8.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (0 Votos)
0.0

 

lacunadeliriumSe puede decir que mi momento Lacuna pasó hace tiempo. Con sus referencias en las revistas a comienzos de siglo y la expansión de la música con internet, disfruté un montón ‘Unleashed Memories’ y ‘Comalies’, quedando mi interés por ellos por el camino según avanzaban los años. Todavía me enganchó algún tema de ‘Karmacode’ y seguí escuchando sus posteriores trabajos, pero ese alejamiento de su sonido primitivo y el irse adentrando cada vez más en un terreno más cercano al de las bandas americanas hizo que me centrará en otros grupos y los fuera abandonando… hasta ahora.

Las plataformas de streaming hace que puedas escuchar los discos casi sin querer. Así lo seguí haciendo con cada nueva obra, pero no me terminaron de convencer. Por eso, cuando empezaron a salir las primeras informaciones de ‘Delirium’, con su concepto con la locura como fondo, siendo cada canción una habitación de su manicomio inventado; y sobre todo con su primer adelanto, hizo que recuperara por completo mi esperanza con ellos. Además, el hecho de que la producción corriera a cargo del propio Marco Coti Zelat, bajista, ya era un aviso de que querían volver a tomar las riendas de su carrera. Y eso que éste iba a ser el primer disco que no contaba con Cristiano “Criz” Mozzati y las ni Cristiano “Pizza” en sus créditos, que dejaron la banda a principios de 2014. Tampoco de Marco “Maus” Biazzi, guitarrista desde poco después de la publicación de su debut. ¿Entrar al estudio sin guitarristas? Pues así parecía, misión imposible.

Pero han salido del paso… ¡y de qué manera! Y eso que aunque resulte paradójico, posiblemente sea el álbum que más solos de guitarra tenga… cuando las pistas principales las ha grabado la persona encargada del bajo y la producción (además de contar con algunas colaboraciones que citaremos más adelante). Para empezar, cuenta con algunas de las partes vocales más agresivas de toda su carrera, recuperando la rabia de sus inicios y dando un lavado de cara a su sonido, que dicho sea de paso, no les viene nada mal. Y eso viene desde el primer tema que estrenaron, y que abre el disco. ‘The House of Shame’ encierra la atmósfera oscura habitual junto a una sensación ira desmedida por parte de Andrea, volviendo a registros guturales. Digamos que él parece aportar la demencia del concepto, y Cristina se dedica al lado más cuerdo. En ella además colabora Marco Barusso, y no son las únicas manos invitadas para esos notables solos. El de la atmosférica ‘Downfall’ (la primera mitad es de Cristina, en la segunda destaca Andrea) es de Myles Kennedy, de ALTER BRIDGE; toda una colaboración de peso de un amigo del grupo desde la colaboración de Myles y Cristina en una revisión de ‘Watch Over You’. ‘Alessandro La Porta’ hace lo propio en ‘Claustrophobia’, que siendo sinceros, no termina por sobresalir entre las demás. En ‘Blood, Tears, Dust’, donde profundizan en su lado más crudo, aparece Mark Vollelunga de NOTHING MORE; y para terminar, Diego Cavallotti se recrea en ‘Ultima Radio’, además de haber grabado algunas pistas adicionales.

Dicho todo esto, quizá sea el muro de guitarras lo que se hace más reconocible… porque termina siendo muy parecido en la mayoría de composiciones, con el bajo emplastado en segundo plano; incluso en algún momento, cuanto más metálicas y graves suenan, incluso pecan de artificiales. Es cuando se ponen de fondo a las melodías cuando mejor lucen, como en las partes limpias de ‘Broken Things’ o en ‘Delirium’, toda una delicia para los oídos. En la parte central es donde mejor se puede identificar el elemento demente como patrón sobre el que todo gira. El ritmo (y la letra) de ‘Take Me Home’ hace que fácilmente te puedas imaginar al grupo embutido en camisas de fuerza tarareando su melodía enfermiza; también con ‘You Love Me ‘Cause I Hate You’, donde toman como inspiración el síndrome de Estocolmo para explicar una relación sentimental dañina en uno de los cortes más templados de todo el álbum. Completan los once temas ‘Ghost in the Mist’, con un aire tenso y agobiante en buena parte de ella y la lucha interior que desprende ‘My Demons’.

‘Delirium’ les ha quedado tan sobresaliente, que incluso el trío de extras que incluyen en su versión digipack merecen la pena. Con ‘Live to Tell’ versionan a Madonna de una manera más que fiel, cambiando el sonido imperante del pop de los 80 por guitarras que encajan mucho mejor con la voz de la señorita Scabbia. ‘Breakdown’ retoma parte de la fiereza, especialmente en las partes de Andrea, mientras que ‘Bleed the Pain’, aunque repita los patrones fijos de casi todas sus predecesoras, pone una guinda al pastel que termina saciando nuestro paladar. Lo único que me ha sorprendido negativamente es que con el potencial del tema tratado y de las letras de buena parte de ellas, todavía no hayan grabado un videoclip al uso y hayan apostado por la moda de los lyric videos. Pero aun con todo, bravo por ellos.

Sobre El Autor

Varo

Tras más de una década escribiendo, después de estar en los inicios de Metal4all en 2003, y pasar siete años en TheMetalCircus, me aventuro en septiembre de 2014 en mi propia MiradAlternativa.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.