Puro sentimiento es lo que nos han mostrado TREES WILL TELL en ‘L’appel du vide’, cuya reseña podéis leer en este enlace. Aunque si de leer se trata, mejor que ocupéis vuestro valioso tiempo en las palabras que nos dedica Joey Rego, su vocalista, explicando el sonido del grupo, de dónde viene algo tan visceral, y de lo complicado que es sacar adelante un grupo. Por el camino, agradecimientos varios a todo el que se toma la molestia de escucharte, ya que sin ellos, los grupos no llegarían a ningún sitio. No todos entienden algo tan simple, pero ellos lo tienen grabado a fuego.

Fotografías: Adriá Roldán / Dori Barranco / Blanca Gemma

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Os ha llevado algo más de dos años dar forma a vuestro primer LP. ¿Cómo definiríais el proceso desde vuestro EP de presentación hasta ‘L’appel du vide’?

– Un extenso camino que nos ha obligado a replantearnos el concepto de nosotros mismos tanto como músicos, como personas y ademas viviendo una realidad que no apuesta por propuestas de este estilo. Estos últimos dos años nos ayudaron no solo a entender quienes éramos musicalmente y así poder madurar nuestro sonido y entender qué hace Trees Will Tell (al menos en este momento; me gusta pensar que es un proceso que nunca acaba y que siempre hay la posibilidad de reinventarse) pero no solo en este aspecto, sino también entendernos física y emocionalmente. Nos ayudó a entender cuánto realmente queríamos hacer música, como desarrollar la paciencia que se amerita para tener un grupo; lidiar con otras cuatro personalidades, el tiempo, el dinero, el poco apoyo. En la música la frustración está tocando la puerta constantemente. Por eso todos los días salen miles de grupos y se acaban a los meses, y es entendible, porque no es fácil. Nada fácil. Así que nos gusta ver este periodo como una forma de crecimiento en todos los aspectos posibles; otra cosa bonita del arte; mientras creces en la música, creces como persona.

“Al final de la última toma terminé en el lavabo vomitando”, es algo que decías en la sección Pisando Fuerte de Rockzone. ¿Tan estresante fue el proceso de grabación para llegar a ese punto? ¿Con qué canción ocurrió?

–  Grabar un disco siempre es estresante, por naturaleza, La mayoría de las personas no tienen ni idea de lo que conlleva grabar un álbum; todos los esfuerzos que se deben hacer físicos, emocionales, económicos, etc. y cómo el estudio realmente te pone aprueba. Puedes ensayar algo mil veces y llegar al estudio y es una realidad diferente. Además de eso, “L’appel du vide” es un álbum muy personal. Hacerlo fue catarsis pura, pero no es fácil ponerte frente a frente con tus demonios. El día a día esta lleno de hacernos la vista gorda con las cosas que nos persiguen para poder funcionar, pero el arte, y estar en el estudio es diferente; es precisamente el momento para hacer que te transforme lo que no te destruyó en su momento. A todo esto hay que sumarle; entender que estas cosas tan intimidas saldrán y serán compartidas con otras personas. Muchas de estas experiencias que has tenido enterradas y que no quieres que nadie vea, ahora están ahí a la merced de todos. No es nada fácil, pero vale la pena, cada segundo.

© Doris Barranco

Supongo que además de querer plasmar esa rabia y emoción, alguna cosa más positiva encontraríais en el estudio, ¿no?

– Es que absolutamente todo fue positivo. Desde la experiencia catártica que significó grabar estas canciones y poder expulsarlo todo, hasta la oportunidad de grabar con un productor como Toxsse Ruiz, en WheelSound Studio; un productor muy profesional, y muy exigente que busca plasmar lo que la banda está intentando transmitir. Puedes escuchar eso en cualquier producción de Txosse, cualquier genero con el que se envuelve, lo hace valer al máximo; desde bandas de Pop Punk hasta bandas como nosotros, el mensaje termina siendo perfectamente traducido, y siempre lo hace de una forma muy amena. Por mas exigente que puede ser, siempre nos hizo sentir como en casa. En Txosse no solo vemos un productor sino un colega, que ya es parte de la banda. Ademas de eso, el sentimiento de realización de haber grabado un álbum. Para cualquier banda, un álbum es un hijo. Es el fruto de muchas cosas combinadas. y además, haber visto como todos en el grupo nos pudimos compenetrar lo suficiente como para hacer algo que nos hizo feliz a todos. Ahí fue cuando realmente vimos que estábamos todos en el mismo plano.

