No os vamos a hacer introducción para no entorpecer la lectura del que es, seguramente, el artículo más currado que se ha publicado en esta web. El autor, como ponemos en el título, es Gonzalo, redactor desde hace años en Rockzone (web/issuu), y que ya contestó a nuestro test hace unos días. Al fin y al cabo, nos encantan los textos tan amplios y personales; son la base de esta web y él ha sabido entenderlo a la perfección, contándonos historias con cada uno de sus 10 (+1) discos favoritos de la última década en el ámbito nacional. Sentaos, relajaos y disfrutad de una lectura de lo más agradable.

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Antes de ir al grano con este top 10 (+1), voy a aprovechar para contaros una de mis batallitas (la primera de muchas que voy a soltar a lo largo de este LADRILLAZO. A ver si os creíais que os ibais a librar…) que me viene de lujo para explicar porque he decidido hacerlo sobre los que a mi humilde (y más que cuestionable juicio) son los mejores discos que se han hecho en nuestro país en estos últimos diez años.

Durante mis primeros doce meses como redactor en RockZone tuve la suerte de hacer bastantes entrevistas, pero sin duda una de las más reveladoras a título personal que he realizado nunca fue la conversación que tuve con Dregen, guitarrista de Backyard Babies y The Hellacopters. Era diciembre de 2013 y el músico sueco estaba de gira presentando su álbum de debut en solitario. Tras su concierto en La Boite, nos metimos en un diminuto cuarto en el backstage de la sala para llevar a cabo el cuestionario. Siendo la escena escandinava de los 90 y principios de los 2000 una de mis favoritas, de las que más me han marcado, y Suecia un país que siempre he admirado por su inagotable capacidad de exportar un sinfín de grupazos, le pregunté a Dregen como explicaba él que aquel boom hubiera tenido lugar en una zona y un momento tan concretos.

Su respuesta no pudo ser más sencilla pero llena de significado. Me comentó que hubo muchísimas formaciones jóvenes y talentosas con ganas de moverse y hacer cosas. Pero que además de eso, habían tenido la ayuda de otra gente que no eran músicos, sino que, por ejemplo, tenían un bar donde pinchaban sus canciones, un programa de radio donde hacer sonar sus discos o revistas donde escribían sobre ellos. «Cómo haces tú», me dijo Dregen. Y en ese momento me di realmente cuenta de la importancia que tenemos los medios para dar voz y visibilidad a todos esos grupos de aquí que nos chiflan.

Porque, vale, está muy bien y mola mucho poder entrevistar a ese grupo guiri que tanto te gusta desde que eras un crío y que te parecen inalcanzables. Pero siempre he pensado que los que nos dedicamos a escribir sobre música tenemos un deber y una responsabilidad respecto a nuestra «escena» (sí, ya lo sé… yo también odio esa palabra, pero creo que comprendéis a lo que me refiero ¿no?). Creo que tenemos en nuestras manos el poder acercar al público muchas de las propuestas que se están haciendo en España desde el más absoluto underground (otro palabro que detesto, pero bueno… ya me entendéis). Y, por suerte, no es algo que tengamos que hacer como un favor de cara a la galería para quedar bien, sino que cada año que pasa tenemos motivos más que de sobra para seguir haciéndolo.

En esta década que ya acaba, prácticamente cada temporada me he encontrado con que mi disco favorito no lo había hecho una banda de Los Angeles, de Londres o de Estocolmo. Sino un grupo de Burgos, de Cádiz, de Barcelona, de Vitoria o que directamente vivían en mi misma ciudad. Ese simple dato me da una idea de lo mucho que ha crecido la calidad musical en España en los últimos tiempos. Y si no estás de acuerdo conmigo… bueno, para eso está este listado. Quizás te haga cambiar de opinión. ¿Quién sabe?

Por supuesto, no hace falta que saltéis con aquello de: «Te has olvidado tal disco», «¿Cómo no has podido meter el de fulanito?». Tranquilos que ya lo digo yo mismo. He tenido que dejar fuera decenas de discazos. Pero precisamente eso es lo genial. Que al final son tantísimos que podría haber puesto otros 10 y me seguirían encantando todos ellos.

