No sé si a propósito o no, pero resulta raro pensar que el episodio de Seattle fuera de los últimos de esta serie documental. De lo que estoy convencido es que la inmensa mayoría era el que más esperaban. O al menos por el que tenían más curiosidad. El inicio/intro además era de lo más prometedor, con Dave recordando junto a Barrett Jones viejas grabaciones del líder de FOO FIGHTERS cuando aún estaba en NIRVANA, recordando por ejemplo el momento en el que Kurt Cobain escuchó ‘Alone + Easy Target’, dándole un beso a continuación. Pero de nuevo, nos quedamos en un quiero y no puedo con el episodio al completo.

Haber centrado todo el capítulo en la figura de Kurt, NIRVANA, o adentrarse por completo en el grunge hubiera sido un error. Eso seguro. Pero uno tiene una sensación agridulce al terminar esa hora, pensando en esa frase tan típica “… lo que pudo ser y no fue”; de nuevo, falta profundidad en la historia. De primeras, distintas figuras de la ciudad nos cuentan cómo era la vida allí; al fin y al cabo, no era un gran sitio que trajera mucha atención. Tras la presentación, Grohl recuerda el momento en el que se plantó allí sin nada para unirse a un grupo y vivir con gente que no conocía de nada. Por todo lo vivido, es lógico pensar que tenga sentimientos encontrados cada vez que vuelve por allí.

Nate Medel, bajista de SUNNY REAL DAY STATE recuerda la explosión grunge brevemente, enlazando sus palabras con extractos de los cuatro grandes de aquel movimiento… cuando en el documental sólo aparece (y no demasiado) Chris Cornell.

Los Robert Lang Studios son el primer protagonista real, el sitio donde NIRVANA hicieron su última grabación (‘You Know You’re Right’), donde Grohl grabó ‘Foo Fighters’ y donde su grupo actual iban a grabar un nuevo tema para su próximo álbum. Los productores Barrett Jones y Jack Endino son los encargados de presentarnos un sitio bastante peculiar, que no se ciñe a ningún diseño habitual de estudio de grabación. “Una especie de castillo bizarro bajo tierra, y hecho de piedra”. Daniel Lanois es el que da el título a la canción, de hecho. “Su sonido es algo así como Subterráneo. Nada resuena demasiado, sólo tienes el sonido del instrumento”. Pero es el propio Rober Lang el que cuenta cómo se construyó, a base de escavar, escavar… y seguir escavando; a día de hoy sigue haciéndolo. “Casi muero enterrado un par de veces”.

A la pregunta sobre cómo era una familia de Seattle de la época se le unen distintos testimonios, donde lo único que atraía de allí era el aire limpio, las montañas, la industria maderera y la fábrica de Boeing. Ahí ya pasamos a los primeros pasos musicales, con nombres como Jimmy Hendrix o THE SONICS, nombrados por Duff McKagan. Su guitarrista/vocalista Larry Parypa nos habla de la manera en la que consiguieron su sonido. De ahí pasamos a HEART con Nancy Wilson, y otro salto nos lleva la escena de la ciudad a primeros de los 80… donde no era muy grande; además de que era un sitio que grandes grupos solían evitar. El cantante de DEATH CAB FOR CUTIE da con la clave. “Siempre pensé que la escena de Seattle se creó a sí misma porque nadie más quería venir a entretener a la gente de allí”. Fue entonces donde nació una figura clave: el sello Sub Pop, creado por Bruce Pavitt y Jonathan Poneman, que primero fue un fanzine.GREEN RIVER, MUDHONEY y SOUNDGARDEN fueron los primeros grupos que sacaron trabajos con ellos. Todo hecho por gente sin apenas idea de negocios ni finanzas.

Charles Peterson, fotógrafo, habla de aquellos inicios. “Recibíamos nuestros cheques y corríamos al banco porque el primero que llegara seguramente sería el que lo cobrara”. Conscientes de no buscar éxito comercial ni poder competir de manera real con ciudades más grandes para la industria, se conformaban con pasarlo bien. Él y Jack Endino (que grabó a MOTHER LOVE BONE, SOUNDGARDEN, NIRVANA…) eran las personas detrás de toda la escena. Ambos, en su parcela, reflejan la pureza de aquellos tiempos: uno en medio de la gente, en mitad del pogo y recibiendo golpes por todas partes para hacer una foto, y el otro tras la mesa de sonido.

