6Nota Final
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7.5

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La verdad es que no ha sido hasta después de poder disfrutar de algunos temas en directo de ‘Bad Witch’ que me he puesto como merecía con él. ¿Por qué? Pues por exceso de información, de lanzamientos, de oferta de ocio de todo tipo…  y porque ‘Not the Actual Events’ y ‘Add Violence’ tenían algún tema que me llamaban la atención, pero como trabajos (o EPs) completos no terminaban de llenarme. Digamos que la faceta más electrónica de Trent Reznor ha sido siempre la que menos me ha llamado la atención de su figura.

Por esas razones no sé si me dejo llevar por la nube del conciertazo que vivimos los que asistimos al Mad Cool, o si es que allí capté mejor la esencia de algunos de esos temas de su época más reciente. Incluso me ha servido para apreciar todavía más ‘Less Than‘ y ‘The Lovers‘, dos de las composiciones de su anterior lanzamiento; la primera altamente pegadiza con su base ochentera de fondo, y la segunda un trance total donde Atticus Ross lleva el mando. Sí, su fiel compañero durante la última década (incluso antes, como productor de algún trabajo de NIN), y que incluso desde 2016 se ha convertido en el segundo miembro oficial de la historia de la banda.

En la citada actuación madrileña pudimos disfrutar de tres canciones, interpretadas de manera seguida; tanto, que nos pareció un tramo continuado sin apenas parón, como si de un bloque bien armado se tratara. ‘Shit Mirror’ sonó mucho más punk y sucia de lo que es en estudio, con el aliciente de Robin Finck cantando las estrofas (y dejando al jefe los estribillos y el alentar al público). La distorsión de la original deja paso en vivo a una forma mucho más cruda y acorde a lo que piden sus conciertos. Y de la misma manera que sucede con ellos, apenas se distingue dónde acaba una, y cuándo empieza ‘Ahead of Ourselves’, muy maquinera y con unos latigazos súper agresivos en su estribillo., dando paso a la ambiental ‘Play the Goddamned Part’, de cuya base prácticamente nace la espacial ‘God Break Down the Door’.

Por delante sólo restan la experimentación con las máquinas de ‘I’m Not from This World’ y una sosegada y tranquila ‘Over and Out’, que en algunos momentos puede recordar a la electrónica de su debut hace casi treinta años. Está claro que han cogido los temas que mejor podían encajar en sus presentaciones en directo, que al fin y al cabo son la mitad, y ese es el lado positivo. El negativo es que hay algunas obras que pusieron el listón tan alto, que cualquier cosa que nos ofrezcan ahora va a quedar por debajo. Al menos esperamos que sigan adelante y su “… es nuestro último concierto en Europa por… quizá para siempre” de hace unos días fuera sólo un espejismo y tengamos NINE INCH NAILS por muchos años.

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