Bueno, dejo de dar más la chapa. Vamos al lío…

The Soulbreaker Company – Itaca (2010)

A The Soulbreaker Company llegué a través del (bendito) foro de Zona-Zero. Allá por 2008, el señor Ricardo Onimaraz (enciclopedia andante del underground nacional) no paraba de recomendar el segundo disco de estos vitorianos, The Pink Alchemist. Por las referencias que daba, tenían muchos números de molarme y así fue. Me hice fan a la primera escucha. Tenían todo lo que me gustaba de los 70 y de bandas como Led Zeppelin y Pink Floyd: hard rock, folk, soul, progresivo… Una pasada.

Dos años más tarde, en verano de 2010, vinieron a tocar a la sala El Sol. Sabía que acababan de grabar un nuevo álbum hace poco, aunque aún no había fecha de publicación. Bien, pues los tíos con todos sus huevazos dieron el concierto tocando prácticamente todas las canciones nuevas que todavía nadie había escuchado. Me dio igual, porque me fliparon de tal manera que inmediatamente supe que iba a ser el mejor disco de aquel año. ¡Y aún ni había salido! Me pasé los meses restantes deseando volver a escuchar esos temas, hasta que por fin Itaca vio la luz en septiembre de 2010. Y justo como esperaba, no me defraudó en absoluto.

Hay que ser muy grande para atreverse a abrir un disco con una canción como ‘It’s Dirt’. 9 minutazos de space rock a lo Pink Floyd con un saxo que te deja loquísimo y una banda en estado de gracia. Luego tienes maravillas como ‘Sow The Roses’ y ‘Where Mermaids Sing Loud’ que son preciosas. ‘Colours Of The Fire’ es de las pocas que siguen tocando en directo a día de hoy y el estribillo siempre me embrutece… En general todo el trabajo está lleno de grandes momentos (como debería ser en cualquier disco de 10).

Después han seguido sacando obras de gran calidad durante esta década, pero Itaca fue el que marcó un punto de inflexión en el sonido de The Soulbreaker Company y estoy convencido que muchos de sus fans estarán de acuerdo conmigo en que es su cima. Para mí son uno de los grupos más grandes e infravalorados que ha habido en este país.

Angelus Apatrida – The Call (2012)

Tengo que reconocer que según me he ido haciendo mayor con el paso del tiempo, el metal cada vez me ha ido interesando menos. Sigo escuchando bastantes grupos del estilo de los que ya era fan de antes y algunos que me sorprenden porque se escapan un poco de lo habitual, pero dentro de géneros como el metalcore o el thrash metal, hay pocas cosas que me interesen. Angelus Apatrida son casi los únicos que todavía me generan expectación cuando sacan algo nuevo.

Siendo de Albacete, están construyendo una carrera bestial. Giras internacionales por todo el mundo, una discografía sólida como pocas… Para mí gusto su mejor álbum es The Call. Me tuvo muy enganchado durante los primeros meses que salió. Es un trabajo súper divertido de escuchar. Desde el pepinazo para arrancar de ‘You Are Next’, el guiño a Judas Priest de ‘It’s Rising!’, el regustillo thrash-punk de ‘Killer Instinct’, ‘Blood On The Snow’ que me chifla, el himno cervecero que es ‘Fresh Pleasure’, la épica de ‘Reborn’… No tiene ni un tema de relleno.

Como digo, todos sus discos son buenísimos, pero este me parece el más redondo. Se lo puedes poner a cualquier metalhead que le va a gustar seguro. Probablemente la banda de metal más importante que ha tenido nunca España.

 Toundra – (III) (2012)

Con Toundra tengo una de las historias de las que más orgulloso me siento de poder contar. Les conocí desde sus primeros días y prácticamente de casualidad. En 2007 estaba estudiando la carrera de Documentación. Un buen día, en clase de Informática conocí a Alberto porque había que hacer un trabajo por parejas. Ninguno de los dos teníamos a nadie, así que lo hicimos juntos. A las pocas semanas, descubrí que era el bajista de Nacen De Las Cenizas. «Sí, pero lo hemos dejado hace nada», me dijo. «Ahora estoy montando con otros dos miembros de Nacen y un colega un grupo de post-rock instrumental». Lo primero que pensé fue: «¿música instrumental? Eso no puede sonar más aburrido». Perdonadme, era joven y estúpido. No sabía lo que decía.

