No es la primera vez que por la web se pasa gente de otros medios (a nuestro querido César Aguilar remitimos con sus 10 infravalorados). A los lectores que nos sigan por las redes no les parece raro que compartamos artículos o noticias de otros sitios, y es que defendemos la normalidad en ese aspecto. Al menos con algunos de ellos, como es el caso de Science of Noise, un referente en cuanto a contenido propio y especializado se refiere.

No es que busquemos enemistad ni competición con otros, pero sencillamente, no compartimos la manera de hacer las cosas de buena parte de ellos por la filosofía de MiradAlternativa. De todo ello hablamos largo y tendido en una interesante entrevista que publicaron recientemente, explicando las cosas bajo el punto de vista del ojo de nuestro logo. No todo es tan bonito como algunos se empeñan en pintar, y si tenemos que criticar (y mucho), se hace; tampoco faltan comentarios admirando el trabajo de personas concretas, poniendo nombre y apellidos. Cada jueves os recomendamos pasar por allí para contrastar las diferentes visiones que se darán sobre un mismo asunto… y de paso, echad un vistazo a sus reportajes, su punto fuerte a nuestro juicio (junto a las entrevistas a fotógrafos, las reseñas improbables, los monográficos clásicos…. y mucho más).

Así que mandamos el cuestionario de vuelta a Albert Vila, director, para conocerle un poco más a fondo a través de sus gustos y vivencias musicales. Tal como nos gusta aquí, respuestas largas, explicadas y con anécdotas varias. Un placer leer artículos así de bien escritos. Esperamos tener en breve otros periodistas del rollo por aquí.

Fotografía: Josep M Llovera 

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  1. ¿Cuál fue el primer disco que compraste? 

Teniendo yo siete u ocho años (es decir, hacia el año 1986 o 87), recuerdo pasear con mi madre por el mercado semanal de mi ciudad y, al pasar por delante de una parada de casettes (y sin yo esperármelo, creo), preguntarme si quería que me comprara alguno. Haciendo gala de un gusto exquisito (supongo que porque sus singles principales debían petarlo en ese momento -¡cómo hemos cambiado!-) escogí ni más ni menos que el In the Army Now de Status Quo y el Unchained My Heart de Joe Cocker. Del segundo no pasé mucho más allá del tema título (un temazo aún hoy, claro), pero el primero me lo rallé hasta la saciedad. Recuerdo bailar frenéticamente con “Dreamin‘” (la primera de la cara B) pensando que no podía existir una canción más rápida que esa, y en general me gustaba mucho el disco de principio a fin (aunque claro, con ocho años supongo que tampoco tenía mucho criterio). A día de hoy disfruto mucho más de los Status Quo setenteros que de los ochenteros, pero cuando por fin pude verlos en el Rock Fest de 2015 y tocaron ese mítico “In the Army Now”, la verdad es que casi lloro.

El compact disc llegó a mi casa en forma de minicadena para la habitación allá por el 1992, y ese mismo día me compré un par de CDs para estrenarla. Fueron el Tourism de Roxette (discazo, oh yeah) y el Dangerous de Michael Jackson, todo un producto de ser Los 40 Principales mi principal fuente de conocimiento musical de la época. El primero aún es poco guilty pleasure, pero el segundo desapareció casi inmediatamente de mi rotación.

  1. ¿Y el último? 

Quizás quedo fatal delante de todos los melómanos que lean esto, y por ello abro paraguas, pero desde que me fui a vivir al extranjero y a viajar hace como doce o trece años (para volver después, claro), dejé atrás el formato físico y ya no he vuelto a recuperarlo. Nunca me he metido con el vinilo (no tengo ni plato), y acumular CD’s es algo que hoy en día casi me molesta (de hecho, los que nos regalan – a no ser que sean dedicados o algo – los reparto siempre entre el equipo, aunque sean discos cuyo contenido adore). En su momento invertí una cantidad absurda de tiempo en pasar mi inmensa colección de CD’s (¡y cintas!) a mp3s, y últimamente tiro cómodamente de streaming como un millenial de la vida. Por ello, cuando compro algo es básicamente cosas a bandas pequeñas vía bandcamp, y siempre en mp3 (que muchas veces ni me descargo al tenerlos igualmente disponibles en streaming).

