Madrid, 09/02/2016, Sala San Miguel (Vistalegre)

Mucho se habla del supuesto relevo generacional que debería haber en la música, con opiniones variadas al respecto. Van desde los que aseguran que los grandes dinosaurios deberían retirarse hasta que no hay ningún grupo actual que vaya a llenar su vacío. Pero hay que cavar un poquito más y no quedarse en algo tan banal. ¿Por qué deberían dejarlo las bandas que lucharon y trabajaron para tener hoy, en 2016, el status que tienen? ¿Tienen menos derecho que otras de estar ahí? Por otro lado, hay que entender que la primera década del siglo XXI lo cambió todo. Y que todos esos grupos de los 70 y 80, incluso de los 90, vienen de una época en la que había menos bandas, y la música se disfrutaba de otra manera. Ahora, como hemos contado en el reportaje de la expansión del metal, todo es más superficial y desechable. Y esa reflexión viene al pelo respecto a que no hay grupos que vayan a ocupar el hueco que dejen leyendas (que por mucho que nos duela, irán desapareciendo). No, PARKWAY DRIVE seguramente no van a llenar Wembley en Londres (ni siquiera el Arena a corto plazo; en esta gira pasarán por el O2), tampoco van aquí a reventar un Palacio de los Deportes, ni Vistalegre. Simplemente, no es su liga. Y prácticamente ningún grupo parecido lo va a conseguir en España, porque ahora todo se ha diversificado, y el público que se centraba antes en una banda ahora lo hace en diez, veinte, o cincuenta.

Eso no quita para que su ascenso haya sido progresivo, y eso sólo se consigue con la perseverancia en su trabajo; paso a paso, de esos que no se notan demasiado, pero que están ahí. Ciñéndome a Madrid, pasaron de tocar en Ritmo y Compás hace nueve años a hacerlo ahora en la San Miguel de Vistalegre (que no se entiende mucho que en estas fechas, y un concierto de este estilo, no tuviera habilitada una zona como ropero). Porque el ver el nombre del recinto podía llevar a engaño; igual que ocurre cuando se celebran conciertos en The Box o The Ring en el Palacio de los Deportes; todo el mundo tiende a pensar a lo grande cuando no es así, y hay matices. En ese camino han pasado por la Live!, Arena y Penélope. Siempre subiendo el tamaño del recinto y el número de asistentes. ¿Que ‘IRE’, su último disco (aquí su reseña), no es tan salvaje como sus trabajos anteriores? Es más que evidente, pero podían llegar a un punto de autocopiarse o seguir adelante por esta vía. Además, que puede que eso ocurra en algunas canciones concretas, porque por lo que vimos en vivo, algunos temas en directo son tan brutales como varios del pasado. Pero eso más adelante, vamos primero con los teloneros, que esta vez venían más que bien acompañados.

THY ART IS MURDER tenían el hándicap de un cambio de vocalista inesperado y repentino semanas antes de comenzar la gira, dejando CJ McMahon su puesto a Nick Arthur, procedente de MOLOTOV SOLUTION, a finales de diciembre. A su favor, que habiendo abierto las puertas una hora antes de su salida a escena, la sala ya tenía en su interior a la mayor parte del público asistente (que además, buena parte de él estuvo haciendo cola horas antes). Venían presentando el espectacular ‘Holy War’, y quizá lo único que se les pueda echar en cara es que su sonido fuera más extremo que el de sus compañeros de gira. No es que no pegaran, pero su deathcore quizá no era lo más adecuado para acompañar a ARCHITECTS y PARKWAY DRIVE. También un poco de decepción fue que para ‘Coffin Dragger’ no se animara a aparecer su compatriota Winston McCall, como en estudio. Técnicamente, Arthur está a la altura de su predecesor, pero le quedan conciertos junto a sus nuevos compañeros para que sean la maquinaria igual de perfecta que anteriormente (la parte instrumental, impecable). El poco tiempo del que disponían se repartió entre ‘Hate’ y su última entrega, cerrando con el tema que la da título.