El caso es que al cabo de un par de meses me pasó el myspace (que viejuno suena esto, ¿a que sí?) con tres canciones que acabarían en su primer álbum y me sorprendieron para bien a pesar de que ni mucho menos era un erudito en estos sonidos. Recuerdo que fui a verles a su primer bolo en la Barracudas abriendo para los portugueses More Than A Thousand. Por aquel entonces ya sacaban un sonidazo gordísimo en directo. Lo más divertido fue que al concierto solo habían ido amigos de Toundra para verles debutar, así que cuando acabaron, la sala se quedó medio vacía y a los pobres More Than A Thousand les vieron cuatro gatos.

Después de eso, llegó el fichaje con Aloud Music, la publicación de (II)… y a partir de ahí ya fueron disparados hacia arriba como un cohete. Creo que no hace falta contar el resto de la historia porque todos os la sabéis. Pero para mí gusto, el disco con el que se encumbraron definitivamente fue con (III). He leído muchas entrevistas en las que comentaban lo duro que fue sacar adelante la composición de este álbum, que casi acaban separándose… Y escuchándolo, casi puedo entenderlo, porque el nivel de curro que hay aquí es un alucine.

Ya solo los dos primeros cortes, ‘Ara Caeli’ y ‘Cielo Negro (Black Sky)’, me dejaron loquísimo la primera vez que las escuché. Las guitarras de Esteban y Víctor son una sobrada. La guinda llegaba con ‘Requiem’, que es mi tema favorito de toda su carrera. Es increíble ver como la canción se va desarrollando poco a poco, desde esos arpegios acústicos, los arreglos de cuerda que van apareciendo… y ya en la cima llega el solaco épico de mi compadre Álvaro Escribano (que por aquella época tocaba en los maravillosos The Hardtops con peña de Trono De Sangre y Emerge) que es para caer rendido a sus pies. Y la otra mitad del álbum es un cañonazo detrás de otro, claro.

Ya digo que no soy ni mucho menos un experto en post-rock instrumental, pero sin duda recomiendo encarecidamente este trabajo a cualquiera que sienta curiosidad por iniciarse en este estilo. Además de todo lo que he comentado, hay que saber reconocer la importancia de Toundra para otras bandas de aquí como han sido Jardín De La Croix, Syberia, Le Temps Du Loup, Fura… Aunque algunos han sido contemporáneos, pienso que su éxito ha demostrado que se puede hacer este tipo de música en España y no morir en el intento. Creo que de algún modo son como un faro para todas las formaciones de su rollo.

Eric Fuentes – Eric Fuentes/Barcelona (2014)

De este disco ya hablé en el test de «Conociendo a…», pero es que tan rematadamente bueno que me veo obligado a incluirlo en esta lista. Por si hay algún despistado en la sala, Eric Fuentes es el cantante, guitarrista y líder de The Unfinished Sympathy, una de las mejores bandas nacionales de la década de los 2000’s. Es un compositor que maneja como nadie los conceptos para fabricar la canción de pop-rock perfecta en apenas 3 minutos. Puedes escuchar muchos de sus temas y pensar que lo que hace es fácil, pero conseguir sacar al menos 4 o 5 en cada disco que sean singles que podrían estar petándolo en las radios de todo el mundo… Eso solo está al alcance de los verdaderos genios. Y Eric sin duda lo es.

Para mí el mejor ejemplo de ello no es ninguno de sus trabajos con la banda que le dio a conocer, sino con su proyecto en solitario que arrancó en 2011 con Eric Fuentes & El Mal. En 2014 se sacó literalmente la chorra (lo siento, pero es que no hay otra manera de definir esta OBRA MAESTRA) al publicar el triple Eric Fuentes/Barcelona. 30 canciones repartidas en tres discos de 10 temas cada uno. Tienes cortes en inglés, castellano, catalán. Colaboraciones de amigos cercanos como Joan Colomo, Ramón Rodríguez (Madee, The New Raemon) y más que me dejo. Estilísticamente va desde el rock, el punk, el indie, algún ramalazo hardcoreta… Y lo mejor de todo es que está unido por una historia amorosa del propio Eric que tiene bastante miga.

Pero es que sobre todo no encontrarás ni una sola canción de relleno o que digas: «esta me la salto». Todo aquí tiene sentido, aunque parezca una absoluta locura. El segundo CD, que está cantado íntegramente en inglés, puede que sea lo más redondo que ha hecho este señor junto a Rock For Food de The Unfinished Sympathy. Lo repito: una obra maestra absoluta.

