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Leer primera parte

¿Es realmente el debut de KORN el primer disco que se califica como numetal? Puede. También puede que se aprovecharan del término hasta que les sobrepasó y se saturaron. “Nunca me gustó ese término… Korn no son ‘nu-metal’, al menos en mi opinión. Nosotros decidimos. Realmente fue que alguien decidió usarlo y empezar con nosotros una especie de era, pero nosotros simplemente íbamos a nuestro rollo. Hacemos la música que nos gusta hacer, y no estamos al tanto de etiquetas: es Korn” decía Jonathan Davis hace unos años al ser preguntado por si realmente existió ese estilo. Tampoco se le puede hacer mucho caso, ya que cuando sacaron ‘The Path of Totality’, llegó a soltar que nunca habían sido una banda de metal. Pero ahí quedan sus palabras, como las de que nunca interpretaría ‘Daddy’ en directo por el trastorno emocional que le supondría (… hasta el año pasado, que por el vigésimo aniversario de su primer álbum lo interpretarían de manera íntegra en una serie de fechas). A los mandos tanto de ‘Korn’ (aquí en Miradatrás) como de ‘Life is Peachy’ estaba, como decíamos en la primera parte, Ross Robinson. Composiciones cargadas de efectos de todo tipo, guitarras de siete cuerdas, afinaciones graves, riffs cortantes, un bajo percusivo con slapping heredero de PRIMUS, letras crudas y personales… Todo eso era lo que pudimos escuchar en sus primeros pasos en el mundo de la música en ‘Blind’, ‘Clown’ o ‘A.D.I.D.A.S’; y lo que, según Davis, un tipo decidió bautizar como numetal. Un año después llegó ‘Adrenaline’ de DEFTONES, en su caso producido por Terry Date (también lo recordamos en Miradatrás). Una especie de extensión de lo que hacían KORN, aunque con un vocalista, Chino Moreno, más completo y melódico; también ‘Fungus Amongus’ de INCUBUS. Pero fue en 1997, con ‘S.C.I.E.N.C.E’ de estos últimos, ‘Around the Fur’ de los anteriores, y ‘Three Dollar Bill, Y’all’ de LIMP BIZKIT (también con Robinson) cuando todo empezó a coger su forma definitiva y a subir como la espuma. Y todavía resuenan en nuestras cabezas ‘Be Quiet and Drive’, ‘My Own Summer’, ‘A Certain Shade of Green’, ‘New Skin’, ‘Counterfeit’, la versión de ‘Faith’ de George Michael… Ahí llegó el comentado Family Values Tour, en 1998; año en el que KORN ampliaron horizontes con ‘Follow the Leader’ (con colaboraciones de Ice Cube y Fred Durst) gracias a ‘Got the Life’ o el pedazo de vídeo de ‘Freak on a Leash’. Unos desconocidos (en EEUU) RAMMSTEIN abrían la gira, junto a ORGY. No todo fue bueno por esas fechas, y es que Lynn Strait, que en la primavera del año anterior había editado ‘Get Some’ de SNOT, perdió la vida en un accidente de tráfico (junto a su perro Dobbs, que podíamos ver en la portada y en el vídeo de ‘Stoopid’), dejando por el camino una prometedora carrera que nunca sabremos hasta dónde hubiera llegado. Muchos amigos le rindieron merecido homenaje en ‘Strait Up’, y aunque volvieron con otro cantante, por mucho que se han esforzado, no pudo ser lo mismo.

En el último tramo de los 90, empezó un cambio; aunque LIMP BIZKIT seguían a lo suyo con ‘Nookie’, ‘Breakstuff’ y ‘Re-Arranged’, como demostraron en Woodstock. KORN, que también actuaron en el macrofestival, se volvían más oscuros en ‘Issues’ (no digamos ya en Untouchables), INCUBUS mucho más accesibles en ‘Make Yourself’ (sólo había que comparar ‘Pardon Me’, ‘Drive’ o ‘Stellar’ con lo anterior). Y ya en el 2000, DEFTONES elevaban la melodía y sentimiento de su propuesta con un maravilloso ‘White Pony’, coqueteando en algunos momentos con pasajes más ambientales, a pesar de seguir repartiendo caña en algunas de sus canciones (aquí en Miradatrás). Cada uno de los cuatro puntales tomaba un camino diferente (que podremos ver en la última parte del reportaje), a la vez que florecían un sinfín de formaciones a su sombra; unas con más suerte y atención, otras con menos.