Un vídeo de un viejo ensayo de NIRVANA en la casa de Krist Novoselic (tocando ‘About a Girl’) es el que nos mete en uno de los últimos grupos que llegaron a la movida. Y se habla con total sinceridad de que no eran, para nada, algo que tuviera pinta de convertirse en lo que fueron. Peterson ni siquiera tomó fotos en el primer concierto que vio de ellos. Los fundadores de Sub Pop hicieron que un periodista de NME fuera a la Seattle; habló del grupo de Kurt Cobain como la respuesta del sello a THE BEATLES. Ahí empezó la búsqueda de grupos en la ciudad… y ¿adivináis? Corte de la línea temporal.

Grohl se pone a recordar cuando en su adolescencia grababa canciones en su radiocasete; que fue algo que seguía haciendo por su cuenta cuando ya estaba en los grupos. Barrett Jones le recuerda ‘Hooker Song’ entre las más de cuarenta grabaciones que tenía suyas, más cercanas a cosas como RED HOT CHILI PEPPERS. Y la cara de Grohl lo dice todo cuando escucha y recuerda algunas de las cosas que grabó hace más de veinte años.

Vuelta a NIRVANA, dejando atrás Sub Pop y firmando con DGC, buscando ganar más dinero, algo que no podía ofrecerles su ciudad. De la noche a la mañana, The Rain City se convirtió en la capital mundial de la música, ocupando portadas de revistas, noticias y lo más alto en las listas de venta. Y como todo fenómeno, atrajo toda clase de cazatalentos para buscar los próximos Nirvana, se creó una moda a la hora de vestir, y todo el mundo buscaba sacar tajada de un movimiento que en realidad resultó bastante efímero, a pesar de que muchos sigamos recordándolo y volviendo a él. Otro corte nos enseña la manera tan peculiar en la que grabaron la batería (Taylor tambores por un lado, Dave platos por otro, todo a la vez), para volver al hecho que marcó el grunge para mal, la muerte de Kurt, con unas palabras muy tristes de Pat Smear; en realidad, todos los que hablan sobre ello no se muestran muy cómodas. Ahí llegó la desconexión total de Grohl del mundo de la música, para volver un año después con un nuevo proyecto. “Hemos ido a unos pocos funerales más. Seattle ha perdido un montón de grandes talentos. Pero en cierta manera, esas pérdidas han creado un vínculo más fuerte en la familia de Seattle. Después de un final tan emotivo y triste, irrumpe el rapero Macklemore, haciendo un paralelismo con el rock de hace treinta años, ya que nunca hubo una escena musical de ese estilo en la ciudad. Y está bien terminar con el comentario de Mark Pickerel, el baterista de SCEAMING TREES, sobre el artículo más vendido de la tienda Sub Pop que hay en el aeropuerto: ‘Bleach’ de NIRVANA.

Siguiendo con cosas habituales… “Inspiración. Comunidad. Industria. Aburguesamiento. Creatividad. Supervivencia. Comenzar de nuevo. Hemos viajado por todo el país y hemos sido inspirados en cada parada a lo largo del camino. Ahora queda un solo lugar donde ir”. Esa introducción sirve para, presentar “la mejor ciudad de América”. Que no digo que no le falte razón, porque New York es una de esas ciudades que hay que estar para saber lo que es, pero para cada capítulo ha usado una presentación muy parecida en cuanto a halagadora. Entrevistas con Thurston Moore de SONIC YOUTH rememorando los 70. THE DEAD BOYS, TALKIND HEADS, NEW YORK DOLLS, RAMONES, Paul Simon, Billy Joel, Lou Reed y un sinfín de artistas de todo tipo. Choca mucho, después de venir de Seattle, encontrarse en un sitio en New York como el edificio Brill, un sitio donde la gente escribía canciones para que se hicieran populares. Como el que va a la oficina.

