As I Lay Dying – Shaped by Fire
9Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
9.5

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En los tiempos de Urban Chaos Videos y una larga lista de sitios web en los que te podías hacer con clips de grupos (años antes de la irrupción de YouTube) descubrí a través de ’94 Hours’ y ‘Confined’ a AS I LAY DYING. Ambos temas estaban incluidos en su segundo trabajo, un primitivo ‘Frail Words Collapse’ en el que ya daban muestra de que el metalcore tenía mucho que decir… al menos antes de volverse en una etiqueta vacía por un lado, y llega de grupos genéricos por otro. Fue con sus dos trabajos posteriores con los que me enamoraron, y todavía guardo copias promocionales tanto de ‘Shadows Are Security’ como de ‘An Ocean Between Us’ de mis tiempos en otros medios musicales (y cuando los sellos potentes como Metal Blade repartían algunos CDs).

Sinceramente, los veía a un nivel superior al resto. ‘The Powerless Rise’ fue otro pelotazo, y quizá intentaron estirar demasiado el chicle con ‘Decas’ (versiones, caras B y remixes), bajando después un poco el nivel con ‘Awakened’ en 2012. Pero unos meses después de su salida, todo se fue a la mierda. Tim Lambesis era arrestado por contratar a un sicario para matar a su mujer, que resultó ser un policía de incógnito. Fue sentenciado a seis años de prisión, y sus cuatro compañeros de la parte instrumental se aventuraron en un nuevo proyecto, WOVENWAR, que si bien no estaba mal del todo, terminaban sonando demasiado lineales. Personalmente, dejé de escuchar a AS I LAY DYING por algo así. No me entraba en la cabeza el haber hecho algo así.

A finales de 2016, Lambesis salía de prisión, pero pocos pensábamos que habría algún futuro, especialmente por el resentimiento de sus compañeros hacia él, que se habían vaciado en su momento en declaraciones totalmente comprensibles. Pocos días después de su liberación, Tim no sólo mostraba su arrepentimiento, sino asumía toda la culpa de la condena por sus actos. Sin saber mucho más de ellos, el 8 de junio de 2018 sorprendían con ‘My Own Grave’, un nuevo tema, aparentemente un single aislado, que servía como aperitivo a un concierto de reunión una semana después en su San Diego natal. ¿Cómo era posible después un acto como ese y tras lo que habían declarado sobre él? Un vídeo explicaba ese acercamiento que hubo entre ellos, con media hora en la que en algunos momentos las palabras suenan entrecortadas del dolor y la rabia que transmiten. Si comparamos esa actuación con una algo posterior (aquí el vídeo de ‘Confined’ de la gira europea del pasado año), saltan a la vista las diferencias… pero precisamente ahí empezó a cambiar todo.

Para tratar de entenderlo un poco mejor, os recomiendo Misery Evolving, un documental lanzado en mayo de 2019 de 15 minutos de AILD y Tim Lambesis subido por el canal de HeartSupport , una asociación con la que colaboran y que trabaja con gente con problemas de salud mental (aquí lo tenéis con subtítulos en castellano). Un vídeo que empieza con su testimonio en primera persona asumiendo que hirió a cada persona de su vida, las que le amaron, las que le cuidaron, las que lo conocían y pasaron una parte importante de su vida… y que cuyo comportamiento los llevó a la ira y la decepción. Choca notar la crudeza y sinceridad con la que habla y trata el tema de su arresto y entrada en prisión, pero es que no hay otra manera de afrontar algo así. A su testimonio se le suman el de sus compañeros, y hago especial hincapié en una frase: su egocentrismo hizo que hubiera un desapego personal en el interior, haciendo que hubiera una banda emocionalmente distanciada, pero funcional profesionalmente. Entre las palabras de uno y otro vídeo, además del dolor (especialmente por parte de Phil y Nick), se ve que hay salida con el perdón a su antiguo amigo.

Las palabras no valen nada sin hechos. Y estos empiezan con tu entorno más cercano, como ha ocurrido con Lambesis no sólo con sus compañeros. Las pruebas de su reinserción y la ayuda a otros para que no pasen por algo parecido (el testimonio de Phil apoya este dato, de que el vocalista había cambiado tiempo antes del suceso) han ayudado a volver a ser una maquinaria como la de antes. También sus comunicados ante contratiempos como la cancelación de un concierto en Memphis ante una protesta de la comunidad por su pasado envuelto en violencia doméstica; ante esto, el cantante condenó cualquier tipo de abuso o violencia, asumiendo haber cometido el error más grande de su vida, considerando hacer cada día algo positivo para que su (mala) experiencia pudiera ayudar a los demás a no pasar por algo parecido (tenéis el texto completo en su Instagram). También nos tocó de cerca su caída del cartel del Resurrection Fest 2018 por motivos similares.