Además, tengo que decir que Fuentes es una de las personas que más me gusta entrevistar. He podido charlar varias veces con él y además de ser un encanto de tío, te sabe explicar las cosas como pocos. Aprovecho para hacer un poco de SPAM y os dejo el artículo que escribí en su momento sobre este álbum, por dos motivos. Primero porque si lo leéis seguramente os entrarán ganas de escuchar el disco, y segundo, porque es una de mis entrevistas favoritas de entre todas las que he hecho: https://issuu.com/rockzonemag/docs/rz101/112

 The Blackjaw – Undertow (2014)

Voy a ser sincero con esto. Cuando estuve eligiendo los discos que conformarían esta lista, me di cuenta de que no había ninguno álbum puramente de punk rock. Siendo uno de mis géneros favoritos, que he escuchado siempre desde que era un adolescente, pensé que eso no podía ser así de ninguna manera. No solo por eso, sino porque creo que en esta década en España han salido muchas bandas buenísimas dentro del punk, especialmente en la escena catalana. Pero esta vez voy a barrer para casa.

Conocí a The Blackjaw gracias a mis grandes colegas de The Backseats (otro grupazo de la capital que siempre debería reivindicarse). Empezaron casi al mismo tiempo, a comienzos de la década, y les vi tocar juntos varias veces. Su primer disco, Citizens, estaba bien, pero tampoco pensaba que fuese nada realmente destacable que no hubiese escuchado antes. Entonces, en 2014 se metieron a grabar con Juan Blas en sus Westline Studios y la cosa cambió. Y de qué manera. No solo porque Juan se encargase de la producción (dónde es un jefazo), sino porque las canciones que tenían le podían mirar a la cara a cualquier grupo de fuera.

Escucho ‘True Icons’, ‘Benlliure’, ‘Goner’, ‘Wolves’, la fiestera ‘Today Is The Day’… y es que no veo que tengan nada que envidiar a lo mejor que hayan podido hacer los mejores grupos de punk rock de esta década, llámense The Menzingers, The Flatliners o quién sea. Creo que eso mismo da una idea del nivel que se está alcanzando por aquí. Luego The Blackjaw han seguido haciendo grandes trabajos, han crecido muchísimo, sobre todo en directo donde son absolutamente infalibles… Pero Undertow fue el disco con el que las cosas empezaron a cambiar para ellos y por eso se merece estar en esta lista. Por algo son el mejor grupo de punk rock de la capital y uno de los mejores de todo el Estado.

La Maravillosa Orquesta Del Alcohol – La Primavera Del Invierno (2015)

Aquí voy a meter otra de mis batallitas de abuelo, aunque creo que casi todos los que me conocen se la saben mejor que yo porque la he contado millones de veces. En mayo de 2012 acudí a la ya desaparecida Ritmo & Compás para asistir a un concierto-fiesta de presentación del Azkena Rock Festival de aquel año. Tocaban mis buenos amigos de The Backseats y unos chicos de Burgos llamados La Maravillosa Orquesta Del Alcohol. Unos días antes del bolo, había escuchado su primer EP grabado con Juan Blas en Westline Studios, No Easy Road. Era una especie de folk-punk a medio camino entre Dropkick Murphys y Social Distortion. O al menos esa era la impresión que me dieron en un primer momento.

Era la primera vez que tocaban en Madrid y en la sala apenas seríamos 20 personas en total. Bueno, pues esos seis burgaleses con camisetas blancas de tirantes que tocaban el acordeón, el banjo, el saxofón y un par de guitarras acústicas, liaron un fiestón de los gordos. No recuerdo muy bien como lo consiguieron, pero nos tenían a los pocos que estábamos allí al borde del escenario cantando con ellos como si la sala estuviese a reventar. Se marcaron un par de versiones de Social Distortion y The Gaslight Anthem… En fin, que salí de allí hecho fan. Al día siguiente recuerdo contarles a varios de mis colegas que tenían que verles.

En aquel entonces, pensé que podrían ser una banda que tuviese su público. Pero desde luego no me podía llegar a imaginar todo lo que les vendría después. Al año siguiente publicaron ¿Quién Nos Va A Salvar?, su primer largo ya en castellano. Ahí pensé que tenían muchos números para petarlo. Y lo hicieron. Recuerdo verles muchas veces en esa gira y para el cierre del tour en Madrid con 3 noches seguidas en El Sol, ya me di cuenta de verdad que iban a ser enormes.

