Estos no son los mejores discos de 2019, porque seguramente, muchos de los que lo sean ni siquiera tuve tiempo de reseñarlos. De hecho, sigo poniéndome al día con un montón de trabajos de los que me gustaría hablar y opinar. Pero sí serán, seguramente, las 15 obras que más me llenaron el pasado año y que un tiempo después de haberme puesto a fondo con ellas, todavía me siguen transmitiendo lo mismo… o incluso más. Sin ningún tipo de orden (en apariencia), aquí están mis 15 favoritos.

Catorce – Arcadia (reseña)

Decir de primeras que esto está hecho sin ningún orden hará que caiga en una contradicción. Pero si había un grupo que tenía que poner el primero, esos eran CATORCE. Vale, ya no están entre nosotros (llamadlo descanso, parón o periodo inactivo), pero lo de ‘Arcadia’ fue un nivel al que muy pocos llegan. Puede que lo hicieran, aun sabiendo de su potencial, de una manera inocente y hasta ingenua, pero estos tres tipos sabían como emocionar. Más todavía cuando entrabas en comunión con su propuestas y mensaje en directo. ‘Arcadia’ fue su zenit, y más allá de mi conexión con ellos y que confiaran en la web para estrenarlo, tengo por seguro que será un álbum de culto a recordar muchos años.

Otus – Ephemeral (reseña)

Si hablamos de conexión… lo de Ephemeral es de otro mundo. Personalmente no conozco a Juan Viguera,  aunque sí era conocedor de su trabajo con AATHMA. Pero lo que ha conseguido con la segunda entrega de OTUS, su proyecto en solitario, es de una emoción desbordante. El portadón obra de Sergio Albert encierra un trabajo acústico de lo más doloroso, compuesto después de la trágica pérdida de un ser querido. A poco que empatices con una sola de sus letras, cuesta controlar que no se te ponga la carne de gallina. Sonido impecable, grandes composiciones y altas dosis de melancolía. De 10. ¡Ah! Ojo, porque lo presentará en vivo junto a otros grandes como LE TEMPS DU LOUP. La cosa promete.

Syberia – Seed of Change (reseña)

“Este disco habla de alguien que trata de escapar de la masa, del lado oscuro de la sociedad. Alguien que está luchando por mantener su individualidad, tal vez para proteger su imaginación en esta realidad gris en la que vivimos”. Con la filosofía que he implantado desde hace años en la web, ¿cómo no me iba a caer rendido a ese concepto? SYBERIA se confirman como una de las realidades del rock instrumental del país; todavía más tras su fichaje por Blacklight Media/Metal Blade. Además, se sumaron a esa serie de bandas con distintas ediciones en vinilo para hacer las delicias de los coleccionistas.

Jinjer – Macro (reseña)

Puede que el único techo de JINJER se lo puedan poner ellos mismos. Son el ejemplo perfecto de que con trabajo (mucho), todo puede llegar. No en todos los casos se va a alcanzar el objetivo, pero a base de no parar de girar en los últimos años, su ascenso ha sido totalmente progresivo, aumentando cada vez más los sitios a visitar y los recintos a llenar. En directo son un espectáculo, y aunque todas las miradas recaigan sobre Tatiana (obvio), ojo a la labor de Eugene, que es otro espectáculo. ‘Macro’ muestra un lado más enrevesado de su música, pero igual de eficiente y potente.

As I Lay Dying – Shape by Fire (reseña)

Parece estar mal visto por algunos sectores decir que te vuelve a gustar AS I LAY DYING. Lo siento de ser así. Tras la salida de prisión de Tim Lambesis, y tras un periodo de sanación de heridas, la formación de San Diego volvió con más fuerza que nunca. Para entender todo un poco mejor, está Misery Evolving, un documental lanzado en mayo de 2019 de 15 minutos de AILD y su vocalista subido por el canal de HeartSupport , una asociación con la que colaboran y que trabaja con gente con problemas de salud mental (aquí lo tenéis con subtítulos en castellano). Éste empieza con testimonio en primera persona del vocalista asumiendo que hirió a cada persona de su vida, as que le amaron, las que le cuidaron, las que lo conocían y pasaron una parte importante de su vida… y que cuyo comportamiento los llevó a la ira y la decepción. Ahí nació un disco como ‘Shape by Fire’, demostrando que tras cicatrizar, siguen siendo los reyes en lo suyo.

