9.9Nota Final
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9.9

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No tiene que ser fácil pasar de ser el Anticristo a un ser andrógino. Tras su ¿obra cumbre?, Brian Warner decidió no tirar por lo fácil, se montó otro personaje y siguió adelante su carrera de una manera muy distinta a lo que venía haciendo, aunque de la misma manera transgresora y provocativa. No era algo nuevo, ya que de ‘Portrait of an American Family’ a ‘Antichrist Superstar’ ya habíamos visto una transformación palpable, de un ser caricaturesco, a otro mucho más oscuro y tenebroso; sólo que esta vez chocaba mucho más, tanto en apariencia como en el ámbito musical. Aunque no eran los únicos cambios que presentaban, ya que por primera vez Trent Reznor no estaba envuelto en la producción/grabación/composición de uno de sus trabajos (aunque detrás seguía estando Nothing Records e Interscope).

Personalmente, nunca sentí mucho apego por algunos de sus singles y videoclips. A ‘Rock is Dead’ la veía como una nueva versión de ‘The Beautiful People’ (que tampoco me ha vuelto loco nunca), con una fórmula que después repitieron con ‘Disposable Teens’; y en los tres casos, ha provocado cierto rechazo de mi persona hacia ellas. El vídeo, muy típico con imágenes en directo, aunque había una alternativa con planos de la primera entrega de Matrix; y es que la inclusión en su banda sonora hizo que la repercusión se disparara. Aunque, de hecho, sólo fue la culminación de lo conseguido durante toda la promoción anterior.

Antes de él ya llegaron ‘The Dope Show’ como presentación de Omega, y ‘I Don’t Like the Drugs (but the Drugs Like Me)’ como continuación de este universo colorido de sexo, drogas y fama. La primera nos enseñaba ese nuevo alterego, deudor de ‘Ziggy Stardust’, una figura que se ve abducida por la fama de una banda inventada (llamada como el propio álbum) y que termine devorándole a través de las sustancias y adicciones; eso por un lado, ya que por otro teníamos a Alpha. Y cada uno de los dos se repartía siete canciones del álbum (de hecho, en el libreto, separadas cada una por un lado y en una orientación distinta). Volviendo al vídeo, los experimentos con el protagonista (y su clonación) desembocan en la interpretación glamurosa de la canción; una buena metáfora que se puede seguir aplicando hoy en día a la facilidad que hay para transformar en alguien en una persona totalmente distinta. Musicalmente, la onda más atmosférica y accesible era evidente en contraposición a su obra anterior.

Por su parte, ‘I Don’t Like the Drugs (but the Drugs Like Me)’ se mostraba algo repetitiva y bebía directamente de Bowie, llevando su apuesta más allá con un coro góspel al final para interpretar el estribillo, además de contar con la colaboración de Dave Navarro para el solo de guitarra final. Y es que, cabe recordar que aunque Zim Zum grabara buena parte de las pistas de dicho instrumento, saldría de la banda poco antes del lanzamiento, ocupando su puesto John 5. Su director fue el mismo que el de su predecesor, Paul Hunter, y nos enseñaba un Manson cercano a la figura de Marilyn y con referencias no ya evidentes a las drogas, sino a la religión (con esa cruz de televisiones que después veríamos ardiendo en sus shows).

Como decía más arriba, en cuanto a gustos personales me quedo casi con cualquier otra canción de todo el disco. El arranque con ‘Great Big White World’ me parece soberbio, una oda a la cocaína y uno de sus mejores temas con esos pasajes ambientales y una calma instrumental moderada que estalla con los sintetizadores en su último minuto. Al mismo nivel pongo la propia ‘Mechanical Animals’ (siempre recordaré su última frase, “… I’m just a boy playing the Suicide King”, una referencia al Rey de Corazones), en una onda similar de sonido. Más sentidas son ‘Disassociative’ (espectacular su final), y especialmente una dolorosa ‘The Speed of Pain’, parecida en estructura a ‘Welcome To The Machine’, con un comienzo acústico al que se van sumando el resto de instrumentos en un crecimiento que luego vuelve a lo más bajo y básico. Puede que no tan oscura, pero ‘Fundamentally Loathsome’ era igual de melancólica, con dos mitades bien diferenciadas. Y claro, después estaban los temas más movidos. ‘Posthuman’ tenía una base muy industrial y maquinera, además de ser súper pegadiza y contener referencias a pasados presidentes estadounidenses, la religión, y la aparición de Rose McGowan (por aquel entonces, la pareja de Warner). En su final escuchamos una voz digitalizada que reza “… Ladies and Gentleman, Omega and the Mechanical Animals” como presentación a ‘I Want to Disappear’ (la misma que se escuchaba previa a ‘Rock is Dead’ en directo); aunque ésta y ‘New Model No. 15’ (con su crítica a referencias e iconos pop del consumismo) podían parecer a priori más secundarias y de menor calidad, terminaban teniendo algo que te incitaba a escucharlas. También ‘User Friendly’, con su explícita “…I’m not in love, but I’m gonna fuck you ‘Til somebody better comes along”.

Cerrando el disco, otras dos de las joyas. ‘The Last Day on Earth’ es otra de esas composiciones infravaloradas en su trayectoria, que han caído en el olvido; una gozada donde de nuevo los sintetizadores cobran protagonismo en una letra de lo más triste. La última dosis, y vaya dosis, fue la de ‘Coma White’, encargada de cerrar el álbum, además de ser el último videoclip que grabaron del álbum; dos años después tendría su continuación con ‘Coma Black‘. La emoción se pone a flor de piel con la muerte como fondo (con las sustancias en la letra, con la recreación del asesinato de Kennedy en el vídeo), y claro, con la polémica como acompañante. “Estamos grabando el vídeo más bonito y perturbador que hayamos hecho nunca” llegó a decir en su momento; no le faltaba razón. Su estreno se retrasó debido a la matanza del instituto de Columbine (por la que Manson se puso en el ojo del huracán) y la muerte del hijo del ex-presidente ese mismo verano. Además, sin saberlo de puertas para fuera (seguramente algo muy estudiado y pensado) en ese momento, ya daba una pista de su siguiente paso, la crucifixión pública por la que pasó en ‘Holy Wood’ desde su portada.

Su gira les valió para editar dos nuevos lanzamientos. Por un lado el disco en vivo ‘The Last Tour on Earth’, muy retocado, en el que además una selección de éxitos en directo (que se quedaba demasiado corta), se incluía ‘Astonishing Panorama of the Endtimes’, una canción que había visto la luz como single de la banda sonora del Celebrity Deathmatch de la Mtv. También era reseñable la versión en acústico de ‘The Last Day on Earth’ (y la de ‘Coma White’, en estudio, presente en un CD extra de algunas ediciones); fue registrada el 31 de diciembre en Las Vegas, y sólo la han tocado tres veces en directo (las otras dos fueron en el año 2012). Pero lo verdaderamente atrayente fue el DVD ‘God is in the TV’, una especie de continuación de lo que pudimos ver unos años antes en ‘Dead to the World’. Junto a los vídeos promocionales (recordamos, en una era en la que no existía YouTube), un documental de 45 minutos con extractos de conciertos, así como imágenes de backstage y alguna que otra bizarrada. Corto, pero intenso en el que demostraban que por mucha transformación que hubieran tenido en sonido y apariencia, su afán destructivo y provocador seguía intacto. Algo que inevitablemente se ha ido perdiendo con el paso del tiempo.

https://www.youtube.com/watch?v=iIUASv81o4M

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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