están puestos sencillamente por provocar, por morbo, por incitar a pinchar en ellos aunque después la gente no muestre interés en lo que haya en él. O como en este caso, por ironía pura y dura y que poco tiene que ver con lo que pretendo argumentar. Lo comprobado es que no es un alto porcentaje de personas los que buscan lo que hay detrás de él. A Facebook, Twitter y derivados me remito, con cantidad de comentarios a noticias de cualquier índole que denotan que la gente no ha leído lo que hay en su interior. Y aunque no tenga que ver, el hecho de no leer se refleja también en la manera de “escribir” que tiene, por desgracia, cada vez más gente.

No, las series españolas no son una mierda. También hay que tener en cuenta que generalizar, en el ámbito que sea, no es positivo; ni para bien, ni para mal. Las hay buenas, las hay regulares y las hay malas. Las hay originales, típicas, copias, clones, tópicas, divertidas y aburridas, cada una en su porcentaje. Algunas cutres, muy cutres. Tanto que la gente se ha olvidado por completo de ellas; casi mejor. Exactamente igual que las americanas que tanto se veneran, las inglesas o las de cualquier otro país. Pero tomando una frase anterior, hoy en día tenemos miles de series por ver de cientos de temáticas distintas. De España y de fuera. Y eso crea una serie de conflictos y círculos viciosos que tienen difícil salida. Empezando por el tiempo a dedicar a cada una de ellas. Lo que parece que queda claro en la sociedad es que si no has visto el último episodio de Juego de Tronos, ni molas ni estás a la última (añadiendo el problema de los famosos spoilers que ya tratamos en otro artículo).

Personalmente, veo problemas principales de difícil arreglo. Por un lado está el espectador. El público español es muy complicado. Me explico. El televidente medio ve un tipo de series con unos parámetros que vienen de lejos, de hace muchos años. Siguen anclados en el pasado, en un género familiar, que tuvo tirón en décadas pasadas… y lo sigue teniendo ahora. Es lógica pura y dura, la ley de la oferta y la demanda. Gente que sigue esperando ver algo parecido a ‘Médico de Familia’ o ‘Los Serrano’ (aunque sin el final tan polémico de ésta última), una rozando los cien episodios, otra superándolos. Es complicado sacarles de su zona de confort, acostumbrados a un tipo de historia y argumento. Por citar algunas conocidas, no de ese palo concreto, ahí siguen ‘Cuéntame’, que empezó con la llegada del siglo XXI, ‘La Que Se Avecina’ (que aunque ya tenga identidad propia, no dejaba de ser una extensión de lo que ya ofreció ‘Aquí No Hay Quien Viva’ durante cinco temporadas), en 2014 terminaba ‘Aída’ después de diez años en antena (que tomaba ‘7 Vidas’ como punto de origen)… y las tres sirven para explicar otro problema derivado: el éxito. Las cadenas fuerzan la fama de sus producciones hasta el extremo, alargando (en muchos casos innecesariamente) una sucesión de temporadas que se extiende en el tiempo, en los episodios y en las temporadas, y consiguen que nos familiaricemos hasta límites insospechados con sus personajes, demasiado. O al menos con sus caras. Porque ahí llega el tercer problema: el estancamiento por un lado de algunos actores en sus interpretaciones, y la asociación del espectador de ese intérprete a su papel. Vamos a seguir analizando un poco cada caso con ejemplos, a priori, evidentes.

