Cuando empecé con esta web hace algo más de cuatro años me empeñé en darle un toque de distinción. Hace poco ya expliqué la curiosa manera que tengo de llevar esta Mirada después de volver en 2018 tras un letargo de aproximadamente medio año: me guío por lo que me llena. Ni por obligaciones, ni por favores, ni por nada. La prioridad me la pongo yo mismo, y si eso implica escribir mucho menos que otros medios y apenas publicar noticias (o lo que algunos llaman “noticias”), que así sea. Pero que sea de verdad.

En la sección de reportajes, casi desde el principio, ha habido un espacio de top10. Sí, no era nada nuevo, pero personalmente no quería lo típico de “mis 10 discos/canciones favoritos”, por marcar esa diferencia a la que hacía referencia. Mucho menos que se limitara a un listado, y ya. La visión alternativa que intenta dar esta web es la que hay detrás de una canción, la que hay detrás de una elección, el lado personal. Y no tienen ni por qué ser favoritos, por eso está el empeño de darle un título distinto a cada artículo, para que cada uno sea único: podían ser de un periodo de tiempo, de un año concreto, de momentos o estados de ánimo, incluso de una banda. Distinguirse, esa es la esencia. Aunque en el fondo fuera una idea robada a Rob Gordon, el protagonista (interpretado por John Cusack en su versión cinematográfica) de ‘High Fidelity’, que hacía top5 con distintas temáticas. Muchos músicos que se han pasado por la web lo captaron; otros no tanto. Y algunos, incluso, se han quedado sin publicar por no entender nada de nada de qué iba la historia. Quizá párrafos de más de cinco o diez líneas sean demasiado pedir (de hacer y de leer) en una era donde todo el mundo tiene prisa. Y ahí entra la reciprocidad que tanto pregono; no obligo a nadie a hacer nada, pero si lo hace, que lo haga de manera honesta y sincera. Estos son los 25 discos más importantes de mi vida, no mis favoritos, pero sí los que de alguna manera, me fueron abriendo camino en gustos y otros asuntos. Empezó siendo un top10, pasó a ser un top20 y aunque añadí cinco más, bien podría haber sumado otros veinticinco.

En mi cabeza, esos artículos eran algo parecido a lo que aquí os vengo a presentar, y que tanto me ha costado decidir si publicaba o no. Al fin y al cabo, ¿a quién le iba a importar esto, cuando no soy músico y sólo un simple redactor? Pero a esa pregunta, una persona a la que admiro mucho (y que aparece en la segunda parte de este reportaje) me contestó lo siguiente, palabra por palabra: ¿Qué más da a quién le importe? Que lo hay, pero no lo hacemos por eso, ¿verdad Varito? Yo no tengo otra premisa. Ojalá haya alguien que lo disfrute, pero primero lo hago por mí”. Dicho y hecho, porque puede que me lo debiera a mí mismo. Alguna fecha puede bailar, pero además del año de edición (entre paréntesis al lado del título), reflejo antes el que el disco llegó a mí.

1993. Héroes del Silencio – El Espíritu del Vino (1993)

“Joder, que zoquete”. Vale que las letras de Bunbury siempre fueron ambiguas, pero al principio de ‘Nuestros Nombres’ ahí podíamos escuchar esa frase explícita, que a mí me dejó con el culo torcido. Esto es una lista larga, y las referencias a personas cercanas serán una constante, especialmente la figura de mi hermano. Fue él el que me metió en el universo de Héroes (y también uno de nuestros primos), y aunque ya había escuchado algo de ellos, fue con la salida de ‘El Espíritu del Vino’ cuando me hipnotizaron. Con las canciones, pero también con la simbología de cada canción. Algunos siguen pensando que era demasiado disperso, pero me sigue pareciendo una delicia hoy en día. También descubrí LAS NOVIAS, NIÑOS DEL BRASIL, CATORCE DE SEPTIEMBRE… pero ninguno me llamaron la atención como ellos; si acaso, estos últimos, cuyo recorrido fue bastante corto, aunque a ‘Deseos Prohibidos’ le di bastante cera. Otro del año siguiente que me ponía en bucle era el directo de Duncan Dhu en el Teatro Victoria Eugenia, aunque fuera otro rollo.

