inamerikacoverHay gente que sigue echando en cara a RAMMSTEIN la relativa frialdad de sus directos (eso a pesar de la alta temperatura que hay en ellos, por eso del fuego… fin del chiste), de tener todo tan mecanizado, atado y perfeccionado que apenas haya punto para la improvisación. Pero vamos a ver, ¿cómo no va a ser así con el espectáculo que montan y todo el montaje que llevan? Un error de no estar en un sitio determinado puede marcar la diferencia entre quemarte o no. Pues nada, siguen en sus trece. Hay cosas que necesitan algo parecido a una disciplina militar para llevarse a cabo, y ésta es una de ellas.

Después del espectacular triple DVD ‘Made in Germany 1995–2011’, que reunía todos sus vídeos y los making of de turno (subieron todo a su canal de YouTube) ya tocaba un lanzamiento en directo. Hay bandas que casi a cada gira que hacen editan un testimonio de este tipo, cuando no es necesario. En el caso de los alemanes estaría más que justificado. ‘Live Aus Berlin’, que cumplió quince años en 2014 ya era un despliegue técnico envidiable. ‘Lichtspielhaus’ fue algo más prescindible, pero ‘Völkerball’, grabado en el año 2005 en Nimes fue otro alarde de medios. Con ‘In Amerika’ lo han vuelto a hacer. Su mayor aliciente es ver la que tenían preparada para cada uno de los nuevos temas que presentaban (hasta ocho de su último disco). Empezando por ‘Rammlied’ con la boca encendida de Till, el tinte rojo de luces para ‘B********’ y el disfraz de cazador en ‘Waidmanns Heil’, escopeta en mano para desatar un infierno en llamas. Desde ese momento, la alternancia de grandes éxitos es total. Los cañones de humo de ‘Keine Lust’, el baile típico de Flake en el interludio de ‘Weisses Fleisch’, los lanzallamas al final de ‘Feuer Frei!’…

Si nos ponemos algo puntillosos, temas como ‘Links 2 3 4’ ‘Du Riechst So Gut’ (sí, no falta el punteo hipnótico de Paul y Richard) o el momento calmado de ‘Frühling In Paris’ (algo muy parecido a lo que hicieron un par de años después con la piano version de ‘Mein Herz Brennt’;  nada que ver con lo que hacían con ésta abriendo en la gira de ‘Mutter’) queden algo por debajo de lo que nos ofrecen en ‘Wiener Blut’ con los muñecos de bebés colgados y lásers verdes o en ‘Ich Tu Dir Weh’, con Till elevado varios metros vertiendo un bidón de fuegos artificiales sobre una bañera con el teclista en su interior. Es lo malo de ponerse un listón tan alto. No falta el teatro en ‘Benzin’ incendiando un supuesto espontáneo, el arco lanzacohetes en una ‘Du Hast’ que el público canta como si no hubiera un mañana (brutal los planos de las primeras filas de gente cantando, en alemán, claro, a pleno pulmón durante todo el show) o el cañón/pene de espuma para cerrar ‘Pussy’. En el bis, más llamaradas en una emocionante ‘Sonne’, Flake surcando la marea del público en su barca en una ‘Haifisch’ alargada, explosiones en ‘Ich Will’, y la traca final con ‘Engel’, con su vocalista desplegando unas alas mecánicas escupiendo fuego. La palabra espectáculo cobra un nuevo sentido con ellos.

Personalmente, y a pesar del citado despliegue audiovisual habitual, me quedo con el segundo disco y el documental de dos horas sobre la historia del grupo en el continente americano. ¿Lo bueno? La sucesión de entrevistas de distintas épocas (el hilo principal es una actual, pero cogen extractos de distintas declaraciones del pasado) para relatar sus vivencias. ¿Lo malo? Que se ciñe exclusivamente a RAMMSTEIN en América, como bien reza el título de este lanzamiento. El comienzo ahonda en la línea cómica de la que muchas veces hacen gala, con Chad Smith (RED HOT CHILI PEPPERS) explicando los tres tipos de fuego que existen. A su testimonio se unen los de gente como Steven Tyler (AEROSMITH), Iggy Pop, Melissa Auf Der Maur, MARILYN MANSON, gente de KISS y SYSTEM OF A DOWN, Scott Ian (ANTHRAX) o los hermanos Hale (HALESTORM). Mención especial merece Moby, que es el que más minutos ocupa en pantalla (en distintos tramos), dando su visión particular de varios asuntos, además de la más racional y argumentada. Incluso el famoso actor Kiefer Sutherland se suma a estas presencias. Eso da una idea del status que han conseguido.

La historia nos lleva hasta mediados de los 80 en la RDA, por un lado con FEELING B, el grupo punk de Flake, Paul y posteriormente Christoph; por otro con la segunda mitad de RAMMSTEIN y el embrión que dio con su creación: el viaje por separado de ambas partes a EEUU. Sus primeros pasos fueron en su país, extendiéndose a algunos festivales con presencia internacional, y cruzando el charco por primera vez en septiembre de 1997 para tocar en New York… ante una sala donde según Richard habría quince personas. No está mal que treinta años después hicieran lo propio en un sitio tan emblemático como el Madison Square Garden. Su aventura proseguiría, consiguiendo una repercusión relativa y enfrentándose a las leyes del país, como el no poder tocar en Chicago con su pirotecnia habitual. Su popularidad aumentaría gracias a David Lynch con ‘Lost Highway’, incluyendo dos temas de su debut en la película. Aunque si hubo un punto de inflexión en su carrera, ese fue ‘Du Hast’ y el espacio que les brindó la MTV con su vídeo, llegando a actuar interpretándola en una entrega de premios (repetirían tres años después con ‘Ich Will’).

Esa fama les valió para colarse en un Family Values donde aparentemente no encajaban demasiado con INCUBUS, ORGY, KORN y LIMP BIZKIT, pero que les valió para aprender a todos los niveles, incluyendo la comprobación de que por mucho que la música fuera universal, la barrera del idioma a la hora de comunicarse con sus compañeros de viaje era un plus. Este es el periodo al que más tiempo se le dedica, incluyendo la polémica actuación en Salt Lake City (con su concierto cortado a la mitad) y el arresto de Till y Flake en Worcester por su número en ‘Buck Dich’. Siguieron traspasando fronteras, acompañando a KISS en Latinoamérica, desatando la locura, y con ‘Mutter’ llevaron su propuesta más allá, en solitario. El suceso del 11-S y las tensiones internas hicieron que el grupo se tomara un descanso, tanto de sí mismos como de sus fechas en Norteamérica, volviendo siete años después para grabar en San Francisco ‘Liebe Ist Fur Alle Da’ y retomando la historia con EEUU (buen complemento a esta película el ‘Making Of’ del disco), cerrando el círculo con el sold-out en New York (agotando las entradas unos minutos de ponerse a la venta) en lo que supuso su primera actuación en vivo allí desde 2001. Volviendo al primer párrafo, hay una frase de Kruspe cerca del final que hay que remarcar: “Tenemos el ritual de beber un chupito de tequila todos juntos antes de empezar un concierto, mirarnos a los ojos, brindar y conectarnos, porque luego en el escenario ya no nos comunicamos. Por eso, ese momento humano es muy importante”. De ahí en adelante, durante hora y media, entra en marcha la maquinaria perfecta.

Rammstein – In Amerika
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Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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