machineheadbloodstonediamondsRenovarse o morir. Esa ha sido una de las premisas de Robb Flynn con MACHINE HEAD a lo largo de sus veinte años de carrera. Haciendo una sencilla comparación, fueron los GUNS N’ ROSES del metal de los 90; unos sacaron si no el mejor, uno de los cuatro o cinco mejores debuts de la historia del rock, y los otros hicieron lo propio con el metal cuando los sonidos un poco más crudos y extremos no estaban en primera plana ante el avance de “lo alternativo”. Siguiendo al juego de las comparaciones, también hay algo parecido a lo que hizo PANTERA del ‘Vulgar Display of Power’ a ‘Far Beyond Driven’: aumentaron la agresividad en su propuesta fueron un paso más allá en el salto de ‘Burn My Eyes’ a ‘The More Things Change’. Por eso chocó el cambio en ‘The Burning Red’ y ‘Supercharger’, aunque sus temas en directo cobren un tinte distinto a la producción y el sonido que tenían en estudio.

Entonces llegó el desastre en forma de quedarse sin contrato discográfico, y el resurgimiento de entre sus cenizas. ‘Through the Ashes of Empires’ fue un renacimiento en toda regla, un nuevo comienzo del que formaba parte Phil Demmel, que ocupaba el puesto de guitarrista que dejaba libre Ahrue Luster. En aquellos once temas encontrábamos un soplo de aire fresco; en cierta manera, una mezcla de sus dos últimos trabajos con los dos primeros. ‘The Blackening’ fue la confirmación de que MH estaban de vuelta en la mejor de las formas posibles, creando un disco largo, épico por momentos, a los que seguidores y críticas se rindieron; uno de los mejores discos de metal en lo que llevamos de siglo XXI. E igual que sucedió de su primer al segundo disco, lo intentaron enrevesar para su siguiente entrega… más de la cuenta. ‘Unto the Locust’ no lucía tanto, y necesitaba muchas más escuchas, ser más profundo con él.

Así llegamos a 2013 con un par de cambios en la banda. Adam Duce salía del grupo en febrero (aunque en el comunicado oficial se hacía referencia a que el bajista había dejado la banda mucho antes), y su puesto iría a parar a Jared MacEachern, guitarrista de SANCTITY. Un nuevo comienzo, y un nuevo contrato con Nuclear Blast Entertainment, donde se han reencontrado con Monte Conner, la persona que confió en ellos en un primer momento en Roadrunner. Robb Flynn parecía viajar en el tiempo para volver una década (o dos) atrás, pero lo más importante: ¿cómo iba a abordar la composición para esta nueva etapa? A mediados de año teníamos la primera respuesta, la demo del tema ‘Killer & Kings’, además de una versión de ‘Our Darkest Days + Bleeding’ de IGNITE. La línea parecía continuista respecto a su antecesor, pero con una duración más corta y de una manera más directa. También se sucedieron los episodios con vídeos desde el estudio, donde los arreglos de cuerda parecía que habían cobrado más protagonismo. Una semana antes de la fecha marcada, se filtraba el single ‘Now We Die’. Mostrando su descontento en un extenso comunicado (podéis leer un extracto aquí), Flynn pensó que si no puedes con tu enemigo, mejor unirte a él: publicaron esa misma tarde tanto ese corte como la versión definitiva de la demo adelantada anteriormente.

Esas dos canciones, las dos primeras del disco, confirmaban ese paso adelante respecto a ‘Unto the Locust’, con la presencia de los arreglos de acuerda mencionados en la primera (en las partes del estribillo), muy machacona en líneas generales, aunque con un final crudo marca de la casa; y con un segundo tema que era precisamente lo que le faltaba a su obra anterior: algo más directo al grano, sin andarse por las ramas. Con el disco al completo, algunas personas se han llevado las manos a la cabeza por la duración de las canciones y del disco completo. Seguramente sea porque vivimos en una época en la que lo fácil es consumir canciones de tres o cuatro minutos, dejándote llevar, sin apenas prestar atención a lo que haya más allá. Esas personas se van a perder maravillas como ‘Ghost Will Haunt My Bones’, con esos armónicos tan característicos y un tema que tiene uno de los mejores estribillos que ha hecho el grupo en su carrera; además, Flynn canta limpio casi en su totalidad, con una melodía muy pegadiza en su primer tramo, y un par de minutos finales donde son las guitarras las que mandan hasta que vuelve Robb con su rabia para cerrarlo por todo lo alto. Siguiendo la comparativa de los primeros párrafos, bien podría tratarse de la nueva ‘Be Still and Know’.

