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Han pasado ya unos cuantos años desde que diera con ANKOR. Ellos han cambiado y yo también. Eran finales de 2011 y la banda publicaba ‘My Own Angel’ con una dedicatoria muy especial; además, cambiaban el castellano de su debut por el inglés. El, por aquel entonces, sexteto, se movía por terrenos de metal moderno de nueva ola (Bullet, Avenged…) con una voz, la de Rosa de la Cruz, de lo más personal, que le da un punto extra a su propuesta. A través de entrevistas y reportajes con ellos descubrí algunas de sus influencias más allá de las evidentes (MAGO DE OZ, SONATA ARCTIVA, STRAVAGANZZA, PARAMORE…). A título personal, con ‘Last Song for Venus’ creo que se superaron y empezaron a apuntar a metas más altas. En mitad de su gira, lo que parecía un contratiempo, se convirtió en punto de inflexión: Jessie Williams ocupaba el puesto de cantante tras la baja de Rosa, editaban un EP (con la voz regrabando alguno de sus propios temas) en el que incluyeron una versión de ‘Chop Suey!’ que además de ponerlos en el mapa, dio que hablar… no necesariamente para bien por algunos de los comentarios del vídeo que recuerdo, y en el que incluso, se caparon los números de “me gusta / no me gusta” (ya deshabilitados);seguro que aprendieron mucho con ella, tanto como para atreverse con una de las mejores composiciones de la historia, ‘Bohemian Rhapsody’.

Hace dos años, en la primavera de 2017, la banda, reconvertida a cuarteto (con Ra Tache como batería) editaba ‘Beyond the Silence of These Years’, cuyo título era muy acorde a su última etapa. De él hablamos con David Romeu, además de la polémica con el citado tema de SYSTEM OF A DOWN y otros asuntos en una extensa entrevista; del propio disco afirmaba que era su trabajo más abierto, y que se habían entregado por completo a la música. El álbum, como tal, no llegué a reseñarlo para la web, que entró poco después en un letargo del que tardó meses en salir, pero me dejó una mezcla de sensaciones. Era evidente que sí, era su obra más abierta en todos los sentidos, pero igual que había varios puntos que veía a favor, otros no me convencían tanto. Y así llegamos a 2019 con ‘White Dragon’, en el que esa amalgama de sensaciones volvía a repetirse.

De primeras llegó ‘Ghost’, en la que el piano de Ra volvía a tener un protagonismo de entrada, desembocando después en un tema aparentemente cañero con los primeros guitarrazos (y gritos), pero en el que reinaba la melodía: ese elemento que saben manejar tan bien y alrededor del que se cimenta prácticamente cualquiera de sus composiciones. Lo que pasa que en tres minutos intentan incluir tantos elementos (electrónica, voces rapeadas…), que aunque sean de manera puntual y aislada, terminan descolocando por tanto en tan poco. A veces, menos es más. Si hace unos años BRING ME THE HORIZON cantaban que “…True friends stand by your side”, aquí ANKOR nos dicen que “…True friends stand by your side”. Quizá en la canción que lo incluye, ‘Walking Dead’, segundo adelanto, la influencia de la banda de Oli Sykes y Jordan Fish no sea tan evidente, pero en otros momentos sí. Éste era más rápido (todavía se notan retazos de Synyster y Zacky), con un estribillo de lo más pegadizo, y un interludio (incluyendo guitarra acústica) en castellano. En ambos casos, el aspecto visual, de diez, con David dirigiendo sus propios videoclips y apostando fuerte por este formato, con estética algo Mad Max-Mind Driller en su reciente etapa de ‘Involution’.

El deje Horizon se puede apreciar en las ambientaciones electrónicas de ‘Sail’ ‘Hill Valley’, y especialmente en el cierre con ‘Nebula’ (acompañadas las dos últimas, como no, de algunos “oh oh oh”), incorporando cada vez más de estos elementos. También con las líneas melódicas de ‘Gravity’ (donde el teclado se convierte en clave). Se lucen con la emotividad de ‘Fences’ y sorprenden (para bien) con un tema que se sale de lo habitual, ‘Automatic’. Lo que sigue sin convencerme son los fraseos de Jessie en cortes como ‘New Kingdom’, que a pesar de eso (y que reincide en unos “oh oh oh” finales que se están convirtiendo más que en recurso, en obligación), me parece de lo mejorcito que presentan en esta ocasión. Me ocurre algo parecido a lo que me pasaba con canciones como ‘Nana’ en su momento, o sin ir más lejos, con muchas partes de ‘Chop Suey!’: no termino de conectar por completo con su lado más agresivo (particularmente en las voces) y algunas otras de sus espectros musicales y registros, notándolos más forzados y artificiales, especialmente por el sonido final de la producción tan pulida. En cambio, con otras como ‘The Legend Of Charles The Giant’ sí me convencían algo más, repitiéndose esas buenas sensaciones con la propia apertura de ‘White Dragon’, ‘Holy Wolf’, en la que los Horizon vuelven a la cabeza en esas partes de «… I have bloomed» con las tonalidades de Jessie.

Puede que, volviendo al principio, ni ellos ni yo seamos los mismos, y que igual que a ellos les ha llenado ser cada vez más diversos en su música, a mí me lleguen más otras cosas. Eso sí, lo innegable es que cada paso que han ido dando les ha llevado un poco más lejos, y parece que en la carrera de fondo todavía les quedan muchas cosas por tachar de una lista de metas y sueños que seguro que tienen hace más de diez años. Lo más reciente, su incursión europea en pequeñas salas pasando por Francia, Suiza, Bélgica e Italia, con (según han publicado en sus redes), una gran acogida; gira, por cierto, en la que han contado de nuevo con Julio López, que fuera bajista durante ocho años. A buen seguro que ayuda a que su puesta en escena sea más orgánica. Pasito a paso, siguen creciendo.

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