¿Qué ocurre cuando se apuesta por una ficción distinta, algo que no abunde entre las propuestas televisivas nacionales? Que puedes salir ganador… o salir, nunca mejor dicho, directamente de la programación por la puerta de atrás. Como decía en el párrafo anterior, hay un espectador medio que nunca van a apostar por un formato que salga de lo que hay en su cabeza. Pero hay otro problema: las comparaciones. Y a eso se le une la tendencia a alabar algo que viene de fuera y menospreciar lo cercano (ocurre en el cine y la música también). Con eso no quiero decir que haya que apoyar sí o sí algo español, porque como también escribía al principio, hay series buenas, regulares y malas. Pero el decir la frase que titula este artículo como discurso generalizado y premeditado es un error. Y en twitter, Facebook y foros los vemos todos los días, en muchos casos seguidos de un “no me hace falta verlas para saber que son una mierda”. Grandes argumentos. Si unos no las ven porque no les atrae su argumento y otros directamente menosprecian el producto sólo porque creen que en España no se puede hacer algo bueno, ¿qué nos queda? En 2015 hemos visto apuestas más que ganadoras. ‘Vis a Vis’ fue comparada de inicio con ‘Orange Is The New Black’ por estar ambientada en una prisión de mujeres, aunque en el fondo casi se parecía más a ‘Prison Break’. Un buen guion, pero sobre todo, unas interpretaciones sobresalientes y creíbles (con Maggie Civantos y Najwa Nimri encabezando el reparto), con cada personaje ocupando su espacio, han hecho que haya sido una de las grandes series del año. Si hay que hablar de revelación, seguramente sea ‘El Ministerio del Tiempo’ la que se lleve toda la atención. La idea de Javier Olivares, con Rodolfo Sancho, Aura Garrido y Nacho Fresneda en los papeles protagonistas (rodeados de secundarios de gran calidad) supone una historia sin precedentes por aquí: un ministerio secreto del gobierno español que se dedica a viajar a distintas épocas para preservar que el pasado quede como está. Con todo el choque que supone que cada uno de sus personajes proceda de siglos distintos, estar en el presente y aparecer en eras de las que, en algunos casos, apenas saben nada. Puede que de cara a números (que son los que mandan) no haya sido la serie que haya sido mejor parada, pero en otro fenómeno que habla hoy en día, las redes sociales, ha arrasado. Sus ocho episodios tendrán continuación en una segunda temporada, aunque TVE declaró tener la intención de hacerla más accesible.

También está Rodolfo Sancho, junto a Jesús Castro a la cabeza de ‘Mar de Plástico, un thriller ambientado en Almería con el racismo de fondo, a cuyo estreno le siguieron las comparaciones tanto con películas (‘La Isla Mínima’), como con series de fuera (‘True Detective’). Y no ha sido la única tan bien parada en Antena 3 de este estilo, ya que ‘Bajo Sospecha’ funcionó también a las mil maravillas, y en el mismo canal, ‘Sin Identidad’ se despidió después de la emisión de veintitrés episodios en dos temporadas. Un ejemplo de saber parar a tiempo y no intentar dar una vuelta de tuerca para ir más allá, enredar y estropear algo que no da más de sí. Lo poco gusta, lo mucho cansa. Otras no corrieron la misma suerte. ‘Refugiados’, con estreno multicanal por parte de A3Media (aunque después se emitiera en La Sexta), después de un estreno atractivo, flaqueó por todas partes. Era una coprodución junto a la BBC, y les salió rana. El argumento, tres mil millones de personas del futuro viajan a nuestro presente para huir de un desastre mundial y global. Hizo aguas tanto en la manera en la que transcurrió la ficción, como en las interpretaciones; y el público le dio la espalda hasta bajar tres veces sus números de estreno. Toda apuesta conlleva un riesgo. Y lo ha corrido un canal que ha tenido en veinticinco años de todo. ‘Manos a la Obra’ se disparó hasta los ciento treinta episodios (con muchas frases de Manolo y Benito adentrándose en la cultura popular), lo mismo que antes hicieron ‘Los Ladrones Van a La Oficina’ y ‘La Casa de los Líos’, a la par ‘Compañeros’, y después ‘Nada es Para Siempre’ (más de trescientos). No llegaron a la centena ‘Un Paso Adelante’, ‘Aquí No Hay Quien Viva’, ‘El Internado’, ‘Física o Química’ o ‘Doctor Mateo’, pero aunque en distintas cuotas y géneros, han sido de las mayor éxito de la cadena. La última de humor en hacerse hueco, ‘Allí Abajo’, con el choque de culturas vascas y andaluzas y el romance como telón de fondo, en un argumento que, obviamente, recordaba a ‘Ocho Apellidos Vascos’. Aunque se haya declarado que el proyecto de la serie fue anterior al de la película (para más inri, de Mediaset), es innegable que el éxito de una ha ayudado e impulsado a la otra. Y aunque en el fondo tengan algo parecido, en las formas poco tienen que ver. Y aunque sólo sea por la actuación de la cuadrilla de Iñaki, la serie merece la pena.