IMG_20160209_204322b

Un poco más tocaron ARCHITECTS, aunque tampoco tuvieron espacio para incorporar temas antiguos. Cuando sonaron las primeras notas de ‘Gravedigger’ la temperatura subió, y Sam Carter se metió al público en el bolsillo desde que salió de su boca ese “… an iron fist in a velvet glove” que la inicia. En breve cumplirá dos años ‘Lost Forever//Lost Together’, y sabedores que en breve deberán darle continuación, siguen aprovechando su tirón. Hasta ocho temas de él siguen fijas en su puesta en escena. ‘Broken Cross’, ‘The Devil Is Near’, la cañera ‘Dead Man Talking’ con su final atmosférico… Las canciones iban cayendo casi por inercia mientras Carter, perfectamente secundado por el resto de la banda, daba una lección de lo que debe ser un frontman de un grupo como éste. Con ‘Colony Collapse’ cayeron un poco las revoluciones, pero siguieron con la misma intensidad, aumentándola en ‘Castles In The Air’, tocando techo con ‘C.A.N.C.E.R’ y dejando para el final ‘These Colours Don’t Run’ de ‘Daybreaker’. De haber tenido diez o veinte minutos más para recuperar tres o cuatro composiciones de sus primeras obras, y con ese sonidazo (al menos tras la mesa de sonido así era), lo hubieran bordado.

IMG_20160209_221927b

De todas maneras, superar lo de ARCHITECTS no era tarea fácil. PARKWAY DRIVE, disponiendo casi del doble de tiempo como cabezas, como mínimo, lo igualaron. Mucho debate hay sobre su cambio de sonido y el camino que han tomado recientemente con ‘IRE’. Pero con un comienzo de la mano de ‘Destroyer’ (puntazo que justo antes del pistoletazo sonara en la sala ‘Bohemian Raphsody como aperitivo), ideal para arrancar un concierto (con el añadido de confeti y serpentinas en su arranque), y sobre todo con ‘Dying to Believe’, las dudas del potencial en directo de su nueva obra se disipan. El “… like dragging nails through my skin!” supuso el arranque de varios de los momentos más cañeros de su actuación; lo malo es que el espacio para circlepits y derivados se antojaba escaso. Los australianos se han convertido en maestros de la mezcla de metalcore con elementos melódicos y épicos. Eso explica la comunión que se consigue en temas como ‘Carrion’ o ‘Idols and Anchors’ (aquí un vídeo del momento), con la gente coreando las partes instrumentales; y como hay que buscar el equilibrio, entre ambas intercalaron su vena más cruda con ‘Karma’ ‘Dark Days’ y ‘Deliver Me’. Todo sin fuego ni cañones de humo, con en producciones con escenarios más grandes que se lo han permitido.

IMG_20160209_212800b

Siguiendo con temas nuevos, ‘Vice Grip’ seguramente sea la canción más accesible que hayan hecho nunca; por esa misma razón ha sido muy criticada… pero se entiende mejor con el discurso de Winston de que es la letra más positiva que ha escrito. Lo entendamos o no, hay veces que el cuerpo te pide hacer otras cosas; y en directo, funciona. También lo hace ‘Dedicated’, aunque a otros niveles; y en esos mismos, tiene rivales de peso, como ‘Wild Eyes’ (que de nuevo tira de épica en su intro). Sorprendentemente (supongo que por la juventud generalizada), la recuperada ‘Romance Is Dead’ de su debut no tuvo una respuesta tan salvaje como otras como ‘Swing’, con sus breaks bien marcados. Con ella cerraron el tramo principal, para salir después con más ‘IRE’. ‘Crushed’, el single de turno con su aire más pesado, no podía faltar, cerrando con ‘Home Is For The Heartless’, volviendo a contar con la entrega del público para terminar por todo lo alto… y con un sonido que fue a más (en cuanto a potencia) según avanzó la noche. ¿Seguirán su ascenso en el futuro?

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.