9Nota Final
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10.0

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No hace mucho que escuché por primera vez el nombre de VIVEN. Fue cuando ÀNTEROS prepararon un top10 de discos favoritos; dos por miembro. Ahí hacía poco que había entrado Rubén, guitarrista y cantante del grupo que me ocupa en esta reseña. La segunda fue cuando volviendo a escribir en la web, reseñé el propio ‘Cuerpos Celestes’. La tercera fue en el mailing de nuestros hermanos de The Braves Records, presentando, entre otros, este ‘Las Tripas y el Lodo’. Y a los bravos siempre hay que prestarles atención, porque nos traen cosas súper chulas que merecen la pena ser escuchadas.

“… lanzan un mensaje parabólico entre líneas de crítica al nuevo mundo que vivimos, a la velocidad, a la divinización corporativa y la falta de criterio y contemplación personal”. No es que me considere una persona que vaya a contracorriente del mundo, pero creo que la sociedad ha perdido el norte en cuanto a relaciones se refiere. Me encanta cuando los artistas actuales hablan, más que cantan. Que sus letras tengan mensaje (a la cabeza me viene sin ir más lejos Jaime, de CATORCE, diciendo lo de “… supervivientes del año 2.000, pulgares rotos de tanto escribir, su mente saturada sin pasión” en ‘Decreto Grey’ de TENPEL), y cuando encuentro referencias a esa velocidad e inercia, a esa falta de pasión actual, automáticamente captan mi atención. Aunque como nos diga la propia frase, sea un mensaje entre líneas.

El cuarteto de Mataró se mueve en un rock (muy) amplio de miras donde la voz se antoja protagonista de las mil y una historias que tienen por contar, empezando por el huracán de ‘Cuentos de Izar las Velas’ (previo paso por la intro ‘Lalanne’) en el que nos incitan a pensar que el destino infinito nos traza el camino. Eso en la ambigüedad y la metáfora, porque lo que es en la historia en sí, y en sus propias palabras (aquí podéis leer una interesante entrevista en MondoSonoro), tiene una base conceptual continuista de su primera obra; y el cambio del inglés al castellano es un plus, que dicho sea de paso, creo que enriquece su propuesta.

De ahí en adelante, un sinfín de detalles… y un buen número de colaboraciones. ‘Debes Mandar’ puede que sea su composición más completa, con unos gritos que emocionan, la voz de Kantz acompañando, un fondo instrumental stoner, el crescendo final con una guitarra que emociona… ¿Queréis descubrirlos con un tema al azar? No lo dudéis, es éste. Pero no os quedéis sólo en él, no huyas. Más fango llega con ‘Coronas de Laurel’, que musicalmente puede recordar en algo a los MASTODON más accesibles (vuelvo a citar uno de los álbumes referencia de Rubén, ‘Crack The Skye’), con dos mitades muy diferenciadas, a cada cual mejor. En ‘El Asta y la Pancarta‘ es Octavio Muñoz quién presta su voz, siendo ese elemento el que prima en la primera parte, cediendo por completo a la instrumentación el protagonismo en su tramo final, donde de nuevo aparecen la sombra de Brent Hinds & cia.

El medio tiempo ‘Quien Siembra Vientos’ pone una pausa relativa en forma acústica aparente, al menos de primeras. Incluso algo que me chirría tanto (cuestión de gustos) como los “oh oh oh” que tan de moda llevan de unos años a esta parte, aquí suenan distintos a la mayoría. Y lo que es mejor, encajan. Poco dura la ausencia de tempestad, creando un contraste brutal de melodías vocales con caña en ‘Oda al Sol Rojo’, otro de los momentos memorables del disco, en el que invitan a Ricard Ródenas a participar. Su último minuto, a modo outro, sirve para enlazar con ‘Alabarda’, otra delicia en la que se extienden más de siete minutos, y por la que deambulan (aquí acompañados por Adam Vives) buscando un final a esa historia que contar, que halla su desenlace en ‘Ecos de Risas’, que a juzgar por la letra (y a pesar de esos primeros compases que me suenan a los mejores tiempos de RADIOHEAD), se queda a medio camino entre apocalíptico y valiente. Aunque para valientes, ellos. Por mucho que se saque de contexto, no puedo evitar coger esa frase que reza “… ¿Y ahora qué? Soy yo solo contra cien. ¿Y ahora yo que voy a hacer?” y ponerla en situación de un músico frente al público, cerrando así el círculo.

Se podría decir que en lo único que VIVEN han repetido fórmula es en el sonidazo que les ha sacado Santi García en los Ultramarinos Costa Brava Studios; junto a Victor García en el mastering. Porque en todo lo demás se han superado, incluido el pedazo de artwork que acompaña todo el trabajo (aquí una muestra). Magníficos.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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