No tengo problemas en admitir y reconocer que el sistema de compensación de las plataformas de streaming tipo Spotify es evidentemente injusto, y ojalá el dinero que yo pago en mi suscripción se dividiera entre los artistas que yo escucho y no se pusiera en un gran pool para que todo se lo repartan los cuatro grandes, pero me puede la practicidad de poder tenerlo todo al alcance de la mano en el trabajo, el coche y mi casa. Lo que sí que hago a veces es comprar discos de bandas de aquí para regalar a amigos que viven en el extranjero. El último, concretamente, fue el Vortex de Toundra, que envié a un amigo noruego.

  1. ¿Qué disco has podido escuchar más veces? 

Buah, me resulta muy complicado decirlo. Ha habido muchos discos con los que he estado obsesionado a lo largo de los años: los cinco primeros de Metallica, el Countdown to Extinction de Megadeth, el Reign in Blood y el Diabolus in Musica de Slayer, los dos primeros de Machine Head, el Jester’s Race de In Flames, el Ignoring the Guidelines de Raised Fist, el ¡Leche con Carne! de No Use For a Name, el Ascendancy de Trivium, el Watershed de Opeth, el Leviathan de Mastodon… todos ellos son discos que he escuchado en bucle y que, en mayor o menor medida, aún escucho, pero no me atrevería a aventurar cual es el que he escuchado más en general. Lo que sí que te puedo decir con bastante exactitud es cuál es el que he escuchado más desde  julio de 2012 hasta hoy, que es el momento en que me cree mi cuenta de last.fm (y siendo el friki de los datos y las estadísticas que soy, me pregunto cómo pude vivir sin ello hasta entonces): es el The Congregation de Leprous, seguido de cerca del Meliora de Ghost y del Atoma de Dark Tranquillity. Y por cierto, la canción que más he escuchado durante ese periodo es el “Deliberation” de Katatonia. Y no me extraña, porque menudo temarral.

  1. ¿Qué grupo fue el primero con el que pensaste “éste es mi rollo”?

Retomando la historia poco después de Roxette, los propios 40 Principales me descubrieron a Aerosmith, Guns N’ Roses y Héroes del Silencio, y rápidamente de ahí salté a bandas como Motörhead o Iron Maiden. Quizás la primera vez que escuché “The Trooper” (en su versión en directo del A Real Dead One) es el momento que recuerdo vivir como si fuera una verdadera revelación. A la vez, en nuestro grupo de amigos alguien introdujo una cinta con Bad Religion y Pennywise que también me flipaba, y esa dicotomía metal / hardcore es la que marcó un poco mis años formativos en esto de la música rock.

  1. ¿Un disco que no esté muy bien visto y te encante? (o que pienses que está infravalorado)

Aquí podríamos distinguir entre discos de bandas valoradas que creo que están injustamente poco valorados (o que, en todo caso, a mí me encantan), como el Diabolus in Musica de Slayer (y en menor medida, también el Divine Intervention), el The X Factor de Iron Maiden o el Renewal de Kreator, o hablar directamente de bandas infravaloradas en general. No hablo de bandas que a mí me flipen y que no conoce ni el tato, sino quizás de bandas que creo que tienen potencial para petarlo o haberlo petado bastante más de lo que lo han hecho. Seguro que hay muchas más, pero así a bote pronto he pensado en The Almighty (y especialmente en su discazo Crank). Y Bullitt, por dios, Bullitt tienen una de himnos que no te los acabas.

  1. Un disco para relajarte y otro para desatarte.

Supongo que te podría decir muchos (a estas alturas ya te habrás dado cuenta que no tengo favoritos ni elecciones claras en casi nada), pero te diré el Dummy de Portishead para relajarme y el The Haunted Made Me Do it de The Haunted para desatarme.

  1. ¿Cuál fue el primer concierto al que asististe?

