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In_Flames-The_Jester_RaceCuando el 4 de febrero de 2016 IN FLAMES subía a sus redes sociales una foto con la portada de ‘The Jester Race’ y el mensaje de feliz cumpleaños, seguro que hubo un pensamiento generalizado entre buena parte de sus fans que sería algo parecido a “quién os ha visto y quién os ve”. Además de otros que seguro que no se creen que ya hayan pasado dos décadas de una de sus mejores obras.

Poco, por no decir nada, queda de aquellos IN FLAMES a día de hoy. O en el pasado más reciente, en la banda que editó ‘Siren Charms’ a mediados de 2014 y cuya reseña podéis leer en este enlace. Durante su trayectoria en estos veinte años, además de algunos cambios de formación, se fueron dejando ese death metal melódico de los que fueron uno de sus máximos exponentes, incorporando poco a poco elementos que los distanciaron y los englobaron dentro de lo alternativo en su máxima expresión. Ni que decir ya respecto a sus directos. De su debut en 1994 a ‘The Jester Race’ ya encontramos cambios de formación (no se asentarían hasta ‘Whoracle’, que también recordamos en Miradatrás). Mikael Stanne y Anders Friden cambiaban su rol al frente de unos y de DARK TRANQUILLITY (entre medias, Henke Forss cantó en el EP ‘Subterranean’) y Björn Gelotte a la batería (posteriormente guitarra) como movimientos más llamativos.

¿Queréis escuchar el sonido Goteborg en su máxima esencia? ‘The Jester Race’ es uno de los discos clave junto a otros de los propios IN FLAMES, ‘The Gallery’ de DARK TRANQUILLITY y ‘Slaughter at the Soul’ de AT THE GATES, viendo todos ellos la luz en un periodo de poco más de un año. ‘Moonshield’ era una mezcla perfecta de guitarras acústicas, melodías instrumentales y voces guturales; un equilibrio ideal de varias de las señas del melodeath. Jesper Strömblad era el guía de canciones como ‘Artifacts of the Black Rain’, la acelerada ‘Graveland’, y ‘Dead God In Me’ para cerrar. Su lado más extremo nos lo ofrecían en cortes como ‘Dead Eternity’, ‘December Flower’. Las guitarras acústicas volvían al primer plano en ‘Lord Hypnos’ y sobre todo en la propia ‘The Jester Race’, que con su estructura repetitiva y machacona se convertía en la canción más destacada del álbum. Y hasta los dos temas instrumentales, ‘The Jesters Dance’ y ‘Wayfaerer’ (el segundo con protagonismo de los teclados) no se limitaban a ser meras comparsas, estando a la altura de cualquiera de los demás.

Año y medio llegaría ‘Whoracle’, a la misma altura que su predecesor, y desde ‘Colony’ y ‘Clayman’ (cinco discos en cinco años, que se dice pronto) en adelante, su evolución no tendría fin. Ésta podrá gustar más o menos, pero quien quiera disfrutar de su lado más puro y salvaje, sólo tiene que retroceder unos años y ponerse uno de sus primeros trabajos.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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