Entre mi hermano y yo nos hicimos casi con cualquier lanzamiento de Héroes (de fácil adquisición, nada de rarezas). Primero en cassette, después en CDs, reediciones, directos, la colección de vinilos, los especiales que editó El País resumiendo su carrera y la de Bunbury… todo. Lo seguimos conservando. Durante su auge no era muy consciente del tema conciertos, así que tuve que esperar hasta el 2007 para verlos en su reunión por partida doble: la segunda fecha de Zaragoza, el día del Pilar, y en Cheste para cerrar ¿definitivamente? la página del grupo.

  1. Bon Jovi – Cross Road (1994)

Gracias al MTv European Top 20 de Antena 3 y a Buenos Días, Buenos Clips de Canal + descubrí un montón de grupos. No todo lo que ponían comulgaba con mis gustos, claro está, pero ahí estaban (entre mucha purria) ‘Crazy’ de AEROSMITH (me cargué la cinta en la que me grabaron ‘Get a Grip’ de todo lo que la puse), todos los videosingles del debut de Alannis Morissette y del ‘Don’t Need to Argue’ de THE CRANBERRIES, ‘Selling the Drama’ de LIVE (ay, aquel ‘Vertigo’ que recordamos en Miradatrás), ‘Don’t Speak’ de NO DOUBT (aunque casi era de mis menos favoritas de ‘Tragic Kingdom’)… y algunos otros que vendrán más abajo en la lista. Así que sirva este párrafo como introducción para todos ellos. El caso es que el primer CD que compramos a medias mi hermano y yo (junto a un equipo de música para reproducirlo) fue ‘Cross Road’ de BON JOVI. Nos habían bombardeado con ‘Always’ (no tanto con ‘Someday I’ll Be Saturday Night’, la otra inédita de este Best Of), y como ya le conocíamos de un recopilatorio que teníamos en casa (‘Livin’ on a Prayer’ salía en ‘Qué Locura’), nos decantamos por él entre una larga lista de discos que hicimos. No era una tarea fácil juntar dinero a esa edad para darse ese capricho, pero al menos ya podíamos grabar los que nos prestaran.

  1. Nirvana – In Utero

Difícil elección aquí. Aunque los había escuchado con anterioridad, todos los discos (grabados en cinta) de NIRVANA llegaron a mí prácticamente a la par que la muerte de Kurt Cobain, con el shock consiguiente. Hasta que no tuve original ‘Nevermind’, por ejemplo, pensaba que ‘Territorial Pissings’ era la apertura, y no ‘Smells Like Teen Spirit’, porque me lo habían grabado con las caras inversas. ‘In Utero’ me lo dejaron y me gustó mucho más, aunque en aquel momento, los que más escuché, fueron el ‘Unplugged’ y algo más tarde el ‘From the Muddy Banks of the Whiskah’ (bien podría haber elegido uno de estos dos). Pero sin duda, fue ‘In Utero’ el que me caló más hondo, el que hizo que me encantara la distorsión, y el que soñara con ser bajista como Krist Novoselic. En realidad quería coger el instrumento y ser una mezcla de su energía, el macarrismo de Duff McKaggan y la técnica de Cliff Burton, al que conocí un poco después. Otra meta frustrada de mi vida, pero el escuchar el bajo en condiciones se convirtió en una de mis inquietudes, primero como oyente, después como… como lo que sea que hago desde que llevo escribiendo. También me ayudó a meterme en el grunge y el sonido Seattle, empezando en aquel entonces con PEARL JAM (gracias al vídeo que emitían de ‘Spin the Black Circle’), STONE TEMPLE PILOTS (lo mismo con ‘Interstarte Love Song’) y un poco más tarde con ALICE IN CHAINS, SOUNDGARDEN… incluso con copias como BUSH. Y es que con ‘Swallowed’ me convencieron para comprar ‘Razorblade Suitcase’, otro de mis álbumes de cabecera.