No es habitual que un grupo apuesta por un videoclip en el que se prescinde de la banda actuando. ¿De quién fue la idea y qué pretendías transmitir con una pieza tan desoladora y solitaria?

– La idea fue de la directora, Vanessa S. Batman, ella desarrolló todo un concepto en base al tema. Pasamos noches enteras hablando sobre lo que se escondía detrás de la canción, sobre el significado de “From The Blue” y como podíamos transmitir ese concepto de cual es nuestra carga, de donde venimos y qué es lo que realmente nos hace. Más allá del cliché de barato de “ser artista”, la sensación de existir por y a través de la angustia es real. Vanessa supo captar esto, y plasmarlo en esta narrativa de un personaje y su caja. Una caja que, para cada persona, significa algo diferente y tiene algo diferente por dentro. Cada quien hace lo que quiera con su caja.

Pero al final también queríamos mostrar un poco de luz; porque abrir esas cajas, siempre nos enseña algo. Luego el talento de personas como Pedro Muñoz, Victor Scialom, Anabella Mellior, Jose German, Yannick Robles, Stefany Saba, y demás personas, fue clave para traerlo a la realidad.

De hecho, no es algo nuevo, ya que lo hicisteis en el pasado con ‘Bury the Colors’, de vuestro EP ‘Violent Sounds For Weary Eyes’… aunque en él apostasteis por el blanco y negro.

Pero ese vídeo fue un experimento y el blanco y negro fue sobrevivencia audiovisual pura y dura (risas). El video de “Bury the colors” fue realizado por mi esposa y por mí, sin tener ningún tipo de experiencia real en el mundo audiovisual, ni las herramientas profesionales para hacerlo. Fue algo completamente amateur y DIY.  Nunca habíamos hecho un vídeo o algo parecido. Teníamos muchísimas ganas de darle una cara visual a “Bury the colors” y tener la libertad artística de poder experimentar y jugar con otras formas de hacer arte, fue lo que nos dio la valentía para buscar la forma de hacerlo posible y no preocuparnos tanto por el resultado. Aunque fue algo bastante amateur, estamos contentos con el resultado. Creo que para ese momento que vivía la banda, fue lo correcto. Fue ir poco a poco y seguir construyendo nuestro propio idioma y disfrutar de los diferentes caminos que tiene la creatividad.

Si tuviera que quedarme con algún tema, destacaría ‘The Bitter, The Better’ o ‘Wearing my Wounds’, pero cada vez veo más grupos que apostáis por trabajos completos; en este caso, más evidente cuando se hace de una manera tan cruda. ¿Se os hace complicado si tuvierais que resumir vuestro sonido con una sola canción?

– Creo que sería imposible. Para serte honesto, justamente los dos temas  que nombraste son bastante recurrentes cuando conversamos con alguien después de un show, o con alguien que haya comprado el disco. Creo que son temas bastante completos, que muestran un poco de las diferentes caras que tiene el álbum. Pero conseguir algún tema que pueda definir en su totalidad a Trees Will Tell sería demasiado complicado. Para mi, personalmente, “Providence” o “Find me, fix me” lo logran bastante, pero hablo por mi. Supongo que cada uno de la banda tendrá un tema que le representa más que otro.

La segunda mitad de ‘Find Me, Fix Me’ refleja la calma que sigue a la tempestad, como si por fin se encontrara la paz y armonía. En un mundo donde abunda lo negativo, ¿cómo se consigue llegar a ese estado?