La duración de ‘Night of Long Knives’ es parecida, pero su onda es totalmente distinta, alocada y mucho más salvaje,  con un punteo central muy a lo ‘Halo’, pero modificado ligeramente para no caer en el autoplagio. Con solo cuatro canciones ya demuestran ir a contracorriente de lo establecido (por si acaso, que muchos les siguen acusando de ser vendidos a la moda que se lleva en el momento), pero con ‘Sail Into The Black’ dan todavía más razones, y más adelante vendrán otras tantas. Sí, son más de cuatro minutos de intro que parece sacada de una iglesia, con Flynn susurrando después al ritmo que marca su guitarra acústica, pero una vez explota parece un tema blacker (por las guitarras) con el tempo bajado; y sin esa intro, sinceramente, no creo que los cuatro minutos posteriores tuvieran el mismo sentido. Dicho de otra manera, ir a piñón fijo y sin bajar las revoluciones dudo que tenga cabida en la cabeza del Robb Flynn actual. En la suya hay más cosas que esa, igual que en la de otros músicos hay unos patrones fijos de los que apenas se quieren salir. Algunos se están (mal)acostumbrando a todo en el momento, YA; a no disfrutar lo que pueda venir antes y estar más pendiente del después. Además, sirve de anticipo a uno de los mejores momentos de ‘Bloodstone & Diamonds’, el punteo hipnótico de ‘Eyes of the Dead’, con Flynn jugando vocalmente con sus registros en una canción que bien podría haber formado parte de ‘The Blackening’; cerca del final, ‘Game Over’ es otra a la que se le puede aplicar esa frase, y que por momentos, por la manera de cantar, puede recordar al grupo a finales de los 90 con un filtro del tiempo que les sienta de maravilla. Y sí, ambas duran más de seis minutos, pero no pasa nada porque son lo suficientemente dinámicas, con varios giros en su estructura, como para que no se hagan pesadas. Además, entre medias meten material variado para acentuar el contraste.

‘Beneath the Silt’ es atípica para ellos, bastante limpia de nuevo, con Robb calmado sin apenas la sensación amenazadora que nos suele mostrar. ‘In Comes the Flood’ nos vuelve a traer un estribillo de esos de quitarse el sombrero, de nuevo con los violines haciendo acto de presencia, en un tema donde la velocidad brilla por su ausencia, y que nos lleva al interludio atmosférico ‘Damage Inside’, donde encontramos al Flynn más íntimo y cercano que hemos escuchado en MACHINE HEAD, muy al estilo que pudimos disfrutar con su vídeo en acústico interpretando ‘Die Young’. Tras la citada ‘Game Over’, ‘Imaginal Cells’ es un guiño dos décadas atrás, para cerrar ‘Take Me Through the Fire’. Puede que alguna otra hubiera quedado mejor como punto final, y aunque no esté entre los mejores momentos del álbum, no desluce el sabor general.

Simplificando todo lo que se pueda esta reseña, Robb Flynn y los suyos han decidido seguir experimentando con su sonido sin volverse locos. Básicamente, porque se ha ganado ese beneficio de la duda con el paso de los años, y porque repetir tu fórmula puede estar bien una o dos veces, pero no como comportamiento habitual. Además, MACHINE HEAD siguen teniendo canciones en cada disco con su sello distintivo, por mucho que añadan arreglos, coros, doblen sus canciones la duración de sus himnos pasados o se hayan vuelvo más melódicos y épicos. Su seña de identidad sigue ahí. Puede que tras ‘The Blackening’ hubiera sido mejor aceptado un trabajo como éste, pero no se puede volver atrás en el tiempo. En breve podremos volver a disfrutar de ella en directo (más información de sus fechas en este enlace).

Machine Head - Bloodstone & Diamonds
8.5Nota Final
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Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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