Las series de época siguen siendo una apuesta casi segura. Si no de época estrictamente ciñéndonos al término, sí ambientadas en épocas pasadas. Aunque de muy distinta índole. ‘Aguila Roja’, ‘Gran Hotel’, ‘Isabel’ (finalizada en 2014, y con pequeño guiño en ‘El Ministerio del Tiempo), ‘Velvet’, ‘Alatriste’ con su consabido fracaso… Puede que la que más asegure en ese aspecto, sea TVE (como podemos ver en el listado de su web), con ‘Carlos’ como novedad reciente. Dentro de no mucho, también ‘El Caso: Crónica de Sucesos); serie creada por Fernando Guillén Cuervo que narra el día a día, en los años 60, del diario del mismo nombre. Por eso ‘El Ministerio del Tiempo’ fue una agradable sorpresa. Incluso lo ha sido la recientemente finalizada ‘Olmos y Robles’, donde una peculiar pareja de guardias civiles que nada tienen que ver entre ellos se dedican a investigar algo más que los casos que acontecen en Ezcaray. En ella el listado de caras conocidas es extenso. Rubén Cortada, Pepe Viyuela, Enrique Villén, Álex O’Dogherty, Pilar Castro, Ana Morgade, Andrea Duro… pero tanto el guion como sus propio trabajo han hecho que la trama funcione.

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Vamos a tomar un estreno reciente para explicar distintos argumentos expuestos. A ‘Rabia’, que prosigue su andadura en Cuatro, no le acompañaron las críticas desde un primer momento, cayendo en picado la media de sus espectadores hasta poco más de medio millón (el primer capítulo tuvo casi cuatro veces más de seguidores). La última medida ha sido trasladarla más allá de la media noche, lo que deja clara la postura de la cadena con ella. La historia, sobre el papel, no pintaba nada mal: los efectos secundarios de un tratamiento experimental (para distintas enfermedades) hace que los pacientes sometidos a él queden infectados con el virus que le da título; y una vez desarrollado y activado, transformarlos en asesinos potenciales. No son zombies, son infectados (sí, Enjuto, como en ’28 semanas después’), pero la comparación obvia es con ‘The Walking Dead’. En realidad, con casi cualquier producción de este tipo, sale el nombre de la serie que triunfa en AMC (hace poco, y sin ir más lejos, ‘Z Nation’). Y no nos engañemos: a pesar de haber sido vendida una y otra vez como un drama ambientado en una situación extrema de supervivencia, la gente la ve por los zombies, esperando que salgan más de lo que lo hacen. Y así llevamos seis temporadas (más el spin-off estrepitoso del que facturaron seis episodios), con actuaciones que aunque hayan ido mejorando, en su mayor parte (exceptuando, claro está, a Norman Reedus como Daryl y algún otro) dejan mucho que desear. Y tiene pinta de seguir mucho más, ya que los datos la ayudan. Esa poca credibilidad de algunos personajes es la que ha acompañado a ‘Rabia’, en la que no se sabe muy bien si ha fallado en su ejecución, o la base del casting, en algunos casos con problemas de sobreactuación. Volviendo a algo ya expuesto, hay que recurrir al éxito de otras series del pasado para explicar que en ‘Rabia’, mucha gente no ve a unos actores haciendo su papel, sino a personas de otras que ya les suenan y que tienen ubicadas de otra manera. Sigue pensando en Concha Cuetos como farmacéutica, en Malena Alterio como Belén viviendo su amor y desamor en Desengaño 21, en Paco Tous como el inspector al que seguían todos sus hombres (donde Adriana Ozores era Lola Castro), en Patricia Vico a Maca en un hospital, o en Nuria González en cualquiera alguno de sus papeles en temporadas distintas de ‘Manos a La Obra’, ‘Los Serrano’ o ‘Física y Química’. Aunque bien es cierto que mucho público, de no tener un reclamo en forma de actor conocido (más en plural que en singular), prescinde de ver una novedad televisiva. Y eso es un círculo vicioso: ¿apostar por actores nuevos y desconocidos, o recurrir a los de siempre? En el término medio están las jóvenes promesas que todavía no han terminado de despuntar, pero a las que le llega su gran oportunidad con un protagonista. Esas mismas que todavía no han tenido tiempo de encasillarse.

