7.5Nota Final
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5.8

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Casi año y medio ha pasado desde que VITA IMANA se tomaran un descanso para componer su cuarto disco de estudio. El 11 de diciembre de 2015 emitían un comunicado anunciando un parón para la composición de un nuevo álbum tras su concierto de final de gira de ‘Oceanidae’ el 30 del mismo mes en Madrid. Entre medias de ambas fechas estrenaban un nuevo tema, ‘Nadie es Libre’, grabado en Sadman Studios con Carlos Santos y masterizado por Alex Cappa en The Metal Factory Studios.

Aquella canción no era un adelanto hacia su próximo capítulo, ni un puente; nada de eso. Era, según ellos, “… de lo mejor y más novedoso que hemos hecho, y por eso queríamos reservarlo para este preciso momento”. Desde entonces, inactivos como tal no, pero en un estado de letargo indefinido sí han permanecido, con menos actualizaciones de las habituales. Una de ellas nos trajo de manera aislada ‘Mentes’ a mediados de 2016. Pasaron los meses, y así llegamos al 1 de marzo de 2017, cuando a pocos días de entrar al estudio, ponen en marcha una campaña de crowdfunding. Con ella, llegaba un vídeo presentándolo, el título, las primeras citas de presentación, la fecha de edición… y un objetivo ambicioso: 12.000 euros. Finalmente lograron 20.017. Ahí es nada. ‘El M4l’ se grabaría en The Metal Factory Studios, bajo la producción y mezcla de Alex Cappa, mientas que el mastering vendría de la mano de Enrique Soriano en los Crossfade Mastering de Valencia. Durante los 40 días que duró el proyecto pudimos ver la portada, nuevos premios, un primer single (‘Mi Camino’), un extracto del DVD que acompañaría al lanzamiento (‘Oceanidae’)… como siempre, todo medido y cuidado. Ese añadido visual, de 10, igual que pasó con su anterior obra. Hay que mimar el formato físico con todos los medios que uno tenga.

Pocos días antes de su puesta de largo, otra frase: “Solo os podemos decir que este nuevo disco, EL M4L, recoge muy bien todas esas vivencias, y realmente creemos que es un disco que supera todo lo que hemos ido haciendo hasta ahora”. Misma forma, mismo fondo que la recordada en el primer párrafo.

En más de una ocasión lo he dicho: es normal que cualquier músico/banda venda su nuevo trabajo como lo mejor que han hecho nunca. Lo que pasa que hemos llegado a un punto en el que, por el exceso de información, todo ese tipo de declaraciones han perdido el sentido, volviéndose muchas veces en contra. También cuando alguien dice lo típico de “… no va a dejar indiferente a nadie”. ¿No estáis hartos de leerlo? Pues aunque os parezca sorprendente, precisamente por la manera de escuchar música hoy en día, cada vez más discos dejan esa sensación de indiferencia, ni frío ni calor; muchos más de los que pensáis. Y si vienen precedidos de esa frase, incluso crean expectativas que no cumplen la mayoría de veces. ¿Qué cada uno es preso de sus propias expectativas? Sí, está claro. Pero si se alimentan en demasía… Más allá de lo que me pueda parecer el disco, que irá un poco más adelante, por encima de todo me ha llamado la atención la cantidad de comentarios que generó el mismo día de su publicación, a las pocas horas de poder escucharlo. Según nacía el 26 de abril, a las 12 de la noche, se podía disfrutar a través de YouTube, bien anunciado en sus redes sociales, que usan de manera habitual. ¿Por qué digo esto? Porque de la manera en que han promocionado un trabajo como éste, con la historia conceptual y todo lo que tiene detrás, una, dos o cuatro escuchas me parecen insuficientes para emitir un veredicto real. Esto se extiende a prácticamente cualquier disco; algunos sí te llegan a la primera escucha (por estilo, por sonido reincidente, por saber el tipo de producto/banda que te vas a encontrar…), pero la mayoría no.