– Encontrar ese estado en su completa totalidad, supongo que es imposible.  Quizás si llegáramos a conseguirla, dejaríamos de hacer arte. Pero sí se puede conseguir un lugar mejor, y sí se puede estar en mayor armonía con uno mismo y con lo que nos rodea y la única forma que,  al menos nosotros, hemos conseguido, es afrontando esta tormenta. Es haciéndonos responsables por lo que nos toca y buscando mirar directamente a la tempestad. Por eso en los shows hablamos de los temas que hablamos, elegimos agarrar ese tiempo que tenemos entre canción y canción para hablar de las injusticias, de la salud mental, de personajes que nos han abandonado, de la necesidad de poder buscar formas de cambiar la realidad de mierda que vivimos, entendiendo que no necesitamos un millón de euros o un millón de seguidores en Instagram. Cuando terminamos los shows y vemos personas que se nos acercan a decirnos que se sintieron identificados, que han pasado por lo mismo, es cuando sentimos esa paz y armonía.

¿Era el inglés innegociable para vuestra apuesta musical?

Para nada. Creo que nada es realmente innegociable cuando se trata de hacer arte. Fue algo que fluyó solo, pero no descartamos la idea de llegar a hacer temas en Español, en Catalán, o en Francés, o cualquier idioma que nos provoque. La música rompe la barrera del lenguaje, y se convierte en un idioma por sí sola. Lo que nos importa es que el mensaje llegue, sea como sea, pero que se transmita y que la gente lo sienta real.

¿Cómo se lleva que un portal americano, AmpedSound, no ya se tome la molestia de escuchar y valorar vuestro trabajo, sino de catalogarlo como “… una impactante historia contada a través de música”?

Para nosotros es exageradamente satisfactorio el simple hecho de que cualquier persona logre conectarse con nuestra música y saque algo de ahí; saque sus propias conclusiones y desglose una historia y la haga suya, sea un periodista de una revista o un oyente en un show. No solo significa mucho sino que ademas nos hace sentir que hicimos bien el trabajo. Supongo que es una de las ventajas de la época que vivimos, la música viaja tan rápido que puede llegar a cualquier esquina del mundo y te permite darte a conocer en lugares que antes hubiera sido mucho más complicado. Ciertamente es difícil por otro lado, teniendo en cuenta el mar de música que existe y la cantidad de información audiovisual que hay, es demasiado fácil perderse, pero hemos tenido la suerte de hacer algo que parece llamar la atención y ya con eso sentimos que hemos ganado.

Habéis pasado por el Altimira Fest, Gijón, Santander, Madrid, y ahora visitaréis Zaragoza, Bilbao y Barcelona. Además de para anunciar las fechas, se os ve una banda muy pendiente de manejar las redes sociales, algo básico hoy en día. Pero lo que me sorprende de este aspecto es lo agradecidos que sois a la hora de interactuar tanto con el público que va a vuestros conciertos como de los medios que os dedican un pequeño espacio en sus secciones.

Es que si no fuera por esas personas, esta banda no existiría. Desde la persona que paga una entrada, la que decide hacer una entrevista o una reseña, la persona que coloca un cable y enciende la mesa de mezcla, o el promotor que nos invita a una ciudad y nos da un cama para dormir, o la persona de la barra que nos da agua antes de tocar y nuestros amigos y parejas soportando nuestro agotamiento y nuestras obligaciones. Es el único motivo por el cual la banda existe. Bandas como nosotros no tenemos discográficas multinacionales apoyándonos, ni medios de comunicación masivos rotando nuestras temas, nadie está pagando publicidad millonaria para que nos vean, todo se hace a través del boca a boca y de personas desintegradas que deciden apostar por un movimiento que significa algo y que trata de hacer algo real. ¿Cómo no ser agradecidos? Vivimos una época de apatía y conformismo, y mostrarnos abiertos a personas que han sido abiertas a nuestra propuesta, es la mejor forma de sacudir un poco esa apatía general en la que nuestra generación parece estar hundida.

El formato físico viene de la mano de nuestros amigos de The Braves Records. ¿Qué podéis decir de su labor?

Currantes como nadie por amor al arte. Es una discográfica hecha con las uñas por y para personas apasionadas por la música. Apuestan por propuestas que les parece interesantes y que valen algo sin pensar en cuanto beneficio económico les puede traer, sino el beneficio intelectual de compartir música y darle un formato tangible. Además, es un honor poder compartir rooster con agrupaciones del calibre de Catorce, De La Cuna A La Tumba, Minor Empires, Viven, y etc. Grupos de admiramos, respetamos muchísimo.

