6.5Nota Final
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2.4

 

Decía hace pocas semanas, en la reseña del DVD/BluRay ‘Live at Wembley’, que BRING ME THE HORIZON es un grupo que vive el presente, pero que sobre todo tiene las vistas puestas en el futuro. Eso explica la evolución de sonido de sus últimos trabajos, acentuados en el single aislado ‘Drown’ estrenado a finales del pasado 2014, por todo lo que estaba por venir en el futuro; ahora presente. ‘That’s The Spirit’, su quinto disco de estudio, no tiene absolutamente nada que ver con aquellos chavales en torno a veinte años que hace casi una década asaltaban la escena deathcore con su debut. Las personas cambian, los artistas lo hacen de igual manera, a la par que sus gustos.

No es que haya habido un punto de inflexión marcado en su carrera (si acaso, es éste mismo), sino que todo ha sucedido de una manera progresiva. Porque ya en ‘There Is A Hell…’ daban pistas de que en algún momento tomarían un camino parecido al actual, confirmándolo en ‘Sempiternal’. Si en el pasado un riff de Lee Malia, Curtis Ward o Jona Weinhofen marcaba la senda a seguir y era la base de la composición, desde su obra anterior es Jordan Fish con sus programaciones el que dirige la banda, como fueron confirmando los tres adelantos previos. El inicio de ‘Happy Song’ al más puro estilo ‘Be Aggresive’ de FAITH NO MORE desembocaba en algún guitarrazo, pero pronto la melodía se adueñaba por completo de la composición. La aportación de Jordan estaba ahí, pero se hacía mucho más presente en ‘Throne’, más pegadiza, y donde se pueden quitar el resto de instrumentos y dejar solos a Fish y Sykes para mantenerla, y en ‘True Friends’, otro de esos cortes de conexión instantánea y de estribillo fácil para corear en directo. Rock de masas (relativo). Con el disco completo, ese trío se ve introducido por ‘Doomed’, una pieza donde de nuevo la programación es la que muestra el camino, cumpliendo su cometido: abrir el disco. Un tema electrónico con algún arreglo de guitarra donde Oliver recuerda en algunos momentos a los buenos tiempos de Adam Gontier al frente de THREE DAYS GRACE. Y es que los referentes (y comparaciones) de BMTH ahora son muy distintos. ‘Follow You’ es un medio tiempo de pop-rock al más puro estilo de los actuales MUSE, ‘What You Need’ con la línea de bajo tan acentuada puede recordar instrumentalmente a PLACEBO (si no fuera porque Sykes tiende a romper su voz en algún tramo), en ‘Run’ la sombra de 30 SECONDS TO MARS es larga… Al menos en ‘Avalanche’ recuperan parte de la energía que nos mostraron en ‘Drown’. Cerrando el álbum, ‘Blasphemy’ es otro medio tiempo con tintes más oscuros y donde destacan los arreglos y ‘Oh No’ se desmarca (todavía más) de su sonido, abrazando el techno para finalizar dejando con una sensación más que rara. Porque exceptuando los temas que ya avanzaron, el que precede a ese trío y si acaso uno más, no da la sensación de que estas canciones vayan a ser recordadas en el tiempo como algunas de su discografía.

Que cada trabajo tiene su época es evidente. Pero ¿os imagináis a BMTH recuperando un tema como, por ejemplo, ‘(I Used To Make Out With) Medusa’? Yo tampoco. Más cuando ahora su frontman incita al público a un Wall of Death en la parte más ¿cañera? de ‘Happy Song’. Por si no era poco evidente que su status es de un público de masas (más en algunos países, está claro), sus últimas apariciones en directo lo han confirmado. ¿Lo malo? Que eso implica que teniendo una legión tan amplia de seguidores, dejan pasar por alto que esto es un disco hecho por y para estudio. Y se les perdona todo, absolutamente todo. En concierto, musicalmente serán capaces de defenderlo, pero vocalmente no hay por dónde cogerlo. Tampoco es que sorprenda, ya que en algunas canciones del pasado ya lo habían hecho. Si ya pudimos comprobarlo en algunos vídeos grabados con muy mal sonido en sus conciertos de calentamiento, lo de Reading roza el live-karaoke en muchos momentos. Una cosa es dejar que el público cante algunas partes y otra es llevar grabadas buena parte de tus líneas de voz (especialmente flagrante es el caso de ‘Throne’, con un Sykes completamente ahogado en las estrofas, y de ‘Drown’). Es el tiempo es el juez que dictamina si los cambios son para bien o para mal. Pero si estás convencido de ellos, qué menos que prepararte para cargar con todas sus consecuencias. ‘That’s The Spirit’ puede gustar más o menos, tener una nota u otra en distintos medios, pero donde BMTH suspende (de momento) es en la manera de llevar sus nuevas canciones a donde realmente hay que defenderlas.

 

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

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