Veinte mil personas se agolpaban en los aledaños del O2 Arena de Londres para un concierto de lo más esperado. SLIPKNOT volvía a la capital inglesa cuatro años después, en una situación muy distinta a cuando visitaron el Alexandra Palace. La diferencia principal, que iban a tocar ante el doble de personas, que se dice pronto; además, muy bien acompañados. Por aquel entonces venían presentando un ‘.5: The Gray Chapter’ al que el tiempo no está tratando demasiado bien, y ahora venían con un nuevo álbum bajo el brazo que les está devolviendo a un estado de gracia por el que hacía tiempo que no pasaban.

Ser teloneros tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Por descontado, BEHEMOTH seguramente vea el lado positivo, y es que están siendo sus acompañantes desde hace unos cuantos meses… y lo que les queda. En el lado negativo de la balanza, el tocar delante de un público que en su mayoría no es el tuyo; pero claro, cuando se trata de un aforo que roza las veinte mil personas, seguramente haya seguidores tuyos, y potencialmente, seguro que alguno más enganchas para el futuro. También resta el hecho de tener un set tan corto, con apenas ocho temas en tu repertorio; a pesar de que en él puedas incluir pirotecnia como acompañamiento. La breve y efectiva ‘Wolves ov Siberia’ supuso un arranque por todo lo alto, para seguirla con un cañón como ‘Daimonos’, con un Nergal que servía como maestro de ceremonias ante un recinto que poco a poco se iba llenando. Pocos peros se le pueden poner a su actuación que no tengan que ver con el tiempo; porque además, gozaron de un sonido que no acostumbran las bandas que abren. Esto sigue siendo la presentación de ‘I Loved You at Your Darkest’, del que se han cargado ‘God=Dog, sigue presente ‘Bartzabel’, y del que ahora incluyen ‘Rom 5:8’, de la que estrenaron recientemente videoclip. Y es que no tuvieron tiempo para mucho más. ‘Ov Fire and the Void’ acompañó a ‘Daimonos’ en representación de ‘Evangelion’, y de ‘The Satanist’ nos regalaron ‘Ora Pro Nobis Lucifer’ y una que no falla, ’Blow Your Trumpets Gabriel’ ya convertida en himno. Pero si de temazos se trata, con el que terminaron, echando la vista al siglo pasado con ‘Chant for Eschaton 2000’, de su ‘Satanica’. Están acompañando a SLIPKNOT ahora, lo hicieron por EEUU y GOJIRA el pasado año, también se van de crucero con ellos… Sin duda, están aprovechando su momento.

Lo que vi en Londres fue distinto a meses atrás en Viveiro. Pero muy, muy distinto. En aquel concierto, los de Iowa me sorprendieron para bien con un concierto muy bueno, efectivo, recuperando algunas canciones olvidadas y tirando, además de clásicos, de clichés en sus shows. Cumplidores al fin y al cabo veinte años después de editar su mítico homónimo. Pero es que tras sacar ‘We Are Not Your Kind’, han demostrado que van muy en serio, y están viviendo una segunda juventud… dentro de sus límites. No son aquellos veinteañeros de finales de los 90 (bueno, alguno ya había entrado en los 30), no tienen ese aura peligrosa de no saber por dónde van a salir, una tensión e incertidumbre de ver con qué te van a sorprender. Y aun con eso, teniendo un show de lo más medido, lo hacen con matrícula de honor.

Sonaba ‘For Those About to Rock’ con el recinto a oscuras antes de que un petardazo se uniera a la recogida del telón, empezara a sonar ‘Insert Coin’ y nos dejara con un escenario frío con tonalidades azules. Esa frialdad poco duraría, ya que la intro de ‘Unsainted’ era coreada por el público mientras los nueve tipos de Iowa se posicionaban en escena y Corey entonaba ese estribillo de lo más pegadizo antes de arremeter con fuerza. El montaje como tal, sí, muy parecido al que pudimos ver hace unos meses, con pasarelas laterales para las percusiones, altillo para samplers, mesa y batería; pero sobre éste, un nuevo panel de luces y un escalón superior, que al menos en algún momento, cobró importancia. Por ‘Disasterpiece’ no pasa el tiempo, y sigue sonando tan apabullante como cuando salió ‘Iowa’, aumentando los pogos ante un público entregado, teniendo a Sid y a Tortillaman como protagonistas en sus últimos compases para hacer el cafre. Para esta gira han sustituido ‘Get This’ por ‘Eeyore’, aunque la función es la misma: dos minutos frenéticos para poner un punto y seguido. Y es que en ese momento ya te das cuenta de una constante que se va a repetir toda la noche: tras dos o tres temas a piñón, mini descanso para tomar aire, y vuelta a lo mismo.

