La introducción a este artículo ya está más que hecha en una primera parte publicada hace unos días. Para quien quiera saber cómo continúa, aquí retomo los discos más importantes de mi vida. Sí, son 25 en total, pero nombro unos cuántos más (además de bandas); algunos de ellos, de mis favoritos (aunque ya remarqué e hice la distinción entre unos y otros). El último trabajo de esta lista es de 2009, y ya en él explico largo y tendido el porqué de su elección y la razón por la que paro en él. Podría hacer una nueva lista con los 10 discos que más han llamado mi atención en la última década, o mis favoritos desde entonces, pero puede que el último gran punto de inflexión fuera entonces. Aunque otros seguro que están por venir. A quienes habéis sido capaz de leer todo, gracias.

  1. Red Hot Chili Peppers – Californication (1999)

El disco de los viajes; aunque antes ya me había comprado el cassette de ‘One Hot Minute’, que me flipaba tanto o más, por muy denostado que esté por ser la etapa de retiro (forzado) de Frusciante y la más experimental con Dave Navarro a la guitarra. Otra vez aparece mi hermano, y es que lo compramos en Barcelona pocos días después de que saliera a la venta. Estábamos allí para el GP de Catalunya del mundial de motociclismo, y desde entonces siempre nos acompañó allá donde íbamos. Puede ser el CD que más rayado haya terminado en nuestra discografía, porque ha pasado por diferentes ciudades, reproductores, cajas, archivadores, coches… y de hecho, puede que lo hayamos perdido en alguna de esas circunstancias, porque hace tiempo que no lo veo. Se nos escaparon en esa gira, pero los pudimos ver dos veces después, en la de ‘By the Way’ en Vistalegre, y en la de ‘Stadium Arcadium’ en el Palacio de los Deportes. Mucho mejor la primera antes de empezar un declive que ha hecho que mi interés por ellos fuera decayendo con el paso del tiempo hasta hacerlo casi nulo.

  1. Marilyn Manson – Antichrist Superstar (1996)

Igual que he puesto al Anticristo, podría haber elegido a Omega y su ‘Mechanical Animals’. En realidad, los dos llegaron de la mano a mí a través de uno de mis mejores amigos. Época de instituto, de crear tu propia personalidad, de una búsqueda del yo de la que no eres realmente consciente hasta un tiempo después… y de repente te traen este combo. Sólo me sonaba de él ‘The Beautiful People‘, que salía en un recopilatorio de Pepsi (con DOVER, UNDROP, WHITE ZOMBIE…), pero no es lo mismo que te lo introduzca una de tus personas de confianza; eso sí, me sigue pareciendo de las canciones más flojas, y yo prefería ‘Tourniquet’, ‘Man That You Fear’, ‘Angel With Scabbed Wings’ y sobre todo ‘The Reflecting God’. Y de repente la figura de Brian Warner me atrajo. Demasiado. Buscábamos cualquier cosa relacionada con él, perdí la cuenta de las veces que me leí ‘Long Hard Road Out of Hell’, su biografía hasta la propia gira de este álbum… Obsesión pura y dura. También con toda la imaginería que le rodeaba, fuera en Antichrist, Mechanical o después en ‘Holy Wood’. Después, más viéndole un par de veces en directo más adelante (más que prescindible), me desencanté por completo (aunque con ‘The Pale Emperor’ consiguió convencerme y recuperar algo de fe en él). Según me fui alejando de ese enganche, me fui adentrando más y más en Trent Reznor y NINE INCH NAILS, a los que conocí precisamente por el libro que mencionaba. Tanto ‘The Downward Spiral’ como sobre todo ‘The Fragile’ se han quedado a un paso de aparecer aquí. Ay, ‘We’re in This Together’…

