gunsapettite_resizeLas comparaciones son odiosas, y por mucho que le pese a Axl Rose y su ego, lo que ahora lleva por bandera con el nombre de GUNS N’ ROSES, para muchos, no merece llevar el nombre. Yo no voy a valorar si tiene que ser así o no, pero viendo ‘Appetite for Democracy’ me dan pena muchas cosas. Por encima de todo, y aunque a veces pase desapercibido, ver un público tan quieto, pasivo, que no se sabe si están en un concierto de rock o en el salón de su casa viendo un DVD como estoy yo. Muy triste.

Soy realista de que como los Guns del Ritz no van a haber nunca otros. Tampoco como los que dominaban el rock a principios de los 90 con las mastodónticas giras de los Illution. Porque todo eso hace años que se fue a la mierda, y nunca van a volver. Pero es que hasta el show de vuelta que dieron en el Rock In Rio 2001 (bueno, era el segundo después de otro en Las Vegas) con el peculiar Bucketchead y Robin Finck en sus filas, era mejor que lo que hacen ahora. Los años no pasan en vano para nadie, y ahora el señor Rose está por encima de los 50, y sus excentricidades han ido más allá; habituales son sus retrasos en la subida al escenario (vamos, que un concierto del grupo puede durar cinco horas), o si se le cruza el cable, echar a alguien por llevar una camiseta de Slash. Además, él centra casi toda la atención, porque sus compañeros de viaje en esta nueva etapa pueden ser buenos músicos, pero no llenan el escenario, la mayoría no tienen carisma (se salva Richard Fortus y sobre todo Bumblefoot, que sí parece vivirlo y no simplemente posar), y alguno de ellos no parece que encaje en un grupo como éste; o como el que solía ser. Ni siquiera los momentos que tienen varios de ellos para lucirse con solos hacen que tengan momento de gloria o levanten pasiones. Con tanto parón, se entiende que el DVD llegue casi a las tres horas. Lo dicho, su talla como músicos está fuera de duda, pero siguiendo con las comparaciones, ves a Duff sobre un escenario y es otra cosa; ya ni digo Slash, que él solo es capaz de llenar treinta metros con la gorra; bueno, con su sombrero de copa.

Lo grabaron en noviembre de 2012 en The Joint, una sala de Las Vegasde 4.000 personas de aforo. Sorprende que el concierto empiece con ‘Chinese Democracy’, y a la vez no tanto. Es el disco que venían presentando (bueno, lo llevaban haciendo cuatro años, y les había llevado más de diez editarlo), pero resulta insulsa. Por eso decía que el público parece atrezzo, que quizá era por iniciar de una manera tan sosa. Peor no, ni con con el combo ‘Welcome to the Jungle’-‘It’s So Easy’-‘Mr. Brownstone’ la gente parece animarse. Incomprensible. Al principio sí se ve a Axl correteando por el escenario y subiendo a las pasarelas elevadas que hay en los laterales, pero ya hemos visto desde hace tiempo que no tiene la forma de antaño, y pronto se ahoga. O corre o canta, y no puede hacerlo todo a la vez. Lo intenta suplir con bailes y contoneos de los que nos tenía acostumbrado, pero pronto salen gogos a hacer esa tarea, pareciendo en algunos momentos más un local de striptease que un concierto. Después de casi una hora, por fin se quita las gafas y deja paso a Tommy Stinson para que cante ‘Motivation’ y así tener un pequeño respiro. De verdad, el público totalmente parado durante ella, da que pensar). Los temas nuevos, pasables pero sin pasión. Ni ‘You Could Be Mine’ consigue levantarla, en que se ve a un grupo de chicas en primera fila comentando la jugada mientras graban todo, como si el show no fuera con ellas. Es algo que por más que lo intento, no entra en mi cabeza (si queréis, podéis echar un vistazo al artículo “¿A qué vamos a los conciertos?”). Axl vuela en una plataforma circular junto a su piano para ‘November Rain’, que marca el punto nostálgico, para después dar paso a Bumblefoot cantando una movidita ‘Objectify’. Las canciones se suceden, tirando de clásicos en su tramo final (me llama la atención que de las nuevas no esté incluida ‘Madagascar’), pero no hay un pelotazo que suba la adrenalina, y los medios tiempos se encargan de relajar todavía más a las masas. El final de fiesta con ‘Paradise City’ es típico, habitual, con Rose incluso sonriendo en sus primeros compases, pero ni con esas.

Muchas veces digo que para algún lanzamiento de este tipo hay que ser muy fanático del grupo para comprarlo (o verlo), que hay que seguir al grupo de cerca para que suscite un mínimo de interés. Pero con ‘Appetite For Democracy’ creo que todo lo contrario. No sé a qué tipo de público está dirigido, igual que no sé el tipo de gente que va a un concierto de GUNS N’ ROSES por lo que se ve en los planos generales ni cuando enfocan a las primeras filas.

  1. Chinese Democracy
  2. Welcome to the Jungle
  3. It’s so Easy
  4. Mr. Brownstone
  5. Estranged
  6. Rocket Queen
  7. Richard Fortus Guitar Solo (Blacklight Jesus of Transylvania)
  8. Live and Let Die (Paul McCartney & Wings cover)
  9. This I Love
  10. Better
  11. Motivation (Tommy Stinson song)
  12. Dizzy Reed Piano Solo (No Quarter)
  13. Catcher in the Rye
  14. Street of Dreams
  15. You Could Be Mine
  16. DJ Ashba Guitar Solo (Ballad of Death)
  17. Sweet Child o’ Mine
  18. Another Brick in the Wall, Pt. 2 (Pink Floyd cover)
  19. November Rain
  20. Objectify (Bumblefoot song)
  21. Don’t Cry
  22. Civil War
  23. The Seeker (The Who cover)
  24. Knockin’ on Heaven’s Door (Bob Dylan cover)
  25. Instrumental Jam #1
  26. Nightrain
  27. Used to Love Her
  28.  Patience
  29. Instrumental Jam #2
  30. Paradise City
  31. Outro

Guns n' Roses – Appetite for Democracy
5Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votos)
6.7

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.