  1. The Offspring – Smash (1994)

“¿Cuál nos compramos, ‘Smash’ o ‘Dookie’?”. ‘Self Steem’ y ‘Basket Case’ eran coetáneos, y si no era uno, veíamos el otro en casa cada semana. Después vinieron otros como ‘Gotta Get Away’ en el caso de unos, ‘When I Come Around’ en el de los otros. Pero teníamos que elegir, porque no había dinero para los dos. Y elegimos a THE OFFSPRING (el de GREEN DAY nos lo grabaron). La intro hablada terminaba con un “…After all, music soothes even the savage beast”, pero en mi caso era lo contrario, y lo que me atraía era la caña de ‘Bad Habit’, ‘Nitro (Youth Energy)’, la propia ‘Smash’… aunque también ese lado más animado y fiestero que tenían en otras canciones. Por inercia, nos hicimos también con una reedición del debut, que no era tan redondo pero tenía algún que otro temazo (como la apertura con ‘Jennifer Lost the War’).

A ‘Ixnay’ on the Hombre’ también le dimos duro en cuanto salió. ‘All I Want’ tenía gancho, destacaban ‘Mota’, ‘The Meaning of Life’, ‘Gone Away’… pero después llegó la decepción. De ‘Americana’ en adelante apenas sentía nada escuchándolos, más allá de ‘The Kids Aren’t Alright’. Tanto que la indiferencia se apoderó cuando, en 2008, los vi en Getafe en el Electric Weekend. No sé si a ellos o a mí, pero el arroz se había pasado. Ni me planteé ir a la gira del vigésimo aniversario de ‘Smash’ por no quedarme con un peor sabor de boca del que ya tenía con algo que me había marcado tanto.

  1. Guns n’ Roses – Use Your Illusion (1991)

Cintas, cintas y más cintas. Absorbía todo lo que podía, y todavía me pesa que en algún momento me deshiciera de todas ellas, aunque sólo sea por la nostalgia. En estas, no recuerdo quién, me hizo llegar los dos volúmenes de ‘User Your Illution’… con algún tema de menos por las limitaciones de espacio. Vale, objetivamente, ‘Appetite for Destruction’ es muy superior, un debut, además de redondo, que está entre los cinco o diez mejores de la historia. Pero a pesar de que muchos sigan diciendo que entre el 1 y el 2 se haga un disco casi perfecto, hay mucho más en el fondo que en la apariencia. Los focos todos sabemos las que se lo llevan, pero sigo pensando que ‘Get in the Ring‘, ‘Locomotive‘, Back off Bitch, ‘Dust N’ Bones’, ‘Right Next Door to Hell‘ y muchas otras están bastante infravaloradas. Por no hablar de ‘Coma‘, que algunos siguen criticando que la incluyan en los sets tras su vuelta. Relleno hay, pero no tanto como se pinta. También buscando la objetividad, el mítico concierto del Ritz le da mil patadas a los de Tokyo o París, pero esa monstruosidad y la maquinaria de gira que los encumbraron (junto a METALLICA) a ser dos de las bandas de rock más grandes del planeta a principios de los 90 es algo inigualable. Por mucho que fuera uno de los motivos para que se fueran al garete tan pronto. Por mucho que a Axl se le fuera la pinza, que tocara fondo y que sus Axl Roses fueran una sombra de lo que fue el grupo, la vuelta de Slash y Duff ha sido más que digna, mostrando un nivel que seguramente no tenía desde el terremoto que acabó con ellos. Mala suerte que no lo haya podido comprobar en vivo.