  1. Him – Razorblade Romance (1999)

No mucho después que Manson, HIM llegó a mi vida a través de “… tienes que escuchar esta canción, es de la banda sonora de una película alemana”. Era ‘Join Me’, de la que sacaron un vídeo promocional para ‘The Thirtheenth Floor’; después llegaría el que todo el mundo conoce en un paraje de hielo. Otra obsesión. Single que sacaban, single que compraba. No llegué a hacerme con el debut original, pero claro, una copia sí que me llegó, y me gustó tanto como el Razorblade. Profundizando en los primeros tiempos que teníamos internet, veíamos canciones que no tenía nuestra edición, y claro, había que hacerse con ellas como fuera (‘One Last Time’ y ‘Sigillium Diaboli’). Perfeccionaron ‘Your Sweet 666’ y la versión de ‘Wicked Game’ que publicaron en su debut, y sirvieron como intermediarios a THE 69 EYES, TO DIE FOR, HAVAYOTH, ENTWINE, SENTENCED, CHARON… había un montón de calidad. También ahí nació mi amor con DEPECHE MODE. ‘Deep Shadows and Brilliant Highlights’ no me gustó tanto. Me lo llegaron a firmar en la desaparecida Madrid Rock, pero su actitud chulesca me chirrió; tanto, que terminé regalando ese CD. De paso, el concierto que dieron en la Riviera presentándolo no me gustó. No es que les hiciera la cruz, pero se convirtieron (para mí) en un grupo de singles sueltos, no de discos, y por supuesto, no para disfrutar en directo. Fue imposible acceder al escenario del lago del Festimad 2003 (se hizo un embudo con ellos y EVANESCENCE), y con ‘Venus Doom’ consiguieron convencerme para darles una nueva oportunidad, en la misma sala, casi siete años después. Pero no, seguían ofreciendo actuaciones bastante pobres y distantes. Una pena. Aquí podéis leer el artículo que hice como cierre a sus 26 años de carrera.

  1. Korn – Issues (1999)

Con mi primer sueldo me compré los cuatro primeros de KORN del tirón. También ‘Live Aus Berlin’ y ‘Aenima’ de TOOL, con el que estuve durmiendo de fondo durante semanas (creo que me afectó de alguna manera al subconsciente). Me sonaba vagamente haber visto el vídeo de ‘Freak on a Leash’, pero fue a raíz del bombardeo de la MTv con ‘Falling Away From Me’ con el que me caí rendido a ellos. Ya había Napster, y quién más quién menos (con su conexión de mierda), nos hacíamos con canciones sueltas de grupos que a comienzos de siglo lo petaban. Y en vez de grabarnos cintas, empezábamos a intercambiar CDs de mp3… muchos extraídos de nuestra propia colección (así llegó a mí PANTERA, sin ir más lejos; otros de los que me compré todo de sopetón). Sigo conservando varios que me mandaban por correo (físico) con gente con la que (sorprendentemente) todavía tengo relación, aunque sea a través de las redes sociales. También a través de otros medios conseguí hacerme con el concierto de Woodstock, mucho antes de plataformas de streaming en vídeo. Aunque para vivirlo en primera persona, tuve que esperar al Superbock de 2006 en Lisboa (en el que tocó la guitarra Christian Olde Wolbers de FEAR FACTORY). A través de KORN me adentré en LIMP BIZKIT, COLD, PAPA ROACH, LINKIN PARK, MUDVAYNE… Pero también empecé a conocer otros rollos como AMEN (y su cruzada contra el numetal con Ross Robinson con la salida de ‘We Have Come for Your Parents’), AT THE DRIVE-IN, A PERFECT CIRCLE (‘Mer de Noms’ podría haber entrado aquí), incluso MUSE a través de un artículo en la Rocksound (que me impulsó a comprar ‘Showbiz’ habiendo escuchado solo ‘Muscle Museum’)… Otro de mis primeros sueldos fue a parar a DEFTONES y su ‘White Pony’, al que también le debo un montón; y en la misma compra me hice con ‘The Best of Black Sabbath’, el ‘Remaster’ de LED ZEPPELIN, y ‘The Real Thing’/’Angel Dust’ de FAITH NO MORE. Picaba un poco de aquí, otro poco de allá, y en definitiva, otra (nueva) apertura de miras, tanto de cosas modernas como de clásicas. Fue mi particular efecto 2000. Por ejemplo, todavía guardo un especial de la Rocksound con su sobredosis de numetal y…

  1. Slipknot – Iowa (2001)

… otro que salió casi a la par, centrado en SLIPKNOT. Aunque en realidad eran portada en los dos. Y tengo que reconocerlo: no me gustaron cuando escuché ‘Spit It Out’ en un CD que venía con la Metal Hammer cuando salió su debut. No les encontraba la gracia, no me decían nada, pero mi mejor amigo prácticamente me los metió con calzador. Y ahí aparecieron los vídeos de ‘Wait and Bleed’ y ‘Surfacing’. Me hice con él, me encantó, y el día que salió ‘Iowa’ me fui a comprar dos copias (una para mí y otra para él), y de pasó ya piqué con un recopilatorio en vivo del Ozzfest, donde salía ‘New Abortion’. En aquel momento no había la sobreinformación actual, y claro, pecábamos de ingenuos al ver una y otra vez declaraciones en las revistas en plan “esto es demasiado intenso, va a ser nuestro último disco, la gira va a ser lo más, blablablá”. La caña que le di a ‘Disasterpieces’ también fue de campeonato. Después se han destapado como unos de los mayores vendehúmos del metal con cada trabajo que han sacado. El caso es que mi primer concierto burro fue con ellos en La Cubierta de Leganés (después en Zaragoza teloneando a METALLICA, y años más tarde en un Palacio de los Deportes bastante vacío junto a MACHINE HEAD). Y tenían algo los cabrones. Como sucede con otros ejemplos de la lista, me llevaron después a STONE SOUR y MURDERDOLLS, estos a otros más (muchos amparados por Roadrunner)… y la cadena no paraba.