Justo un par de meses después de aquello, llegó La Primavera Del Invierno, que fue su confirmación definitiva. Es un álbum precioso desde la primera hasta la última nota. Tienen una facilidad tremenda para transmitir emociones y eso en parte es culpa de David Ruiz, su cantante y letrista. Siempre que les veo me alucina que la gente sea capaz de cantar todos sus temas de principio a fin. Eso da una idea de a cuanta gente han sabido llegar. Además, saben hacer muy buenas canciones. Que son accesibles y les pueden llegar a gustar a todo tipo de públicos, de acuerdo. Pero es que las saben trabajar muy bien; los arreglos, las estructuras, melodías…

Destacaría ‘PRMVR’ con la colaboración de Gorka Urbizu de Berri Txarrak, ‘Hay Un Fuego’, que para mucha gente es un himno, ‘Catedrales’ con esa recta final que va subiendo y que siempre me pone los pelos de punta… Es un discazo redondísimo. Sé que mucha les tiene tirria porque se han convertido en una banda para masas, pero creo que pocos han sabido llegar al gran público de una manera tan integra, honesta y realmente independiente como han sido capaces de hacerlo ellos. Llamadme exagerado pero seguramente sean el grupo nacional más importante de su generación.

Morgan – North (2016)

Durante los primeros meses de 2016 me fue llegando el nombre de Morgan por distintos canales: amigos, músicos, medios, foros… cada cierto tiempo oía hablar de ellos. Pero no fue hasta la primera edición del Mad Cool de ese mismo año que llegué a escucharles de verdad. Tocaron en un escenario casi escondido, en planta baja de La Caja Mágica. Y me gustó mucho lo que hacían, pero cuando de verdad me enamoraron fue cuando un par de semanas después me animé a ponerme su disco tranquilamente en casa.

Lo primero que me impresionó fue el sonido, la producción… Era tremendamente cálido y natural. Hoy en día estamos acostumbrados a producciones súper procesadas y retocadas, pero es que North sonaba a un grupo tocando “de verdad”. Me pasa algo similar con La MODA; son gente que saben hacer canciones que pueden llegar a todo el mundo, pero es que lo hacen con tan buen gusto que solo puedes rendirte ante ellos. Me encanta la voz de Nina y sobre todo su personalidad tan tímida sobre el escenario, las guitarrazos de Paco que le dan ese puntillo de rock clásico, la pegada de Ekain a la batería, que incluso en un proyecto más contenido como este en comparación a lo que suele tocar en Cobra o Qverno (o los mil otros grupos en los que anda metido) se sigue saliendo… Son una bandaza.

Pero lo mejor de todo es verles en directo. La primera vez que lo hice realmente con conocimiento de lo que iba a presenciar fue en la Joy Eslava en 2017. Llevaron una puesta en escena con sección de vientos y coristas que parecía que estuviésemos en una iglesia de Alabama o algo por el estilo. Aquello sonó a gloria celestial (el video que enlazo es un ejemplo de ello). Por no hablar de ‘Volver’, una de las canciones más bonitas que se han hecho en castellano en muchísimo tiempo. Si no se te remueve algo por dentro al escucharla, corre urgentemente a visitar a tu médico de confianza porque ahí hay algo que no debe de ir bien.

Su segundo álbum, Air, también me parece fantástico y cuando les volví a ver hace ya casi un año en el Circo Price me parecieron incluso mejores que la anterior en la Joy. Pero me quedo con North por ser uno de los debuts que más me han impresionado en los últimos tiempos. Otra de las bandas de aquí destinadas a triunfar a lo bestia en los próximos años a todos los niveles.

Catorce – Agua. Naufragio. Equilbrio. (2016)

Con Catorce tengo otra de esas historias que creo que merece la pena contar. A finales de 2016 descubrí el primer álbum de De La Cuna A La Tumba (otra obra que merecería estar en esta lista por méritos propios, dicho sea de paso). Por supuesto, tenía la referencia de Kantz, que había estado en Tenpel, los cuales me encantaban. Pero no tenía ni idea de quienes eran Catorce, las otras tres cuartas partes del grupo.

