10. In Sorte Diaboli – Dimmu Borgir (2007)

Descubrí a los noruegos en la época del “Puritanical” y les fui siguiendo la pista en esa temporada que querías ver sus videoclips y te los bajabas del “Ares” con suerte de que no fuera una peli porno… Y aunque tienen discazos hasta llegar al “In Sorti” finalmente he decidido quedarme con este porque fue el último en el que participaron dos de sus integrantes más carismáticos, con permiso del tridente que sigue formando la banda. Mustis a los teclados, y Vortex (Simen) con el bajo, han sido dos músicos que me marcaron mi época adolescente.

Este disco sigue con la línea oscura del grupo, riff pesados, pero con las melodías “a lo banda sonora” que ha caracterizado tanto a este grupo. Todo eso y la voz incomparable de Vortex hacen un disco muy completo.

9. Underworld – Symphony X (2015)

Sin duda uno de los discos más completos de los estado unidenses. Con perlas como el “The Odyssey” o “Paradise Lost”, prefiero quedarme con lo que es por ahora su último disco. Tiene un sonido arrollador, típica intro al más puro estilo Symphony, esos estribillos que siempre recuerdas cantados por Russell Allen y los solos increíbles de Michael Romeo. No hay un cambio demasiado brusco con su anterior álbum “Iconoclast”, pero quizás la estructura del disco está mejor producida. Canciones como “Nevermore” o “Without You” son himnos, “Kiss of Fire” es pura fuerza. Creo que la mejor manera de catalogar este disco es: la madurez de un grupo que nunca defrauda.

8. Addicted! – Devin Townsend Project (2009)

¡Y llega la fiesta! Tito Devin (como nos gusta llamarlo a nosotros), es uno de los músicos que más nos ha marcado, no solo por sus composiciones alocadas, sino también por las tablas y la labia que tiene sobre un escenario. Fundador de Strapping Young Lad, vocalista de Steve Vai, el canadiense tiene un registro vocal que le ha permitido hacer lo que ha querido en su carrera musical. Aun habiendo escuchado parte de su discografía me quedo con este disco porque cada canción es un mundo, pero no dejan de animarte cada una a su estilo. “Hyperdrive!” con la voz de Anneke Van Giersbergen te obliga a moverte y a mí personalmente me pone de buen humor. “Ih-ha!” la cual pude ver en directo en su último paso por Barcelona, “Supercrush!”… todas con sus correspondientes signos de exclamación (si, no es una errata). Es un discazo de cabo a rabo.

7. Legacy – Myrath (2016)

Ellos no podían faltar en mi lista. No paran de mejorar y de crecer. Originarios de Túnez, llevan activos desde 2007 donde sacaron su primer disco “Hope”, pero no es hasta la salida del “Tales of the Sand” en 2011 y posteriormente con el “Legacy” cuando empiezan a despuntar. Canciones pegadizas, toques sutiles de progresivo, melodías orientales, hacen que a los que nos gusta la música folklórica nos quedemos enganchados escuchándolos. En este disco, son todo hits, no hay una canción que baje el listón, todas merecen ser esa gran canción que te hace dar una oportunidad a la siguiente. He de reconocer que la primera escucha, aun siendo canciones “cortas”, me resultó difícil al tener tantas nuevas melodías, pero a la que me lo puse una segunda vez ya no lo volví a soltar.

6. Train of Thought – Dream Theater (2003)

Sin duda el disco más pesado y contundente de los neoyorquinos. Sin dejar de lado la virtuosidad en sus canciones, el “Train” es uno de los discos que más gusta a los “no progresivos” por la dureza de sus riffs. Disco relativamente corto a lo que se refiere en canciones (solo 7), pero con una duración total de un poco más de una hora de música. Toques de “Metallica”, una de las partes de la Saga AA de Mike Portnoy, un plagio bastante intenso de “Give in to me” de “Michael Jackson”, la tranquila “Vacant” y “Stream of Consciousness” uno de los mejores temas instrumentales que tienen. En definitiva, un disco muy completo el cual hemos tenido muy presente a la hora de la producción con nuestro propio álbum.

5. The Congregation – Leprous (2015)

Frescura. Eso es lo que se me pasa por la cabeza cada vez que escucho este disco. Creo que han conseguido un equilibrio perfecto entre la contundencia del metal, los locos compases del progresivo y quizás ese punto electrónico que les caracteriza. Es un disco difícil de describir, ya que tienen un estilo muy particular. Así que supongo que el dicho de una imagen vale más que mil palabras me viene ni que pintado. Algo nuevo, sutil, con estilo propio, creo que no hay mejor manera para describir a los noruegos.

4. Hijos del Agobio – Triana (1977)

Apenas media hora de duración, toques flamencos, estilo progresivo de los ’70. Este es uno de los discos que más he escuchado de los sevillanos, precursores del rock andaluz. Un disco bastante oscuro, puesto que en España se estaban viviendo momentos muy difíciles tras la muerte de Franco, y los andaluces dejaron reflejado en su álbum detalles de aquella actualidad. Una cuarta posición merecidísima y uno de los discos que llevo escuchando desde que era un moco.

3. The Division Bell – Pink Floyd (1994)

Mi disco favorito de los ingleses, por delante incluso de los míticos “Dark Side of the Moon” y “The Wall”. Último disco de la banda hasta que sacaron en 2014 el “The Endless River”, un disco que eran básicamente algunas de las composiciones que se quedaron fuera del “Division”. Catalogado por el mismo Roger Waters como basura, y por algún que otro como <un disco simple y estúpido> (un servidor discrepa), “The Division Bell” habla sobre la comunicación o la falta de ella entre las personas. Canciones como “What do you want from me”, la instrumental “Marooned”, “Take it back”, mi preferida “Lost for words” o la acampanada “High hopes”, hacen de este disco una delicia. Una obra de arte con todas las letras.

2. Tubular Bells II – Mike Oldfield (1992)

Podría denominarlo como el disco de mi infancia. La evolución del “Tubular Bells”, goza de la misma estructura musical, aunque más madura y sentida. “Virgin Records” estuvo presionando durante mucho tiempo al británico para que grabase con ellos dicha secuela, pero finalmente no fue así y lo grabó con “Warner Bros. Records”. Una anécdota que muy poca gente conoce, aun habiendo escuchado el disco, es que en la canción “The Bell” en la cual se anuncian los instrumentos, el encargado de hacerlo fue el actor ya difunto Alan Rickman.

1. Scenes From a Memory – Dream Theater (1999)

El disco que más veces he escuchado en toda mi vida, probablemente. Disco debut del teclista Jordan Rudess, cerrando así la formación hasta que en 2010 Mike Portnoy deja el grupo, para ser reemplazado por Mike Mangini. El “Scenes” es un álbum conceptual que trata sobre la historia de un joven que descubre su pasado a partir de la terapia de regresión. Una historia compleja, llena de enigmas y matices, perfectamente acompañada por la música creada por estos cinco monstruos.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.