  1. The Smashing Pumpkins – Mellon Collie (1995)

A veces añoro la época en la que veías un videoclip y te lanzabas a comprar un CD casi a ciegas. Éste fue un gran ejemplo, porque además, era doble. “… the world is a vampire” decía un tipo en con cara de mal rollo y una camiseta negra en la que ponía ZERO. Y allá que fui, a comprarme la melancolía e infinita tristeza de estas calabazas. Con el paso de los años aprendí a apreciar el concepto total de todas las canciones y no tanto de las que más me engancharon en aquel momento. Sigo teniendo claras mis favoritas: de ‘Dawn to Dusk’ ‘Fuck You (an Ode to No One’, y ‘Bodies’ de ‘Twilight to Starlight’. Siempre me atrajo más su lado más distorsionado. Lo que sí consiguieron de manera instantánea fue que apreciara los artworks y que, con un diccionario, me pusiera a mirar y traducir las letras. ‘Adore’ no me gustó tanto, ‘Machina: The Machines of God’ algo más, y no fue hasta su vuelta que los pude ver en aquel Pepeworld Festival, en 2007 (junto a THE KILLERS Y KASABIAN) en un show más que flojo. El retorno de James Iha (junto a la re-vuelta de Jimmy Chamberlin) no ha hecho que recupere la fe en ellos, al menos en cuanto a conciertos se refiere, porque los adelantos que he escuchado de su nuevo trabajo no están mal en comparación con su último material. En definitiva, se me pasó la fecha de verlos en vivo.

  1. Terrorvision – How to Make Friends and Influence People (1994)

Vi ‘Historias del Kronen‘ en el cine con mi hermano y un amigo suyo (que ha terminado siendo director de cine) sin saber muy bien lo que me iba a encontrar. El tópico de sexo, drogas y rock and roll aparecía claramente en la ecuación, aunque uno no era del todo consciente de todo aquello. Nos hicimos con el libro de José Ángel Mañas en el que la música cobraba todavía más protagonismo en algunas de las historias, y también con la banda sonora, donde había grupos como M.C.D, AUSTRLIAN BLONDE, EL INQUILINO COMUNISTA, HAMLET… y TERRORVISION. Estos últimos, con dos canciones muy distintas: ‘Some People Say’ era lentísima, y ‘What the Doctor Ordered’ era desquiciante. A eso añadimos que en algún programa vi los vídeos de ‘Middleman’ y sobre todo ‘Oblivion’, y claro, compramos ‘How to Make Friends and Influence People’. Un poco después llegó ‘Regular Urban Survivors’, que era incluso mejor, aunque se notaba el auge del britpop en alguna de sus composiciones. Pero cuando llegó ‘Tequila’ y ‘Shaving Peaches’ el desencanto fue bastante grande. Recuerdo verlos incluso en una actuación en no sé qué programa de La2, ahora que tanto se habla de la vuelta de la música a TVE con ‘La Hora Musa’. ¿Quién iba a pensar en aquel entonces que una banda como TERRORVISION iba a aparecer ahí? No he tenido la oportunidad de verlos. Creo que en España sólo han actuado en el mítico primer Festimad, y en la edición de 2017 del Garage Sound.

  1. Garbage – Garbage (1995)

Otra historia más de ver un vídeo y comprar un CD. Ya lo expliqué en la introducción del artículo por el vigésimo aniversario en MiradAtrás, pero lo vuelvo a hacer. “… es otro de esos grupos que descubrí a través de un simple vídeo en un programa de los 40, presentado simplemente como “la banda del que fuera productor de ‘Nevermind’”. Para mí eso, yVow’, con esa atmósfera en cierta manera oscura y una voz hipnótica, fueron suficientes para comprar un disco de la manera en la que se hacía antes, casi a ciegas. Era esa época en la que todavía muchos estábamos en shock por lo ocurrido con Kurt Cobain, y prestábamos atención a cualquier cosa relacionada con el nombre de NIRVANA. Aunque no tuviera nada que ver musicalmente hablando”. Si bien poco tenía que ver, sólo con eso y la portada tan pomposa consiguieron atraparme. Después publicaron ‘Queer’, ‘Only Happy When it Rains’ (mi favorita, de largo), ‘Stupid Girl’ y ‘Milk’ (que siempre me recuerda las noches de aquel verano, no sé muy bien por qué). Pero tenían mucho más donde rascar. Puede que objetivamente sea mejor ‘2.0’, que también me encanta, pero si hablamos de marcar, fue ‘Garbage’. Después fui perdiendo interés de ‘Beautiful Garbage’ en adelante (puede que porque mis gustos iban para otro lado)… si bien ‘Strange Little Birds’ me convenció (aquí su reseña). Otra de las espinitas clavadas de esta lista el no haber disfrutado de ellos en vivo.