Más allá de grupos locales de mi zona como Pèpiers, Dios Odioso, Noldor o Cascall Negre, el primer concierto grande al que fui fue el de Pantera presentando Far Beyond Driven en el Pavelló de la Vall d’Hebron de Barcelona en octubre de 1994 junto a The Almighty y Downset. Los de Ricky Warwick se marcaron un bolazo (hablábamos de bandas infravaloradas antes, ¿verdad?) pero el concierto de Pantera fue una mierda. Y siendo yo un fanboy de 15 años que asistia a su primer concierto, imaginaos la mierda que tenía que ser para que hasta yo me diera cuenta: insultantemente corto, con parones absurdos que cortaban constantemente el ritmo, fumándose porros con toda la calma antes y durante de “Planet Caravan” (que no es que tenga nada en contra de los porros, y menos aún entonces, pero daba un poco a entender la desgana con la que venían)… total, un desastre. Por suerte al cabo de más o menos un mes me resarcí cuando fui a ver a Slayer junto a unos aún desconocidos Machine Head en Zeleste (lo que es ahora Razzmatazz). Eso sí que fue un bolazo impresionante.

Pero el primer concierto al que tenía que haber ido, creo que a finales de 1993, era uno de Aerosmith junto a Mr Big en el viejo Palau d’Esports de Barcelona (un recinto mítico del rock barcelonés al que, para más inri, nunca he acabado por poder ir). Get a Grip fue uno de los discos que me introdujo al maravilloso mundo del hard rock (de hecho, entonces no conocía ningún otro trabajo de los de Boston, y Mr Big no me sonaban de nada), así que estaba como unas castañuelas y me compré la entrada a la que me enteré, pero al final el concierto coincidió con unas colonias del instituto de las que mis padres no me dejaron librar (con buen criterio, supongo) y tuve que escuchar las crueles burlas de mis amigos que sí que fueron durante semanas (aunque tampoco creo que se lo pasaran tan tan bien).

  1. ¿Y el último?

El último ha sido el de Soen junto a Ghost Iris y Wheel en la Sala Salamandra de L’Hospitalet de Llobregat, un bandón con un directo precioso y una discografía impoluta que todo el mundo debería escuchar. Depende de cuando se publique esta entrevista quizás ya no será el último, que el mes de mayo viene llenito, empezando por Swallow the Sun y Backyard Babies. 🙂

 

  1. ¿De cuál guardas un mejor recuerdo? (tanto como espectador como vivido en primera persona; especificar)

Buah. He ido a centenares de conciertos en mi vida, así que es absolutamente imposible escoger ya no solo uno sino hasta diez. El primero que me viene a la cabeza es cuando Slayer (históricamente mi banda favorita) cerró el FuryFest de 2005 (lo que fue el percursor del Hellfest) y se comió literalmente con patatas a las decenas de bandas que habían tocado antes, pero yo qué sé… así a bote pronto, y pensando solo de los últimos años, lo de Steven Wilson en el Be Prog! de 2016 fue algo verdaderamente espectacular, también de Leprous he salido un par de veces con los pelos como escarpias, y siempre que he visto a Against Me? he sido feliz.

  1. Si pudieras viajar a una época, etapa o corriente musical, ¿cuál sería?

Pues no te creas que soy mucho de los de “cualquier época pasada fue mejor”, más bien al contrario. En realidad estoy muy contento con la época que he vivido a nivel musical, ya que creo que los noventa fueron geniales a muchísimos niveles (e ideales para vivir mi adolescencia, sin duda) y tampoco he tenido problemas en disfrutar con la excelente música que se hizo en los setenta y los ochenta a posteriori con igual o más intensidad. Ahora mismo, además, creo que vivimos un momento musical especialmente brillante en cuanto a cantidad, calidad y originalidad, probablemente el que más. El problema es que a día de hoy esta música se reduce al underground (ya no hay guitarras en el mainstream, por desgracia), y que hay tantos grupos que suenan más o menos igual que tienes que hacer un esfuerzo especial por separar el grano de la paja.

  1. ¿Cuál es el videoclip que más veces has visto? (abierto a decir más de uno, y también si es una adicción reciente)

Ostras, pues no soy demasiado de videoclips, la verdad. Me vienen a la cabeza cosas como el “Capitalism Stole My Virginity” de The (International) Noise Conspiracy o las hilarantes coreografías tras los vídeos de OK Go, pero seguro que no son los que he visto más. Ahora que lo dices, de adolescente tuve uno de esos recopilatorios de Nuclear Blast que se llamaban Death… is Just the Beginning que me trillé bastante en su momento y que venía con vídeos de bandas como Sentenced, Therion, Darkseed y muchas más… ¿quizás esos? Pero vamos, que los videoclips han tenido siempre poca importancia en mi vida musical, y de hecho cuando en la revista hacemos los tops a final de año siempre me abstengo de esta categoría.