Toda esta parrafada no es más que una llamada de atención; otra más de tantas que nos gusta hacer desde esta web. La música ya no se disfruta, se consume. Lo más rápido posible, de la manera más instantánea para ser el primero en opinar sobre ella. ¿Nos van a dar un premio por ser el primer medio en hacer una review de su nuevo álbum? ¿No? Pues nos tomamos nuestro tiempo, el que creemos que merece un disco así; qué menos que unos días y unas cuantas escuchas. Nos gusta ir a contracorriente, aunque seamos los últimos en decir nuestra opinión. Otra muestra de remar hacia otro lado es hacer una reseña como ésta, tan extensa para intentar ir más allá de lo estrictamente musical. Seguramente VITA IMANA ha optado por lo mismo, por no ir a la moda, desmarcarse de lo habitual, de un single con gancho (tipo ‘Un Nuevo Sol’, ‘Romper con Todo’, ‘Gondwana’…), directo y que llame la atención… porque es todo lo contrario que pretende ser una obra conceptual: no ser entendida como distintas piezas, sino como un todo. Por eso vuelvo a decir que me han llamado la atención los comentarios en sus redes. Tanto los malos, como sobre todo los buenos. Leer cosas como que ‘El M4l’ es una obra maestra, un discazo, o en el otro lado, que no dice nada, no son otra cosa que reflejo de la sociedad actual; respetables unos y otros, pero hechos bajo una especie de obligación que se tiene de opinar de manera instantánea y no valorar algo como realmente debería hacerlo. En ambos casos, a cierto nivel, también suele haber aduladores y haters de manera gratuita. Igual que hay usuarios tras las pantallas que van a decir algo malo de ellos hagan lo que hagan, hay otro sector que lo va a alabar, aunque les de por hacer una rumba. Da la sensación que el ser apresurado es una obligación, más que una opción; ver para creer. ¿A qué llamamos dar una vuelta más? ¿A un par de escuchas más, cinco, seis, mientras estamos navegando por internet, fregando, planchando, o incluso viendo la televisión con música de fondo? Más de un año creando algo para que en una hora te digan si vale la pena o es una mierda. Sí, tal cual. Lo que no sería lógico es hacer caso a los buenos y obviar los malos cuando se han hecho en unas circunstancias de valoración semejantes.

Y ahora, al lío. Me pesa no haber podido ir a la presentación de medios para poder analizar todo lo que rodea a este lanzamiento con más profundidad, así como sí estuve tanto con ‘Uluh’ como en ‘Oceanidae’. En el momento del anuncio de este trabajo, me llamó la atención que se dijera que ‘El M4l’ era su primer disco conceptual; puede que yo lo entendiera mal, pero en su segundo trabajo quizá no tenía una historia tan calculada, pero sí un concepto; o yo lo entendí así en la reseña que hice en su momento para otro medio, en base a lo que me dijeron en una de esas visitas al estudio, plasmada después en una nota escrita para explicar todo lo que rodeaba al álbum. La naturaleza siempre ha estado muy presente en sus composiciones, siendo la absoluta protagonista esta vez.

En Verkami, nos contaron que se habían “… inspirado en el ser humano como creador del mal. Nadie es indiferente al daño que el hombre está ejerciendo sobre el planeta Tierra, y cada vez queda más patente que somos egoístas, destructivos, codiciosos y que nuestro afán de poseer no tiene límite alguno. EL M4L trata sobre la lucha de este planeta por intentar parar la destrucción a la que está siendo sometido por parte del ser humano, contado en forma de historia que tendrás que ir desgranando a través de cada tema, que enlaza uno con otro”. Con esas premisas, escucharlo es otro rollo que si te lo pones sin más; un plus si es con las letras, como los más viejos del lugar hacíamos hace años. Más teniendo en cuenta que en algunos pasajes la vocalización es complicada de entender por completo, dudando si es por la rabia concreta o por la mezcla final.

En su origen, ‘Génesis’ suena caótica, estridente, agobiante; reflejo de su desarrollo posterior, un cañonazo ideal para dar comienzo a este disco/historia, muy en la onda que ya hicieran en el pasado con ‘Animal’. De lo más extremo que han hecho, pero puede que por eso mismo salga a la luz el problema que comentaba anteriormente; y es que al menos yo, no termino de captar toda la letra ensamblada con la parte instrumental. Y eso que vocalmente, es el trabajo más rico de VITA IMANA, con casi todos sus miembros aportando su granito de arena. Ahí está Miriam en la primera parte de ‘La Duda’, como si del yin y el yang se tratara, el día y la noche. En el ‘Acto I’ se deshacen de toda su rabia y distorsión para mostrarse como una banda atmosférica en la que lo que prima es el mensaje celestial de los versos recitados, rozando lo poético y evocando una gran melancolía… rota por completo por la ira de Javier Cardoso en el ‘Acto II’ como respuesta y continuación a su apertura. Un nuevo personaje (y una nueva voz melódica) aparece retomando la melodía en el desenlace, ‘Acto III’, para tras un par de frases, ceder todo el protagonismo a la música, especialmente la percusión.

