Madrid, 15/11/2014, Sala La Riviera

No podían faltar Robb Flynn y los suyos en España sacando nuevo disco . La misma semana de la edición de ‘Bloodstone & Diamonds’ (review en este enlace) empezaban su gira, pasando por aquí después de haber visitado Francia y Bélgica. La primera noticia negativa llegaba un par de semanas antes del arranque, con la caída del cartel de DEVIL YOU KNOW. Hasta días antes no supimos que el cartel se quedaba sólo formado por MACHINE HEAD (en teoría tocando un set de hora y tres cuartos) y DARKEST HOUR. El veterano quinteto de Washington ya había sido telonero en la gira de presentación de ‘Unto The Locust’, junto a BRING ME THE HORIZON y DEVILDRIVER. Si hace tres años presentaban ‘The Human Romance’, ahora hacían lo propio con su octavo trabajo, homónimo en su título. Y prácticamente se te centraron en él, ocupando la mitad de su set, abriendo con ‘Wasteland’, siguiendo con ‘Rapture In Exile’, ‘Lost For Life’ y ‘Anti-Axis’, intercalando algo de su anterior disco, ‘Savor The Kill’ y ‘Violent By Nature’, y sin apenas hueco para repasar de la década anterior para atrás. Hablando de hueco, no había ni para tener un telón de fondo (por si los más despistados no sabían quién tocaba) ante todo el atrezo de MACHINE HEAD, con su logo por todas partes del escenario. A pesar de poner ganas, su propuesta terminó siendo muy lineal.

Ya con la sala llena (ante la reducción de aforo reciente, seiscientas personas menos de lo que era habitual hasta hace un mes), la actuación empezaría con algo más de cuarto de hora de retraso; y puede que eso fuera la culpa de que terminaran por incumplir la duración prometida por la promotora días antes, llegando por los pelos a la hora y media. La misma fue la que decidió que, ante la negativa del grupo a acreditar fotógrafos de medios digitales (sólo prensa escrita), o todos o ninguno. Curioso todo el caso, los comentarios y las situaciones que ha generado. Pataletas aparte, es un gesto feo por su parte (y bastante justo por parte de Last Tour Internatonal), pero la información (del grupo que sea) siempre debe estar por encima del informador, que es lo que algunos siguen sin entender; o lo entienden, pero tienen la necesidad de ponerse en un status superior. Es un hecho que cada vez hay más medios digitales y menos escritos, y MACHINE HEAD no son IRON MAIDEN o METALLICA (aunque siguen siendo portada de Metal Hammer UK o The Decibel), pero quién tiene más dependencia (en líneas generales) del otro, ¿la banda de la prensa, o la prensa de la banda? Dicho de otra manera. Si no hubiera reseñas de su disco o concierto (como “contestación” de algunos a las no acreditaciones) y volvieran dentro de un año, ¿no creéis que seguirían llenando La Riviera o cualquier otra sala del estilo? Eso no fue obstáculo para que varios de esos medios digitales se buscaran su hueco para conseguir hacer fotos desde las primeras filas. Pero lo vuelvo a decir: no hace falta estar todo el concierto con la cámara fuera molestando a la persona que tienes al lado, detrás y delante; y muchos lo siguen haciendo. Es fácil verlo durante el show, y más fácil todavía verlo en resultado final, apreciándose distintos momentos de esa noche que van desde la primera canción hasta la última (el bajista sin camiseta, Robb Flynn con sólo el chaleco, la guitarra acústica de ‘Darkness Within…’). ¿Habéis leído nuestro artículo ‘A qué vamos a los conciertos’?

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Después del interludio a modo de opinión, la crónica como tal. Los violines de la intro de ‘Now We Die’ sonaban para que el grupo se posicionara sobre el escenario. Flynn dio hace años con la varita mágica de la creación de temas de apertura regidos por un mismo patrón. Así hemos tenido en los últimos años ‘I Am Hell (Sonata in C#)’ y ‘Clenching The Fists of Dissent’. Temas largos, técnicos, con partes fácilmente coreables por el público y espacio para tomar aire cerca del final; los tres iguales. Pero ninguno supera en ese aspecto a ‘Imperium’, que en distintos tramos de sus giras también ocupa el primer lugar, pero que con la salida de nuevo álbum suele ser la segunda; el tema perfecto para poner todo patas arriba.

Entre canciones recientes como ‘Beautiful Mourning’ y ‘Locust’ (que me sigue pareciendo de las más aburridas que tienen para directo), sorpresas como la recuperación de ‘Bite the Bullet’ y clásicos como ‘Ten Ton Hammer’, también tiene hueco su última obra. ‘Ghosts Will Haunt My Bones’ puede que no sea el tema perfecto para un concierto (al estilo ‘Imperium’), pero después de escucharla en vivo, me mantengo en que es de lo mejorcito de ‘Bloodstone & Diamonds’ junto a ‘Game Over’ y ‘Eyes of the Dead’ (a ver si con suerte terminan incluyendo estas dos). La que sí funciona a las mil maravillas es ‘Killers & Kings’, que vino precedida del momento más calmado de la noche, ‘Darkness Within’ (alargada por los coros de la gente), y el recordatorio a ‘Supercharger’ con ‘Bulldozer’ (sí, con las sirenas de ‘Declaration’ incluidas). Al grito de ‘Let Freedom ring with a shotgun blast’ vino ‘Davidian’, y todos contentos. Los circlepits iban y venían (como casi toda la velada), y sirvió para poner un punto y seguido con una pausa necesaria. Esta vez no hubo tantas largas parrafadas como nos tienen acostumbrados, aunque no faltaron, recordando que hacía tres años que no se pasaban por aquí. Incluida esa manía de tirar vasos de mini al público que nunca llegan llenos. “¡Salud!”.

Los cartuchos reservados para el final eran de sobresaliente. ‘Aesthetics of Hate’ para empezar, otra vista a sus inicios con ‘Old’, y ‘Halo, con el intento fallido de un Wall of death final (en una sala no hay tanto espacio para hacer esto). Después de siete veces, no es la ocasión que mejor les he visto, pero tampoco la peor; vamos, que demostraron estar en buena forma. Los inicios de gira son un arma de doble filo, igual que las últimas fechas, en el aspecto de una maquinaria engrasada, falta de rodaje o ganas. Pero siguen siendo efectivos y profesionales en directo, clavando sus temas; qué gozada es ver tocar a Phil Demmel, y muy buenas sensaciones por parte de Jared MacEachern, incluso aportando varios coros. Aunque se vean eclipsados por el carisma de Robb Flynn, un frontman que sabe llevarse al público de calle.

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