9Nota Final
Puntuación de los lectores: (0 Votos)
0.0

 Grupos relacionados: TOUNDRA / NIÑO DE ELCHE /

 Facebook

1507-1Cualquier seguidor de TOUNDRA se habría hecho en el pasado la pregunta del millón: ¿cómo sonarían con una voz al frente? ¿Cambiaría mucho la cosa? ¿Perderían su esencia? ¿Realmente alguna encajaría en su sonoridad tan particular? No hay que faltar a la verdad, ya que en su momento Maika Makovski se les unió… aunque fuera para hacer una versión de THE MARS VOLTA para uno de los volúmenes de las ‘Bipolar Sessions’ de nuestra admirada Rockzone. Aquello fue algo aislado y con la canción de otros, por así decirlo.

No creo que nadie nunca hubiera imaginado que de juntarse con alguien, sería con El Niño de Elche, y que después de una década, tuvieran en su persona a un interlocutor con TANTAS cosas que decir. Y sobre todo, una: la suma de TOUNDRA con el vocalista no da como resultado TOUNDRA+NIÑO DE ELCHE, aunque suene extraño e incluso contradictorio. Evidentemente unos dominan la parcela instrumental, y la voz suele ser lo más reconocible a la hora de hablar de una banda, pero esto es EXQUIRLA, la suma de un todo y no de dos individualidades por separado. Por mucho que los primeros interesados en escuchar de lo que son capaces sean los seguidores de ambas partes.

Teniendo al frente a un artista tan particular, era casi algo obligatorio empezar con una especie de prefacio o prólogo, que es lo que encontramos en ‘Canción de E’, con un subidón inicial en forma de discurso narrado por Enrique Falcón, autor de ‘La Marcha de 150.000.000’, antes de que música y voz (con los quejíos característicos del flamenco) nos atrapen. Y es que es la obra del comprometido poeta valenciano es en la que está inspiradas las letras del Niño, lo que directamente nos ofrece un álbum de alta carga social que tiene ahora incluso más mensaje que hace veinte años, cuando se publicó originalmente.

La carga emocional que suele tener el cuarteto instrumental por separado, aquí gana en carga sentimental. La solemnidad inicial de ‘Destruidnos Juntos’ hasta que arranca definitivamente te mantiene expectante de ver y escuchar cómo encaja todo; y cuando lo hace, lo hace y de qué manera. Muy bien en las partes más calmadas, pero de una forma espectacular cuando les da por subir el volumen de sus instrumentos. Una composición eterna de casi nueve minutos con un delicioso interludio instrumental para explotar definitivamente en su desenlace. Eso, sólo como apertura.

En ‘Hijos de la Rabia’, de duración similar, demuestran todavía más que aquí son cinco, y no cuatro+uno, consiguiendo sonar todavía más personales, en un tema que no deja de subir y subir hasta que al final, sin darte cuenta, se diluye en la consonancia bajo-batería. En el aparentemente simple ‘Interrogatorio’ ya encontramos referencias al cierre del álbum, pero para llegar a él tenemos que pasar todavía por otras tres canciones alrededor de un mismo concepto. Volvemos a los nueve minutos en ‘El Grito del Padre’, uno de los cortes más experimentales y donde el Niño es el gran protagonista; más en su primera mitad, ya que sus compañeros de viaje se ponen a su altura en los dos últimos minutos para llegar al éxtasis sonoro. De ‘Contigo’ se podría pensar, por su escaso minutaje, que se trata de su tema más directo… y no es así. Su aire acústico e íntimo, apesadumbrado, la hace única en su especie; muy sentía.

En ‘Un Hombre’ tenemos tres partes brutalmente diferenciables: un comienzo (alargado) de más de tres minutos que sirve como preámbulo a la entrada de la voz, un núcleo central donde ambos comparten importancia, y (otra vez), un estallido final con las guitarras llorando acompañando el lamento de Contreras; escuchar esto en directo tiene que ser indescriptible. Lo mismo que ‘Europa Muda’, de nuevo perfectamente estructurada, con un comienzo y final muy directo, dejando espacio a la calma en medio para reflexionar (aquí podéis ver la grabación que hizo Radio Gladys Palmera en la presentación del disco en el Círculo de Bellas Artes de Madrid). Pero es en ese citado final donde, aunque sea vagamente, las guitarras pueden recordar a The Edge; curiosa referencia con su particular visión de lo que ellos llamaron Zooropa, para también abordar la guerra posteriormente en ‘Miss Sarajevo’.

A menudo se dice que hay discos que son atemporales, y éste, por mucho que sea una novedad y lleve poco más de un mes en la calle, posiblemente lo sea. Está hecho, como dice su título, para los que viven; añado que también es para los que sienten, para la gente sin prejuicios, para la que disfruta de la música sin importar el género, porque lo que ha conseguido está peculiar unión es algo único y que no se puede comparar con nada. A pesar de que ellos parecen decididos a que esto no sea una colaboración puntual, las agendas apretadas de todos ellos marcarán su continuidad a corto plazo. Pero por si acaso, siempre tendremos esto para los que, más allá de tener una vida, todavía vivimos.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.