Choca que hayan incluido algo así al comienzo del disco, seguido por el primero de los cuatro interludios, cada uno marcado por un símbolo japonés… que espero que esté relacionado con el 4 incluido en el título; algo que no entendí. Éste sirve como preámbulo a ‘Nueva Vida’, con brutalidad en su línea vocal, pero de manera más desgarradora y agónica de lo habitual; musicalmente, otro trallazo esquizofrénico con todas sus señas de identidad. Y como de contrastes se trata, ¿qué se puede decir de una voz gutural que te grita “presiona mi vientre a matar” seguido por el llanto de un niño? Esa vida que nace viene acompañada de unos coros angelicales y una guitarra acústica, que bien podrían haber sido firmadas por cualquier congregación de monjes; no es un breve interludio, pero sí un corte instrumental y desolador que, suponemos, suma sentimientos a la historia. Nada que ver con ‘Mi Camino’, pesada, alternando fuerza y voces limpias, con un final muy en la onda de ‘Quizás No Sea Nadie’, haciendo una pequeña parada antes de recargar energía para terminar por todo lo alto.

Entre dos nuevos interludios encontramos el tema que da título al álbum y sobre el que, supuestamente, se debería cimentar todo su concepto. Para él han optado otra vez por su vena más extrema, inquietante y apabullante; pero de nuevo con una voz que no termina de cuadrar muy bien con la música, así como entenderla. Por ejemplo, el siguiente capítulo, ‘Irreversible’, es de intensidad parecida pero no tan pasada de revoluciones, dejando mejores sensaciones. El último pasaje en forma de símbolo retoma las referencias angelicales (y orientales) para dar paso a ‘Polvo y Aire’, ahondando en un lado más oscuro y denso, con un fadeout interminable, enlazando con ‘Vacío’, donde confluyen todos los elementos mostrados anteriormente: arranque acústico, voz gutural, también la presente en ‘La Duda (Acto III)’, poderío instrumental, épica, melancolía, y final avasallador a la par que tribal, quedando muy por encima de la mayor parte de cortes.

¿Es ‘El M4l’ un riesgo? Pues si habéis llegado hasta el final leyendo, por todo lo expuesto en esta reseña, la respuesta obvia es que sí. Pero seguramente lo sea como un reto personal para no hacer segundas partes ni repetirse en su propuesta. Haciendo un juego de palabras con las frases tópicas que iban al principio de este texto, esto es un mal necesario. ¿Supone esto que dejen de lado el pasado? Para nada, pero llevar al directo piezas sueltas de un disco conceptual es complicado; y llevarlo al completo sobre el escenario sí que supondría un órdago total, ocupando más de la mitad de sus actuaciones, añadiendo las dificultades de instrumentación, voces, todos los interludios… y a lo que además hay que sumar que en buena parte de esos 46 minutos, la formación no es el torbellino que nos tiene acostumbrados a ver sobre las tablas. Como pieza aislada en su discografía, y para disfrutar de él en casa, ‘El M4l’ cumple si se entiende como ellos lo quieran explicar; pero eso mismo, ellos y su entorno más cercano sabrán todo lo que hay en el interior de su álbum más complejo y pensado. Por ejemplo, con ‘Uluh’, la canción, exploraron composiciones complejas y alargadas, profundizando en ellas en tres temas de ‘Oceanidae’. Supongo que por ese camino ya habían experimentado lo suficiente, y tocaba buscar nuevos horizontes. No tiene por qué gustar a todos sus seguidores, pero quien no arriesga no gana. No tienen mucha pinta de acomodarse dentro de unos parámetros para estirarlos todo lo que puedan hasta que se rompa la cuerda. Para correr ese riesgo, mejor optar por otra aventura. Y ésta es su apuesta.

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