Pocos meses después, ya entrados en 2017, me enteré de que estaban a punto de publicar su segundo disco y decidí que estaría bien hacerles una entrevista para sacarla en RockZone. Contacté con Kantz y quedamos en vernos en su concierto junto a Aphonnic y Avida Dollars en la Lemon en Marzo de ese mismo año. Llegué pronto a la prueba de sonido y nos salimos junto a Jaime, cantante y guitarra de Catorce, a la terraza de un bar para hacer la entrevista tranquilamente. Cuando les confesé que no había escuchado nada de su otra banda, el buenazo de Kantz me regaló sus dos discos para que le pusiese remedio. Y eso acabé haciendo.

Semanas después de nuestro encuentro, me decidí a meterme de lleno en Atlas y Agua. Naufragio. Equilibrio..El primero me pareció interesante, pero con el que sentí un flechazo instantáneo fue con el segundo. Menuda barbaridad. Canciones redondas, que entraban a la primera, con una fuerza acojonante, letras muy personales… Cada tema me parecía un single mejor que el anterior. Yo estaba alucinando. Fue amor a la primera escucha. No es solo que no hubiese oídio hablar antes de Catorce (cosa normal porque yo suelo estar muy empanado y me pasa bastante a menudo que llego tarde para descubrir a algunos grupos), sino que no veía que en ningún otro sitio estuviesen hablando de ellos. Una banda con un disco así tendría que estar en boca de todo el mundo. Para mí era un misterio que no hubiesen hecho más ruido.

Poco a poco fui descubriendo que no era el único que flipaba muchísimo con esta gente, aunque quizás éramos todavía minoría. Recuerdo hablarlo tanto con Jaime como con Josemi, que ellos también habían esperado una mejor recepción por parte del público. Misterios del underground patrio. Pero creo que todo lo que fueron trabajando durante ese disco les sirvió de cara al siguiente, Arcadia, que es otro pepinón (aunque me sigo quedando con Agua. Naufragio. Equilibrio). Cuando salió ese tercer largo, ahí sí que vi que estaban recibiendo la atención que merecían. En Madrid hicieron un llenazo en la Moby Dick junto a Ella La Rabia, que es la mejor de todas las ocasiones en las que les he visto. Les llamaron del Resurrection Fest para tocar, también el Download… Creo que el de Catorce es un ejemplo de que nunca hay que tirar la toalla, seguir insistiendo, intentar hacer las cosas cada vez mejor… y poco a poco todo irá llegando.

Me dio mucha pena que este pasado verano anunciasen un parón justo cuando estaban en su mejor momento. Solo les puedo desear lo mejor a todos ellos en lo personal, porque además de ser unos musicazos, como personas son un amor. Estoy convencido de que algún día les volveremos a ver en un escenario repartiendo estopa. Otro de los mejores secretos guardados de este país.

Atavismo – Inerte (2017)

¿Os he dicho ya que suelo llegar muy tarde para descubrir a ciertas bandas? Pues los míticos Viaje A 800 son otro ejemplo. No fue hasta2017 que me adentré por fin en su discografía y ya de pasó también en Atavismo, la formación que su cantante, Poti, montó una vez llegaron a su fin. Aquí tengo que decir que Coñac Oxigenado, el último trabajo de Viaje en 2012, es otro podría estar perfectamente en este listado porque es una absoluta bestialidad.

Pero volvamos a Atavismo. Tras empaparme bien de los álbumes de Viaje A 800 y flipar con su manera de entender el stoner, llegué a Desintegración e Inerte. Me pareció una manera absolutamente magistral de coger lo que ya habían hecho y llevarlo todavía mucho más lejos. Psicodelia a saco, influencias del rock andaluz, del kraut rock, el progresivo, y lo que les echen… Todo lo que hace esta peña (aprovecho para recomendar su otro proyecto, Híbrido, también brutales), me parece de mentes privilegiadas.

De todos sus álbumes hasta la fecha me quedo con Inerte, me parece el más conseguido. Tienes el toque de su tierra en ‘Pan Y Dolor’, la línea de bajo alucinante de ‘La Maldición Del Zisco’, el viaje de ‘Volarás’ que hace honor a su título… Escuchar a esta gente es mejor que cualquier sustancia ilegal que te puedas meter en el cuerpo. Me encanta hablar con Sandri Pow, su batería, porque además de un ser humano adorable, cada vez que puedo charlar con ella me doy cuenta de que son personas con un coco y una claridad de ideas de lo que quieren hacer y como lo quieren hacer como pocas en este país.