  1. Oasis – (What’s the Story) Morning Glory? (1995)

A mediados de los 90, con el brit-pop, parecía que tenías que elegir entre OASIS o BLUR: me quedé con los hermanos Gallagher. Y eso que todavía conservo CDs de Damon Albarn. Era una época de descubrimientos, con ambos, ELASTICA, THE VERVE, PULP, SUPERGRASS, SUEDE… pero fueron ellos con el vídeo de ‘Live Forever’ y con la imagen de Noel en la silla anclada en la pared los que más me convencieron. Aquel tema estaba en su debut, ‘Definetly Maybe’. Y entre ese y el segundo, sacaron un single cuyo vídeo se emitía una y otra vez, ‘Whatever’; después le tocó el turno a ‘Wonderwall’, de la que guardo el recuerdo de cantarla en la clase de música del colegio. Nos lo grabaron en cinta, y de hecho el primer CD que cogimos de ellos fue ‘Be Here Now’ (porque fuimos a por el ‘Reload’ de METALLICA, al tipo que llevaba la tienda en mi pueblo ni le sonaban, y nos volvimos a casa con él). Se convirtieron en una obsesión, compramos compulsivamente casi todo lo que editaban (ay, todos esos singles…), el ‘Standing on the Shoulder of Giants’ el mismo día que salió… pero de repente la magia con ellos se acabó con todos sus trabajos posteriores; igual que la del propio grupo. Eso sí, los tres primeros los sigo teniendo en un pedestal.

  1. Metallica – Load (1996)

Mi favorito es ‘Ride the Lightning’, seguramente el mejor sea ‘Master of Puppets’, pero es el ‘Load’ el que tiene que estar en este artículo. En dura pugna con el Black Album, ya que son los dos que más veces he escuchado de ellos. Éste último tiene el añadido de haber quemado las dos cintas del ‘A Year and a Half’, de las que me deshice recientemente. Pero me adentré en ellos con ‘Until it Sleeps’ y el resto de vídeos que editaron de este trabajo; por mucho que para algunos fueran menos auténticos por el cambio de sonido y haberse cortado el pelo. Lo curioso es que tengo debilidad por un tema de esos ¿infravalorados?, ‘2×4’; una de las que estrenaron antes de sacarlo, y de la que después se olvidaron por completo. Eso sí, sigue siendo mi tono de móvil desde hace muchísimos años. A este trabajo puede que le sobren un par de canciones o tres, pero no creo que más; ha aguantado el tiempo mucho mejor de lo que muchos se empeñan en hacer creer.

Casi consigo hacerles fotos en una ocasión cuando todavía merodeaba por los fosos, pero me quedé con las ganas. Lamentablemente, a estas alturas no puedo decir lo de “en otra ocasión será”. Por descontado me hubiera encantado verlos en el 86, en la gira del Black o incluso en la del propio ‘Load’. Pero tuve que esperar a La Peineta en 2003 para zanjar la cuenta pendiente. Después vinieron otras cinco, unas mejores, otras peores.

  1. Rage Against the Machine – Evil Empire (1996)

“COME WITH IT NOW! COME WITH IT NOW!!! The microphone explodes, shattering the molds…” y poco más podía cantar. Esa rabia del vídeo, esa imagen de un tipo cabreado que resultaba ser el cantante, el sonido de la guitarra… desde que vi el vídeo de ‘Bulls on Parade’ algo se encendió en mí. Y claro, fue suficiente para cuando tuve dinero, hacerme con ‘Evil Empire’. Aunque está claro que los focos iban para Zach de la Rocha escupiendo su ira y a Tom Morello con las virguerías que hacía con la guitarra, a mí lo que me alucinaba era el bajo y la batería. Y las letras también, aunque no las entendía bien y daba la turra a un compañero de colegio preguntándole por traducciones que se escapaban de mi conocimiento. Después ya vi que tenían mucho que decir, mucho más de lo que era capaz de comprender. Se convirtieron en una de mis bandas de cabecera, y no entendí como se pudieron separar, así sin más. Otra vez aparecía mi ingenuidad en escena, y la frustración de no haberlos visto. Fue una pasada saber que estuvieron en un Festimad (el primero, de hecho), y que un reportaje en La2 había emitido parte de su actuación. Es que allí se juntaron tres grupos que aparecen aquí, ya que TERRORVISION y THE SMASHING PUMPKINS eran otros de los reclamos. Y ahí estaba yo en el salón de mi casa con la boca abierta.