COAL CHAMBER, incluidos en distintas ediciones del Ozzfest, pegaron fuerte con ‘Loco’ y ‘Sway’ al publicar su disco homónimo; no llegarían a las cotas de sus coetáneos con ‘Chamber Music’ y ‘Dark Days’, terminando de manera abrupta su trayectoria al poco de la publicación de éste último, y dedicándose Dez Fafara a su lado más extremo en DEVILDRIVER… hasta que casi una década después volvieron a la actividad. Primero para una serie de fechas en directo en festivales varios; después para grabar su cuarto disco de estudio, ‘Rivals’, que reseñamos al poco de su publicación.

Mucho, muchísimo más alto llegaron SYSTEM OF A DOWN. Quizá no de manera inmediata con su disco homónimo, que sí les sirvió, por ejemplo, para que METALLICA los cogiera junto a KORN, KID ROCK y POWERMAN 5000 para su Summer Sanitarium Tour en el 2000. De estos dos últimos, estaban pegando fuerte con temas como ‘When Worlds Collide’, ‘Nobody’s Real’ y ‘Ultra Mega’ unos; ‘Bawitdaba’ y ‘American Bad Ass’ el otro). Retomando a SOAD, ‘Toxicity’ es una pieza clave del siglo XXI gracias al tema título, a ‘Chop Suey!’ o ‘Aerials’. Su sello intentó aprovechar al máximo su buen momento con un pasable ‘Steal This Album!’, pero no fue hasta el 2005 que llegaron ‘Mesmerize’ e ‘Hypnotize’; una jugada demasiado arriesgada y ambiciosa, más viniendo de dónde venían. Guardando similitudes con multitud de grupos que aparecen en este reportaje, lo dejaron en uno de sus puntos álgidos (a comienzos de 2006), siguiendo caminos separados algunos de sus miembros. Ni Serj Tankian en solitario (muy alejado en cuanto a estilo) ni Daron Malakian con SCARS OF BROADWAY llegaron a acercarse a lo que consiguieron anteriormente. ¿Qué ocurrió? Lo que con casi todos. En 2011 volvían a subirse juntos a los escenarios, algo que han extendido hasta el momento presente, arrastrando todo tipo de especulaciones sobre una nueva grabación que, de momento, no llega. Lo que sí llegó fue su actuación en Armenia en la primavera de 2015, la última fecha de su Wake Up The Souls Tour conmemorando el centenario del genocidio de su pueblo.

Después estaba el multicitado Ross Robinson, que intentó enfrentarse al monstruo que en cierta manera había creado con géneros de todo tipo. En muy poco tiempo se encargó de dar a conocer a estrellas emergentes con sus primeras obras. Así llegaron ‘Everything You Wanted to Know About Silence’ y ‘Worship and Tribute’ de GLASSJAW, que con Daryl Palumbo al frente, marcarían tendencia en cuanto a etiquetas post y la manera de afrontar las partes vocales en años venideros; no hay más que escuchar ‘Siberian Kiss’ para darse cuenta. También el segundo trabajo, homónimo, y ‘We Have Come For Your Parents’ de AMEN, que nacían de la unión de las cenizas de SNOT y un cantante de los que ya no abundan, Casey Chaos. Su puesta en escena se tornaba salvaje con su toque punk y la actitud hardcore, pero tras una desbandada general tras su tercero álbum, fueron otros que cayeron en el olvido. Llevan una década con poco movimiento (Chaos lo intentó con SCUM, proyecto efímero con gente de EMPEROR, ZYKLON y TURBONEGRO), y en 2015 nos enteramos por las redes sociales de un posible nuevo disco, en teoría, ya grabado. También produciría el tercer disco de los hasta entonces desconocidos AT THE DRIVE-IN. ‘Relationship of Command’ (aquí en Miradatrás) fue un pelotazo tan grande que generó una crisis interna en el seno de la formación, provocando solo unos meses después de su edición su ruptura, y a la vez formación de SPARTA y THE MARS VOLTA. En 2012, más de diez años después, se volvieron a subir juntos a un escenario, y a pesar de que han sido otros que se lo han tomado con tranquilidad, arrancaron 2016 anunciando una gira mundial y la grabación de nuevo material. Ninguno de estos tres eran metal como tal, pero ahí estaban, en mitad de todo el movimiento.