  1. Hamlet – El Inferno (2000)

Difícil elección ésta. Fácil, pero difícil. Ya he citado la banda  sonora de ‘Historias del Kronen’, donde conocí a HAMLET, aunque no fue hasta unos pocos años después cuando realmente se convirtieron en el grupo de mi vida. Más abajo haré referencia al mismo hecho, pero a la par, compré ‘Hamlet’ junto a ’13’ de COILBOX (y en esa gira, los vi a los dos junto a ESTIRPE en la grabación de su primer DVD). Era un momento en el que era algo reacio a escuchar bandas nacionales, me veo ahora y me entra la risa de lo ingenuo que era. Inmediatamente, conseguí ‘Sanatorio de Muñecos’ y ‘Revolución 12.111’; me costaba encontrar ‘Insomnio’ e ‘Inferno’, y me los regaló mi pareja de entonces. El segundo se convirtió en mi disco favorito; y es que aquí coincide eso con la elección para este top. Como ya he dicho, además de su fecha en Aqualung, los vi unas cuantas veces más presentando el negro, pero ‘El Inferno’ era la clave. ‘El Mejor Amigo de Nadie’, ‘No Soy Igual’, ‘Por Qué’, ‘Vivir es una Ilusión’, ‘Mi Nombre es Yo’… muchas frases de sus letras me siguen acompañando. También de ‘Syberia’, que es mi segundo favorito, muy, pero que muy cercano a éste. Cuando sacaron este último, fue la primera vez que entrevisté a una banda cara a cara, en ese caso a Molly. Después han sido unas cuantas más, a la par que se estrechaba la relación. Y en directo, dejé de contar las ocasiones, pero entre treinta y cuarenta estaré, supongo (más las que nos quedan). Hasta tal punto uníamos caminos, que la introducción del libreto del DVD de ‘Vivo en Él’ lleva mi firma, así como las hojas promocionales en forma de nota de prensa de ‘La Ira’ y su reciente ‘Berlín’. Quién me lo iba a decir…

  1. Iron Maiden – Rock in Rio (2002)

No me gustaba IRON MAIDEN. La verdad es que con muchas cosas relacionadas con lo clásico estaba reñido, y este directo fue el que rompió esa barrera invisible. Parecía que no te podían gustar cosas más modernas o alternativas y a la vez el heavy como tal. ¿Por qué había que elegir entre uno u otro? El caso es que había escuchado algo de ellos, no sin cierto recelo. No sé muy bien cómo, pero el concierto del Rock in Rio llegó a mí y joder, sólo me preguntaba cómo había estado tan ciego todo ese tiempo. Además, era la vuelta de Bruce, y esa energía se notaba en las interpretaciones. Me empecé a hacer con todos los CDs, después comencé con los DVDs, y vi la maquinaria tan perfecta y engrasada que tenían como empresa; todo en la cabeza de Rod Smallwood, como explican en la primera parte del documental incluido en ‘The Early Days’. Con él también aumentó mi interés (que sigue creciente) sobre este tipo de películas, ya que me había enganchado antes con los ‘A Year and a Half’ de METALLICA. Los vi en Vistalegre presentando ‘Dance of Death’, y unos cuantos años después en un Sonisphere.

Una historia parecida me pasó primero con QUEEN, después con AC/DC, sin ir más lejos. Bandas que veía muy alejadas de mis gustos, y que por ingenuidad y prejuicios, ni escuchaba ni ahondaba en ellas. Evidentemente, fui gilipollas. Y todas ellas se colaron en mi top. ¿Cómo no iban a serlo? Hay que conocer los orígenes para saber de dónde viene mucho de lo que te llega hoy en día. Otra cosa es que te guste tanto, pero ahí está el dicho: para gustos, colores.

