9.4Nota Final
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9.4

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La historia de la música está llena de grandes debuts. Ya sea de grandes dinosaurios del rock y el heavy como LED ZEPPELIN, BLACK SABBATH o IRON MAIDEN, leyendas del rock que no volverán a ser lo mismo como GUNS N’ ROSES (aunque ojo la última gira que se marcaron), o grupos contemporáneos nacidos en unos 90 tratados a menudo de manera injusto. En ésta última tanda, poe méritos propios, encontramos a MACHINE HEAD y ‘Burn My Eyes’.

El grupo de Robb Flynn era, junto a PANTERA, el reflejo de lo que se estaba convirtiendo el metal a primeros de aquella década. O de lo que debía ser. Después de unos 80 en el que el thrash había liderado la propuesta del género, con los cuatro grandes a la cabeza, hubo una serie de bandas que supusieron un soplo de aire fresco. En cierto manera, el thrash había “muerto”, y el fan necesitaba cosas nuevas; ni mejores ni peores, pero sí distintas. Amparados bajo Roadrunner (cuna de otros grupos que pegaron fuerte en el momento), y bajo la producción de Colin Richardson, canalizaron toda la rabia que tenían dentro en poco menos de una hora. Cito al productor para hilar con un ejemplo la importancia de un sonido para determinados estilos (bueno, casi cualquiera). Antes de grabar su primer álbum, la banda de autofinanció una demo que contenía el corte ‘Fuck It All’. Es de suponer que el sello que les fichó vio su potencial, pero ahí quedó el sonido cafre de un diamante que estaba por pulir.

Más arriba mentía en referencia a que el thrash metal estaba muerto. Sólo necesitaba un lavado de cara, sino un empujón; pero a lo bestia. Lo que se terminó por acunar bajo el término de groove metal. Prueba de ello es el resurgimiento en los últimos años de buena parte de los grupos de la escena de entonces. Las guitarras de Flynn y Logan Mader eran una evolución de aquellas, más distorsionadas y con una de las señas de identidad de MH, armónicos aquí y allá, y no se cortaban a la hora de tratar temas políticamente incorrectos en sus letras. ‘Davidian’ y ‘Old’ siguen siendo dos de sus himnos atemporales que no pueden faltar a su cita (anda que no se les tiraron encima algunos fans cuando decidieron no tocar la primera en los festivales hace unos veranos…). Ese redoble inicial de Chris Kontos, en lo que fue su único disco con ellos, es mítico; igual que ese grito, “Let freedom ring with a shotgun blast” que se sigue cantando a pleno pulmón en sus conciertos, muchas veces sin acordarnos del significado de la masacre de la secta de los davidianos. La velocidad de una contrastaba con el groove y las partes más pesadas de la otra, y es que MACHINE HEAD jugaba con esa dualidad en todo el álbum. ‘None but My Own’ y ‘I’m Your God Now’ se llevaban la palma en ese aspecto, bajando las revoluciones en casi su totalidad para subirlas por completo en su tramo final, con una dosis de brutalidad que contagiaba a las demás composiciones. También repitieron la jugada en ‘Death Church’ (con ese título no hace falta decir de qué va) y ‘A Nation on Fire’, aunque no tuvieron el mismo reconocimiento (el último minuto de la segunda de ellas quita el hipo). ‘A Thousand Lies’ y ‘The Rage to Overcome’ eran más rápidas y pegadizas, y la mayor dosis de agresividad la mostraban en ‘Blood for Blood’. El interludio ‘Real Eyes, Realice, Real Lies’ servía de intro a la versión mejorada de ‘Fuck It All’, aquí titulada ‘Block’, pero con la expresión inamovible en su estribillo. Una obra maestra. Y una salvajada de directo en aquella época, como se puede ver en su actuación del Dynamo 95. SLAYER supieron a quién arrimarse y se los llevaron de teloneros en la gira de ‘Divine Intervention’, quedando grabada una colaboración en el directo ‘Live Intrusion’.

Continuando con los paralelismos con PANTERA, si Anselmo & Cia embrutecieron su propuesta de ‘Vulgar Display of Power’ a ‘Far Beyond Driven’, MACHINE HEAD hicieron lo propio de su carta de presentación a ‘The More Things Change’. Después vendrían altos y bajos. Algunos muy bajos como ‘The Burning Red’ y ‘Supercharger’ (aunque como opinión personal, creo que el tiempo los ha colocado mejor que en su momento; y a mí me siguen gustando), y otros muy altos, como la maravilla que hicieron con ‘The Blackening’. Tras él, de nuevo una montaña rusa de calidad e inspiración que tocó fondo con ‘Catharsis’ (lo único bueno fue el DVD en directo que incluía), tras el que salieron Phil Demmel y Dave McClain (a finales de 2018, tras el final de su gira de presentación). ¿Renovarse o morir? Ni una cosa ni otra, sino una Miradatrás: Flynn anunciaba la incorporación de Mader y Kontos para una gira aniversario de ‘Burn My Eyes’ que comenzará en unas semanas y para la que además de ensayar, han regrabado algunos temas, subiéndolos a YouTube: ‘Davidian‘, ‘None but My Own‘, y más abajo podéis escuchar ‘A Thousand Lies’.  Por su décimo aniversario ya lo tocaron de manera íntegra (una sola vez) en mitad de la gira de ‘Through the Ashes of Empires’, pero habrá que ver cómo resulta de la ejecución del 75% de aquella formación, en la que sólo faltará Adam Duce. En su momento se dijo que reclutarían otro batería y guitarrista para tocar los clásicos posteriores del grupo (porque Robb sigue enfrascado en su idea de “… An Evening With…”), pero a menos de dos meses para el comienzo del tour no hay noticias del asunto. Evidentemente, no van a tener la energía y mala leche con 25 años más a sus espaldas, pero al menos una reedición del álbum seguro que es más que bienvenida por sus seguidores.

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