  1. ¿Y el DVD, documental o concierto en vídeo?

Te diría tres cuartos de lo mismo, ya que no suelo invertir muchísimo tiempo viendo música. En su momento me trillé el directo en el Gaztetxe de Soziedad Alkoholika y los documentales y conciertos que me grababa del programa Sputnik del Canal 33 catalán: el “Raising Hell” de Iron Maiden, algo de Judas Priest, Therapy?, Green Day… Eso sí, si hay algo que sí que me gusta ver son grabaciones en buena calidad de conciertos completos (no reparo mucho en el hecho que pertenezcan o no a un DVD, ya que muchos festivales sacan buenas grabaciones a día de hoy), aunque no suelo verlos más de una vez.

  1. ¿Aficionado a películas y series? ¿Recomendaciones? ¿Alguna otra afición confesable?

No mucho, la verdad. He completado unas cuantas series (desde Lost a The IT Crowd) pero otras tan celebradas como Breaking Bad, The Walking Dead o Game of Thrones las he dejado a medias y no tengo especial curiosidad por retomarlas. A día de hoy prefiero ponerme a escribir antes que ver una serie, pero eso sí, soy fan locaza de Little Britan.  Tampoco he sido nunca muy cinéfilo, aunque por supuesto he visto muchas pelis queriendo y sin querer. Teniendo una muchachita de cinco años en casa, la verdad es que últimamente busco más cosas de animación que otra cosa, pero tampoco queremos abusar. “Coco” es maravillosa, por ejemplo (como casi todo lo que lleva la firma de Pixar). A veces, últimamente pocas, voy al cine club de mi ciudad a ver lo que me echen, ya sea croata o japonés. La última peli que he visto en casa ha sido, esta misma semana, Burn After Reading de los hermanos Coen, que ya conocía de antes, pero que sigue siendo brillante.

Todas mis aficiones son confesables, incluso las inconfesables. Aunque ahora lleve un tiempo a puerto, me vuelve loco viajar: he vivido en Noruega y Australia y he estado en prácticamente cincuenta países. Desde que nació mi hija me he interesado especialmente por la educación y por conocer diversos sistemas educativos (alternativos o no), y cuántas más cosas descubro más me frustra el entorno que tenemos. A la vez ahora tengo bastante menos tiempo para hacer deporte (hacía carreras de medio fondo y jugaba en un equipillo de fútbol sala). Me interesa la política a nivel interno y también internacional, y he formado parte de un par de asociaciones de política global. Me interesa la psicología y el desarrollo de las relaciones humanas a muchos niveles, y también he investigado un poco sobre diferentes vertientes del tema (a nivel teórico y práctico, por decirlo así). A todo eso, en la vida real soy informático y coordino un equipo de desarrollo web, y supongo que, en cierta manera, también eso lo puedo considerar una afición.

También me gustaría dormir más (risas).

  1. ¿Tu último descubrimiento musical?

El último grupo que he descubierto y que me ha flipado lo suficiente como para ponerme su último disco en bucle ha sido probablemente Barren Earth, que ya sé que no son nuevos pero no ha sido hasta hace unos meses que he profundizado en ellos. Grupos de aquí como Chaos Before Gea o Pervy Perkin también me han dejado con el culo torcido. El primer disco en solitario de Per Wiberg (ex-Opeth, Spiritual Beggars, Kamchatka) es como mínimo sorprendente, y aunque tocan muy a menudo a mi alrededor, no fue hasta hace cosa de un mes (en el Metal Cat Fest) que tuve la ocasión de ver por primera vez en directo a los catalanes Siroll!, y me parecieron una auténtica pasada.

  1. Si tuvieras que elegir una canción y un disco de tu grupo para presentarte, serían…

Supongo que ésta no me aplica 🙂

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