De los grupos más avanzados que hay en España, muy por encima de la media. No puedo esperar a ver qué será lo siguiente que se les ocurra. Su última referencia, Valdeinfierno, es otra pasada, pero seguro que todavía son capaces de superarse.

The Wizards – Full Moon In Scorpio (2017)

Jamás olvidaré la primera vez que escuché Full Moon In Scorpio. En 2017 me fui de vacaciones un par de días a Estocolmo. Como he contado más arriba, me flipa Suecia y llevaba años queriendo visitarla. Justo el día antes de subir al avión, metí en mi iPod (Sí, aún sigo usando estos cacharros. No escucho música en el móvil, ¿vale?), los dos primeros discos de The Wizards. En el viaje de ida escuché su debut homónimo, y en el de regreso a casa hice lo propio con el segundo.

Bien, pues desde que empezó a sonar ‘Avidya’ tuve que hacer verdaderos esfuerzos para controlarme y no ponerme a hacer air guitar en pleno pasillo del avión como un energúmeno. Vaya riffacos, que animalada de solos… Aquello era una bofetada en todos los morros. Hard rock setentero en la onda de Black Sabbath con actitud punkarra y una voz prodigiosa a medio camino entre Danzig e Ian Astbury de The Cult. The Wizards son de esos casos que, los mires por donde los mires, lo tienen todo de cara. Imagen, presencia escénica, un frontman carismático, una dupla de guitarras envidiable, una base rítmica que te golpea en el pecho como un martillo… Y todo eso está en Full Moon In Scorpio.

Es de esos álbumes que una vez lo pinchas ya no lo puedes parar. No te saltas ni una canción. ‘Calliope (Cosmic Revelations’, ‘Stardust’, ‘When We Were Gods’… El metal también puede sonar épico sin caer en la pomposidad. Y esta gente sabe cómo hacerlo. Unos auténticos kamikazes que si siguen dando los pasos correctos sin salirse del camino pueden ofrecernos muchos momentos enormes en el futuro.

Bourbon – Fuente Vieja (2018)

Junto con Atavismo y Catorce, Bourbon conforman para mí el tridente de lujo de lo que últimamente se ha venido a conocer como la Nueva Ola Del Rock Andaluz. Lo que se viene cociendo en el Sur desde hace unos años es una pasada. Tiene una de las mejores escenas (si no es la mejor) de España a día de hoy. Todos los meses me llega algún disco de alguna banda de allí y todos con una calidad altísima. No sé que toman, pero telita…

A Bourbon en concreto les descubrí en 2015 con su segundo LP, Devastación. Ya entonces me gustó muchísimo esa manera de hacer rock con influencias de los 90’s, 70’s, algún toque de rock andaluz, letras en castellano… Al cabo de poco tiempo les conocí en persona para llevar a cabo una entrevista. Siempre me ha llamado la atención que siendo tres tíos que no tienen ninguna pinta de tocar en un grupo de rock, puedan hacer música tan increíble. Les ves y parecen los tíos más normales del mundo, pero en el fondo son unos musicazos.

Cuando sacaron Fuente Vieja en 2018 se coronaron definitivamente. Subieron de nivel con una facilidad pasmosa. Berto de Spinda Records (de las mejores discográficas independientes de este país junto a los hermanos de The Braves Records o los ya míticos BCore, referentes absolutos), me hizo llegar el álbum dos meses antes de que viese la luz. Me bastaron apenas un par de escuchas para darme cuenta de que estaba ante una obra atemporal y que iba a entrar entre lo mejor de aquella temporada para mucha gente, como así ocurrió. Habían sido capaces de coger todo lo bueno que habían hecho en los anteriores álbumes, concretarlo y ejecutarlo todavía mejor.

Todo el disco es una exhibición, pero lo de Raúl Guerrero a la guitarra es una verdadera master class. Ya no únicamente sus solos, sino la cantidad de detalles y capas que es capaz de crear. Es una auténtica maravilla que deberían enseñar en los colegios. Hay quienes se atreven a afirmar que son los nuevos Triana. Algo de eso hay, pero pienso que Bourbon han sabido coger la bandera del rock andaluz para hacerla suya y no simplemente regurgitar lo que ya se hizo en el pasado. Otro caso que me encantará ver cómo pueden ir evolucionando en los próximos años. Porque lo mejor de todo es imaginar que si la salud de nuestras bandas ya de por sí es buena, estoy convencido de que dentro de diez años puede ser todavía superior.

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