Volvamos a esas series de éxito desbordante, y nos centramos en Tele5. Un canal que las ha sabido explotar como nadie, para que luego sus protagonistas buscaran reciclarse aquí o allá. ¿Ejemplos? ‘Los Serrano’, ‘Aída’ y ‘Médico de Familia’ ya los hemos dicho, pero también ‘Hospital Central’, ‘Periodistas’, ‘El Comisario’, ‘Siete Vidas’… y en otra onda y con otro formato de emisión, ‘Escenas de Matrimonio’, ‘Camera Café’, ‘El Súper’, ‘Al Salir de Clase’… Si os ponéis a mirar la cantidad de episodios de todas ellas lo mismo os lleváis una sorpresa. También sabemos lo que predomina en el canal, y que no se corta un perlo a la hora de acoplar horarios y planificaciones en base a sus programas de éxito. Y eso no gusta a la audiencia, que terminar por olvidarse de algunas de ellas.

Eso ha hecho que incluso una de sus mayores bazas, la mencionada ‘La Que Se Avecina’ (a cuyo reparto se han unido recientemente Luis Merlo y Miren Ibarguren), llegara a tener largos parones en algunas de sus ya nueve temporadas… sin dar ninguna noticia al respecto, como ha ocurrido en este 2015. ‘B&B, De Boca en Boca’, tardó quince meses en volver a la parrilla tras la emisión del último episodio de la primera temporada (Dani Rovira llegó a decir sarcásticamente que le gustaría preguntar a Mediaset por el significado del término próximamente), y algo parecido está ocurriendo con ‘El Chiringuito de Pepe’, que después de emitir diez episodios (con parón en medio de dos meses), lleva un año esperando a verse continuada. Peor suerte corrió ‘Aquí Paz y Después Gloria’. Tras cuatro episodios, la suspendieron indefinidamente para dar los cuatro que completaban su única y efímera primera temporada tres meses después, en pleno verano y con pobres audiencias. ¿Su talón de Aquiles? Que más que al Padre Ángel y al Padre Julián, muchas veces parecía que veíamos a Diego Serrano y a Fiti en otro ámbito distinto al de la taberna de que regentaba el primero. ¿Tirar de caras conocidas? Bien. Todas las series nombradas de este canal lo están haciendo. ¿Encasillarlas en algo conocido, y encima, juntando actores que ya coincidieron en el pasado? Ellos verán. Con Jesús Bonilla, sin ir más lejos, no ocurrió lo mismo dirigiendo su chiringuito y acompañándole de otro plantel. Otra que no ha tenido continuación ha sido ‘Anclados’… a pesar de que en un principio se anunciara su renovación ante la buena acogida de espectadores, con lo que sus protagonistas ya estaban comprometidos para continuar la grabación. Públicamente, la noticia vino acompañada de que las razones eran meramente argumentales; que no satisfacían ni a la productora ni a los creadores. Hasta ahí de acuerdo. Pero cuando su desarrollo antes de estrenarse ya vino torcido, y cuando los comentarios y denuncias ante algunos de sus gags han hecho que no quedaran en buen lugar… no han ayudado precisamente a que circulen todo tipo de rumores. De todas maneras, ¿no debe ser Mediapro experta en todo tipo de denuncias por el tipo de programas que emiten? ¿Qué les supone alguna más? No estoy defendiendo su humor ni todos sus chascarrillos, pero no seamos hipócritas cuando en el día a día todos vemos y sufrimos cosas parecidas, en la televisión y la vida real. No hay porqué ser políticamente correcto en todo momento. Parece que con ‘El Príncipe’ al menos han guardado algo las formas y la siguen respetando.