Corey Taylor es una persona repetitiva en su discurso, y de hecho lo llegó a decir en algún momento: que le da lo mismo que le digan que siempre dice lo mismo, porque lo que sale de su boca es como lo siente. ¿Más cambios en el setlist? Pues evidentemente, la presencia de las canciones de ‘We Are Not Your Kind’, que además de bien elegidas, funcionan todavía mejor que en estudio. En ‘Nero Forte’ quizás las partes melódicas de Corey no sonaron tan perfectas, pero el contrapunto era el nuevo percusionista en tareas vocales (incluso compartiendo primer plano con Taylor en el tramo final) en esos arranques rapeados. Y es que este nuevo miembro cada vez está más asentado y con vía libre para hacer lo que le plazca; de ella además toman la estética actual, ya que no van todos uniformados con el mismo color. Sin freno, ‘Before I Forget’, con unos pequeños artificios animando el “GO!” pusieron a todo el mundo a botar, uniéndose después en el estribillo la pirotecnia habitual de los últimos años… antes de volver a parar. Ni siquiera en el momento se hicieron pesados estos descansos, amenizados por Corey preguntando por el famoso concierto en el Astoria en su debut, en el que ocurre lo mismo que cuando aquí se presentaron en la Riviera madrileña: si preguntas a la gente si estuvo, habrá miles que te dirán que sí, y la realidad es que sólo asistieron unos pocos cientos. ‘The Heretic Anthem’ ha dejado paso a una felizmente recuperada ‘New Abortion’ (se agradece que de vez en cuando vayan retomando algunas composiciones dejadas de lado), y personalmente, no estaría mal que aparcaran de una vez ‘Psychosocial’, que cada vez que la presencio me aburre más. No creo que ‘All Hope Is Gone’ sea un mal trabajo (sí irregular), pero puestos a elegir, más allá del single típico, creo que tendrían donde rascar con ‘Sulfur’, o incluso en una línea más calmada, ‘Dead Memories’. Eso sí, del que ya no encontramos ni rastro es de ‘.5: The Gray Chapter’, con la supresión de ‘Custer’ y ‘The Devil in I’.

Presentada como algo muy oscuro (previa parada), ‘Solway Firth’ fue uno de los momentos brillantes de la noche. Más allá de los típicos hits, por ser capaces de llevar un tema de seis minutos de una manera tan fiel al directo, llena de cambios de ritmo y erigiéndose como uno de los temazos de 2019. ‘Vermillion’ ha vuelto para quedarse, y yo que me alegro, porque hablando de infravalorados, creo que ‘Vol. 3: The Subliminal Verses’ es bastante mejor de lo que la mayoría piensa. Volviendo a su última obra, ‘Birth of the Cruel’ es otra de esas canciones completas que tiene un poco de todo de SLIPKNOT… y en directo, además, mucho fuego, saliendo del lanzallamas acoplado al bajo de Alessandro Venturella (aquí es donde cobraba protagonismo el piso superior del escenario). El bajista ya no está limitado con un semicírculo como ocurría tras su incorporación, campando a sus anchas. Volvieron a su debut con ‘Wait and Bleed’, que se podría decir que empezó todo, pero me quedo con ‘Eyeless’, con la que continuaron: locura en estado puro. A esas alturas, seguían todavía con energía suficiente para darlo todo, con un Jim de lo más dinámico; a Mick sí se le notan los problemas de cervicales por los que ha pasado, y aunque sus headbanging no sean tan salvajes, ahí sigue moviendo la cabeza cerca de los 50.

El fuego volvió a hacer acto de presencia (y de qué manera) con ‘All Out Life’, ese tema aislado de cuyo estribillo está cogido el título de ‘We Are Not Your Kind’, y que incomprensiblemente quedó fuera del mismo. Shawn volvió a sacar el bate en llamas para atizar el barril en el comienzo de ‘Duality’, otra de esas imprescindibles que hizo las delicias del O2. Un descanso más prolongado terminó con “… the whole thing I think is sick” sonando en bucle para devolvernos a la demencia de sus inicios con ‘Sic’; acojonante como sigue sonando y que todavía la defiendan de esta manera en directo. Venga, ¿digo algo negativo? Que nos priven de la intro de ‘People=Shit’ para iniciarla… pero ¿a quién le importa si la empalman con la anterior? Sin apenas dejar unos segundos más allá de un “are you ready?”, la banda se puso en modo destrucción total, con Jay como comandante. Y es que hay que ir asumiéndolo: el señor Weinberg tiene poco que envidiar a Joey Jordison. Tanto técnicamente, como en carisma. Y es que al poco de ver a un niño de 6 años haciendo air drumming en un vídeo de uno de sus shows, se lo llevaron a otro concierto para que lo viviera desde dentro, incluso sacándolo al final para hacerse una foto con él (podéis verlo en su Instagram). El final, esperado, fue con el “new national fucking anthem”, que ya de nuevo tiene poco, pero que sigue funcionando. Sí, se han vuelto a cargar ‘Spit It Out’, y es que ésta era otro de esos momentos que se me hacía bola con el numerito de agachar a todo el mundo.

Sorprende el discurso actual de Taylor, agradeciendo al público estos veinte años de carrera, y prometiendo otros veinte mientras siga este apoyo, cuando en sus primeros años afirmaban que esto era algo tan volátil que el siguiente álbum podía ser el último. Hace poquito más de diez años veía a SLIPKNOT en el Palacio de los Deportes de Madrid (junto a MACHINE HEAD) ante no más de mil quinientas o dos mil personas, y ahí estaba en Londres ante un recinto parecido (más moderno), abarrotado rozando las veinte mil. Aun siendo otro país, cuesta creer que una banda como ellos estén llenando este tipo de recintos. Y lo más sorprendete: que estén mucho (muchísimo) mejor que entonces. Hay esperanza. Y este verano, por partida doble en el nuevo Metal Paradise de Fuengirola, y en el Knotfest at Sea que sale de Barcelona.

Fuente: © Slipknot

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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