Por encima de este trío de ases, Robinson se guardaba otra carta en la manga. Desde Des Moines llegaban nueve tipos enmascarados y enfundados en monos dispuestos a arrasar lo que se les pusiera por delante. La rabia y crudeza de su sonido se hacía más evidente en su puesta en escena en la época de su disco debut, ‘Slipknot’ (a pesar de tener una grabación anterior). Dos percusionistas, un DJ, un encargados de efectos… más los típicos puestos en casi cualquier formación musical. ¿Qué se podía esperar de unos tipos que gritaban “Fuck it all, fuck this world…” en ‘Surfacing’? Llevaron su estilo al extremo con ‘Iowa’ dos años después, con un célebre concierto en Londres que editaron en DVD, ‘Disasterpieces’, aprovechando Roadrunner el tirón mediático que tenían. Si más arriba hablábamos de Jonathan Davis, con declaraciones contradictorias a lo largo de los años, SLIPKNOT no le fueron a la zaga. Bien es cierto que desde el principio dieron la espalda al numetal y todo lo relacionado con el nombre, pero llevan vendiendo la moto de que tienen fecha de caducidad desde su segundo disco; de que, como decían, el fin estaba cerca. Seguramente los periodos de inactividad entre disco y gira hayan ayudado a oxigenar todo el ambiente que generaba un grupo de su intensidad. Ese tiempo lo aprovecharon especialmente Corey Taylor y Jim Root con STONE SOUR, sacando cuatro discos de estudio en once años (el último de ellos, doble, tras el que el guitarrista lo dejó). También Joey Jordison en primera instancia con MURDERDOLLS.

Eso se notó a la hora de ‘Vol.3: The Subliminal Verses’ en 2004, mucho más melódico y con canciones como ‘Vermillion’ y ‘Prelude’ más propias de esos proyectos paralelos (con ‘Before I Forget’ o ‘Duality’ como contrapuntos). Cuatro años después llegaría ‘All Hope Is Gone’, mezclando su lado más cañero con el melódico incipiente (por un lado ‘Sulfur’, ‘Psychosocial’; por otro, ‘Snuff’, ‘Dead Memories’), y la tragedia se cruzaría en su camino con la muerte de su bajista, Paul Gray en 2010. Volverían a dar conciertos con un viejo conocido, Donnie Steele, ocupando su puesto, aunque no sería su único cambio de formación: sin mucha información al respecto, Joey Jordison y la banda tomaban caminos separados. Jay Weinberg se encargaría de la batería (y Alessandro Venturela del bajo) a partir de ese momento, y llegaría su quinto trabajo de estudio, ‘.5: The Grey Chapter’ (leer reseña). ¿Hasta cuándo durarán? De momento, doce años más de lo que decían.

Entre las distintas entrevistas dadas en el pasado, Jonathan Davis llegó a decir que “sin Dimebag no hubiera existido nunca KORN”. Y ya sabemos lo que se parecen a PANTERA. El groove y la brutalidad de sus cinco discos principales fueron una de las mayores influencias en las bandas que vinieron tras ellos, cuando el metal no atravesaba el mejor momento en cuanto a popularidad y calidad. ‘Walk’, ‘Mouth for War’, ‘Domination’, ‘I’m Broken’, ‘Five Minutes Alone’… todas ellas (especialmente en cuanto a guitarra y voz se refería) y muchas más pusieron las pilas y sirvieron de inspiración a generaciones venideras, y su sombra sigue presente hasta el día de hoy. También compartieron escenario con algunas de las bandas nombradas (o por nombrar) en este reportaje, actuando en las ediciones de 1997, 98 y 2000 del Ozzfest.  DAMAGEPLAN encajaban mejor con algunas de ellas en el momento de su formación, girando con alguna como DROWNING POOL; aunque por desgracia, ya sabemos cómo terminó todo. Incluso hubo un momento en el que el nuevo metal, o el metal moderno, era el de ellos, el de SEPULTURA, el de MACHINE HEAD o FEAR FACTORY. Y por eso merecen ser nombrados. La carrera de los brasileños apuntaba alto, desde un death metal de sus comienzos evolucionando a thrash en ‘Arise’ y ‘Chaos A.D’, firmando himnos como ‘Refuse/Resist’ o ‘Territory’. Con ‘Roots’ incorporaron ritmos tribales a algunas de sus canciones y contaron con colaboraciones esporádicas de gente como Carlinhos Brown, DJ Lethal, Jonathan Davis o Mike Patton. Esa diversidad étnica marcaría un antes y un después a la hora de fusionar estilos. Por desgracia, no les duró mucho la buena recepción, y menos de un año después de la salida del álbum, Max Cavalera dejaba el grupo en términos no muy amistosos con unas puyas que continúan en los medios en la época actual… junto a los rumores de una reunión de la formación clásica que cada vez parecen más difíciles. SEPULTURA seguiría su propio camino a una escala menor de la que tenían en ese momento, llegando a grabar hasta siete discos con Derrick Green; en los tres últimos ya no estaría Igor Cavalera, que se uniría a su hermano en CAVALERA. Y es que Max no ha parado desde el momento de abandonar su grupo; incluso antes con los olvidados NAILBOMB. Hasta diez discos ha llegado a grabar con SOULFLY. Los mejores, los primeros, donde contó con colaboraciones como Fred Durst en ‘Bleed’, Chino Moreno en ‘Pain’ o Corey Taylor en ‘Jumpdafuckup’. ‘Prophecy’ o ‘Dark Ages’ también tuvieron buena acogida, pero llegado a un punto, se ha dedicado a ir a piñón fijo en su carrera; por no hablar de unos conciertos cada vez en peor forma. Se podría decir que lo más destacado que ha hecho últimamente fue KILLER BE KILLED, donde pasaba a un segundo plano y el protagonismo lo cobraban Greg Puciato de THE DILLINGER ESCAPE PLAN y Troy Sanders de MASTODON (aquí la reseña de su debut).

