9Nota Final
Puntuación de los lectores: (5 Votos)
7.5

 

ayearwithReza la pegatina en el envoltorio del disco (para los no puestos, ese formato físico, una caja cuadrada que encierra dentro un CD) algo así como “… ‘A Year With No Summer’ es una tormenta tranquila, estableciendo a la banda como una fuerza progresiva, melódica y de un hard rock expresivo. Para fans de PORCUPINE TREE, ANATHEMA y NINE INCH NAILS”. O algo por el estilo. Yo hubiera ido un poco más allá, y me hubiera atrevido a poner que este álbum es para cualquier amante de la buena música abierto de miras y que se deje llevar por ella de manera fácil. Y eso que no es que se trate de una obra de fácil asimilación.

¿Por qué caigo en esa aparente contradicción? Porque después de sorprendernos con ‘Mantiis’, OBSIDIAN KINGDOM se han abierto (todavía más) de miras, pero con una propuesta igual de personal que su debut, y para nada comercial o de escucha sencilla y desechable. Sólo siete cortes necesitan, cada uno de variopinta duración, para tocarte muy dentro… si te dejas atrapar por su música. La mitad de los mordiscos que necesitaron para presentar su agonía anterior. Todo encaja, nada sobra, y por eso celebro que cada vez haya más discos como éste, que haya que escuchar del tirón para poder disfrutar en su máxima plenitud. Escuché hasta tres adelantos antes de su salida, pero una vez estuvo el álbum en las distintas plataformas de la red, preferí esperar a que me llegara a casa y disfrutarlo como mi intuición me decía que tenía que hacerlo, con el artwork delante y degustándolo tranquilamente… con la ayuda de un espejo. Quien lo tenga me entenderá. Una obra de Ritxi Ostáriz y Elena Gallen, con portada de Mathieu Bernard-Reymond, y que Trent Reznor hubiera estado encantado de que ilustrara cualquiera de sus lanzamientos. Una paranoia maravillosa.

Un año sin verano empieza con el tema que lo da título, entendiendo a la primera el porqué de lo de tormenta silenciosa, ya que los primeros compases nos adentran en ese gusto ambiental que tan bien se les da, hasta que poco antes de llegar a los dos minutos, comienzan los guitarrazos… sin dejar de lado la envoltura principal, y dejando los rayos y truenos para un desenlace que no por melódico pierde intensidad. Gracias al espejo que mencionaba antes, uno da con los nombres que aparecen como colaboraciones en ‘A Year With No Summer’. Kristoffer Rygg (ULVER, ex-ARCTURUS) es la voz invitada en ‘10th April’, donde la experimentación manda. Un pasaje ambiental, donde Seerborn Ape Tot manda con sus sonoridades electrónicas e industriales, y que tras tocar techo en un in-crescendo que no parece tener límites, se difumina para enlazar con ‘Darkness’, donde vuelve a mi cabeza el nombre de Reznor y NINE INCH NAILS (y que cuenta con la aparición de JR Morgue, que ya colaborara con ellos en ‘Torn & Burnt’). La batería de Ojete Mordaza II (en este disco tiene nuevo acompañante para la base rítmica, personificado en Om Rex Orale) manda, y es digno de alabar conseguir hacer una canción de más de siete minutos que se haga tan pegadiza desde el primer momento que la escuchas (fue uno de los adelantos), desde el mismo momento que Rider G Omega canta “…One day the skies will dye White” y notas como te pega la línea de bajo. Y no es que la letra sea larga y excesivamente elaborada; pero es que no lo necesita para convertirse en una de las piezas angulares sobre las que se cimenta el potencial del álbum. Quizá un peldaño por debajo, por muy poco, de ‘The Kandinsky Group’, donde se dejan llevar por completo en un sonido experimental y difícil de explicar. El bajo inicial sobre efectos de sonido es sólo una pequeña premisa sobre las que poco a poco van encajando el resto de piezas, y donde la aparición de Attila Csihar de MAYHEM hace que el cuerpo se estremezca; la voz tiene importancia vital en la primera mitad, pero es la sección instrumental la que, en la segunda, elevan al tema a un nuevo nivel con su orgía sonora. Y por mucho que ‘The Polyarnik’ parezca un interludio más de los que sirve para coger aire, cada vez estoy más convencido de ser la joya escondida de este trabajo, dentro de lo que puede llegar a ser un corte de dos minutos y medio. La melodía de fondo, hipnótica y presente en todo momento, se une con ‘Black Swan’ (segundo adelanto, de la que estrenaron videoclip), muy en la línea de la apertura del disco, para terminar con ‘Away /Absent’ (primer adelanto), donde se pasan de vueltas y buscan el equilibrio perfecto entre el caos y su línea más calmada, mostrando a la vez su lado más crudo y el más suave; de ahí que esta reseña cayera antes en una contradicción… aparentemente; nada más lejos de la realidad. OBSIDIAN KINGDOM es un grupo de contrastes, y aquí los muestran todos. Por cierto, que este último corte encierra algo más del que pudimos escuchar en YouTube.

La prueba de fuego la tendrán en el Teatro Barceló de Madrid el 9 de abril, y el 16 del mismo mes en la Apolo de Barcelona, cuando lo lleven al directo (en la primera, acompañados de TRONO DE SANGRE, en la segunda, con MAUD THE MOTH). Como su show actual sea la mitad de entregado que lo que hacían con su debut, los que asistan a estos conciertos van a salir de las salas sin calificativos para lo que verán sus ojos. Igual que me ocurrió a mí hace unos años. Avisados estáis.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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