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Hubo una época en la que Billy Corgan estuvo muy inspirado. De hecho, mucho más que muy inspirado. Ya recordamos en su momento los veinte años de ‘Mellon Collie and the Infinite Sadness’, maravilla para algunos, disperso con relleno de más para otros, y era de recibo rememorar lo que para muchos es su obra cumbre, ‘Siamese Dream’. De uno sacaron (sin aniversario de por medio), una caja especial con cinco CDs y un DVD en directo de la época, y del álbum que nos ocupa hicieron lo propio en el año 2011, con una versión especial con un CD adicional de Demos, temas instrumentales y otras tomas, además de su concierto en The Metro de su ciudad natal (y que podéis ver a continuación). El mismo lugar donde años después se despedirían en la gira de ‘Machina: The Machines of Gof’.

La banda de Chicago venía de editar su debut, ‘Gish’, dos años atrás, en pleno auge del grunge, en un momento en el que en pocos meses vieron la luz trabajos como ‘Nevermind’ de NIRVANA, ‘Ten’ de PEARL JAM, ‘Badmotorfinger’ de SOUNDGARDEN o ‘Dirt’ de ALICE IN CHAINS. Palabras mayores de los cuatro pesos pesados del grunge, creando una alargada sombra para fijarse en muchos otros. Pero ellos, como sucedía con otros como STONE TEMPLE PILOTS (que debutarían poquito después) no venían de Seattle… aunque la etiqueta de alternativo se empezó a adueñar de la mayor parte de los grupos de rock. Así, en su primera obra encontrábamos ya retazos de su gancho en temas como una hipnótica ‘Rhinoceros’, ‘I Am One’ o ‘Shiva’, en las que la distorsión era más palpable. En realidad, esa era la dualidad de la que fueron haciendo gala en la mayor parte de sus trabajos.

Con ‘Siamese Dream’ consiguieron un equilibrio perfecto entre lo que era grabar un gran álbum entendido como obra completa, y enorme en lo que a singles se refiere; que fueron unos cuantos. Además, con esa portada tan dulce como llamativa (y que homenajearon en una reciente publicación en sus redes sociales con las protagonistas de la misma). Los redobles de Jimmy Chamberlin arrancaban ‘Cherub Rock’ mientras la guitarra inicial era seguida después por toda la banda en una explosión de júbilo en la que nos hacía preguntarnos que quien quería algo de miel, habiendo dinero de por medio (en relación a lo que entendía Corgan por el indie; de ahí su “… let me out!” final. Tanto en ella como en ‘Quiet’ se notaba la rabia, sobre todo instrumentalmente, que tenía el líder en su interior. El contraste con ‘Today’, su tema más emblemático, era más que evidente. “Hoy es el mejor día de mi vida” empezaba diciendo de manera irónica, puesto que a pesar de ese mensaje positivo inicial (ayudado por una música dulce y agradable), encerraba una depresión detrás en el momento de escribirla. A su éxito ayudó su colorido videoclip y el bombardeo continuio de la MTV con su emisión, teniendo a Billy como protagonista conduciendo un camión de helados.

Ese lado oscuro y pesimista era más palpable en otro de los singles, ‘Disarm’, cuya letra causó cierta controversia. A pesar de ello, sigue siendo una de sus joyas en su discografía, con arreglos de cuerda y un emotivo in crescendo en sus poco más de tres minutos. De ella podemos disfrutar de versiones en acústico y de otras (más) eléctricas en directo según la época. Como decía más arriba, esa dualidad era una de las señas de identidad del cuarteto, y lo sabían personificar tanto en composiciones separadas y alejadas entre sí, como en una sola canción. En el segundo caso encontrábamos temas como ‘Hummer’ o ‘Soma’, donde daban rienda suelta a todas sus vertientes (con tramos muy diferenciados entre sí). Puede que no sucediera de una manera tan evidente, pero también ocurría en ‘Mayonaise’, donde la base instrumental chocaba con la voz, o en ‘Rocket’, el cuarto single de turno, en la que la melodía ganaba por goleada hasta el culmen de guitarras con el que acaban.

Pero sí, había otros temas donde las calabazas se soltaban la melena y nos enseñaban su lado más salvaje. ‘Geek U.S.A’ era una de ellas, teniendo espacio en cinco minutos de incluir un pequeño interludio antes de arremeter todavía con más fuerza y terminar de manera amenazante. Pero la que coronaba toda esa mezcla de influencias era ‘Silverfuck’, cargada de todo tipo de cambios y llevada a su máximo esplendor en vivo. Tras esa orgía de sonido, ‘Sweet Sweet’ se quedaba en una mera anécdota, y ‘Luna’, con la que cierran, en la típica calma que llega tras la tempestad.

A la par que atravesaban por un momento inspirado, así lo reflejaron sus presentaciones en directo. Tenemos la suerte de contar con testimonio de su paso por la sala Apolo de Barcelona en 1994, así como actuaciones en festivales de aquellos años (aquí la del Pinkpop del mismo año), o su VHS ‘Vieuphoria’, que en su edición en DVD de 2002 contaba con ‘The Lost Tapes’ como material adicional. Como decía en el primer párrafo, después llegaría la época de la melancolía y la infinita tristeza, a la que siguieron épocas más convulsas en el seno de la banda, comenzando cambios de formación en la etapa de ‘Adore’, idas y venidas en ‘Machina’, separación, vuelta, más idas, más venidas… y una reunión en 2018 con cierta polémica por la ausencia de D’arcy (con cruce de declaraciones incluido), que además de gira, nos ha traído un tema nuevo, ‘Solara’ (aquí la podéis ver en directo). No son los mismos que hace veinticinco años, sus canciones suenan más lentas y sin tanta chispa, pero al menos ya era hora de volver a juntar a Iha y Corgan sobre un escenario.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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