Korn – The Nothing (reseña)

No sé si fue la nostalgia, o unas letras cargadas de dolor, pero mi comunión con ‘The Nothing’ fue total desde el primer momento. La muerte de la ex-mujer de Jonathan Davis influyó en buena parte del último trabajo de KORN, dejándose notar en unas letras plagadas de un sentimiento de tristeza. Pero es que además sus compañeros estuvieron a la altura en la parte instrumental, trayendo de vuelta buena parte de los mejores puntos fuertes de la banda. Está claro que la vuelta de Head hace unos años fue un revulsivo necesario, lo que no esperaba es que se prolongara durante tanto tiempo.

Adrift – Pure (reseña)

Siete años después de ‘Black Heart Bleeds Black’, lo de ADRIFT se puede considerar como mastodóntico. No voy a venir con el cliché de que lo bueno se hace esperar, porque ha sido mucho tiempo hasta que pudimos disfrutar de ‘Pure’. ¿Colmó las expectativas? Por completo. Pocas bandas demuestran esa clase y seguridad en sus composiciones, y se bastan de seis temas para dar forma a un álbum que como mínimo, iguala a su debut. Aunque vayan a su ritmo (quién soy yo para echar algo así en cara, visto como me tomo esta web), hay que cuidarlos al máximo, porque pocas bandas tenemos como ellos.

Tool – Fear Inoculum (reseña)

La verdad es que me da un poco igual que TOOL hayan ganado hace poco un Grammy más para sus vitrinas por ‘7empest’, pero de ella decía en su momento que  “… es la guinda del pastel, con 15 minutos en los que Adam destapa el tarro de las esencias y da una clase de guitarra magistral, a la que sus compañeros se suman como pueden (y que incluso, hacen que se luzca más todavía), con un Maynard más agresivo que en el resto de cortes, y una espiral de guitarrazos que la colocan entre los momentos más destacados de su discografía; sí, hay que decirlo tal cual”. Esa última afirmación es extensible a todo ‘Fear Inoculum’, que nos trajo de vuelta, casi 10.000 días después, a un grupo amado y odiado, pero único en su especie.

Stained Blood – Nyctosphere (reseña)

Quizás me llevo esto demasiado a lo personal, pero ¿acaso no son este tipo de Tops de lo más subjetivos? Por mucho que intenten encerrar objetividad en algunos casos, van por gustos. Y a STAINED BLOOD le doy el mérito que sin ser un estilo que me apasione, ni del que controle especialmente (si es que lo hago con alguno), me hipnotizan. Son otra banda de esta lista que con solo seis temas se bastan para crear un trabajo de metal extremo en forma de masterclass. Cada canción por separado (y son largas) es un mundo, pero juntas crean un universo de destrucción masivo.

Brutus – Nest (reseña)

Mi particular revelación de 2019 fueron BRUTUS. Me los perdí por causas de fuerza mayor en el Download Festival, aunque seguramente no era el mejor lugar para disfrutar de ellos… A cambio, el pasado otoño los pude ver en la Wurlitzer de Madrid, y no tengo más que palabras de alabanza hacia este trío belga. Es complicado de creer como calcan todo lo que nos presentan en estudio de una manera tan fidedigna en concierto. Casi todos sus temas son hits en potencia, y vale que tanto Stijn y Peter hacen su labor a las mil maravillas, pero es que Stefanie impacta tanto por su pegada como por esa voz tan dulce y cálida. Deseando volver a verles (actuarán en el próximo Mad Cool), y ver por dónde salen en el futuro. Superar ‘Nest’ se antoja complicado.