  1. Killswitch Engage – Alive or Just Breathing (2002)

“Are we alive, or just breathing? Don’t close your eyes, see the images” rezaba ‘Just Barely Breathing’. Vale, me compré el CD por el vídeo de ‘My Last Serenade’ (a ciegas, claro), las más famosas pueden ser ‘Fixation of the Darkness‘ o ‘Life to Lifeless‘, pero mi favorita sigue siendo esa otra. Casi cada cosa que salía de Roadrunner merecía mi atención, y aunque la mayoría de bandas con el paso de los años hayan renegado de ciertas etiquetas (sobre todo por el mal uso de muchas de ellas), aquí empezó mi interés con el metalcore, acrecentado después con ‘The End of Heartache’, con el que lo reventaron y tuvieron mucha más repercusión. Jesse Leach me parecía la leche como vocalista, y fue un palo que cuando vinieron en un Roadrage (junto a FIVE POINTE 0 y 36 CRAZYFISTS) ya había entrado Howard Jones… que era otro pedazo de cantante. Y como ya he dicho, me llevaba a los oídos casi cualquier cosa que salía de Roadrunner, porque sabía que encajaría conmigo. En la gira de ‘As Daylight Dies’ volví a verlos, pero se estaban convirtiendo en previsibles y repetitivos. Les vino bien la vuelta de Jesse como soplo de aire fresco, y parece que la relación entre todos ellos actualmente no podría ser mejor, incluyendo una colaboración en su próximo trabajo.

Profundizando un poco, supuso una de las mayores bifurcaciones que he tenido en mi radiografía musical. A la vez, o no mucho después llegaron AS I LAY DYING y ‘Frail Words Collapse’ (aunque el pelotazo fue con ‘Shadows Are Security’ y sobre todo ‘An Ocean Between Us’, que entraría en mis discos favoritos), CHIMAIRA y su ‘The Impossibility of Reason’, ‘As the Palaces Burn’ de LAMB OF GOD, el debut de DEVILDRIVER, un poquito después TRIVIUM con ‘Ascendancy’ y un largo etcétera… También empecé un poco con el Black y el death (éste, en su vertiente melódica).

  1. Machine Head – Through the Ashes Of Empires (2003)

Con el intercambio de CDs en mp3 al que ya he hecho referencia antes, empezaron a llegar a mí bandas como PANTERA, SLAYER, FEAR FACTORY… y MACHINE HEAD. En concreto, sus dos primeros trabajos, aunque los primeros que compraría por mí mismo serían ‘The Burning Red’, y ‘Supercharger’ al poco de salir, después de ver el vídeo de ‘Crashing Around You’ (al que afectó bastante el suceso del 11S, junto a muchas otras canciones que fueron censuradas); sí, a mí me sigue gustando. Un par de años más tarde salió el vídeo de ‘Imperium’ y aquello llamó mucho más mi atención. Puede que sea uno de tres o cuatro temas más icónicos, pero había mucho más donde rascar: ‘Left Unfinished’, ‘Days Turn Blue to Gray’, una emotiva ‘Descend the Shades of Night’… El 11 de noviembre de 2003 los vi presentando TTAOE en la desaparecida Aqualung en primera fila (con movida final incluida); un año después otra vez (ya con el disco editado en EEUU, con la inclusión de ‘Seasons Wither’, que además tocaron). De paso, decir que es muy interesante el DVD con el documental que trata su affaire con Roadrunner, con su salida y reentrada. Y así, hasta cinco veces más en distintas salas y festivales, incluyendo una en Sonisphere donde estuve con ellos en una entrevista para TMC. Como ocurre con otros casos del listado, mi favorito es otro, ‘The Blackening’ (sublime al completo, perfecto), y aunque la última vez que los vi me dejaron bastante mal sabor de boca (en 2016), que ‘Catharsis’ fue muy poco inspirado, que Dave McClain y Phil Demmel abandonan el barco y que Robb Flynn cada vez que habla ya sabemos lo que pasa… joder, es que son MACHINE FUCKING HEAD.

  1. Coilbox – The Havoc (2004)

Como ya he dicho, en otoño de 2002 compré, el mismo día, el disco negro de HAMLET y el debut de COILBOX, ‘13’. Fui a varios conciertos de ambos en aquel momento, ya fuera en festivales, conciertos propios, Metrorock (cuando se hacía en la propia estación), incluso compartiendo cartel… pero con ‘The Havoc’ me atraparon por completo. Seguramente COILBOX sigan siendo la tercera banda de aquí que más veces haya visto; o cuarta, debería de comparar el número con SOMAS CURE. Me colé en la prueba de sonido del show de presentación de este segundo trabajo en Ritmo y Compás (comprando el CD te daban una invitación para la actuación de presentación), y ya aluciné con Kantz; también con lo introvertido que era, como si la cosa no fuera con él. La formación anterior ya molaba, pero creo que ésta fue muy superior, y me sigo preguntando cómo no llegaron a más con lo que tenían entre manos. Se me siguen poniendo los pelos de punta escuchándole en ‘It’s too Late’. Ya estaba a otro nivel, y lo pude volver a comprobar en la sala Sol (con homenaje incluido a Dimebag) y en Copérnico, donde dieron su último concierto antes de separarse… aunque después volvieran con formación renovada, y la hayan remodelado más todavía recientemente. Hay muchos trabajos que me abrieron las miras de una u otra manera, y ‘The Havoc’ fue uno de ellos.