Cuesta abstraerse de algo así, y sí, volví a escuchar a AILD, no sin mis dudas de primeras. Redescubrí uno de los grupos que me cambiaron la vida, y a través del perdón de Phil, Nick, Josh y Jordan, también perdoné a Lambesis a mi manera. Lo que no esperaba era que la banda, además de editar un nuevo tema y volver a girar, se sacaran de la manga un disco completo. Retomo ‘My Own Grave’, y es que su origen deberíamos buscarlo en ‘Anydone Sea’, con las partes de Gilbert que rezan “… In my convictions I’ve found my own grave But amongst the dead we all fade away”. Aquellos versos enlazan con los primeros de ésta, con “… it’s clear, I lost my way”. Porque no hay duda, este disco es la vía de redención de una persona que seguramente siga sin ser aceptada por buena parte de la sociedad, aunque sea consciente de su culpa (“… And there’s no one else to blame (…)  Finally forced to face what I’d become
What I’d become in
my own grave”).

‘Redefined’ llegaría en abril de 2019, con su “… I refuse to let go of the memories ‘Cause they’ve changed everything inside of me” tan agresivo para empezar y las referencias a tener la opción de cambiar, o de convertir la ira y el dolor en fuerza, encajando con las palabras de Hipa (“… The pain can never be erased, remain and turn it into strength. From our failures, we are refined”). Musicalmente era más de lo mismo: estribillos limpios y pegadizos, caña a rebosar en las estrofas… algo que tan de moda se puso, que tal previsible se volvió, pero que ellos siguen dominando de una manera en la que se convierten en los amos del género. Y la diferencia la marca el tener dos vocalistas, y no uno solo para cubrir todos los registros. Porque por mucho que haya bandas en las que alguno de sus miembros haga coros, no llegan a hacer sombra a la dupla que nos ocupa.

Ya con el anuncio del álbum, llegó ‘Shaped by Fire’, que daba título al propio disco. Sí, repetían la dualidad y la fórmula, pero es que es que las partes guturales suenan de lo más brutas, y las melódicas de lo más melódico; esos extremos, al final, terminan atrayéndose. Y sí, su mensaje era continuista, porque moldeados por el fuego, renacemos a través del dolor. Sólo una semana antes de la edición del trabajo completo, llegó ‘Blinded’, que aunque por su intro pudiera parecer más épico, pronto se torna en un tema bastante extremo; además, con él gana todavía más enteros el apoyo visual con unos cuantos fans afortunados en una olla a presión. Muy remarcable otro de sus versos/coro al aire.

I need someone to shake me… to wake me

I don’t even need full clarity
Just to start the shift from blind to blurry

Have you ever been blinded by the pain?
Losing yourself inside the heartache

Con cuatro adelantos ya dejaron claro que poco tenían que demostrar a estas alturas, pero es que todavía nos reservaban sorpresas de lo más agradables (y Nuclear Blast también se ha encargado de una buena promo con distintos Making of). ‘Undertow’ es una de ellas (“… My control disappeared ‘cause it was never real”), con un estribillo de lo más simple y efectivo y unos breakdowns al final que en su momento crearon escuela. Otra es la salvajada de ‘Gatekeeper’, con unas partes (especialmente la del solo) que beben directamente del thrash, y en la que no hay concesión a la melodía. Antes tenemos ‘Torn Between’, más lineal y previsible (pero también, con un buen solo de guitarra), y después ‘The Wreckage’, que nos insta a luchar (“… Will we fight or just get washed away? […] Through the debris of tragedy not one of us died fighting”), con un Gilbert en estado de gracia y especialmente emotivo, muy al estilo de ‘I Never Wanted’. En ‘Take What’s Left’ Lambesis afronta su enfermedad («… I took what you gave me, destroyed it all I had to lose everything to know that I was wrong»), y aunque de nuevo Josh tiene su hueco, vuelven a destaparse con un tema de lo más cañero.

La peor forma de una enfermedad es la que no está diagnosticada. Con eso arranca ‘Only After We’ve Fallen’, otro pelotazo con el que apenas dan tregua, antes de cerrar con ‘The Toll It Takes’ con un doble bombo de Jordan a piñón, y en el que juegan con la velocidad y su facilidad para mostrar sin despeinarse una dualidad que les ha llevado a donde están. Para terminar me gustaría retomar un post de Josh Gilbert en su Instagram. En él viene a reflexionar sobre el último año y medio, y que poco antes de ese tiempo, las posibilidades de un nuevo álbum de AILD estaban por debajo de cero, pero que se ha experimentado la cicatrización y la paz que vienen del perdón después de cinco años de odio y rencor, y ‘Shaped by Fire’ es su testimonio. Ojalá no hubiera pasado todo lo que ha ocurrido con ellos, pero una vez han vuelto, han demostrado haberlo retomado prácticamente donde lo dejaron, en un estado de gracia envidiable.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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