7Nota Final
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9.1

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Nada queda ya de los BMTH que asaltaron el panorama del deathcore hace X años con ‘Count Your Blessings’ y . Hay que asumirlo. Incluso poca cosa de su época de ‘Suicide Season’. Se puede decir que ya con ‘There Is A Hell…’ empezaron su incursión en la incorporación de otros sonidos y la experimentación, acrecentada en ‘Sempiternal’ y coronada en su último trabajo de estudio, ‘’ (aquí su reseña). Poco más de un año después de su primer DVD, ‘That’s The Spirit’, ve la luz este peculiar concierto en el Royal Albert Hall de Londres.

Peculiar porque para él se acompañaron de la orquesta  Parallax (dirigida por Simon Dobso), además de varios coristas. Y de admirar porque todo las ganancias que consigan con este lanzamiento irán para la asociación Teenage Cancer Trust. Dicho esto, hay que ser realistas: si nos dicen algo así hace diez años, incluso cinco, nadie lo hubiera creído. Y es que las imágenes de la gente de las primeras filas nos hace pensar que hace ese tiempo, los que las ocupan tendrían once o doce de edad.

Sin prejuicios hay que decir que la apertura con ‘Doomed’ es sublime, maravillosa, antológica, de las que pone los pelos de punta. Un tema que era de las pocas cosas destacables de su último álbum pero que aquí cobra una nueva dimensión; por mucho que parezca que la voz de Oli pueda estar retocada (especialmente si vemos cualquier concierto de los últimos meses). Da igual porque al menos en este comienzo el peso vocal recae en sus acompañantes; que no son pocos. También son los que arrancan ‘Happy Song’; se agradece que esta vez no vayan pregrabados y podamos disfrutar de ellos en todo su esplendor, aunque para ello acudamos a un nuevo espectáculo al más puro estilo de karaoke por parte de su frontman. Aquí es donde todos los temas que adolecían por esas partes enlatadas que nos colaban en vivo brillan por motivos obvios. Pero lo que sobraba por todas partes era hacer un wall of death en esas condiciones; ya nunca me pegó en una canción como ésta (básicamente por tantas otras que tienen en las que queda mejor), pero hacerlo en un recinto como éste y con una orquesta de fondo, con el mismo discurso automatizado de siempre… sin comentarios.

En esta ocasión no hay espacio para las proyecciones, pero el juego de luces es espectacular. Y se agradece que se vea en casi todo momento a banda, músicos e incluso muchas veces al propio público. Los arreglos lucen en ‘Go To Hell’, pero en ella ya hay algunos planos que delatan la supuesta (por habitual) edición posterior; es lo que tienen el estar cediendo constantemente el micro al aire para recibir las voces de los fans, que hay cosas y audio que no te cuadra. ‘Avalanche’ es otra de las nuevas que triunfa (y que no habían tocado anteriormente), pareciendo estar hecha para actuaciones como ésta. Pero el sonido vuelve a pecar de artificial (y algunos planos de Sykes vuelven a destaparle); por mucho que el protagonismo aquí tenga que ir a la orquesta y coro, había que medir un poco la manera en la que llevar a cabo el producto final. Otra antigua en la que su intro queda más que bien es ‘It Never Ends’, lo mismo que las voces angelicales pero después se echa en falta parte de la garra original con la que la interpretaban en su época. Aquí un ejemplo (todavía con Jonah y sin Jordan en sus filas)

Otras no quedan tan bien paradas. ‘Sleepwalking’ suena demasiado apagada y plana con el tono en laque se canta. ‘Empire’ es otra a la que algunos cambios no le sientan demasiado bien y donde salen a relucir algunas carencias actuales a la hora de afrontar las partes más rasgadas (no ya digo guturales; y eso que, aunque me repita, hay planos en los que sin micro supuestamente se oye a Oli, lo que es más sangrante por la metida de pata en la edición final de vídeo). ‘Throne’ tampoco es de las que más destaca, pero sí deja claro que todas las que tenían pistas grabadas eran ideales para un show como éste.

Tras ‘Shadow Moses’, que pierde peso frente a otras del set, los “EH! EH! EH!” iniciales de ‘True Friends’ quedan infantiles y faltos de garra. Remontan el vuelo con el baladón ‘Follow You’, muy ambiental, pero se queda a medias con una ‘Can You Fell My Heart’ en la que les falta algo de eso, de corazón, a pesar de ese momento del público prácticamente a capella. Lo más cañero de aquella cita puede que fuera ‘Antivist’, recuperando buena parte de su energía, y siendo adornada más que bien por parte de la orquesta. Encarando la parte final, ‘Drown’ no suena nada mal con su componente emotivo, mientras que para cerrar escogen otra de las nuevas, (estrenando) ‘Oh No’, dejando claro hacia dónde van los derroteros en el presente. No dudo que fuera un concierto especial para vivirlo allí, por su puesta en escena. Pero con el montaje final se aprecian ciertos fallos que a estas alturas, con lo que ha avanzado la tecnología, son imperdonables.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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