MACHINE HEAD y FEAR FACTORY, salvando las distancias, guardan ciertos paralelismos en sus trayectorias. Los de Robb Flynn arrasaron con uno de los mejores debuts en la historia del metal, ‘Burn My Eyes’, bien secundado por ‘The More Things Change’, siendo una alternativa al thrash más clásico y flanqueando sobradamente a PANTERA. Entonces pasaron por las manos de Ross Robinson para publicar en 1999 ‘The Burning Red’, donde se criticó más su estética que la música, cuando melodía siempre habían tenido. ¿Rapeos en ‘From This Day’? ¿Que tanto en él como en ‘Supercharger’ habían simplificado su propuesta? Era algo evidente. También que algo tenía que ver el cambiar de Logan Mader a Ahrue Luster como guitarrista. En 2012, al ser preguntados por aquellos años, Robb Flynn decía “… ¿Sabes? Creo que es un mito. No creo que todo el mundo odiara esos discos. Lo petamos en Madrid cuando vinimos y agotamos las entradas. Agotamos el Brixton Academy de Londres…esos discos que la gente supuestamente odiaba llevaron a montones de gente a nuestros shows y la gente disfrutaba de las canciones. Creo que son discos que en directo cobran mucha más vida, especialmente “Supercharger”. Ahí tuvimos a Johnny K produciendo y los tonos de guitarra eran un poco mierdosos. En directo gana mucho. La ironía es dulce (risas). Tocar esas canciones y ver a todo el mundo perdiendo la cabeza es divertido. Son temas que han aguantado bien el paso del tiempo. Pero también pienso que mucha gente esperaba que lo aguantaran”. Pero con la entrada de Phil Demmel y ‘Through the Ashes of Empires’ la banda resurgió en estudio, mezclando esa época reciente con el camino que iban a seguir de ahí en adelante. ‘Imperium’ fue su himno, y con ‘The Blackening’ prensa, público y músicos se rendirían a sus pies, en una apuesta arriesgada, compleja y con varios temas rondando los diez minutos, sobre los que destacaba ‘Halo’. Ahondaron un poco más con ‘Unto the Locust’ y ‘Bloodstone & Diamonds’, y veinte años después de su debut, siguen manteniendo el nivel sin que se note que pasan los años por ellos.

Quienes coquetearon también con nuevas tendencias fueron los de la factoría del miedo. Tras un digno debut más cercano al death, tocaron el cielo con los sobresalientes ‘Demanufacture’ y ‘Obsolete’. ‘Replica’, ‘New Breed’, ‘Self Bias Resistor’, ‘Shock’, ‘Edgecrusher’… más que del miedo, eran una factoría de temazos. Con ‘Digimortal’ dividieron opiniones, pero sin ser un mal disco en absoluto (más melódico y menos extremo que cualquiera de los anteriores), se le crucificó de manera injustificada sólo por ser el detonante de una supuesta separación, que terminó siendo una salida de Dino Cazares, y una reformación de los demás para seguir adelante un par de años después. ‘Archetype’ ralló a buena altura, no tanto ‘Transgression’; debido al bajón, un nuevo parón llegó, para una re-vuelta en 2010 con Bell y Cazares y sin el resto. Sin llegar a los niveles de los 90, ‘Mechanize’, ‘The Industrialist’ y ‘Genexus’ han intentado florecer viejas glorias pasadas.