Qverno – Vol. I (reseña)

¿Qué tienen en común DINERO, TRONO DE SANGRE, MINOR EMPIRES, CABOVERDE y MORGAN? Pues que en sus filas tienen (o han tenido) alguno de los miembros de QVERNO, un proyecto que nace en la cabeza y persona de Alain Martínez, que se hizo acompañar más que bien para crear este primer volumen de una historia que esperemos que tenga muchos más capítulos. Un sonido fresco y pegadizo que bebe por completo de influencias noventeras, y que hace mantener viva la esperanza de que hay muchas bandas de nivel por nacer y por venir.

El Altar del Holocausto – -I T- (reseña)

EADH santifican las fiestas, que son sus conciertos. Bueno, homilías en este caso. Más allá de la historia y personajes que encierran estos cuatro tipos bajo sus sotanas y caras tapadas, hay que darles el mérito que merecen. Después de crear trabajos a honrar la figura de Jesucristo y La Virgen María, It se refiere al Espíritu Santo; ahí es nada. Otra de las formaciones de rock instrumental que más al alza están. Se lo han ganado. La fe mueve montañas, y estos tíos las derriban con su música.

Mind Driller – Involution (reseña)

Si en 2019 ya dio sus frutos la particular involución de MIND DRILLER, lo que les espera en 2020 va a superar cualquier expectativa que tuvieran. Según salía el disco, acompañaron en un par de fechas por España a OOMPH!, pero es que a finales de febrero se van a Alemania a tres fechas (de nuevo, junto a estos últimos), en verano también actuarán allí en un festival, además de otro en Francia… y a lo que hay que añadir presencias en Resurrection Fest, Rock the Night y Rock Fest, tres de los principales de España. ¿Merecido? Más que eso. El disco lo vale, con ese sonido industrial llevado a un terreno personal donde la mezcla de voces e idiomas juega un papel clave; y el grupo lo vale más todavía, de esos de trato cercano con sus seguidores, y agradecidos de las maneras que les sea posible.

Hiranya – Breathe Out (reseña)

Tras un debut de lo más prometedor, HIRANYA daban un digno sucesor a ‘Breathe In’ con su antítesis. Riffs marca de la casa que beben tanto del melodeath moderno, como de tintes más extremos cercanos al deathcore; como si cogieras cosas de IN FLAMES, PARKWAY DRIVE y WHITECHAPEL para hacerlos tuyos y darle la forma que quieras. Todo con una voz de esas que se te quedan marcadas, y es que Sara tiene una cantidad de registros envidiable que la hacen protagonista en buena parte de las composiciones.

Híbrido – I (reseña)

De la unión de miembros de ATAVISMO, VIAJE A 800, LOS BRADLYS y MIND! Nacen HÍBRIDO, que haciendo honor a su nombre, crean una mezcla de sonidos que la nota de prensa de este debut se encargaba de definir. “En su primer LP se pueden encontrar desde claras reminiscencias del Rock Progresivo predominante en esa adorada década de los 70, hasta esa crudeza y rabia de los 90, todo mezclado con la Psicodelia de sus cabezas y melodías pop que se acaban transformando en oscuridad; sin olvidar sus raíces”. Y no soy yo el mejor amigo de este tipo de textos ni introducciones, pero no falta a la verdad. ‘I’ es complicado de asimilar de primeras, pero una gozada cuando lo entiendes y te sumerges en él.

Bonus: NIRVANA – Live and Loud

Vale, he aquí un bonus track, con media trampa, pero ya que aparece en la foto superior entre mi colección (también THY ART IS MURDER, aunque no aparezcan en esta lista al no haber sido reseñados)… NIRVANA siguen siendo una máquina de hacer dinero, y lo seguirán siendo, me temo, para siempre. El 30 de agosto se editaba en doble vinilo la mítica actuación del Live and Loud en Seattle, como cuarteto con Pat Smear ya en sus filas. Ya venían presentando ‘In Utero’, y a pesar de que la gente que los pudo ver en aquella gira no guarda muy buenos recuerdos de sus presentaciones, éste concierto sí que es para guardarlo bien guardado. Unos meses después pasaría lo que todos sabemos que pasó.

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