7Nota Final
Puntuación de los lectores: (0 Votos)
0.0

 Grupos relacionados: ASHES DIVIDE / PUSCIFER/ COLD

web-logo-md Facebook_-_iconoyoutube insttwit

Billy y Maynard, Maynard y Billy. Siempre fue así, y ya iba siendo hora de que sus caminos se cruzaran de nuevo. Aunque como resultado hayan dado una portada tan fea como la de ‘Eat the Elephant’, con la mitad de cada uno ocupando espacio con su compañero de viaje. A PERFECT CIRCLE surgieron de la nada cuando internet empezaba a llegar a muchos hogares; algunos descubriéndolos a través de la Rocksound, y escuchándolos, antes de comprar el disco, en alguna canción suelta bajada a través de Napster. Salieron como resultado de la amistad de un vocalista icónico y un técnico de guitarras que se juntaron para un proyecto que tuvo como fruto ‘Mer de Noms’ y ‘Thirteenth Step’; más un tercer trabajo de versiones (más un par de cortes propios), ‘eMOTIVe’. Y de la misma manera que aparecieron, tras algunos cambios de formación, se tomaron un descanso. Éste se rompió con la llegada de esta década, de primeras con una serie de conciertos (que sirvieron para hacer caja, tanto en ellos, como con una serie de lanzamientos en forma de directos y grandes éxitos), pero la pregunta en el horizonte estaba clara: ¿para cuándo nueva música?

Dejándome llevar un poco por tiempos pasados, apenas quise adentrarme en los adelantos que llegaron del álbum. ¿Por qué? Porque APC seguían siendo, para mí, una banda de aquella época en la que todavía el streaming no había hecho su trabajo, esa en la que primaban los discos completos por encima de canciones aisladas. Seguramente el propio álbum no lo pida (por la forma de las composiciones), pero echo mucho de menos la característica pegada de Josh Freese, cuya labor aquí la ocupa el propio productor, Dave Sardy, además de Jeff Friedl en directo. En el otro lado de la balanza, el piano cobra un protagonismo superlativo que se deja notar en esta etapa.

Tengo que reconocerlo. Con el tema que abre y da título al álbum y el tramo central de ‘Disillusioned’ mis ojos se cerraban. Y eso que la segunda trata uno de mis temas favoritos en su vídeo: la dependencia TOTAL de los aparatos electrónicos y la preocupante robotización humana. No es que me parecieran malas; puede que sí me resultaran aburridas, pero en cualquier caso algo planas para suponer el inicio de un disco que se ha hecho esperar quince años, y muy, muy por debajo de lo que me hicieron sentir ‘The Hollow’ y ‘The Package’ en su momento. Sencillamente, puede que no fuera lo que esperaba de ellos a estas alturas. Vale, el registro de Maynard en ‘Eat the Elephant’ nos trae algo distinto en algunas partes, el teclado y los arreglos de la segunda con ese aire íntimo y sobre todo los pequeños retazos de intensidad parecen encerrar parte de la magia que tenía este círculo perfecto, pero les faltaba algo. En muchos aspectos, ‘The Contrarian’ se muestra continuista con respecto a las dos primeras en esa intimidad desorbitada… aunque las sensaciones mejoran como preámbulo a lo que ocurre con ‘The Doomed’. Esa atmósfera tétrica, los arreglos, la letra, todo cuadraba y me hacía rememorar algunos de sus grandes clásicos.

Pero con ‘So Long, and Thanks for All the Fish’ volvían sobre mi cabeza los nubarrones, nuevamente con un tono más animado de lo normal en las voces (incluso instrumentalmente en su segunda mitad); que como evolución no lo veo mal, pero no es lo que espero de ellos después de tanto tiempo. Y así, entre esa dualidad, se va moviendo el resto del disco. ‘TalkTalk’ nos lleva de nuevo a recordar el hechizo que nos producía escucharlos a comienzos de siglo, también la última parte de ‘By and Down the River’ o ‘Delicious’. Por contra, ‘Feathers’ tiene una alargada sombra de ASHES DIVIDE, lo mismo que algunos retazos de ‘Hourglass’ (que el propio Howerdel ha afirmado que era una composición que tenía para su propio proyecto), aunque ésta sea más experimental con abuso de sintetizadores. Aunque si de experimentar se trata, la palma se la lleva ‘Get the Lead Out’, en la que Keenan mete la mano de PUSCIFER. Estaba claro que después de ocuparse de otras cosas, terminaría afectando de una u otra manera al sonido y dirección que iban a tomar A PERFECT CIRCLE.

Como he dicho y dado a entender, me cuesta encontrar la magia a APC en 2018. Esa que surgía casi de manera espontánea hace más de una década y que nos enganchó a tantas personas. También lo achaco a que, de la misma manera que ellos no son los mismos músicos ni las mismas personas, tampoco yo. A favor tienen una de las cosas que comentaba al principio: más allá de singles, ‘Eat the Elephant’ tiene identidad propia para escucharlo al completo, porque han optado por dar una variedad al álbum que de primeras choca, aunque eso hace que tenga cosas que descubrir; aunque no todas dejen el sabor de boca esperado. ¿Quiero decir con esto que su tiempo ya pasó? No tiene por qué, pero lo que tengo claro es que si quiero emocionarme con ellos, no me queda más remedio que recurrir a sus dos primeros trabajos. En directo siguen manteniendo el tipo, porque clase les sobra, aunque tienen una baja en la gira: James Iha se ha centrado en otra vuelta, la de THE SMASHING PUMPKINS; su puesto lo ha ocupado Greg Edwards, de FAILURE.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.