9.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (4 Votos)
7.9

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Lo tienen. SYBERIA lo tienen. Esa fuerza, ese misticismo, esa oscuridad, esa magia, la intensidad… todos los ingredientes para haber hecho un álbum llamado a ser referente de la escena instrumental. O de ninguna escena, porque por mucho que nos empeñemos en diferenciar bandas con cantante al frente y sin esa figura, al final la música es universal, y en ocasiones no necesitan de letras para contarnos una historia… o que nosotros mismos nos la montemos.

A finales de 2018 nos informaban de la entrada a estudio para grabar esta obra, con unas cuantas novedades de interés. El álbum sería grabado en Barcelona (The Room), lo finalizarían en Madrid (Sadman Studio) y tendría el apoyo en su edición de Metal Blade junto a BlackLight Media. Palabras mayores. Pero por mucho relumbrón que tengan los nombres, ya sean de los estudios o de los sellos, sin buenas composiciones no se llega a nada. Y vuelvo a la primera frase de esta reseña: SYBERIA las tienen.

Echando un ojo a alguno de los títulos se puede atisbar por dónde van los tiros del fondo del álbum, pero la propia banda así lo define:

«Este disco habla de alguien que trata de escapar de la masa, del lado oscuro de la sociedad. Alguien que está luchando por mantener su individualidad, tal vez para proteger su imaginación en esta realidad gris en la que vivimos. Nos imaginamos a nuestro héroe como la última semilla restante para un cambio para mejor en el mundo, alguien que luchará hasta su último aliento para cambiar el establecimiento de una forma u otra. Mientras haya una semilla para el cambio, existirá la esperanza de que algo hermoso esté todavía por crecer».

No se puede ser más claro. Así, ‘Empire of Oppression’ arranca de la calma para volverse tempestad, reflejando una ¿huida? ¿carrera? hacia un lugar desconocido. La misma que el protagonista de la portada, que a pesar de vestir de manera parecida al resto de personas (de manera oscura), se revela y parece huir de ellas hacia la nada. Es lo que pudimos ver en el vídeo sobre estas líneas, con una chica quitándose una chaqueta para mostrarse distinta a todos aquellos que la persiguen. Esas atmósferas, esas pausas bien podrían ser la reflexión personal de ¿qué hago? ¿Dónde voy? Y al final sólo queda correr hacia delante, mostrándonos una banda de lo más intensa. ‘Rogue Hunt’ suena oscura, con un punto de incertidumbre en la que el bajo de Joaquim juega un papel clave en la base rítmica junto a Óscar, para que las guitarras de Jordi y Óscar jueguen con unas melodías de lo más delicadas. Incertidumbre dada por la caza solitaria que se intuye de nuestro protagonista. Desde este momento, la épica (y los cambios de ritmo), con especial énfasis en su un tramo final antes de su outro, se adueña de buena parte del minutaje y no nos abandonará.

‘Beirut’ se antoja como una transición hacia lo desconocido, y de ahí se aprecia esa tranquilidad de arranque. Que sea una transición no quiere decir que se trate de un interludio, porque ahí están sus cinco minutos de duración. Pero sí sirve para tomar aire, enlazar con ’26 Days’ (ésta sí, interludio), y enlazar con ‘After the Uprising’, donde desde los primeros segundos con Óscar, ya se aprecia que estamos ante uno de los mejores momentos del disco. El in crescendo hacia el que nos llevan los cuatro es una maravilla, que si bien no explota por completo, nos deja en una nube de la que ya es complicado bajar. Otra vez cobra protagonismo el bajo en ‘Daring Ignorance’ con un trote alegre que contrasta con la oscuridad reinante anteriormente; y no sólo en sus primeros segundos, sino que es clave en su parte central. Es lo que tiene la ignorancia, que a veces se convierte en ingenuidad luminosa. El final, emotivo a más no poder.

Los arreglos en segundo plano del tema título, ‘Seeds of Change’, son el punto de arranque hacia el desenlace de la historia. Posiclemente, su composición más rica y completa, con una alternancia de sonidos que es una delicia, luciéndose las guitarras, y con la que nos deleitaron en un vídeo en estudio grabado en directo. Todo principio tiene un final; y las semillas del cambio en ocasiones empiezan con un ‘Buried Idol’. ‘Shigir’ vuelve a tirar de melancolía, con una progresión espectacular, una pequeña pausa, una vuelta a la intensidad, y un cierre orquestal muy emocional. El ídolo de Shigir es “… un objeto de culto del Mesolítico, fue hallado en 1890 en una turbera de Shigir, a unos cien kilómetros al norte de Ekaterimburgo, en la periferia de Siberia”. Shigir, Syberia… el círculo se cierra de una manera perfecta, poniendo el punto y final a uno de los discos de 2019. Además, está publicado en distintas ediciones con vinilos de colores. ¿Qué más se puede pedir?

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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