Y relacionado con eso, parece que no deis mucha importancia a los números, a las notas que se os ponen, sino más a las palabras. Tiene su lógica, siendo un grupo tan visceral, que permanezca por encima de todo el mensaje, pero ¿creéis que se está perdiendo un poco eso, en querer todo tan inmediato y en una dosis tan pequeña que grandes textos pasan desapercibidos entre tanta (des)información?

Sí, totalmente. Estamos en la época de la cultura de la inmediatez. queremos todo rápido y que no nos cueste ningún tipo de esfuerzo. Pero, precisamente, es lo que nos ha motivado a hacer las cosas diferentes. En algún momento, alguien me dijo con respecto a la literatura, que amputar un texto por el simple hecho de que la gente no lee tanto hoy en día, era sumar a la desidia y apostar por mantener las cosas iguales, y creo que aplica en cualquier forma de arte. Tenemos que apostar por las personas que sí quieren sumergirse en algo más profundo, y sacudir a las que no, y sacarlas de su zona de confort y con suerte y cambiar un poco la dirección en la que giran las cosas. Las propuestas artísticas se construyen más allá de la vida real. Por eso las tenemos, para sumergirnos en algo que rompa los esquemas del día a día.

Con tanto viaje y feedback, supongo que habréis tenido contacto con mucha gente las últimas semanas. ¿Hay algunas frases o palabras que se os hayan quedado grabadas durante este tiempo en relación a lo que os hayan dicho de vuestra música?

Muchísimas.  Hemos tenido la suerte de toparnos con personas increíbles en toda la gira y ver muchísima empatía. No me gustaría hacer publica las cosas especificas que nos han dicho, para no sentir que violamos la intimidad de nadie, pero si pudiera compartir, por ejemplo, una chica en uno de los shows, que soltó un par de lagrimas con “Nevermind the beating heart” y, después del show, se nos acercó mientras hablábamos con unos colegas, para agradecernos por decir las cosas que decíamos en tarima y darle un espacio a situaciones que estamos viviendo y necesitan ser recalcadas.  Que alguien se te acerqué para agradecerte por hablar sobre la realidad que nos ahoga puede ser preocupante porque te muestra como se necesitan más espacios cotidianos en los que se pueda problematizar lo que sucede, en vez de normalizarlo, pero al mismo tiempo da esperanza ver que sí hay otras personas que también están preocupadas, cansadas del ritmo de la vida actual y en búsqueda de sentirse identificadas con algo que toque fondo y busque un cambio.

© Blanca Gemma

Entiendo que si la grabación fue caótica, por llevarla al extremo, la composición no debió ser tampoco tarea fácil… pero ¿qué sensaciones tenéis sobre el escenario al llevar algo tan honesto encima de un escenario?

Estar sobre un escenario es el momento de mayor liberación posible. Funciona como un espacio contenido en el que te permite desbordarte y ser vulnerable sin salir herido. La música tiene esa función de proteger y de permitirnos por un momento dejar salir todo eso que el día a día no te deja. Me trae a la cabeza una parte de la letra de la canción “Polaris” de ‘Ànteros que dice “Busco una salida al duelo de cada día” para nosotros eso es la música, eso es subirse a un escenario.

¿Es desafiante? por supuesto. Para nada es sencillo exponerse de esa forma, pero volver a lo visceral en un espacio de transformación es lo más sano que hay. Cada show es terapéutico. Estar en un escenario es despojo por excelencia. Es borrarte, crearte de cero… volver a empezar, un poco mas sano que antes de que subieras a la tarima.

Por último, ¿cuál ha sido el mayor salto al vacío que ha dado la banda en honor al título del disco?

Creo que el simple hecho de tener la banda con el nivel de compromiso que la tenemos ya es un salto al vacío. Tomando en cuenta lo retador y complicado que es tener una banda, arriesgarnos a invertir todo el tiempo, dinero y esfuerzo sabiendo que el mundo de la música es despiadado, ya es saltar al vacío. Pero ¿qué somos, quiénes somos si no saltamos al vacío? Un número más.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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