Pensé que nunca podría verlos, pero ya he mencionado más arriba el Electric Weekend, y fue una fiesta poder disfrutar de ellos, aunque fuera diez años después. El comienzo con los cuatro enfundados en los monos naranjas y encapuchados a lo Guantánamo, algo para recordar.

  1. Los Piratas – Manual para los fieles (1997)

Si hay un disco en esta lista con sabor agridulce, es éste. Otra herencia total de mi hermano, que ponía una y otra vez ‘Poligamia’, pero multiplicado cuando LOS PIRATAS sacaron su particular Manual; no podían haberle puesto un título más adecuado. Apenas nadie lo sabe, pero sus canciones se me quedaron marcadas a fuego por un suceso de aquel entonces: la muerte de uno de mis mejores amigos de la infancia en un accidente de moto. Cada vez que escucho ‘Manual Para Los Fieles’, y en general casi cualquier canción de los de Vigo, me acuerdo de esa persona. Muchas de sus letras tienen un trasfondo bastante triste, que en mí se incrementaron; si la música son estados de ánimo, éste fue uno de los más bajos. Me costó volver a escucharlos después, pero en el fondo guardo muy buenos recuerdos; de ellos y de Álvaro. ‘Fecha Caducada‘, ‘Mi Coco‘, ‘M‘, ‘Te Echaré de Menos’, ‘Canción Para Pris‘… todas tenían algo, con un aura muy melancólica. Ivan Ferreiro en solitario apenas me llamó la atención, pero por suerte los pude ver dos veces antes de que se separaran: una en las fiestas del Barrio del Pilar, y otra en el Parque de Atracciones de Madrid.

  1. U2 – Zoo TV: Live From Sydney (1994)

Puede que, objetivamente, su mejor obra sea ‘The Joshua Tree’, la más venerada y que pone de acuerdo a seguidores y crítica. Subjetivamente, mi favorito es ‘Achtung Baby’, diría que seguido de un infravalorado y poco entendido ‘Pop’. Pero con lo que me adentré en U2, fue con este VHS que tenía uno de mis primos y que durante un tiempo no paraba de ver. Cuando salió en DVD (doble), me hice con él, faltaría más. Aquel montaje mastodóntico, la actitud chulesca de Bono, sus alteregos en forma de The Fly y Mr. Macphisto, muchas canciones que me sonaban como ‘With or Without You’, ‘One’ o ‘Where the Streets Have No Name’… junto a muchas otras que empecé a conocer como ‘Until the End of the World’, ‘Love is Blindness’ o ‘Bullet the Blye Sky’. Sí, fueron otros que se metieron de lleno entre mis bandas favoritas y que, como sucede con otras de este artículo, fui perdiendo interés con el paso de los discos; especialmente con todo lo que llegó tras ‘How to Dismantle an Atomic Bomb’, que no me terminaron de llamar. Sin embargo, ese último, tenía ‘Vertigo’, ‘Miracle Dug’, ‘All Because of You’, ‘City of Blinding Lights’… Lo que sí seguí viendo (y comprando varios de ellos) fueron sus trabajos en directo, porque seguían teniendo estructuras de las que no abundan. Pero ninguna como la que me ocupa, ni la del Por Mart Tour que registraron en México. Mi hermano consiguió entradas de reventa (a precio abusivo) y me regaló la oportunidad de verlos en el Vicente Calderón en 2005.

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