Todo tiene un aspecto mucho más sobrio y serio que otros capítulos anteriores, tanto por los entrevistados como todo lo que cuentan. Ni siquiera la aparición de gente como Paul Stanley de KISS, recordando grabaciones y anécdotas, grabando en un mismo edificio en distintas salas tipos de una fama considerable; eso no ocurría en otras ciudades. Ahí sale por primera vez el nombre de los Electric Lady Studios, y el río subterráneo que iba bajo él… pero no es donde FOO FIGHTERS grabaría. Sería en The Magic Shop, de Steve Rosenthal, en pleno Soho (de ahí la primera referencia en la letra de ‘I’m The River’. Con él ha trabajado gente como COLDPLAY (brutal la anécdota de Chris Martin, diciendo que durante tres meses siempre se pasaba la puerta de entrada) o David Bowie, que hizo un disco allí en secreto. En realidad, igual que ha ocurrido en otros capítulos, el dueño se convierte en protagonista; y no es el único, porque se le unen productores para dar su punto de vista, como Rick Rubin, una de esas personas que cada vez que abre la boca, es para aportar algo con sus palabras, e incluso Butch Vig grabó allí con SONIC YOUTH. Pero Rosenthal va más allá, con hojas de grabación de RAMONES, THE DICTATORS, y la transformación que sufrió su estudio a finales de los 90, con la restauración de audio de viejos trabajos. Entre ellos, Woody Guthrie. Su hija, Nora Guthrie, habla de la Enfermedad de Hungtinton que sufrió su padre… que además, fue una persona que influenció a Dylan (hasta el punto de copiarle, según algunos). The Village era el sitio donde éste último dio sus primeros pasos junto a otros músicos; allí también iban Paul Stanley, y de ahí enlazan con el despegue de KISS… en poco más de un minuto. Sin más, otro giro de guión nos lleva al mítico CBGBs, todo un local de rock and rol al viejo estilo, y al estallido punk de THE STOOGES, MC5, y posteriormente RAMONES, que hicieron una prueba con Seymour Stein, fundador de Sire Records, en la que tocaron más de 15 canciones en 15 minutos. Al menos con ellos ocupan algo más de tiempo, hablando de la banda los ya mencionados Thurston Moore y Rick Rubin; su grupo favorito de entonces, y al que vio cincuenta veces.

Choque de estilos, del punk pasamos al hip hop, con las figuras de Chuck D de PUBLIC ENEMY, Mike D de BEASTIE BOYS y LL Cool J para contarlo, empezando por el Bronx  extendiéndose por toda la ciudad. También Rick Rubin. “El hip hop se convirtió en lo más importante de mi vida. En la primera época, los artistas sentían que compartían un secreto. Sabíamos algo que la gente no sabía. Había una revelación tremenda en esa música, De la misma manera que el punk rock”. Al fin y al cabo, la actitud era parecida, y él produjo a BEASTIE BOYS. Después llegaría la expansión el estilo con la colaboración de RUN TMC con AEROSMITH para ‘Walk This Way’, y el punto reivindicativo y militar de PUBLIC ENEMY, más enfocado a la protesta.

No hay mucho más, ya que un viejo recuerdo de la niñez de Grohl corta (sí, de nuevo) por lo sano para llevarnos al 11 de septiembre de 2001 y la tragedia del World Trade Center; al menos lo hace para recordar cómo Rosenthal envió un paquete a la hija de Woody Guthrie con carretes de metal, que no era otra cosa que su única actuación grabada en directo. Todo tiene un desenlace demasiado atropellado y sin mucho sentido ni orden en su tramo final. Grohl pidiendo arreglos de cuerda a Tony Visconti para el tema, enseñando el estudio a una familia que le reconoce por la calle, el futuro de la ciudad y de música… y una serie de imágenes de todos los episodios con un toque cinematográfico (y demasiado patriótico, muy al estilo americano), con la aparición del presidente Barack Obama. Realmente termina siendo una de las ciudades más superficiales, porque en muchos momentos intenta servir como resumen a todo el proyecto. Y como resumen, decir que algo tan ambicioso es complicado que salga bien. La idea, sobre el papel, era buenísima. Pero abarcar tanto en ocho horas no era una tarea fácil. Algunas ciudades lo consigue mejor (en las que menos estilos intenta abarcar), en otras peor, varios músicos terminan saliendo en distintos episodios (lo que llega a descolocar), algunos grandes músicos que salían en el primer tráiler apenas tienen aparición (caso de Slash), hay mucho desorden y cortes bruscos en su metraje, aunque nos deja varios momentos de gente que suelen estar en la sombra y que, visto lo visto, tienen mucho que decir. ‘Sonic Highways’ no son ocho horas de FOO FIGHTERS grabando su disco, porque dejando de lado alguna pequeña historieta, poco les vemos (y menos hablando); simplemente nos explican al dedillo (aunque de manera indirecta) cada letra de las ocho canciones de su nuevo álbum. Se convierte en un homenaje a la música que nos deja a medias, y con ganas de mucho más. Supongo que está en nuestra mano profundizar e ir más allá en lo poquito que nos han ofrecido.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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