Vayamos ahora con el grueso de bandas que pegaron el pelotazo y que, en mayor o menor medida, siguen viviendo de las rentas conseguidas a principios de siglo; a distintos niveles, con casos muy variados. Algunos de ellos, gracias a un puñado de canciones. A la cabeza de todos ellos está LINKIN PARK. ¿Hay que elegir un disco exitoso del nuevo milenio? Ahí está ‘Hybrid Theory’ como ya recordamos en Miradatrás, con cerca de treinta millones de copias vendidas desde que salió a la venta en el otoño del año 2000. ‘One Step Closer’ fue algo así como un nuevo ‘Blind’, con una difusión constante en la Mtv, al que siguieron el resto de singles, tal como recordamos en Miradatrás. Nada del otro mundo musicalmente hablando, la dualidad de los vocalistas les daba un toque atrayente al que supieron sacarle provecho. La discográfica vio la gallina de los huevos de oro, y como su segunda obra estaba tardando en llegar, editaron un disco de remezclas. ‘Meteora’ salió a la venta en la primavera de 2003, continuando el éxito de su predecesor; Warner estuvo más que rápida a la hora de sacarse de la manga un DVD, ‘Live in Texas’ ese mismo año, que pasará a la historia como uno de los directos más retocados de la historia. Suavizaron (todavía más) su sonido en ‘Minutes to Midnight’, aunque las ventas y su popularidad siguieron en todo lo alto, incluso con un trabajo tan plano e insulso como ‘A Thousand Suns’, donde prácticamente dejaron de lado las guitarras. ‘Living Things’ no mejoró mucho, y con ‘The Hunting Party’ (leer reseña) recuperaron algo de sus inicios, si bien se encuentran en una posición muy acomodada; no es de extrañar.

Sin llegar a los números desorbitados de los de Chester Benington & Cia, DISTURBED fueron otro multiventas que se las arreglaron para colarse en el número 1 del Billboard desde su segunda obra. ‘The Sickness’, su debut en el año 2000 llegó en todo el estallido numetal, y singles como ‘Stupify’ o ‘Down with the Sickness’, junto a su aparición en el Ozzfest, catapultaron su carrera. Otro puñado de éxitos en sus siguientes discos como ‘Prayer’, ‘Liberate’, ‘Stricken’ o ‘Inside the Fire’, todos en la misma senda continuista, les han valido para seguir al pie del cañón. Fueron otros que se tomaron un prolongado descanso, a partir de 2011, que se vio roto por sorpresa en 2015 con el anuncio de la salida casi inmediata de ‘Immortalized’; más de lo mismo, pero a estas alturas no van a cambiar. David Draiman lo intentó con DEVICE, con un solo álbum que pasó sin pena ni gloria.

Vamos con otro par que tuvieron un pico de ventas importante. Si en otros casos hemos dicho lo de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, el azar en forma de suceso quiso que ‘Satellite’, el cuarto disco de P.O.D, viera la luz el 11 de septiembre. De sus obras anteriores, destacaba ‘Rock The Party’ y ‘School of Hard Knocks’ (de la banda sonora de ‘Little Nicky’. Pero no fue hasta ‘Alive’ que conocieron éxito. Aunque viera la luz en forma de videosingles meses antes de los sucesos del World Trade Center, su mensaje positivo alentó en aquellos momentos a la población. Le siguieron ‘Youth of the Nation’, ‘Boom’ y ‘Satellite’… y ya tenían el futuro asegurado. Igualar aquello era tarea imposible, aunque lo intentaron con más discos que no llegaron al mismo nivel, pero dejaron buen sabor de boca en alguno como ‘When Angels & Serpents Dance’, o el más reciente, ‘The Awakening’. Digno de alabar que no se separaran en ningún momento.

PAPA ROACH tampoco han tenido que optar por parar. Y podrían haberlo hecho perfectamente viviendo de las rentas de su segundo disco, ‘Infest’, con el que saltaron al estrellato en el año 2000. He aquí otro ejemplo de que con tres vídeos en aquellos años, ‘Last Resort’, ‘Broken Home’ y ‘Between Angels and Insects’, podías meterte al público en el bolsillo fácilmente. Aprovecharon bien aquellos momentos con ‘Lovehatetragedy’ y ‘Getting Away with Murder’ orientando su sonido hacia el hard rock definitivamente en un infravalorado ‘The Paramour Sessions’. De ahí en adelante, ni ‘Metamorphosis’, ni ‘The Connection’, ni mucho menos ‘F.E.A.R.’ mejoraron lo facturado hasta el año 2006.

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