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¿Y las miniseries? Pues no abundan más allá de esos biopics contando la vida de algunos famosos recientes que tan de moda se han puesto en el último lustro. La propuesta de unos pocos episodios con trama cerrada no encaja demasiado con el prototipo actual de las grandes cadenas. Hay muchas, muchísimas que se quedan en una única temporada… por cancelación. Lo habitual es encargar un piloto y unos pocos episodios, ver cómo funciona, y en base a sus datos de share, continuar con ella o cargársela de la parrilla. Algunos se sorprenderán, pero ‘Verano Azul’ (1981), con más de treinta años a sus espaldas y continuadas reemisiones, apenas tenía diecinueve episodios. Aunque claro, su final no dejaba mucha continuación posible… en aquellos tiempos. De haber visto la luz hoy en día y en otro canal, seguro que se las arreglaban para que unos meses después, los chavales volvieran a Nerja y seguir contando sus vacaciones, ya sin Chanquete. Por citar algo más reciente, ‘Crematorio’ (2011), con Pepe Sancho al frente y sólo ocho episodios, ha sido una de las que mejores críticas (y acogida) ha tenido en esta década. Este mismo año tuvimos ‘Los Nuestros’, que narraba la historia de un grupo de Operaciones Especiales del Ejército Español con Hugo Silva y Blanca Suárez como grandes reclamos, alejándose de estereotipos.

En el horizonte, además de nuevas temporadas de muchas aquí nombradas, hay multitud de estrenos que mala pinta no tienen, al menos sobre el papel. ¿Algunas de ellas? En Antena 3, ‘Apaches’ es la adaptación de la novela de Miguel Sáez Carral. Ambientada en los años 90, durante doce capítulos su protagonista será Alberto Ammann en el papel de un periodista en busca de venganza familiar, acompañado de Verónica Echegui, Eloy Azorín, Paco Tous y Lucía Jiménez. También a la vista está en A3Media ‘La Embajada’ y no se sabe si ahí o en La Sexta se podrá ver ‘El Incidente’. Por su parte, ‘Sé Quién Eres’ aterrizará en Telecinco, un thriller que a priori contará con dos temporadas de diez episodios cada una. En su historia de intriga, caras recurrentes como Blanca Portillo, Aida Folch, Nancho Novo, Pepón Nieto, Eva Santolaria… En su mano está que se les vea de una manera o de la que tiene el televidente. Con el suspense como arma irá ‘La Verdad’, con José Coronado y Maribel Verdú liderando el reparto. Y retomando el término de miniserie, parece que ‘Lo Que Escondían Sus Ojos’, ‘El Padre de Caín’ (ambas de Telecinco), ‘La Catedral’ (en A3, en inglés, y como ‘Refugiados’, con la BBC detrás) y otro buen puñado en TVE verán la luz en los próximos meses. Por opciones que no sea. Dar una oportunidad sólo nos cuesta el tiempo que dura un episodio.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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