  1. Tenpel – Areté, Despierta (2006)

He intentado (y conseguido) no repetir grupos… pero no así artistas. Si Kantz aparece justo encima, vuelve a hacerlo ahora; en realidad, he escuchado cualquier cosa en la que haya metido el hocico; más allá de colaboraciones (que también), en su aventura junto a Jose Miguel Ocón (de CATORCE) en The Braves Records. A lo que iba. En el reportaje Lo que pudo ser y no fue hice referencia a cómo TENPEL llegaron a mi vida, quedándose hasta ahora. Les debo mucho, y junto a una conversación personal que tuve con ciertas personas, fueron una razón adicional para que la web retomara la actividad en marzo de 2018, con mi particular homenaje y agradecimiento a su trayectoria. Creo que les he visto de todas las maneras posibles. Tocando ante mucha gente en el Festimad de Butarque, en salas de todo tipo, en formato semiacústico… Les he entrevistado en su local, antes de un concierto, han formado parte de varios de mis reportajes en distintos medios, y con ellos formé una amistad que todavía dura hoy. Puede que ‘Areté, Despierta’ no sea mi disco favorito de ellos (en realidad no tengo ninguno, me gustan casi todos por igual, incluidos sus EPs), pero me quedo con él por una sencilla razón: haciendo lo nuestro, haciéndolo vuestro. Mucho antes que otros, ponían su trabajo en descarga gratuita. Además, por aquella época empecé a conocer a un montón de buena gente como VIRGEN (cuando sacaron ‘Primera Vez’), DELAMARCA, NOTHINK con ‘Spotlights’ (que lo sigo considerando uno de los mejores discos de rock nacional de la historia), además de comenzar a hacer contactos (dentro de mi manera de ser introvertida, pero sincera), de los cuáles muchos siguen a día de hoy. Buenos tiempos. Una pena que algunos de ellos se hayan quedado por el camino.

  1. Mastodon – Crack the Skye (2009)

Tenía dudas sobre qué álbum debía cerrar este artículo. Muchas dudas. Siempre he pensado que la objetividad la da el paso del tiempo y de los años, y si esto es una lista con los discos más importantes de mi vida, y mi vida es ahora, ¿en qué año debería terminar? ¿No son diez atrás demasiados? Más cuando actualmente algunos de mis grupos favoritos (no citados hasta ahora) y los que más me llenan pueden ser PARKWAY DRIVE, BONES OF MINERVA, DE LA CUNA A LA TUMBA, ARCHITECTS, , WHILE SHE SLEEPS, GHOST, TOUNDRA, ALTER BRIDGE, LEPROUS, FOO FIGHTERS… y todos ellos se han quedado fuera. Podría citar diez, veinte o treinta discos de la última década que me han marcado. Puede que sea injusto hacerlo en 2009, pero fue la enésima apertura de miras en mi espectro musical, y seguramente me queden otras tantas. En el fondo, me sigue llenando ese afán por descubrir; y cuanto más conozco (sea nuevo o antiguo), más me doy cuenta de lo poco que sé de música por lo amplia que es. Me había ido metiendo en otros rollos, y aunque ya me gustaban bandas como MESHUGGAH, OPETH, GOJIRA o THE DILLINGER ESCAPE PLAN, una que a priori debería hacerlo como MASTODON, me producían cierto rechazo. Pero con ‘Crack the Skye’ todo cambió y me dieron una lección. La historia conceptual a su alrededor, las melodías, los pasajes más prog, la estructura de sus temas más largos, y especialmente Brann Dailor (tanto tocando la batería como sobre todo sus partes voz) me dejaron atónito. Bien es cierto que de su material anterior comulgo más en temas sueltos, pero ese punto de inflexión y hacia dónde fueron los convirtieron en una de esas bandas que hay que seguir. Tres veces los he visto, y la mejor, sin duda, la última. Era una asignatura pendiente que tenían, y parece que poco a poco han ido mejorando su puesta en escena.

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